27 de noviembre de 2011

El declive de la Ayuda Oficial al Desarrollo: ¿otra víctima de la crisis o la crisis como pretexto?


Como era previsible, la ayuda al desarrollo no permanece al margen de esa poda generalizada que implacablemente se está llevando a cabo bajo el argumento reiterado y obsesivo de la austeridad a cualquier precio. La lógica de los recortes se impone poco a poco y , de manera inexorable, hace mella con particular incidencia en cuantas dotaciones tienen que ver con la justicia social, con la función integradora de lo público y con la solidaridad. Desconozco si se han hecho estimaciones sobre los impactos que la aplicación de tales medidas en aspectos tan sensibles pueden tener a corto y medio plazo en el bienestar de los ciudadanos, en la articulación de la sociedad y, por supuesto, en la evolución de la economía, por cuanto la prevalencia del mensaje omnipresente a favor de la restricción no augura sino desempleo, depauperación y marginalidad, que difícilmente podrán ser corregidas en un tiempo razonable dada la magnitud de los efectos traumáticos que provoca.

Como decía, la transferencia de recursos orientados al desarrollo de los países desfavorecidos acusa con claridad el sentido de esta tendencia. Acabamos de saber, por ejemplo, que la Diputación de Málaga ha decidido suprimir los fondos de cooperación para ONG que llevan a cabo proyectos en el extranjero. El argumento de la institución provincial apunta al criterio que insiste en la necesidad de “reconducir esos fondos al interior de la provincia para aliviar la situación de urgencia de muchos malagueños. En el mismo sentido, hace unos meses el Gobierno de Canarias comunicó a las organizaciones receptoras de fondos que las ayudas previstas en el Plan Director de la Cooperación Canaria para el Desarrollo con destino a África para el periodo 2010-2013 iban a ser totalmente eliminadas, tras la reducción drástica efectuada en el cuatrienio anterior y que también afectó a las asignaciones destinadas a América Latina y la Educación para el Desarrollo. Otra prueba más la ofrece el Ayuntamiento de Madrid, donde la ayuda al desarrollo contemplada en el presupuesto municipal descendió del 0’48 en 2003 al 0’26 % en 2010, con la advertencia de que ese mismo año cesarían por completo las subvenciones destinadas a este fin. El 26 de marzo de 2009 se realizó por parte del Ayuntamiento madrileño la última convocatoria de ayudas a entidades e instituciones sin ánimo de lucro que lleven a cabo proyectos de Cooperación al Desarrollo, Codesarrollo y Educación para el Desarrollo. Se acabó.

Todos ellos son ejemplos elocuentes de una decisión que no ha tardado en arraigar en las administraciones públicas arropada con el argumento de la crisis y justificada con el principio de que “primero nosotros y, luego, los demás”, como han dicho los dirigentes malagueños. Hacer un seguimiento del proceso – desde la AECID hasta las Corporaciones Locales, y sin olvidar a las Comunidades autónomas - revelará sin duda la magnitud creciente del cambio producido o susceptible de producirse en muy poco tiempo en una de las perspectivas que hace una década se entendía en dirección progresiva, inspirada en la voluntad de avanzar con paso firme hacia el cumplimiento de los objetivos del Milenio. Ya nada se habla de ese horizonte, fijado con la mirada puesta en 2015 y convertido en quimera inalcanzable.

Mas no es solo una tendencia que trata de encontrar en la crisis un motivo de justificación. No es extraño que tal postura coincida en el tiempo con lo que se ha venido en denominar "el cansancio o la decepción" de los donantes, cuyo escepticismo aumenta al comprobar los insuficientes resultados conseguidos tras un dilatado periodo de ayudas. En este contexto, y como resumen elocuente de lo que está pasando, vale la pena traer a colación las afirmaciones efectuadas por la Directora del Centro de Educación e Investigación para la Paz, Manuela Mesa, cuando señala que “este fenómeno, conocido como “fatiga de la ayuda” se ha producido en un contexto de recesión económica y fuertes restricciones presupuestarias, en el que se incrementa la sensibilidad hacia los problemas internos y se multiplican las dudas acerca de la eficacia de la ayuda. No hay que olvidar que el cuestionamiento público y las presiones presupuestarias explican la fatiga de la ayuda en los países del Norte” para concluir con una afirmación contundente: “el futuro de los actuales sistemas de ayuda pasa necesariamente por la aplicación de procedimientos transparentes de rendición de cuentas, acordes con las exigencias de los ciudadanos”.

El problema surge, digo yo, cuando esa reflexión autocrítica no tiene lugar y se opta directamente por la total supresión de las ayudas

14 de noviembre de 2011

Espacios transformados (3): la simbología contrastada de los lugares de relación


Los espacios heredados se adaptan a las necesidades que las gentes tienen de encuentro y relación, aunque, como se percibe en la imagen, vengan marcados por el silencio. La pequeña plaza constituye en los centros históricos de las ciudades el escenario idóneo para crear el ámbito que haga posible la superación de la soledad no deseada. Así se explica que el entorno se transforme y adecue a los usos de ocio ofrecidos precisamente porque quienes lo comparten tratan de aprovechar las ventajas que ofrece para introducir en él una yuxtaposición de referencias visuales que, aun mostrándose contrastadas, establecen entre sí complementariedades estéticas que no son sino representaciones diferenciadas de los cambios que el tiempo ha acabado incorporando, con toda normalidad, en la ocupación del espacio público.
Las reminiscencias históricas, labradas en piedra y testimonios de un legado artístico que ha logrado sobrevivir a la remodelación urbanística, coexisten en nuestros días con imágenes de nuevo cuño, que transmiten otros mensajes y otros contenidos, culturales, comerciales y sociales, ligados a los usos que las propias dinámicas de la sociedad - entre ellas las provocadas por la inmigración - provocan porque forman parte del signo de los tiempos. La escena corresponde al centro histórico de Manacor (Mallorca)

