20 de septiembre de 2026

Una reflexión sobre la fotografia en el bicentenario de la primera imagen


En 2026 el mundo conmemora el bicentenario de un invento que transformó la relación del ser humano con la realidad que le rodea. En el otoño de 1826 Nicéphore Niépce realizó la primera fotografía permanente conocida, «Punto de vista desde la ventana en Le Gras», captada desde la ventana de su propiedad en Borgoña tras varias horas de exposición sobre una placa de estaño recubierta de betún de Judea. Con esta imagen nacieron tanto un arte como una técnica, que modeló para siempre el sentido de la percepción humana del tiempo y del espacio. No podemos pasar por alto tan decisivo descubrimiento.

Antes de Niépce, la imagen del mundo dependía enteramente de la mano humana a través de la pintura, el dibujo o el grabado. La fotografía introduce una ruptura radical, decisiva en todos los órdenes del arte y la sensibilidad. Por primera vez, la luz misma se inscribe para quedar fijada para siempre en una superficie sensible sin la mediación de un gesto artístico dando origen a una objetividad que fascinó tanto como inquietó a los contemporáneos.
Este planteamiento encuentra un eco particular en las prácticas artísticas, en las que la imagen ya no es meramente reproductora, sino generadora de sentido y de experiencias plurales. Los nuevos enfoques aportados por la realidad fotografiada difuminan la frontera entre el sujeto que percibe y el objeto percibido, propiciando una circulación de la mirada que desplaza tanto la posición del espectador como la del artífice de la imagen. No en vano, más que un simple vehículo de representaciones, la imagen actúa como un agente, cultural e incluso psicológico, que desplaza los límites de lo pensable y de lo visible, atravesando los registros de la memoria y de la fantasía creativa para abrirse a la proyección social, con la valorización y el reconocimiento que ello representa.
Doscientos años después de su invención, la fotografía atraviesa una nueva etapa de su historia. En la era de la IA y lo digital, las imágenes se crean, se manipulan y se difunden a una velocidad sin precedentes. Lejos de limitarse a representar la realidad, la cuestionan y la recomponen, aunque ello no ponga en entredicho el valor de la fotografía como algo perenne, inevitablemente ajustado a las transformaciones que establecen las innovaciones técnicas.
Pues, en esencia y a la postre, cabe preguntarse: ¿Qué es, en realidad, una imagen fotográfica? Sugiero que no se reduce a su materialidad ni a su función de representación. Se impone en el imaginario, atraviesa nuestros afectos y, a veces, perturba nuestras referencias. Más allá de la apariencia inmediata, cada imagen encierra un enigma, un deseo latente que busca expresarse u ocultarse. Entre la mirada y el objeto visto se despliega una tensión, una dinámica de lo visible y lo invisible, de lo expresado tanto de manera explícita como implícita.

7 de septiembre de 2026

La xenofobia rampante

 Atención al partido BSW en Alemania. Ha obtenido el 5,2 por ciento de los votos en las elecciones de Sajonia -Anhalt. Da la casualidad que se autodefine como opción de "izquierda nacionalista", que en otro tiempo sería un oxímoron y que ahora se considera lo más normal del mundo. Esa identificación justifica su posible (y casi seguro) apoyo a la AfD, receptora del 45 por ciento del voto y a tres escaños de la mayoría absoluta, que proveería el BSW.

¿Cuál es la argamasa que los une? La xenofobia, el racismo, el rechazo al inmigrante. Ese es el único soporte en el que se sustenta el auge de la derecha y la ultraderecha, que en España, según 40dB puede alcanzar en las generales el 50 por 100 del apoyo popular.
La xenofobia, y la incapacidad para ofrecer alternativas eficaces y solidarias para afrontar la inmigración irregular, se han apoderado del cuerpo y el alma de un sector cuantitativamente elevado de la sociedad. Que nadie pida otras ideas programáticas. No las hay. El rechazo al diferente es el fundamento político emergente. Tampoco se necesitan grandes cualidades para ejercer el gobierno. Nunca se han visto especímenes de tan baja estofa en la cúspide de la gobernanza. Miserables corruptos y analfabetos como Trump, Milei, De la Espriella, y sin olvidar a los que en España forman parte de esa calaña, y de cuyo nombre no quiero acordarme, constituyen la nómina del proceso de degeneración política y de debilitamiento de la democracia a que nos enfrentamos.
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