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27 de agosto de 2025

Algunas notas sobre el impacto cultural y espacial de la inteligencia artificial

 



EN TORNO AL CONCEPTO DE "LOS ESPACIOS LATENTES" 

Considero interesante realizar esta reflexión, que he aportado a un debate sobre el tema. Después de la invención de la perspectiva, después del arte en la era de su reproducibilidad técnica, el punto de inflexión que marca el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) cuestiona los regímenes de verdad, la cultura visual, la representación en general, las técnicas artísticas y, por último pero no menos importante, nuestra sensibilidad al tiempo que incide en la geopolítica. Sirva esta breve reflexión como modesta aportación al debate, que no ha hecho más que comenzar.

A propósito de la dimensión cultural, afectiva y relacionada con las sensibilidades, cabría preguntarse: ¿Quién monopoliza y ordena nuestros recuerdos? ¿Quién controla las apariencias y delimita el espacio de alucinación y de descubrimientos insospechados en el que nos movemos? Desde su formulación por John McCarthy en 1955, la «inteligencia artificial» se ha consolidado como una infraestructura ubicua, reorganizando profundamente los regímenes de visibilidad, conocimiento y poder, así como nuestra huella en el mundo y, por supuesto, nuestra visión del territorio y de sus dinamismos y transformaciones.
"El mundo según la IA", como desafío para el debate que se plantea, destaca como una reflexión crucial sobre el cambio algorítmico en la sensibilidad. Más que servir a discursos revolucionarios o de innovación, forma parte de una genealogía global que busca comprender las transformaciones de la cultura visual y los regímenes de verdad, con las decisivas implicaciones que ello trae consigo desde la perspectiva del conocimiento y de la acción pública.
Y es que, así como la invención de la perspectiva, y posteriormente las técnicas de reproducción, están conduciendo a nuevas modalidades de representación y relación con la verdad, la IA está alterando nuestras formas de pensar, percibir y habitar el mundo. En este sentido, los "espacios latentes", que como geógrafo desearía plantear, ocupan un lugar central. Estas matrices permiten generar nuevos objetos culturales (textuales, visuales, sonoros, paisajísticos) que alteran el futuro de nuestros archivos, nuestras narrativas y nuestras subjetividades.

Y, en relación con la geopolítica, no hay que descuidar las opiniones que afirman que la aparición en China de la DeepSeek , y que algunos autores han calificado de verdadero terremoto, ha demostrado que la inteligencia artificial es (geo)política. Los problemas de este orden son múltiples, cada vez más cruciales para la vida de nuestras sociedades y nuestros sistemas políticos, y afectan a la soberanía tecnológica, a la seguridad nacional y al dominio económico. No es baladí el argumento que asegura que el dominio de los modelos fundamentales de la IA, teniendo en cuenta los datos que la alimentan, así como los semiconductores y los materiales que "construyen" nuestros dispositivos informáticos moldeará el orden mundial del mañana, con crecientes tensiones entre las grandes potencias para imponer su visión e intereses.

Y es que no en vano, como podemos comprobar a poco que mantengamos un seguimiento de los procesos que nos afectan, los patrones culturales y geopolíticos observados en Europa, Estados Unidos, China y Rusia influyen en el desarrollo de la IA y en la regulación que se implementa, a través de diversos medios, en esos espacios. De ahí la importancia de analizar estas diferencias regionales, antes de extraer algunas conclusiones sobre las principales luchas de poder entre las principales potencias en torno a la IA.

9 de mayo de 2025

Infocracia

 



He ahí la última aportación del recientemente reconocido con el Premio Princesa de Asturias 2025, uno de los galardones más prestigiosos del mundo.

He comenzado su lectura, y de entrada me encuentro con una frase que identifica lo que llama "régimen de la información" con la forma de dominio en la que" la información y su procesamiento mediante algoritmos e inteligencia artificial determinan de modo decisivo los procesos sociales, económicos y políticos".
Es una cuestión que debatimos ayer intensamente al abordar en la Tertulia Barbecho, con relevante presencia internacional, el tema de las llamadas "ciudades inteligentes", en el que estoy muy interesado. Afecta a una cuestión clave de nuestro tiempo, crucial y, por supuesto, abierta a la polémica. Ya sé que éste no es el espacio para desarrollarla. Simplemente deseo llamar la atención sobre un fenómeno que nos afecta y que esta provocativa obra analiza con argumentos contundentes.

20 de marzo de 2025

Una palentina, ganadora de la II Olimpiada Matemática Femenina Española

 



Es una noticia que deseo dar a conocer a la mayor escala posible

Se llama Isabel Arnáiz y ha ganado la II Olimpiada Matemática Femenina en España

Es natural de Palencia. De Castilla y León. Se ha formado en la Escuela Pública. En el Instituto de Enseñanza Secundaria de Carrión de los Condes. Del mundo rural. Una mujer joven. Del universo matemático. Un orgullo. Que conste.

