27 de agosto de 2026

Cómo afrontar el problema de Ceuta en la más absoluta soledad


 Conviene echar un vistazo a lo que se escribe y opina en el mundo sobre la situación crítica en la que actualmente se encuentran la ciudad de Ceuta y, en ciernes, los territorios españoles en el Norte de África. Traigo a colación, a modo de muestra, esta entrevista publicada en el diario francés Le Monde, y que resulta elocuente tanto por su contenido como por el debate suscitado por los comentarios que la acompañan.

La conclusión es palmaria: España está sola ante esta tragedia, sin ningún respaldo en el mundo que asegure y avale sus posiciones. No ha habido, que yo sepa, ninguna declaración, institucional o particular de alguien relevante a ese nivel, que haga manifestación expresa de reconocimiento a los derechos que nuestro país alberga en su presencia norteafricana. Sorprende observar que, sin la toma en consideración de los hechos históricos, hay una propensión, explícita o tácita, a identificar los hechos como algo asociado a un fenómeno de carácter colonial. He seguido los argumentos en este sentido y he quedado asombrado del sesgo que ofrecen hasta relegar a España al ámbito de la crítica o de la indiferencia. Ningún organismo internacional ha dejado oír su voz de apoyo al respecto.
España se ve, pues, obligada a afrontar el problema en solitario, lo que obviamente supone un enorme desafío en todos los sentidos, con advertencias tan serias como ineludibles. Admitiendo la envergadura que esa situación requiere desde el punto de vista económico, se impone una respuesta política contundente y bien estructurada que hasta ahora se ha echado de menos. Está faltando una presencia más activa, evitando su ausencia de la escena, del ministerio de Asuntos Exteriores, pues se trata de un tema de alcance internacional, responsable de las negociaciones que, en contacto directo y permanente con Marruecos (en los que también ha de tener una posición sólida y expresa el Presidente del Gobierno), pongan de manifiesto - sobre la base de las posibilidades negociadoras de que se dispone, y que son muchas capaces de introducir efectos disuasorios del chantaje ejercido por Marruecos - la estrategia que España está dispuesta aplicar para que una situación como la vivida no se vuelva a producir.
Y, en esta misma línea, no cabe duda que la aplicación de dicha estrategia implica un gran pacto de Estado, como expresión de un compromiso político integrador de la sociedad española, que hasta ahora, y lamentablemente, ha brillado por su ausencia.

20 de agosto de 2026

Una aproximación al impacto de la Unión Europea a la actividad agraria: el caso de España

 Aunque soy consciente de que se trata de una cuestión polémica y controvertida, la conversación mantenida hace unos días con un agricultor de Alaejos (Valladolid) sobre los beneficios y perjuicios que la pertenencia de España a la Unión Europea ha traído consigo para el sector agrario me ha llevado a elaborar esta nota, con la intención de puntualizar un tema que conviene dejar claro en sus justos términos.




Me resisto a asumir el discurso populista, demagógicamente propalado por el partido VOX, que presenta a la Unión Europea como el verdugo implacable del sector agrario español. La realidad contable señala que la Política Agraria Común (PAC) ha sido la mayor aportación nunca llevada a cabo en la España rural. Desde nuestro ingreso en 1986, el campo español ha recibido globalmente en los diferentes epígrafes en los que se desglosan las ayudas en torno a los 270.000 millones de euros procedentes de Bruselas. En el periodo 2021-2027 está prevista una dotación de 47.724 millones de euros. En este contexto conviene llamar la atención sobre el apoyo a las rentas agrarias mediante las ayudas directas destinadas a proporcionar ingresos complementarios a agricultores y ganaderos, con el fin de reducir el impacto de factores como la volatilidad de los precios, las sequías o el aumento de los costes de producción. En la campaña 2023 se concedieron 4.833 millones de euros en ayudas directas.
Estas cantidades no se corresponden con un mero subsidio de subsistencia, sino con un sistema progresivamente adaptado a la mejora en la distribución de las ayudas y con un potente brazo financiero que ha ayudado a la reconversión tecnológica (mecanización) y la viabilidad de decenas de miles de explotaciones, lo que se ha traducido en una agricultura y una ganadería españolas que nunca habían dominado y estado presentes en calidad y cantidad en tantos mercados.
En 1986, año de ingreso en el mercado integrado, las exportaciones agroalimentarias de España apenas alcanzaban los 4.000 millones de euros. En la actualidad (2024) han superado los 78.000 millones de euros de facturación exterior. Ni actualizando precios hay paralelismo. Tan solo en el último año registrado (2024), más de 580.000 agricultores y ganaderos se beneficiaron directamente de las ayudas de la PAC, garantizando un suelo de rentas sin el cual parte de nuestros pueblos serían hoy un desierto demográfico. Así que la próxima vez que alguien en una tertulia sugiera que Europa destruye nuestro campo, recuérdenle que, sin la financiación de la PAC, probablemente tendríamos serias dificultades para sostener nuestra soberanía alimentaria y comercial. Dejo para otra ocasión las implicaciones del acuerdo comercial suscrito con MERCOSUR, pendiente de información de la que aún no dispongo.
Simultáneamente España ha sido, en términos absolutos, el mayor beneficiario histórico de la política regional europea. Entre 1989 y 2023, ingresamos 267.000 millones de euros en fondos estructurales y de cohesión. Para comprender la magnitud de este flujo de caja, basta decir que España ha recibido de la Unión Europea más dinero en términos relativos del que supuso todo el Plan Marshall para el conjunto del continente europeo tras la Segunda Guerra Mundial.
Todo es discutible, por supuesto, pero los datos son los que son. No se me oculta el fenómeno del debilitamiento poblacional de los espacios rurales, una tendencia más compleja de lo que parece y que de momento dejo meramente insinuada.