5 de noviembre de 2011

Un tema decisivo fuera de debate



He procurado seguir de cerca los debates previos a la campaña electoral y no me sorprenden los que ocupan el aire cuando ésta ha comenzado. Examino las propuestas de los que más relevancia y posibilidades tienen o han de tener en la toma de decisiones, observo las actitudes de los candidatos, detecto sus posturas, inclinaciones, tácticas y estrategias, pero, por más que rebusco, no veo en el aire, en lo dicho y en lo escrito ninguna reflexión que haga referencia al territorio o, para ser más preciso, a las propuestas que desde las perspectivas en liza se barajan para que su gestión no vuelva a ser el origen de la patología económica y social que nos carcome. Salvo excepciones honrosas y puntuales, la mayoría de los protagonistas en liza nada dicen al respecto, mientras miran para otro lado cuando de concretar ideas se trata.
Grave paradoja, en verdad, pues de todos es sabido que la crisis en España adquiere niveles mayúsculos - de ahí el abrumador peso de la deuda privada - precisamente por el desastre, la incuria, la corrupción y el despilfarro que han modelado la transformación del espacio, con funestas repercusiones en la vida del país y en el comportamiento de sus gentes durante los años en los que el frenesí especulativo sobre el territorio ejercía una fascinación y un embrujo de los que pocos estaban ajenos, por enajenados. No es aventurado afirmar que de aquellos polvos vienen estos barros que nos entarquinan y nos hacen zozobrar en medio de una pavorosa incertidumbre. Se habla de recortes, sólo de recortes, de austeridades selectivas, de reformas estructurales que ante todo inciden en la precarización irreversible del mercado de trabajo, pero nadie habla de cómo gestionar en el futuro la ordenación del suelo, bajo qué pautas, en función de qué directrices, con qué cautelas y supervisiones.
Y eso es muy grave: deliberadamente ocultado el problema o sumido en la nebulosa de lo tópico, todo hace pensar que la trágica lección que nos ha dado esta crisis no ha sido aprendida todavía. Hace unos días ha dejado de operar la única compañía que lo hacía en el aeropuerto de Ciudad Real (foto), en tanto los hurones campan a sus anchas por las pistas del de Castellón y las hierbas amenazan el sinfín de complejos urbanísticos que quedaron en suspenso - qué interesante documento el ofrecido por Lucía Sánchez en "La guerra del golf", basada en lo ocurrido en la Región de Murcia - y que forman hoy la desolada imagen de un país avergonzado de quienes ordenaron las cosas de ese modo, mientras los que se lucraron de ello no cesan de presumir de lo "listos" que han sido, aunque lo hagan en secreto e indemnes ante la tragedia que asuela a la mayor parte de la sociedad.

31 de octubre de 2011

"El círculo de tiza asiático"

Mirar en dirección a Asia nos está resultando ya más habitual que nunca. De allí nos vienen las informaciones que ponen al descubierto el peso creciente que ese continente ha adquirido en varios de los aspectos más importantes de la sociedad, de la economía y de la cultura contemporáneas.

Se dice que Latinoamérica ha perdido el interés por Europa (sorprendente la ausencia de la presidenta brasileña en la Cumbre Iberoamericana de Asunción, elocuentes los llamamientos a fortalecer las relaciones con Asia en el Foro APEC), que África se ha convertido en el patio trasero en el que China e India despliegan una influencia nunca vista por su magnitud económica y su impacto espacial, que la Eurozona depende hasta lo indecible de los impresionantes fondos soberanos acumulados en esos dos grandes colosos (el mayor de todos se llama curiosamente SAFE Investment, y está destinado a gestionar las reservas chinas en moneda extranjera, que asciende a 3 billones de dólares). Se dice, se comenta, se sabe....

Y de nuevo las noticias subrayan esta perspectiva. Hemos alcanzado la cifra de 7.000 millones de personas en el mundo, pero... ¿a que no imaginan dónde ha nacido quien ese mágico número simboliza? Acertaron: de Asia, de Filipinas. Se cierra, parafraseando a Bertolt Brecht, "el círculo de tiza asiático".

29 de octubre de 2011

Haití en el punto de mira de la sensibilidad internacional. Que nunca se olvide su tragedia

De izda. a derecha, Fernando Guillén Cuervo, Soraya Rodríguez y Antonio Fraguas “Forges”

El brutal terremoto que asoló Haití a comienzos de 2010 marcó con especial dureza los acontecimientos de lo sucedido en ese año. Las dimensiones de la tragedia fueron asombrosas: murieron más de 250.000 personas, 280.000 resultaron heridas, dos millones fueron desplazadas de sus lugares de residencia habitual y cerca de millón y medio se quedaron sin techo que las cobijara. Se ha señalado que, dada la magnitud del problema y como consecuencia de la sensibilidad provocada por las imágenes impactantes que conmocionaron muchas conciencias hasta entonces ajenas a aquella realidad, la operación de ayuda humanitaria destinada a paliar las consecuencias del seísmo puede considerarse la más importantes de cuantas hasta la fecha se había llevado a cabo con motivo de una catástrofe natural. El balance, según estimaciones de Naciones Unidas, no es baladí: un millón y medio de personas han sido alojadas, a 1,2 millones se les ha facilitado el acceso al agua potable y nada menos que cuatro millones han recibido asistencia alimentaria.

Sin embargo, Haití sigue siendo un problema muy serio para los propios haitianos y para la comunidad internacional. La labor realizada por las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria no está exenta de observaciones que cuestionan su eficacia. Julien Bousac (La Decouverte, 2011) ha escrito que “numerosas críticas, surgidas tanto de los propios haitianos como de los responsables de la ayuda han puesto de manifiesto la debilidad de la coordinación, la falta de liderazgo en el seno de la comunidad humanitaria y el insuficiente conocimiento del contexto haitiano por parte de los agentes extranjeros. Peor aún – insiste -, la ausencia de toma en consideración de las iniciativas locales, el débil nivel de consulta y de participación de los habitantes, la marginación de los responsables institucionales haitianos y la bunquerización de los agentes internacionales han provocado la ralentización de programas completos de ayuda humanitaria, obstaculizando la intervención en las operaciones de la comunidad haitiana y dando origen a una sensación de distanciamiento hacia las poblaciones afectadas”.

Hubiera deseado plantear este debate en la sesión, a la que asistí, y que, con motivo de la Seminci vallisoletana, se dedicó a Haití, donde se dieron a conocer diversos documentales, de gran calidad, realizados por creadores españoles que se desplazaron al castigado país caribeño con ese propósito. No hubo tiempo, por lo que habrá que dejar el tema para otra ocasión. Con todo, la presencia de Antonio Fraguas “Forges” entre los invitados aportó un valor adicional a la dosis de brillantez y coherencia de la que también participaron los demás. El magnífico dibujante, que ha creado un estilo inconfundible en el humor gráfico español sin perder un ápice de ese espíritu crítico tan necesario como saludable en España, apuntó un par de ideas que no me resisto a mencionar.