11 de febrero de 2025

El necesario reconocimiento de la mujer en el desarrollo de la Ciencia

 

EL DIA 11 DE FEBRERO SE CELEBRA EL DIA DE LA MUJER EN LA CIENCIA. APROVECHO ESTA OPORTUNIDAD PARA COMENTAR UN TEMA QUIZÁ POCO CONOCIDO

En 2014, la iraní Maryam Mirzakhani (en la foto, y fallecida el 17 de julio de 2017 en Estados Unidos a la edad de 40 años) se convirtió en la primera mujer en recibir la medalla Fields, uno de los premios más prestigiosos de matemáticas creado... en 1936. En 2022 el mismo galardón fue otorgada a la matemática ucraniana Maryna Viazovska, de 37 años. De 2023 data excelente película dirigida por Anna Novion. Se trata de El teorema de Marguerite, donde aborda la historia personal y científica de una joven matemática -bien interpretada por Ella Rumpf - que se sobrepone a toda suerte de dificultades hasta conseguir, con esfuerzo e inteligencia, el objetivo deseado: la resolución de la conjetura de Goldbach.

De 1901 a 2020, entre los más de cuatrocientos galardonados con el premio Nobel de Física y Química, solo hay diez mujeres. Dejando bien resaltado el caso de Marie Curie, –premiada en estas dos disciplinas, ......¿Cuántas mujeres son olvidadas o relegadas a una función de mero apoyo a la investigación? ¿Quién recuerda a Ada Augusta King (1815-1852), hija del poeta británico Lord Byron, la primera programadora de la historia de la “máquina analítica”, mucho antes que Alan Turing? ¿Qué recompensa, en su época, tuvo la física austriaca Lise Meitner (1878-1968), teórica y codescubridora de la fisión nuclear (con Otto Hahn y Fritz Strassmann) y que se negó a trabajar en la bomba atómica?
Las pocas mujeres reconocidas revelan menos una débil contribución a la ciencia que una invisibilidad y una captura de prestigio por parte de los hombres. En homenaje a la escritora feminista y abolicionista estadounidense Matilda Joslyn Gage (1826-1998), la historiadora estadounidense Margaret Rossiter habla del “efecto Matilda” para designar la apropiación del trabajo de numerosas investigadoras por parte de los hombres, o el reconocimiento exclusivo de estos últimos. Más de treinta años después de su trabajo, las mujeres siguen estando en gran medida subrepresentadas en el sistema internacional de ciencia y tecnología.

14 de diciembre de 2024

La marginación de las Humanidades

 

Por lo que se ve, siguen siendo malos tiempos para la lírica. Por el contrario, se impone en el ambiente una lógica pragmática en pos de la eficiencia productiva y del resultado competitivo en el que áreas relevantes del pensamiento no parecen tener lugar asignado, con el consiguiente empobrecimiento que ello provoca. Si algunos intelectuales que yo me sé levantasen la cabeza.
Con todos los respetos a la comunidad científica en su totalidad - y me refiero selectivamente a aquella de carácter plural ajustada a criterios inequívocos de calidad en todos los campos del saber - causa sorpresa observar que en la estructura funcional de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico la esfera humanística queda lisa y llanamente excluida en España. Los expertos en ámbitos que analizan, valoran, interpretan y evalúan los fenómenos asociados a la creatividad de la realidad histórica, social, cultural, territorial o filosófica son prescindibles ya que su opinión es irrelevante para la toma de decisiones.
Será tal vez el signo de los tiempos, pero hay que reconocer que hay aspectos y tendencias que causan lástima y decepción.

5 de octubre de 2023

Mensajes en la calle. Una adicción peligrosa

 





Obvio y comprobado es que la adolescencia y la juventud son las etapas más importantes en el proceso formativo de la persona. En el decisivo tránsito de la infancia a la madurez todos los cuidados son pocos para evitar o corregir hábitos que puedan lesionar el futuro. Quizá la reacción sobre los riesgos que se ciernen sobre las nuevas modalidades de adicción y dependencia provocados por la telefonía móvil ha sido tardía y no bien prevista o planificada. La inercia, cómoda y complaciente, ha prevalecido sobre la inteligencia asociada al sentido de la responsabilidad. Ante la revolución fascinante y seductora la forma de gestionarlo no se ha entendido, creo, como problema... hasta que ha demostrado serlo.