16 de agosto de 2026

La tragedia de la violencia contra la mujer en España


 La tragedia supera ya el millar de mujeres (1.376) asesinadas en España desde que esta terrible lacra se contabiliza (2003). La cifra es demoledora, corta la respiración, pero lo que realmente sobrecoge es la dimensión demográfica, espacial, social, cultural y secuencial en el tiempo - 36 han sido asesinadas hasta la fecha en 2026 mientras se contabilizaron 33.373 mujeres víctimas de violencia de género en 2025- de una brutalidad que, lejos de cesar, se ha convertido en el mazazo recurrente y atroz de cada día. No hay excusa que justifique mirar hacia otro lado cuando un suceso tan dramático sale a la luz y con manifestaciones a cual más pavorosas.

La última macroencuesta sobre violencia de género efectuada en España (2024) muestra que el 9,2% de las mujeres residentes en España de 16 años o más han sufrido violencia física de su pareja en algún momento de su vida (lo que implica aproximadamente casi dos millones de mujeres), el 3% (629.994) en los cuatro años previos a las entrevistas, y el 1,5% (326.298) en el último año.

Cada caso encierra matices específicos que dan idea de la pluralidad de situaciones, ponen en evidencia la sinrazón que conduce a la violencia como forma de dar salida a una relación fracasada, y muestran las terribles secuelas ocasionadas en el entorno afectado.
Frente a la rabia y la sensación de impotencia que a menudo estos hechos provocan, resulta indispensable el reforzamiento de la toma de conciencia de manera inequívoca acerca de la gravedad inasumible de un problema que a todos concierne como fundamento firme de las solidaridades y de la reacción que hagan posible, junto a la efectividad de los instrumentos policiales y jurídicos, poner fin a tanto horror reiterado sobre la mujer.

8 de agosto de 2026

¿Qué futuro le espera a Cuba?



Echo de menos en estos momentos un debate sobre Cuba y su futuro. Sorprende que esto ocurra cuando tan cercana nos resulta la historia, la realidad y las perspectivas de la que Cristóbal Colón describió en 1492 como "la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto". Ningún país del mundo conserva como España los estrechos vínculos de todo tipo con la patria de José Martí, Vilma Espin y Leonardo Padura. entrte otros cubanos admirables.
Sin embargo, es un tema que aparece eludido, postergado, olvidado, limitado en sus referencias a la dramática situación en que se encuentra, que parece no importar a nadie. Poco a poco, e irreversiblemente, van cayendo los pilares sobre los que se ha sustentado el modelo cubano desde 1959.
Ante el enorme derribo y la incertidumbre a que se enfrenta el panorama observado sólo propende al silencio, cuando no a la indiferencia ominosa, respecto a la asfixia que asuela a la isla y a quienes residen en ella. La Unión Europea calla mientras mira para otro lado, España incluida. Ni Rusia, ni China, ni Vietnam, esos viejos aliados la prestan la menor atención. Ni tampoco la voz se escucha en el mundo latinoamericano. Abandonada a su suerte.
¿Desinterés, resignación, aceptación inevitable de un futuro sombrío en un escenario en el que únicamente emerge la verborrea gangosa e impúdica de Donald Trump, desempeñando un protagonismo que nadie, nadie, se atreve a matizar ni contrarrestar?
Planteo el tema porque me preocupa y como español y europeo me interesa, considerando que éste es un buen foro para ello. Y no para aportar ningún tipo de soluciones: simplemente para cuestionar el clamoroso e indecente silencio que se observa ante una de las situaciones más dramáticas de nuestros días.