Habló, por un lado, de su “tercer brazo”, el que le permite captar desde una nube lo que ocurre en los lugares castigados por la historia y por la naturaleza, para nunca perder de vista la incorporación de ese mundo al escenario donde también el humor aporta un valor añadido al conocimiento: “pero no te olvides de Haití”, dibuja en un minúsculo espacio de su viñeta cotidiana para dar testimonio de un mensaje grande a la vez que reiterado por necesario. Y comentó, por otro lado, el impacto que le provocó, cuando trato de adentrarse imaginariamente en aquella realidad, el contraste de color entre los dos países que integran la isla de La Española, para, a partir de ahí, evocar el pasado del que considera “el pueblo que más ha sufrido de la Historia”. Una Historia terrible, muy bien analizada en un libro de reciente publicación por el Ministerio español de Defensa. La Secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez, a su lado, trató de explicar que muchos otros también han sufrido muchísimo. No le faltaba razón. Pero allí se hablaba de Haití, de ese Titanic al que he hecho referencia en otra ocasión, y que nunca debiera ser relegado al olvido, aunque los terremotos no se ceben de momento en su maltrecho territorio. Y es que la primera República latinoamericana, el país de los "esclavos libres", ha vivido en una convulsión histórica permanente.

25 de octubre de 2011

Nuevos rostros en el cine español: Andrea Fernández y Nuno Pessoa


Andrea Fernández en el acto de presentación de “Despedida” (Seminci, 2011)
Me comentaba ayer Fernando Herrero, conocido crítico cultural de Valladolid, que la juventud que desea hacerse un nombre y un espacio en el cine lo tiene cada vez más difícil. Tan denso, complejo y sinuoso es ese mundo de la creación cinematográfica que cualquier pretensión de abrirse camino y consolidarse en él tropieza con tal cúmulo de dificultades que sólo la tenacidad, el esfuerzo y el talento pueden, tras no pocos sinsabores, propiciarlo.
Fue ésta una conversación mantenida tras haber asistido poco antes a la presentación de una serie de cortos que habían sido seleccionados y dados a conocer públicamente dentro del programa de la 56 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). La experiencia me permitió valorar la labor realizada por un grupo de jóvenes cineastas, presentes en la sala y entusiastas partidarios de la innovación y la creatividad en un contexto donde no es sencillo individualizarse. Entre ellos, la vida y la amistad me han llevado a seguir con detenimiento y curiosidad las iniciativas llevadas a cabo por Andrea Fernández y Nuno Pessoa, dos personas jóvenes, con gran formación artística, que las circunstancias de la vida han llevado a vivir y a trabajar en Lisboa, aunque ellos mismos se muestran dispuestos a desarrollar su afán creativo en los escenarios donde esta tarea reciba el reconocimiento y el respaldo que merece. No existen fronteras cuando de explayar lo que uno sabe hacer se trata y, sobre todo, si lo hace bien y es consciente de ello.


Mi primer contacto con su obra fue a raiz de un documento impresionante que ofrecieron en una de las primeras reuniones de la Asociación Cultural Ciudad Sostenible, de la que formo parte, y en la que nos sorprendieron a todos con su Noncity”, expresión viva, crítica y de extraordinaria calidad estética sobre los espacios desolados que surgen en las periferias urbanas brutalmente impactadas por el urbanismo despiadado. Esta pieza se integra en un conjunto de aportaciones muy relevantes y que bien pudieran considerarse representativas de las modernas formas de expresión cinematográfica. Véanlas y quedarán gratamente sorprendidos.

En la sesión de la 56 SEMINCI el corto que firmaban – “Despedida”- nos trasladó a las sensaciones visuales y perceptivas que el otoño introduce en la imagen de la ciudad. Eligieron para ello Lisboa, pero no incurrieron en el tópico tan manido de lo que el cine ha descrito como “la ciudad blanca”(Alain Tanner, 1983), sino a la ciudad envuelta en la grisura de la estación casi terminal del año, donde los colores se desvanecen, al tiempo que cobran sutiles matices cambiantes, la humedad se apodera del ambiente, los horizontes se difuminan y cuanto sucede viene a identificarse con la hoja del árbol que, seca ya, se resiste a caer...hasta que, al final, mecida por el viento, cae. Es un documento repleto de simbologías, abiertas a la capacidad del espectador para descifrarlas. Lástima que, al final de la proyección, no se abriera un cambio de impresiones entre los creadores y el público.
En cualquier caso, y reconociendo que fue una experiencia culturalmente tan valiosa como grata, he querido aludir en esta entrada al empeño de ambos cineastas jóvenes por dar muestra, con la honestidad y la solvencia técnica y estética con que lo hacen, de su talento y de su sensibilidad.

22 de octubre de 2011

Ha llegado la hora de la Política de verdad, el momento de la sinceridad histórica


Que no traten esos abertzales, que tanto braman, de reescribir la historia porque la Historia ya está escrita. Y además con letras grandes, que hay que seguir sacando a la luz del día, para descubrir situaciones que nos acabarán sobrecogiendo. Sin el temor de la pistola en la nuca, se acabaron los silencios: ha llegado el momento de la Política de verdad, del esclarecimiento de los hechos, del debate riguroso y bien fundamentado, de dejar las cosas y a cada cual en el lugar que les corresponde. Se acabaron las soflamas incendiarias, con parafernalia nazi, que obligaban a contemplarlas a hurtadillas por miedo a que la contestación fuese trágica. Se acabó el autoexilio de tantos vascos y el exilio geográfico de cuantos encontraban aquel ambiente irrespirable y tuvieron que abandonar su tierra como en el peor de los escenarios posibles. La ofensiva democrática se impone como una necesidad para limpiar de miasmas un ambiente enrarecido en el que las voces más nobles estaban silenciadas. Que no nos vengan con latiguillos reivindicativos infundados, como han hecho esta tarde en Bilbao, pretendiendo eludir las responsabilidades y pretextando una situación de relegación como pueblo que no existe.

Tendremos la memoria siempre alerta porque la desmemoria es el mejor caldo de cultivo del que los que cínicamente hablan de "conflicto" y de "confrontación armada" pueden disponer para seguir teniendo la sensación de que siguen marcando la agenda de los demócratas. Patxi López, Antonio Basagoiti e Iñigo Urkullu lo saben bien, pues en ello les va el futuro de su pueblo, que no se merece tanto horror ni tanta ofensa ni tanta humillación como se han vertido durante años en las calles y en las plazas del Pais Vasco.