Las percepciones del tiempo y del espacio se debilitan hasta incluso desaparecer. Nada existe alrededor que lleve a retirar la mirada de la pantalla que lo ofrece todo, de manera incesante, a una voluntad abierta a deseos que compensan subjetivamente la atención irrestricta. Tampoco la palabra resulta necesaria. La expresión se simplifica y las construcciones gramaticales, que tanto ayudan al desarrollo de la personalidad, y a la construcción de la amistad directa, quedan relegadas a lo mínimo posible.
Es sin duda un problema. Un problema serio. La responsabilidad de los educadores es decisiva, pero, aún más en mi opinión, la de los padres para evitar que los procesos que encauzan la formación y el sentido de la convivencia de sus hijos se les vayan de las manos... quizá para siempre.


20 de junio de 2021

Recuerdo y homenaje a la figura de Don Pio del Rio-Hortega

 


El pasado viernes se celebró en el Círculo de Recreo de Valladolid un acto de homenaje y merecido reconocimiento a la figura de Don Pío del Río -Hortega, integrándola en su época y en el contexto de la ciencia española así como de la obra de Don Santiago Ramón y Cajal, y de su inmenso legado. Fue de esos actos que reavivan la confianza en los españoles y en los hitos que han marcado lo mejor de la Historia de nuestro país. Inevitablemente, a la vista de lo realizado por aquella generación, uno se pregunta cómo y hasta qué punto hubieran evolucionado y avanzado la ciencia y la cultura españolas de no haber quedado truncadas por la atroz ruptura que supusieron la guerra civil y la atroz tragedia que vino después.

Asombra saber que las investigaciones de Cajal, Nicolás Achúcarro y Del Río-Hortega llevaron al conocimiento definitivo de la estructura y funcionamiento del Sistema Nervioso Central. Tres españoles: de Zaragoza, de Vizcaya y de Portillo (Valladolid, para más señas). La Escuela de Cajal es la única con dimensión universal reconocida por la UNESCO.
A Don Pío se debe el descubrimiento del "tercer elemento de Cajal". Impresionante. Con una importancia similar a la fórmula de la relatividad de Einstein: E= mc2, los investigadores sitúan la planteada por Del Rio-Hortega para la identificación formal del "tercer elemento de Cajal". Es la siguiente: 3snc=M+O, siendo M la Microglia y O la Oligodendroglia.
Uno es de Ciencias Sociales, pero siente fascinación por estas cosas. De eso se habló hace dos días en Valladolid en medio de la tormenta vespertina

8 de diciembre de 2014

La Universidad pública en el punto de mira

Ninguna institución debe estar al margen de la crítica. Cuanto más rigurosa, mejor. La crítica debe ser inherente a la Universidad, pues solo así será capaz de corregir sus deficiencias y resolver las contradicciones que una estructura tan compleja y variopinta presenta. En un país donde la autocrítica está ausente - e incluso quienes se reclaman depositarios políticos de la mayor honestidad son incapaces de hacerla - la defensa de esta postura, aplicada al mundo académico no deja de ser algo excepcional, a fuer de necesario. 

Pero, ojo, de ahí a denostar con virulencia a la Universidad pública, sin resquicio alguno al reconocimiento de lo que se hace y al sinnúmero de profesionales solventes que en ella trabajan, media un gran trecho. Nada se dice de las Universidades privadas, que comparten con aquélla el mundo de la formación, aunque no el de la ciencia, mientras permanecen inmunes a la crítica. Ciencia y formación se funden, en cambio, en las aulas de los Centros superiores financiados por todos, arrojando resultados que deben ser valorados en lo que representan, pues tras ellos hay con frecuencia una enorme carga de esfuerzo, dedicación y, a menudo, sacrificio personal, que deben ser tenidos en cuenta. Hay de todo, ciertamente, pero conviene también reconocer que pocas estructuras son tan irreductibles a la simplificación como la Universidad.

En cualquier caso, ¿cabría pensar que en medio de esta corriente de descrédito no se esconde otra vertiente más del empeño por justificar el trato injusto que en España está recibiendo la enseñanza pública en los tiempos que corren?

14 de octubre de 2014

La ciencia frente al riesgo o el valor de la credibilidad

Cuando la sociedad se siente vulnerable, ¿en quiénes deposita su confianza? Posiblemente la respuesta a esta pregunta testifique la calidad del tipo de relación que los ciudadanos mantienen con quienes institucionalmente les representan. Lo sucedido en España con ocasión del problema sanitario planteado por la infección por el virus del ébola refleja claramente que en un contexto de crisis - y no hay más preocupante y desestabilizadora que la sanitaria - la imagen del político responsable de afrontarla queda desplazada por la de aquellos que ofrecen explicaciones más rigurosas y convincentes. Al fallar el principio de precaución, la capacidad reactiva de los responsables políticos se debilita y pierde credibilidad a pasos agigantados hasta convertirse en una caricatura de lo que debería ser.