4 de agosto de 2026

La Marcha Verde sobre Ceuta

 


Incluyo el interesante artículo publicado por la Profesora Ana Manero Salvador, Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Carlos III de Madrid. 


En los estertores de la dictadura franquista, en noviembre de 1975, Hassan II promovió la Marcha verde sobre la provincia española del Sáhara, lo que finalmente dio lugar a su ocupación hasta el día de hoy. La entrada masiva de personas, siendo la mayoría marroquíes, los últimos días de julio de 2026 en la ciudad autónoma de Ceuta supone también la instrumentalización de civiles con el objeto de alcanzar fines políticos. Esta instrumentalización no es nueva y, aunque no cuenta, como sí fue en 1975, con una convocatoria formal organizada, sí que presenta similitudes que hay que valorar, ya que, en ambos casos, el desplazamiento de población hacia un territorio bajo soberanía o administración española aparece vinculado a una estrategia clara de presión sobre Madrid y a la conversión de la frontera en un factor de coerción.

El sustrato ideológico de estas conductas lo constituye la teoría del Gran Marruecos, doctrina nacionalista que parte de la idea de que las fronteras actuales del reino alauí son fruto del colonialismo europeo y deben ser rediseñadas de manera que se amplíe el territorio nacional. Esta doctrina predica la anexión del Sáhara Occidental, de la totalidad de Mauritania, de partes de Argelia, incluyendo el área de Tinduf, de Malí y, también de Ceuta y Melilla. Si bien es cierto que Marruecos ha reconocido en buena parte sus fronteras con Mauritania y Argelia, la cuestión no es pacífica en relación con el Sáhara Occidental ni con Ceuta y Melilla.

Como es sabido, el Sáhara Occidental está ocupado por Marruecos, a pesar de que tanto la Corte Internacional de Justicia como Naciones Unidas lo consideran como un territorio pendiente de descolonización. De hecho, desde el Derecho Internacional no cabe duda acerca de la ilicitud de la ocupación marroquí y de que el pueblo saharaui tiene derecho a ejercer la libre determinación.

Frente a esta postura, el plan marroquí sobre el Sáhara Occidental parte del establecimiento de un régimen de autonomía, lo que ha recibido el apoyo de otros Estados, como Estados Unidos y, sorprendentemente, de España, que sigue manteniendo su estatus de potencia administradora de iure.

Finalmente, es preciso aludir a la resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que, si bien avaló la posibilidad de que las partes tomaran como base de negociación la propuesta de Marruecos, afirmó que la solución final debía garantizar la autodeterminación del pueblo saharaui.

Por todo ello, hay que recordar que cualquier acuerdo debe contar con la voluntad libremente expresada de la población saharaui, sin que el reconocimiento de terceros Estados ni la toma en consideración de la propuesta alauí pueda sustituir el cumplimiento de las obligaciones internacionales existentes para las partes implicadas.

Ceuta y Melilla, por su parte, así como las demás posesiones españolas en el norte de África, forman parte del territorio español, lo que Marruecos rechaza y que lleva a que las califique de vestigios coloniales. Ahora bien, ni Ceuta ni Melilla han sido nunca territorios marroquíes y son españolas siglos antes del Protectorado sobre Marruecos, desde el siglo XVII en el caso de Ceuta y desde el siglo XV en el caso de Melilla. Este estatus ha sido progresivamente reconocido desde el siglo XVIII por el sultanato de Marruecos en diferentes convenios históricos. Asimismo, España ha mantenido un ejercicio efectivo y continuado de su soberanía y la Constitución reconoce que son parte del territorio nacional. Es más, desde el punto de vista del Derecho Internacional, no son considerados como territorios pendientes de descolonización por Naciones Unidas, a pesar de los intentos de Marruecos por que lo fueran.