Se impone el conocimiento de lo que significan hechos y datos reveladores de cuál ha sido la trayectoria de ETA y de qué modo su acción terrorista ha ido unida a un sistema de financiación en el que, aparte de los fondos obtenidos mediante los secuestros, la extorsión, el narcotráfico y otras prácticas ilegales, ha tenido una importancia relevante los derivados de los apoyos de su entorno de colaboración, de una parte nada desdeñable del nacionalismo vasco democrático e incluso de la Unión Europea. La lectura del libro de Mikel Buesa (ETA, S.A.) , con el que se podrá discutir de estrategia antiterrorista pero en modo alguno de su acreditada solvencia y honestidad como economista, lo pone al descubierto de forma tan rigurosa como impresionante.

En un escenario de paz la fraseología huera del falso “conflicto” o de la "confrontación armada" tendrá los días contados. Quizá sea capaz de aglutinar el voto de los que ven en ellos algo que les reclama de momento la atención emocional. Pero, frente a los que vaticinan un sesgo en este aspecto, pienso que el tiempo se encargará de diluir la fanfarria cuando queden en evidencia que, tras el discurso repetitivo hasta la náusea, ya no queda nada. Su fuerza en Guipúzcoa decaerá, hasta convertirse en testimonial en Vizcaya y en Álava, para quedar desvanecida al otro lado de la muga, en territorio francés, donde ya se les considera irrelevantes.

Cuánto lamento que Francisco Tomás y Valiente, Gregorio Ordóñez o Ernest Lluch, a quienes en algún momento conocí y traté en circunstancias muy diversas, no vivan para verlo. ¡Con qué agudeza analizarían la situación! ¡Qué gran utilidad tendrían sus palabras en un horizonte de esperanza! Los del hacha y la serpiente segaron vilmente sus vidas, pero, como ocurre con el conjunto de las víctimas mortales de la barbarie , su recuerdo permanece vivo e indeleble.

¿Porqué llamarlos de izquierda si no lo son?


¿Porqué llamarles "izquierda abertzale" cuando sólo son simples "abertzales"? Si se entiende como "abertzale" el ser nacionalista radical, sobra a todas luces la connotación de "izquierda" con la que ellos mismos suelen presentarse y con la que indebidamente se les menciona aquí y acullá. Algo que es incorrecto, a mi juicio, ya que nada del pensamiento de izquierda anida en ese magma de vulgaridad teórica, sectarismo obsesivo, contemporización con el terror y marrullería estratégica de la que hacen gala permanentemente.
Si nunca levantaron la voz cuando ETA asesinaba a trabajadores, si jamás han hecho demostración de un pensamiento solidario y de defensa de los desfavorecidos, si la noción de solidaridad les es ajena, si todo en ellos es verborrea machacona, arrogancia y chulería de frontón, si su estética es de pésimo gusto y rezuma agresividad, si su presencia violenta degrada y ensucia hasta la náusea el espacio público, si no se les conoce ninguna aportación progresista en los lugares donde gobiernan, dominados por el miedo, la exclusión y la ruptura social.... ¿a qué viene eso de izquierda abertzale, mancillando y denigrando el propio concepto de izquierda, se esté o no de acuerdo con él?
Son simples sectarios, miserables corifeos del nacionalismo más rancio y ramplón, de baja estofa, sórdido y francamente casposo. Practican la exclusión y su fuerza se basa en el miedo y en el hostigamiento hacia el diferente. En resumen, una antigualla estéril y reaccionaria, lo peor para el futuro de Euskadi
Por favor, dejen ya de hablar de "izquierda abertzale": es una expresión contradictoria y equivocada al tiempo que injusta.

20 de octubre de 2011

Al fin, en el Pais Vasco se han abierto los espacios de la paz


Un día histórico. Este 20 de octubre de 2011, el Estado español ha derrotado a ETA. Cincuenta años de muerte, dolor, extorsión y sufrimiento culminan en el objetivo que siempre habíamos perseguido y deseado los defensores del Estado de Derecho. La libertad y el aire tranquilo, respirable por todos, vuelven a las calles y a las plazas del País Vasco mientras desde el resto de España se contemplan,definitivamente pacificadas, las tierras donde se dan "todos los colores del verde", como cantaba Raimon.
La Conferencia de San Sebastián ha sido el envoltorio con el que, al final y con un guión pautado, se ha querido salvar la cara, pero el proceso ya se mostraba inexorable, pese al ruido y las vacilaciones. Los de los múltiples nombres, aunque siempre los mismos, tratarán de camuflarlo con su verborrea habitual, pero, cuando se comprueba que ninguna de las pretensiones de la banda ha sido lograda, justo es reconocer su fracaso y el de sus corifeos. La lucha contraterrorista ha dado los resultados pretendidos, cerrando una etapa terrible y abriendo otra que necesariamente, y esto es lo importante, ha de apoyarse en la desaparición, ya irreversible, de la violencia criminal y mafiosa de Euskadi ta Askatasuna. El proceso no ha culminado, pero no cabe duda de que ha dado su paso más decisivo.
La contienda política se dirimirá a partir de ahora en condiciones de libertad y de respeto al adversario, como corresponde a una sociedad que no se merece más dolor. Y pondrá de relieve que la izquierda abertzale sólo es una máquina potente de gestos y escenografías varias aunque inepta por completo para el día a día de la política normalizada. Es ahí donde habrá que valorar lo que cada cual significa y vale. Ha llegado la hora de la política de verdad. La Historia será inequívoca en este sentido: en la fecha en que ETA anunció el cese definitivo de su carrera de muerte y extorsión el gobierno de España estaba presidido por Don José Luis Rodríguez Zapatero, depositario de un legado de lucha contra el terrorismo en la que ha habido muchos protagonistas. En ese mismo día, conviene recordarlo, la Audiencia Nacional impuso una condena centenaria a un asesino multirreincidente.

La Historia continúa mientras se despejan los horizontes y la gente puede pasear tranquila por el Boulevard y la parte vieja donostiarra, a la que da acceso (fotografía).