Es entonces cuando, ante una situación de riesgo, emerge el colectivo que transmite seguridad y confianza. El mundo de la ciencia recupera el crédito que merece, fortaleciendo su condición de referente básico para la toma de decisiones. Ya no están en las pantallas los Mato, Saenz Santamaría, Rodríguez, Rajoy y demás patulea. Están, al fin, los que saben, los que asesoran, los poseedores de los argumentos que se apoyan en el saber contrastado. Mas me temo que su presencia ante la expectación social volverá a desvanecerse cuando el problema quede resuelto. Los científicos volverán al anonimato que les confiere su discreción para desenvolverse en el panorama de incertidumbres y zozobras creado por la precariedad de los recursos que quienes ahora se sirven de ello han ocasionado.

¿Cómo valorar esta situación? ¿Cómo el reflejo de la incompetencia de los que ejercen la política para saber estar a la altura de las circunstancias? En buena parte, sí, pero también es cierto que en ese magma formado por la llamada clase política hay quienes ejercen tal oficio con calidad y buen criterio, por más que sus voces queden apagadas por los que en esa amalgama destacan por su mediocridad y su ineptitud para afrontar dignamente los problemas que atañen a una ciudadanía a la que ignoran y menosprecian.


1 de septiembre de 2014

En defensa del saber socialmente integrador

Apenas se debate sobre esta cuestión en nuestras Universidades o en otros foros de interés común dentro del espacio público, pese a la indiscutible relevancia que posee. Hablamos de conocimiento, de generación del saber, de desarrollo científico, pero la verdad es que todo ello se resuelve en un panorama donde prima el trabajo individual o el que se lleva a cabo en equipos cerrados, que pugnan, en uno y otro caso, por adaptarse a los cánones que seleccionan la labor realizada en función de criterios a menudo mal avenidos con la versatilidad propia del trabajo científico y con el nivel de compromiso que el intelectual ha de tener respecto a la realidad - compleja y en situación de cambio permanente - en la que inscribe su responsabilidad. 

Debatir sobre el valor del saber ayuda a comprender críticamente hasta qué punto se ha producido un distanciamiento entre la riqueza intrínseca del conocimiento y la tendencia sesgada con la que tiende a valorarse, con total menosprecio al que no se atiene a los cánones rentabilistas, que justifican un respaldo selectivo, más allá de su utilidad social, entendida en la pluralidad de perspectivas con las que ha de entenderse esta función. El saber concebido como materia prima, como recurso de utilización inmediata, como opción intelectual banalizada en función de su uso cortoplacista, como capital, como bien dominado por el pragmatismo: he ahí el enfoque que conviene someter a fuerte revisión, si queremos que el saber no pierda esa dimensión integradora, plural, socialmente enriquecedora y susceptible de controversia que refuerza su valor intrínseco sin caer en la supeditación obsesiva a la lógica del "ciclo" obediente a las exigencias del mercado en la que actualmente aparece sumido.  




15 de marzo de 2014

De cómo era la mejor España hace un siglo







Haz entender que la patria no es un dios ni un rey, ni un culto, ni una clase o corporación sino,  como yo la pienso, una cultura

Manuel Azaña, 1912


Mientras, a pesar de los progresos culturales, no se vea en un tranvía a una mujer con un periódico o un libro en la mano será inútil soñar con que desaparezcan  de nuestras mujeres  los sentimientos impuestos 

Margarita Nelken, 1921 

Estas son algunas de las frases que, destacadas en los paneles, definen los contenidos que ilustran y justifican los propósitos de la Exposición que en la Biblioteca Nacional evoca lo que significó para España la "Generación del 14". Es una cita obligada para quienes se interesen por conocer aspectos esenciales del pensamiento español hace un siglo, cuando el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial suscita tantas evocaciones que obligan a despertar la memoria adormecida. No solo apetece descubrir de cuando en cuando los testimonios de los momentos en los que la sociedad española ofreció lo mejor de sí misma para avanzar en el difícil camino que conduce al desarrollo cultural y científico, a la expresión libre del pensamiento, a la proyección sin restricciones de la creatividad cultural, a la denuncia de las servidumbres en las que estaban sumidos sus sectores más desfavorecidos, al reconocimiento del papel desempeñado por la mujer y de su dignidad postergada. 

Bien es cierto que a comienzos del siglo XX muchas eran las manifestaciones de retraso, depauperación, miseria y fanatismo de que adolecía un país que había permanecido al margen de las grandes transformaciones vividas por los países europeos donde la libertad y la industrialización contribuyeron a sentar las bases de estructuras sociales y comportamientos culturales más modernos y evolucionados. 