En este sentido, el ataque híbrido perpetrado por Marruecos sí que supone una violación de la integridad territorial de España, como ha señalado el presidente Sánchez, ante la cual se precisa del apoyo de la Unión Europea y de sus Estados miembros, apoyo que ya recibió Polonia cuando en 2021 recibió un ataque híbrido similar procedente de Bielorrusia.

Por otro lado, no parece que, dada la gravedad de estos hechos y su repercusión, hayan sido decididos o, al menos tolerados, por Marruecos en solitario. El país magrebí es un aliado clave de Israel y de Estados Unidos. No hay que olvidar que Marruecos se incorporó a los acuerdos Abraham en 2020, inmediatamente tras lo cual Estados Unidos procedió a reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.Por todo ello, Marruecos no es un vecino fácil ni fiable. La normalización de las relaciones con Argelia o la tramitación de la proposición de ley sobre la concesión de la nacionalidad española a las y los saharauis bajo administración española, son factores que no gustan al rey de Marruecos, pero que no pueden bajo ningún concepto justificar una medida de presión y de desestabilización como la desarrollada estos días. España debe mantenerse firme y, llegado el caso, reconsiderar su postura sobre el Sáhara Occidental para que también sea acorde con el Derecho Internacional.

2 de agosto de 2026

¿Hacia la reinvención del verano?


 Una interesante reflexión suscita la consideración de lo que el verano representa - y puede llegar a representar - cuando el incremento, anticipación y duración de las temperaturas estivales, debidos al comprobado calentamiento global, someten a revisión muchos de los comportamientos y tendencias que hacen de esta estación el periodo climática y térmicamente más crítico del año. El fenómeno se torna en preocupación cuando reiteradas olas de calor afectan a los países desarrollados del Hemisferio norte, provocando una sensación de alarma como nunca se había producido.

Como era de esperar, valiosos trabajos están aflorando sobre el tema, a la vista de las tensiones y alteraciones que provoca en las formas de vida, en la movilidad y en la gestión del medio natural, dando origen a un impacto espacial de gran envergadura. Ocio, turismo, desplazamientos, altas temperaturas domésticas, consumo de energía, incendios, problemas de agua... constituyen una serie de variables que, analizadas de manera integral, sitúan a la sociedad ante un escenario necesitado de medidas y respuestas que no deben dilatarse en el tiempo.
El texto de Olivia Muñoz Rojas, muy bueno, es ilustrativo al tiempo que motivador de la curiosidad, pues no en vano nos encontramos ante el enorme e ineludible desafío de afrontar el calentamiento global mediante los enfoques que obligan a revisar prácticas sociales, económicas, arquitectónicas y espaciales que transforman la visión tradicionalmente placentera del verano para dar lugar a preocupaciones hasta ahora inéditas en la que sin duda se ha convertido en la estación más problemática del año con secuelas incidentes en toda la secuencia anual.

Por eso es interesante cuando afirma:

"En este verano que puede pasar a la historia europea como el del gran despertar a la realidad del cambio climático, la imagen de los parterres llenos de polvo y hojas secas, y de floristerías sin flores, ilustra el reto técnico y administrativo que supone la adaptación al calor extremo para el norte del continente. Ni la arquitectura ni el urbanismo en estas latitudes soporta temperaturas de esta magnitud, ni las administraciones ni la sociedad civil tenían hasta ahora experiencia para responder, ya no solo a picos de calor, sino al calor extremo sostenido.

Puede que la experiencia europea esté haciendo más visible el problema de la adaptación al cambio climático —bajo la premisa de que, hasta que un fenómeno no afecta al mundo desarrollado no existe realmente—, pero el reto es global. La solución no reside en la universalización del aire acondicionado, dado su elevado coste energético y su impacto en la salud; aunque este puede formar parte de una transición gradual hacia modos de refrigeración más sostenibles. Desde la Coalición Cool, lanzada en 2019 por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, hasta el último Congreso Mundial de Arquitectos, celebrado en Barcelona a finales de junio, el objetivo es otro: revertir la tendencia de la arquitectura del último siglo y “devolver al diseño del edificio muchas de las cualidades que hoy obtenemos mediante soluciones mecánicas”. Como señala el arquitecto danés Bjarke Ingels, antes de que se extendiera el uso de la electricidad, la ventilación mecánica y el aire acondicionado, “las sociedades desarrollaron formas de construir con los materiales y las técnicas disponibles en cada lugar para crear las mejores condiciones posibles para la vida humana”.

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