19 de octubre de 2011

Mensajes en la calle (32): Imágenes y espacios de la indignación


La calle es un escaparate permanente de motivos y sugerencias que invitan a detenerse en ellos con la mirada. La mayor parte de las veces surgen de pronto y llaman la atención. Conviene estar alerta pues la escena es fugaz, apenas dura unos segundos, y lo más probable es que no vuelva a repetirse. Las movilizaciones que están teniendo lugar en las ciudades españolas desde el 15 de mayo han transformado en cierto sentido el espacio urbano. Han dejado - están dejando - huella en él por su persistencia en el tiempo, por las modalidades empleadas en la ocupación del suelo público y por la escenografía singular con la que se expresan. Es un clamor que se expande y que evidencia la postura ciudadana en pro de reclamaciones que están en los antípodas de quienes han provocado la crisis y de quienes, incapaces de ver más allá de su nariz o refractarios a la crítica que consideran adversa a sus intereses, denuestan, muchas veces con argumentos de baja estofa, lo que no es sino la expresión de una voluntad cívica justificada. Con independencia de cual sea su trayectoria, lo cierto es que han dejado imágenes elocuentes, que el tiempo se encargará de recordar como uno de los episodios esenciales que han marcado el inicio de la segunda década del siglo XXI.

La imagen que presento, tomada por casualidad en el corazón de la ciudad de Valladolid, refleja bien lo que digo. El motivo central representa a un hombre joven, de buen aspecto, con expresión seria y seguramente con formación superior, que aparca su bicicleta (pieza simbólica, donde las haya, de otro modo y estilo de vida) junto a la vieja columna de los soportales del centro histórico. Ésta contribuye también a la escenografía como soporte de alguno de los muchísimos mensajes que han marcado expresivamente, con su laconismo, contundencia y a menudo con ciertas dosis de creatividad, el sentido de la protesta. En este caso, aluden a dos de los argumentos esenciales: la precariedad en el trabajo y en el salario, y el rechazo a la forma de hacer política amparada en la mentira o las medias verdades. Lejos de ser proclamas antisistema, se centran precisamente en dos perspectivas viciadas del propio sistema, que cualquiera en su sano juicio y honestamente vería necesario corregir. ¿Porqué ese empeño misérrimo en llamarles “radicales antisistema” cuando precisamente quieren mejorarlo en lo que atañe a los derechos sociales y políticos?

En el fondo, la escena introduce otros elementos que no son baladíes. Los contenedores de reciclaje de papel y vidrio revisten en este caso una significación casi metafórica, en la medida en que remiten a la necesidad de eliminar muchas de las tendencias, comportamientos y actitudes que han deteriorado sobremanera el ambiente social y que deben ser necesariamente reciclados. Al final de la escena, casi desvaido, figura el logotipo de una Caja de Ahorros local, cuya trayectoria, otro ejemplo más de la dilución de la capacidad de ahorro regional y sujeta a las mismas pautas que el resto - fusión con otras y a ver qué pasa -, es similar a la de cuantas entidades financieras se han visto conmocionadas por la crisis a la que han contribuido y que las ha obligado a un viraje estratégico con ayuda pública que ha acabado situando al sector financiero y a quienes lo gestionan en uno de los lugares más denostados en la consideración acreditada por parte de la sociedad española.

16 de octubre de 2011

El uso indebido de la palabra "conflicto"



Las grandes Conferencias internacionales suelen convocarse para resolver problemas de descolonización (Timor Leste), asegurar ayudas económicas en situaciones especialmente críticas (Conferencia de Donantes), afrontar catástrofes naturales (Conferencia Mundial sobre Prevención de Desastres) o culminar en acuerdos de armisticio o de paz tras períodos de guerra (Contadora, Esquipulas, Oslo, Dayton...). No es el caso de lo que, con el ampuloso nombre de Conferencia Internacional para Promover la Resolución del Conflicto en el País Vasco - se va a llevar a cabo en dicha Comunidad Autónoma el 17 de octubre, con un enfoque y dimensión tan solemnes como inciertos.

Esa reunión nace viciada por el empleo indebido del concepto de "conflicto" asociado a una interpretación deliberadamente sesgada y manipuladora de la realidad política vasca, pues, al emplearlo, desenfoca los rasgos esenciales del problema, que no es otro que el que deriva de una práctica terrorista criminal y mafiosa que durante medio siglo ha asesinado, herido, extorsionado y maltratado a miles de personas, y que ha vulnerado de manera sistemática y permanentemente ofensiva las reglas del juego en el que han de dirimirse las diferencias políticas en el seno de una sociedad democráticamente organizada.

La convocatoria en Donosti-San Sebastián de un encuentro internacional de estas características y naturaleza, cuando el terrorismo está ya vencido y la ley ha acabado prevaleciendo, no es sino un intento de decantar la cuestión hacia derroteros de negociación, de proporcionar al hecho una resonancia mediática inmerecida y de salvar la cara que a estas alturas ya no cabe plantear desde esa perspectiva internacionalizada - por más que sus integrantes sean prestigiosos y operen sin duda de buena fe - sino en función de un compromiso con el Estado sobre la base de la desaparición irreversible de la banda criminal que tanto daño ha hecho a tanta gente y durante tanto tiempo.

Partiendo del hecho de que seguramente de esa reunión, que durará tres horas, saldrá un comunicado que inste a ETA a abandonar definitivamente la violencia, surgen de inmediato dos preguntas y una incógnita. Las preguntas: ¿Qué grado de contundencia para la desaparición de la acción terrorista tendrá el contenido del texto tanto en el planteamiento como en la concreción del plazo a cumplir? ¿Se requerirán contrapartidas - obviamente mediante insinuaciones y nunca coercitivas - y, en su caso, de qué tipo, al gobierno español? Y la incógnita: ¿Qué ocurrirá si ETA desestima el acuerdo de la Conferencia y deja abierto el proceso de su disolución sine die? Pruebas ha dado sin cuento de insensibilidad y desprecio hacia reclamaciones de este tipo. On verra, pero, en cualquier caso, no deja de ser un riesgo muy serio para los propios convocantes del evento, máxime si no va acompañado de un reparación sincera y efectiva hacia las víctimas que durante décadas han sufrido esa lacra criminal y corrosiva.

ADDENDA (17 de octubre de 2011 a las 18 horas)

La reunión ha concluido y, por lo que se ve, no hay realmente nada nuevo bajo el sol. A decir verdad, no cabía esperar otra cosa que lo que ha ocurrido. Llamamientos a la paz, invocaciones a la desaparición de la violencia ejercida por la banda en todas las manifestaciones de las que es capaz. Se insta a los gobiernos de España y Francia a dialogar, aunque se supedita esta petición al cese definitivo de la violencia. ¿De qué otra forma podrían entenderse?