Sin embargo, no fueron pocos los síntomas que pusieron en evidencia a lo largo de las dos primeras décadas del siglo XX una voluntad decidida a favor de la configuración de un país más moderno, abierto a los vientos de la renovación  intelectual que soplaban en Europa. Se alude, como uno de los motivos inductores del proceso, a la conferencia impartida por José Ortega y Gasset en el Teatro de la Comedia de Madrid sobre el tema "Vieja y nueva política", con el que presentó su Liga de Acción Política.  Fue quizá un episodio importante, pero la muestra revela que aquella etapa supuso muchísimo más que la figura del pensador madrileño. 


Particularmente, y a medida que la mirada del visitante - al menos es la experiencia que tuve ayer al recorrerla sin tiempo tasado - se detiene, ante todo, en las referencias bibliográficas, en los instrumentos de uso científico, en los textos y diseños alusivos a los descubrimientos técnicos, en las expresiones artísticas, en la emergencia cultural de Cataluña, el País Vasco y Galicia, en los retratos de los personajes que dignificaron la imagen de España en el mundo, uno tiene la impresión de que hay gran desconocimiento de lo que personas ilustres aportaron tanto en beneficio del país como en el mundo difícil, y a menudo incomprensivo o refractario, que les tocó vivir.  

Asombro y gratitud es lo que se siente, en efecto, al conocer en detalle la contribución a la ciencia y a la tecnología de Santiago Ramón y Cajal, de Leonardo Torres Quevedo, de Blas Cabrera o de Pío del Rio-Hortega. Se reaviva el sentimiento de admiración ante la obra de Antonio Machado, de Juan Ramón Jimenez, de Ramón Pérez de Ayala, de Gregorio Marañón. Y, por supuesto, no cabe otra que la actitud de respeto y admiración también cuando se comprueba la ingente labor de las mujeres que en la España sórdida y cerrada de la época hicieron oír su voz, con la intención de que quedase viva para siempre. Clara Campoamor, Victoria Kent, Margarita Nelken son, entre otras más, las que demostraron que en España comenzaba a brillar una luz que se prolongaría, más allá de las intermitencias provocadas por la política, hasta que quedó extinta con la catástrofe que supuso la rebelión facciosa y criminal de julio de 1936. Por eso, alumbrarla de nuevo, siquiera sea en el recuerdo, es una iniciativa bienvenida o, más aún, una necesidad. 

Estará abierta en la Biblioteca Nacional de España hasta el 28 de Mayo de 2014



12 de noviembre de 2013

La educación se basa en algo más que en el uso de las nuevas tecnologías

La oportunidad de un acto académico me ha permitido asistir recientemente en Zaragoza a un interesante debate con colegas prestigioso sobre el impacto de Internet y los recursos informáticos en la Educación. A medida que la conversación avanza, comienzan a surgir las cautelas y las advertencias que esa relación suscita. Disponemos ya de la suficiente perspectiva temporal y empírica para saber lo que el tema, con sus luces y sus sombras, da de sí. Nadie cuestiona las enormes posibilidades que la Red permite para la ampliación y recopilación del conocimiento al tiempo que se valora de manera positiva la utilidad y pertinencia de las herramientas informáticas para el tratamiento, sistematización, integración y comprensión de los saberes.

Pero, ay, una señal de alarma aflora en el ambiente, que, en esencia, se resume en dos constataciones:

-  por un lado, el aprendizaje a través de la Red puede inducir a derivaciones que crean más confusión que claridad y coherencia cuando no tienden a banalizar el trabajo mediante una simplificación del esfuerzo, facilitado por el acceso a ingentes volúmenes de información, asumidos acríticamente y utilizados como alternativa a la labor de indagación reflexiva y personal, para la que se ha de estar debidamente preparado; 

- por otro, más grave aún, se asiste a un deterioro clamoroso de la capacidad de expresión formal a través del razonamiento escrito y desarrollado con la coherencia expositiva y la debida corrección gramatical.  Con frecuencia trabajos realizados mediante el empleo del software que mejora sensiblemente el tratamiento y presentación de la información, incluyen reflexiones, ideas y argumentos de una pobreza y simplicidad palmarias. El contraste cualitativo es abrumador hasta el punto de que invalida la brillantez formalmente pretendida. No hay programa que subsane esta carencia, pues la exposición de las ideas sigue siendo, y lo será siempre, el producto de una formación adquirida a base de tesón y buen aprendizaje. 

De este modo, cobra plena justificación la necesidad de reafirmar y fortalecer la labor del profesor, la tutela formativa, la transmisión de una práctica laboriosa que en nuestros días , tiempos de fascinación por las nuevas tecnologías (por lo demás, justificada), consiga integrar en el alumno la capacidad inherente a la expresión de las ideas con el amplio margen de posibilidades que propician los instrumentos innovadores del aprendizaje sin que aquélla se vea necesariamente eclipsada o minimizada por éstos. 

Es una cuestión que me preocupa mucho y por eso la traigo aquí.

10 de septiembre de 2013

La medición del tiempo en Kaseberga


Una muestra del conocimiento humano que deja huella indeleble. Se trataba de controlar el paso del tiempo mediante las variaciones que la luz solar provoca al incidir sobre una figura geométrica, construida a base de piedras y concebida con tal fin. Lo hicieron los pobladores del Sur de Suecia hace unos mil quinientos años. 


Aún perdura y es digna de admiración. Geometría, Geografía, Astronomía: las tres perspectivas que se complementan para dar sentido e interpretación al espacio a lo largo del año. Merece la pena visitar el lugar. Es en Kaseberga, en la Escania profunda que se abre al Báltico a través de un mirador que sobrecoge por su espectacularidad.

23 de mayo de 2013

La defensa de la investigación por la Conferencia de Rectores




Que la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas se movilice en torno a una reivindicación que asume de forma unánime no es empresa fácil. Mucha trascendencia ha de tener la idea motivadora para que las diferencias queden aparcadas en aras de la contundencia de la actitud manifestada. Y, desde luego, trascendencia tiene algo tan preocupante como la situación de asfixia, deterioro y marginación a que se ve sometida la investigación científica en España. No es solo un problema; es una tragedia, que amenaza con convertir al país en la tierra del futuro banal, mediocre, sombrío, por más que luzca el sol y surjan en el horizonte, tanto en el entorno de las grandes ciudades del interior como en la costa atiborrada, las construcciones dedicadas al juego, al ocio, a la gastronomía o a la tauromaquia. Sus usuarios (habrá que ver con qué medios se lo permiten), se moverán a sus anchas entre tanto cachondeo, mientras los científicos se sumergen en sus espacios de precariedad y los jóvenes con talento parten presurosos allende las fronteras donde encontrarán los únicos lugares en los que, huyendo del desguace, poder desplegar sus inquietudes y demostrar lo lejos que se sienten del país en el que hubieran deseado aportar lo mucho de lo que son capaces y que ahora les abandona a su suerte. 

Cómo desearía no tratar este tipo de cuestiones. Pero, cuando se observa la deriva a que está sometida España, en esa especie de regreso al pasado y a lo retrógrado en el que el futuro no ofrece esperanzas alentadoras, y cuando la juventud está sumida en la desesperanza cuesta mucho evadirse de panorama tan desolador. ¿Alguien podría señalar una idea, un hecho, un aspecto, que en estos momentos merezca en España una valoración positiva desde la perspectiva de la acción política?  

14 de marzo de 2013

Cuando investigar es llorar


En una nota que fácilmente puede pasar desapercibida para el lector veo en la prensa la noticia de que Amaya Moro-Martín, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y promotora de la Plataforma por una Investigación digna, ha puesto su mirada y su curriculum en Estados Unidos con el fin de encontrar posibilidades de futuro para un trabajo científico que en España tiene ya fecha de caducidad. Cuando concluya el contrato que la mantiene unida a la entidad, el escenario que se abre ante ella es preocupante y sin duda abierto a la frustración. Seguramente cuando vuelva la vista atrás su memoria se llenará de recuerdos, experiencias, ilusiones, ideas, momentos de insomnio y de placentera satisfacción, descubrimientos, logros… todo basado en la dedicación a una tarea a la que ha dedicado no pocos de los mejores años de su vida. Lamentablemente, no es una situación excepcional. 

Un drástico e implacable plan de ajuste amenaza con debilitar la capacidad científica del CSIC, laboriosamente construida a lo largo de los años y apoyada en los esfuerzos  de muchas personas, que han dado lo mejor de sí mismas en el amplio abanico de opciones y saberes que estructuran un amplio y valioso caudal de aportaciones, sujetas a rigurosos controles de calidad y evaluación de resultados. Ya sé que toda generalización es excesiva y que en un grupo tan amplio como heterogéneo siempre habrá matices que pongan en evidencia situaciones y balances contrastados. 

Sin  embargo, cuando se asiste a la reconversión de un organismo de tanta relevancia simplemente por el hecho de que no puede quedar inmune a la mutilación aplicada a todo lo  público que sin excepciones, miramientos y reservas está teniendo lugar en España, uno tiene la sensación de que la prevalencia del criterio cuantitativo sobre el cualitativo acabará siendo letal para el futuro del país. No es irrelevante el hecho de que en los últimos quince meses, señala la misma nota que comento, un total de 1.280 profesionales de la ciencia, la investigación y la innovación han sido despedidos. Esto se ha llevado a cabo en un país que en 2011 destinó a la investigación el 1,35% de su PIB, sensiblemente por debajo del promedio de la Unión Europea   de los 27 (2,3%) y de la cifra propuesta por el Consejo Europeo (3%). 