En general, estas conclusiones forman parte desde hace mucho tiempo de las ideas suscitadas en torno al proceso que se ha de seguir para que el terrorismo etarra desaparezca de España. Eran, pues, previsibles y hasta lógicas en la línea ya archiconocida. Como dije ayer, y a sabiendas de que el resultado, más allá de la escenografía utilizada, no podía ser otro, parece pertinente plantearse si, después de esta Conferencia de pompa y circunstancia, volvemos a la situación de antes de ayer, significa un paso en positivo o el proceso continúa en la nebulosa en que se ha mantenido en los dos últimos años, en los que, sin haber asesinatos ni extorsiones, el smog etarra no acaba de disiparse por completo.


14 de octubre de 2011

Espacios transformados (2): cuando avanza la otoñada


Todos los matices del ocre se dan cita cuando avanza la otoñada. El paisaje se transforma de pronto ofreciendo la imagen que asegura que el verano ha terminado. Los árboles de hoja caduca que flanquean el río avisan bien temprano, pero sobre todo son los viñedos los que acusan, en su masa abigarrada, el fin del ciclo que abre paso a la vendimia.
Tierras de pan llevar y vino dar: así se ha fraguado en el tiempo la personalidad de las tierras de la vieja Castilla. Y en la estampa que nos ocupa lo han hecho bajo la mirada, ya extinta, del palomar abandonado, por más que en lontananza los páramos enhiestos sirvan como vigorosas y sempiternas atalayas desde las que es posible divisar lo mucho que el Valle del Duero, en su tramo vallisoletano de la Ribera de Sardón - aquí representada-, pueda ofrecer.

12 de octubre de 2011

Islandia: un país de volcanes en todos los sentidos


Islandia está de moda. Y de qué manera. Poco más de 300.000 personas habitan ese país que nos acerca al Ártico y que sorprende por su espectacular paisaje, configurado por todas las manifestaciones volcánicas posibles. Pero, ¿y sus gentes? Los primeros aldabonazos de la crisis nos vinieron de Reikiavik, y de esa ciudad proceden las imágenes y los tipos con que comienza ese gran documental de disección de la economía mundial, titulado "Inside Job"; el país entró en barrena, se nacionalizó la banca, la tensión política se agudizó hasta extremos desconocidos y a punto está de ser juzgado por ello quien a la sazón gobernaba el Estado.

He seguido de cerca esa historia reciente, que nos lleva al descubrimiento de la literatura islandesa en la Feria de Frankfurt. Sigan las informaciones al respecto porque llaman mucho la atención. Nada de tranquilidad ni sosiego marcan las pautas en ese territorio de las largas noches del silencio y, cuando llega el verano, de los largos días apacibles, en los que parece que no pasa nada. Sin embargo, da la impresión de que la sociedad participa también de ese hervor volcánico, que hace estallar el "geyser" del carácter pasional, de la tensión larvada, cuando menos se lo espera, mientras sus pensadores y escritores pugnan por darse a conocer con testimonios y expresiones que a veces sobrecogen por lo descarnadas que parecen.

8 de octubre de 2011

Manual de supervivencia para una profesión dignísima

IES Claudio Moyano, en Zamora

No es tarea fácil la del enseñante, la del profesor, la de la profesora que día a día han de enfrentarse a un mundo repleto de desafíos, de sorpresas, de incertidumbres y, porqué no decirlo también, de posibilidades. Sólo desde la ignorancia, el sectarismo y la mezquindad moral se puede poner en entredicho el esfuerzo del profesorado, y sobre todo de aquél que debe asumir lo que significa una sociedad plural, contrastada, con voluntad integradora, en la que la educación constituye un servicio público esencial.

Es ahí donde se someten a prueba los reflejos del docente, sus dotes para afrontar las particularidades de un entorno nada fácil, sus destrezas para transmitir conocimientos, para educar en valores y actitudes, en las etapas más complicadas de la vida, cuando, como en la adolescencia y en la primera juventud, todo está aún por descubrir. Una profesora francesa lo recoge en un interesante blog de Le Monde, concebido nada menos que como un "manual de supervivencia para uso de los enseñantes". Utilísimo, à mon égard.

4 de octubre de 2011

Ha nacido nuestra primera nieta


La toma de conciencia sobre el paso del tiempo depende de la experiencia que la alimente. No es sólo el aumento de la edad lo que contribuye a ello, sino la percepción de que los sucesos, sobre todo los más próximos y entrañables, transcurren en momentos en los que los recuerdos alcanzan ya una amplia perspectiva, que hace a muchos de ellos demasiado remotos. Pocas experiencias tan gratas he tenido como la que en esta apacible tarde de comienzos del otoño, del día 4 de octubre de 2011, me ha permitido ver el nacimiento de mi primera nieta. No me explayaré en detalles emocionales porque no merecen la pena ni tampoco tienen nada de original. Mi hija Ana ha sido madre, todo ha ido bien, sus abuelos maternos hemos observado el panorama en una posición próxima, aunque discreta, mientras atisbamos las tareas que, también discretamente, habremos de asumir hacia el futuro. Para nosotros se ha abierto también, en las murallas de nuestras vidas, una ventana a la esperanza.


¿Qué ocurría en el mundo el día en que nacimos? El inicio de nuestra vida está asociado a un determinado momento histórico y a los acontecimientos que lo identifican. Hasta que nos damos cuenta de ello pasan muchas lunas, los ciclos solares se repiten sin cesar, las estaciones se suceden mientras transforman sensiblemente el entorno que nos rodea. "Panta rei", como el gran Heráclito nos explicó. Pero, al cabo del tiempo, surge quizá esa pregunta que suscita nuestra curiosidad y que apetece responder. Es la razón que me ha llevado a preparar para mi nieta Lara un primer obsequio que le entregaré cuando tenga edad para entenderlo: dos ejemplares de la prensa diaria, publicados en el día en que nació. Uno nacional, otro local. Para entonces el papel estará amarillento, pero podrá leerse y ser comparadas sus noticias con las que entonces ocurran. Llegado ese momento, y con la perspectiva necesaria, ¿volverá a hacer la señal de la victoria que inconscientemente dibujó su mano al día siguiente de nacer? ¿Llegará así a tener la sensación de que el mundo ha mejorado? Ojalá



1 de octubre de 2011

Un lúcido alegato contra "los intelectuales falsificadores"


Conocí personalmente a Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París, en la Fundación Ramón Areces en un Seminario sobre Prospectiva hará aproximadamente un año en su sede de Madrid. Hablé con él un momento porque estaba interesado en saludarle y comentar con él un par de cuestiones, relacionadas con las ideas vertidas en algunas de sus obras. Se trata de un intelectual riguroso, serio y coherente. No se prodiga demasiado pero cuando expresa una opinión lo hace con la solvencia de la persona comprometida con su época, sensible con los problema de la sociedad y, sobre todo, con una encomiable independencia de criterio, que hace aún más sólidos y justificados la atención y el reconocimiento que merece.
Los hay sin duda, pero no abundan intelectuales de este tipo en el contexto que nos ha tocado vivir, aunque seguramente eso ha ocurrido siempre. Por esa razón, conviene seguirles de cerca, escuchar sus opiniones y atender sus advertencias. Abundan, por el contrario, los que se sitúan interesadamente en los aledaños del poder, a la búsqueda de la recompensa a la que creen tener derecho merced a la pleitesía y a la sumisión que le ofrecen. Los rehúyo por principio, pero no es fácil dejar de toparse de cuando en cuando con sus pequeños – por significado y calidad – textos y columnas mediáticos, concebidos de antemano con la pretensión de que sean objeto del beneficio recíproco deliberadamente perseguido. Abusando de la pedantería, de la frase rebuscada, del elogio excesivo y con frecuencia de la manipulación de los hechos, responden en cierto modo a la figura que José de Cadalso identificó como “eruditos a la violeta”, aunque más bien cabría calificarles simplemente de escribidores a sueldo, dispuestos impúdicamente a venderse al mejor postor.
De todo ello, y de mucho más, se hace eco Pascal Boniface en una obra que acaba de llegar a mis manos, tras haber sabido de ella por un amable colega francés. Lleva el expresivo título de “Los intelectuales falsificadores: el triunfo mediático de los expertos en mentiras”. El documento no tiene desperdicio: analiza, disecciona y pone al descubierto, con la contundencia que dan los argumentos basados en las propias opiniones de sus protagonistas, el método utilizado por un grupo nada desdeñable de intelectuales franceses que utilizan la tergiversación, el engaño y las medias verdades como instrumentos para fundamentar sus juicios de valor sobre lo que ocurre a su alrededor y sobre los temas que les interesa pragmáticamente abordar. Es una práctica más habitual de lo que parece y, por lo lucrativa que se muestra, harto frecuentada por cuantos hacen de la información, de la comunicación o de los fenómenos históricos - pues la Historia es otra de sus aficiones más queridas, que cultivan con tan poco rubor como llenos de prejuicios - el motivo de sus desvelos “intelectuales” con la doble pretensión de forrarse económicamente y de mostrar una versión de los hechos afín a sus intereses y a los de quienes de una u otra manera les arropan.
Sirva un ejemplo para demostrar la veracidad de la opinión de Boniface. Se ha publicado en la prensa española un artículo de Bernard-Henry Levy, uno de los "enfants terribles" del pensamiento mediático francés, sobre la solicitud presentada en Naciones Unidas para la creación del Estado Palestino. Levy lo titula "Contra una demanda palestina". Es un prodigio de ambigüedad y de sesgo calculados, un ejercicio de cinismo vergonzoso amparado en la ocultación y en la argumentación selectivas de ideas intencionadamente proyectadas en la dirección que al articulista más interesa, es decir, el rechazo a la propuesta defendida por Abas utilizando los mismos argumentos que la contraparte que rechaza para siempre esa iniciativa. Ocurra lo que ocurra, jamás se darán las circunstancias que den cumplimiento a ese objetivo que el propio Levy dice hipócritamente defender. La técnica utilizada, por transparente y mezquina, le situa plenamente en la órbita de la grey - "los expertos en mentiras"- denunciada por Pascal Boniface.

¿Para cuándo en España una obra así?

18 de septiembre de 2011

Espacios transformados (1): de la escuela al refugio


Del ayer al hoy. De la tradición a la "modernidad". Antaño la escuela era el punto de encuentro, casi el único lugar de relación social del que se disponía en aquellos pueblos, que trataban de superar los destrozos de la guerra civil. El año de 1948 corría a la sazón. Eran edificios de piedra, sólidos, desangelados en invierno. Espacios vivos y animados, con dificultad llegaba a ellos la luz.
Hoy la escuela, ya abandonada, permanece silenciosa y convertida en el lugar de cita pública a que obliga, frente al riesgo latente, la proximidad de una fábrica poderosa de electricidad mediante energía de fisión, que hay que mirar con cautela, cumpliendo el requisito impuesto por la Central de Santa María de Garoña.

Sucede en Pangusión (Burgos), a tres kilómetros de la planta nuclear.

15 de septiembre de 2011

¿Están las tertulias mediáticas en crisis? De la fidelidad al hartazgo

Confieso que siento auténtico tedio ya por las tertulias mediáticas. Durante algún tiempo las he seguido con interés, tratando de descubrir, en medio de la pretendida refriega dialéctica, alguna idea que pudiera esclarecer los temas abordados y, que en principio, son de interés general. Pero poco a poco he ido percibiendo que la controversia cede a menudo paso a la algarabía para culminar con demasiada frecuencia en una patulea de frases que acaban por sugerir y alumbrar lo contrario de lo que pretenden. Ignoro si los niveles de audiencia apuntan en la dirección que presumo, es decir, hacia la fatiga y el cansancio, convencido el sacrificado oyente o telespectador de que ya no le aportan nada, o tan poco que ya no merece la pena el tiempo que se las presta.

Creo que es una sensación por muchos compartida. Las mismas voces, los amigos de siempre, los mismos argumentos, idénticas posturas y actitudes de discrepancia de unos frente a otros, que parecen previamente pactadas y que acaban sumiendo a quien escucha en una especie de torbellino tan falto de interés como agotador. Aborrezco la polivalencia retórica y con frecuencia fatua de quienes creen saber de todo y de todo hablan con desparpajo y sin rubor. De “eruditos a la violeta” los calificó José Cadalso, y sobre ellos José de Larra lanzó venablos que permanecen hoy tan justificados como entonces.