Son cifras elocuentes aunque frías. Por eso tal vez convenga detenerse en los casos concretos de las personas afectadas, valorar lo que han hecho hasta ahora, qué resonancia ha tenido y en qué situación quedan los trabajos realizados, inconclusos en la mayor de los casos, y ellas mismas.  Qué pasa con los equipos a los que pertenecían, qué con las líneas puestas en marcha y que sólo pueden ofrecer la magnitud de sus resultados a largo plazo, qué con sus carreras profesionales, en algún momento esperanzadas. Sugiero que más pronto que tarde se haga una evaluación de lo que ha supuesto para la situación de la investigación en España la política aplicada al CSIC, sin olvidar tampoco los recortes acometidos en general sobre el sector. Será la forma de aclarar las dudas que nos asaltan y conocer en toda su dimensión hasta qué punto investigar en España - empresa decisiva para superar la cultura de la banalidad y el lucro rápido que nos invade - es una labor que va acompañada del llanto, la rabia y la decepción de muchos de quienes la cultivan dignamente.

Basta una muestra. Hace unos días me enteré de que esta situación afecta también a Elisa Martín Ortega, una excelente investigadora en el campo de la Literatura y que acaba de abandonar el Consejo. Es hija de unos buenos amigos míos, los afamados escritores Gustavo Martín Garzo y Esperanza Ortega. Sinceramente lo siento. Dejó constancia de sus sensaciones en su blog. Merece la pena leerlo. 

12 de febrero de 2009

Recordemos a Darwin cuando cumple 200 años


¿Cómo pasar por alto el doscientos aniversario del nacimiento de Charles Robert Darwin, y precisamente el mismo año en el que se conmemoran los 150 de la aparición de esa obra - El origen de las especies – que revolucionó la historia de la vida, poniendo al descubierto las teorias de la evolución y de la selección natural?. Poco puedo decir en esta entrada que no sea otra cosa que el sentido recordatorio de un científico eminente, de un excepcional hombre de pensamiento, cuyos trabajos constituyen el zócalo de investigaciones fundamentales para establecer los vínculos de conexión parental entre las especies, merced a los cuales es posible explicar su evolución a lo largo del tiempo, medido en milenios. Una aportación extraordinaria para comprender racionalmente la inestabilidad de lo vivo y el carácter esencialmente dinámico del mundo natural. No estaría de más echar un vistazo a los aspectos más significativos de su contribución científica mediante la consulta de una de las webs recomendadas en este modesto blog.

Es un homenaje plenamente justificado cuando se trata además de reafirmar la cientificidad de su obra en momentos en que los detractores de Darwin, los defensores a ultranza del creacionismo, ganan terreno con un discurso simplificador y elemental que cala en determinados sectores de la sociedad, mientras las investigaciones científicas sustentadas en la obra de Darwin parecen haberse ralentizado sin aprovechar el enorme y fecundo caudal intelectual y metodológico legado por el insigne pensador nacido en Shrewsbury (Inglaterra) el 12 de Febrero de 1809. Hoy hace doscientos años. Conviene recordarlo.

Imágenes: Arriba: Charles Darwin cuando publicó "El origen de las especies".

22 de octubre de 2008

Cien años del "Jorge Manrique" de Palencia: el valor y los méritos de la enseñanza secundaria pública



Maria Antonia y yo asistimos ayer al acto inaugural de las actividades que conmemoran el comienzo de las obras del impresionante edificio que alberga al Instituto Jorge Manrique de Palencia. Fue un acto muy bien concebido y desarrollado, en un ambiente gratísimo y cordial, como corresponde a la diligencia y eficacia con que hace las cosas su actual Director, mi buen amigo Jesús Coria Colino, Catedrático de Geografía e Historia. Sinceramente lo bordaron, él y quienes le ayudaron a ello, incluyendo la lección inaugural que el Dr. Coria impartió sobre la historia del edificio, obra del arquitecto palentino Jerónimo Arroyo y una de las edificaciones más espectaculares de los centros de enseñanza secundaria construidos en España a comienzos del siglo XX. El texto de la intervención ha sido editado en una obra de gran calidad, que merece ser consultada por quienes se interesen por el desarrollo de la enseñanza en España y su incidencia en la renovación arquitectónica y funcional de los edificios con fines educativos.