Desde luego, hay excepciones, pues el panorama cuenta con opinadores que se salvan del aquelarre, aunque compruebo que son muy pocos, quizá los menos. Lo común, negocio aparte, es la frase hecha, el latiguillo reiterado, cuando no el plagio vertido sin ningún rubor mientras todo se adoba de una petulancia que sonroja por injustificada. Por esa razón, y preocupado por la pérdida de tiempo, he decidido ausentarme de ese tipo de foros que causan jaqueca, confusión y bostezo para orientar mis horas hacia lo que creo más provechoso y fecundo, es decir, a la lectura del intelectual u observador preparado, del crítico solvente, serio, de quien sabe lo que dice y lo sabe transmitir.

No creo que ésta sea una decisión singular, pues tengo el convencimiento de que, tras una etapa de sobrecarga de decibelios opináticos, quien desee saber lo que pasa y porqué se sentirá cada vez más tentado a sustituir el ruido por las nueces. Y éstas ya no se prodigan en las ondas españolas.


10 de septiembre de 2011

El “Guernica” llegó a España hace treinta años


La primera grabación que conservo en mi colección de videos reproduce la llegada del “Guernica” a España el 10 de septiembre de 1981. Lo recuerdo bien. Ocurrió a primeras horas de la tarde de un caluroso jueves, más o menos a la hora en que, treinta años después, escribo esta nota. Compré aquel viejo y voluminoso Mitshubishi con ese fin, pues no quería perder las imágenes de uno de los acontecimientos más relevantes de la historia de la democracia y de la cultura españolas. Suponía mucho aquel hecho, que durante tiempo habíamos esperado. Suponía nada menos que la confirmación de que el compromiso contraído por Picasso - el Museo donde estuvo provisionalmente instalado (el MOMA de New York) solo devolvería el cuadro al pueblo español cuando se restablecieran  las libertades públicas en España - estaba satisfecho. No está de más aludir a las gestiones realizadas en ese sentido por Javier Tusell, a la sazón Director General de Patrimonio Artístico, Archivos y Museos del Ministerio de Cultura. Los franquistas lo habían intentado antes, pero lógicamente vieron frustrados sus propósitos, como el de formar parte del Mercado Común Europeo.

Atrás, difuminado en el recuerdo, quedaba lo ocurrido el 23 de febrero de aquel mismo año, cuando un grupo de golpistas trató de interrumpir el difícil proceso de transición hacia la libertad en el que el país estaba empeñado, con sus luces y no pocas sombras e incertidumbres, que Javier Cercas ha tratado de despejar - en su Anatomía de un instante (Mondadori, 2009)  - con bastante acierto. Sin embargo, la memoria no permanecía alejada de lo que había significado la destrucción de la simbólica villa vizcaína de Guernica, salvajemente bombardeada, con la connivencia de los  criminales sublevados, por la aviación alemana el 27 de abril de 1937, la primera vez en la historia que se cometía tal barbarie sobre una ciudad indefensa. Precedente y ensayo de lo que poco después ocurriría durante la segunda guerra mundial.

La historia del cuadro es bien conocida, tanto por el sentido y la dimensión que le dio Picasso, como por lo que representa desde el punto de vista histórico, . Es, ante todo, un clamor contra la barbarie de la guerra, contra el fascismo y contra la banda de criminales y delincuentes que se sublevaron contra la República el 18 de julio de 1936. No en vano en una declaración efectuada en mayo de 1937 había señalado: “Expreso con claridad mi aborrecimiento hacia la casta militar que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte”.

Es, por tanto, un testimonio vivo, potente e inmortal, de lo que representó la Guerra de España, como fue conocida internacionalmente. Por esa razón, su ubicación es la correcta. Debe seguir expuesto para siempre en la ciudad de Madrid, pues, como escribió Antonio Machado, “qué bien tu nombre suena / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena,/ tú sonríes con plomo en las entrañas"

Precisamente lo que de manera magistral e imperecedera representó Pablo Picasso.


5 de septiembre de 2011

¿Utopía o posibilidad? ¿Otra economía es posible?


Es evidente que la crisis, con la complejidad, diversidad y magnitud de sus causas e implicaciones, está sometiendo a la Economía a una profunda revisión. Posiblemente sea ésta, dentro de las Ciencias Sociales, la disciplina que en mayor medida se encuentra en el punto de mira de la crítica, tan fuerte como justificada. Los modelos utilizados se han mostrado incapaces de anticipar la catástrofe y, menos aún, de afrontar sus consecuencias. Después de tres años pavorosos, en los que los cimientos del Estado de Bienestar han quedado irreversiblemente condicionados, tras infinitas reuniones de los G-7, los G-8, los G-20, y los encuentros de Davos, los procesos observados tienden a la desestabilización de los mecanismos esenciales del sistema mientras su efecto más pernicioso – el paro – aumenta sin cesar y afloran en el mundo de las relaciones humanas los comportamientos que, ligados a la discriminación, a la xenofobia y a la involución excluyente, demuestran que las grandes conquistas sociales que creiamos consolidadas se resquebrajan en medio de una sensación, cada vez más generalizada, de “sálvese quien pueda”.
Urgen voces nuevas, la sociedad exige nuevos discursos mientras repele los viejos paradigmas que han contribuido al desbarajuste en el que nos encontramos. En este contexto, si la indignación política es necesaria, por más que sus debeladores demuestren al criticarla su ineptitud para entender lo que está pasando, parecen pertinentes los argumentos que preconizan otro modo de entender la economía, que sigue siendo la verdadera pieza vertebradora de las dinámicas sociales y la razón esencial de que la política fluctúe entre la solidaridad y la ruptura de los mecanismos de cohesión, garantes de la paz social. Merece la pena, por tanto, atender a los escritos de pensadores que apuntan en una dirección que muestra otra perspectiva más alentadora e ilusionante, más sensible con la sociedad, más respetuosa con el entorno.
Frente al esquematismo reduccionista de los modelos perfectos pero ineficaces a la hora de afrontar los problemas, se impone la dimensión reflexiva que invita a plantear las cosas de otra manera. ¿Utopía o posibilidad? En cualquier caso, textos como el de Jeffrey Sachs sobre "La economía de la felicidad" llegan a tiempo para orientar las ideas en un sentido ilusionante y recuperar la confianza perdida en quienes cultivan la ciencia económica. ¿Porqué invalidar el pensamiento de Sachs, que en 2009 lo obtuvo, frente a otros Premios Nobel de Economía, pontífices del neoliberalismo que nos ha llevado a ese túnel de larguísimo recorrido en el que nos encontramos y al que no se ve salida mientras se siga recurriendo a los axiomas que se han convertido en viejos en cuanto la realidad ha puesto al descubierto su incapacidad para lograr un mundo mejor?
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