Aludo a este tema en el blog por dos razones. La primera porque creo que nunca se destacará con el suficiente énfasis lo mucho que han representado los Institutos de Segunda Enseñanza en la historia de la educación en España. Nacidos al amparo de la Ley de Pedro José Pidal en 1845 han supuesto desde sus inicios uno de los pilares básicos en el proceso de formación de muchas generaciones de españoles. Tarea lograda en un proceso que gradualmente fue incorporando a las aulas a los hijos de las clases medias y, más tarde, de los niveles socialmente inferiores, en un ejemplo de integración educativa que ha simbolizado hasta nuestros días la capacidad inherente a la enseñanza pública para luchar contra las diferentes formas de exclusión en la enseñanza, impulsar el desarrollo global de la sociedad y la acreditación de quienes, con su esfuerzo y talento, se hacían merecedores del máximo reconocimiento con independencia de su origen social.
Por eso, cuando en estos momentos se cumplen los centenarios de la primera etapa de los Centros creados y construidos en las capitales provinciales, donde comúnmente se identifican con edificios emblemáticos y de gran calidad arquitectónica (hace un año se celebró la misma efeméride en el Instituto Zorrilla de Valladolid), justo es reconocer sus merecimientos y enarbolar sin rubor la bandera de lo que representa la escuela pública. Ayer, hoy y mañana.


Y, por otro lado, deseo también aludir a la relevancia del profesorado que, en condiciones muy difíciles, dignificó la labor llevada a cabo en estos Centros. La nómina sería enorme, tan formidable como la categoría que en el tiempo ha tenido el Cuerpo de Catedráticos de Instituto, hoy lamentablemente devaluado por mor de iniciativas oficiales que han lesionado la imagen del profesorado de Enseñanza Secundaria, aunque en no pocos casos sus méritos y capacidades darían varias vueltas a colegas que se vanaglorian de su condición de profesores universitarios.



La celebración de ayer en Palencia dejó testimonio fehaciente de este hecho. El acto sirvió para hacer un homenaje a dos antiguos profesores que han marcado huella en la historia de la educación y de la ciencia españolas. Es el caso del Dr. D. Mamés Esperabé Lozano, que llegó a ser Rector de la Universidad de Salamanca durante muchos años, y el Dr. D. Miguel Catalán Sañudo, autor de descubrimientos decisivos en el campo de la Espectrometría. Sendas placas evocan su paso por el “Jorge Manrique”, como expresión de la relevancia que estos Centros tuvieron como ámbito de trabajo de profesionales de la docencia con extraordinaria proyección en su tiempo y hacia el futuro.

23 de junio de 2008

A Pedro Gómez Bosque




Supiste, Pedro, bogar contra corriente
y la corriente se adaptó a tu rumbo.
Era lo más inteligente que podía hacer.
Lograste que tu mundo fuese un mundo de encuentros
en el que todos, salvo los necios y los mezquinos,
nos encontrábamos a gusto. Disfrutábamos con él.

Apenas un rumor, unas palabras,
un comentario, una sonrisa,
una mirada y una idea, apenas una idea,
abrían paso al torrente de la imaginación desbordada.
Así empezaba todo y así todo acababa
como en las tertulias al amor de la lumbre
que nos evocaban la infancia perdida
para disfrute de todos en una madurez enriquecida.

Y cuando todos habíamos hablado, y dicho cosas miles,
llegabas tú, Pedro, con tu mirada perdida,
y nos enseñabas a mirar hacia lo lejos.
Recuerdo a Maria Eugenia cuando discutía contigo,
jamás le reprendiste, porque decíais lo mismo,
pero ella no aceptaba que le dieras la razón,
porque en el fondo sabía que veros debatir a los dos
era un placer por todos esperado.

Vino el otoño de tu vida, y las hojas permanecieron.
En esa etapa yo te conocí,
cuidando de la higuera de tu vida.
Duró poco, porque el invierno se impuso de repente.
Y las nieblas del Pisuerga cegaron el horizonte,
que siempre dibujaste con manos magistrales,
enseñando a entender lo que pocos comprendían.

Al final recurriste a Beethoven para darnos la lección
de lo que hace la música por nuestras vidas.
La "Pastoral" nos acompaña y nos evoca tu nombre,
nos relaja y reconforta. Nos acerca a tu legado.
La indentificamos contigo y con Teresa.
Mas, cuando cerramos los ojos,
nos llegan los sones del Réquiem de Mozart,
que, inmenso, te acompañó como rayo fugaz
en tu última visita a nuestras vidas
silencioso ya como estabas en el centro del templo.
Abarrotado.

(Pedro Gómez Bosque, Catedrático de Anatomía y Profesor Emérito de la Universidad de Valladolid (España), habia nacido en El Escorial (Madrid) el 5 de Julio de 1920. Tras una vida profesional de impresionante alcance y fiel en todo momento al compromiso de una actividad dedicada al magisterio, a la docencia y a la defensa de la libertad, falleció en Valladolid el 21 de Junio de 2008. La fotografía procede del archivo de El Norte de Castilla)
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