Atención al partido BSW en Alemania. Ha obtenido el 5,2 por ciento de los votos en las elecciones de Sajonia -Anhalt. Da la casualidad que se autodefine como opción de "izquierda nacionalista", que en otro tiempo sería un oxímoron y que ahora se considera lo más normal del mundo. Esa identificación justifica su posible (y casi seguro) apoyo a la AfD, receptora del 45 por ciento del voto y a tres escaños de la mayoría absoluta, que proveería el BSW.
¿Cuál es la argamasa que los une? La xenofobia, el racismo, el rechazo al inmigrante. Ese es el único soporte en el que se sustenta el auge de la derecha y la ultraderecha, que en España, según 40dB puede alcanzar en las generales el 50 por 100 del apoyo popular.
La xenofobia, y la incapacidad para ofrecer alternativas eficaces y solidarias para afrontar la inmigración irregular, se han apoderado del cuerpo y el alma de un sector cuantitativamente elevado de la sociedad. Que nadie pida otras ideas programáticas. No las hay. El rechazo al diferente es el fundamento político emergente. Tampoco se necesitan grandes cualidades para ejercer el gobierno. Nunca se han visto especímenes de tan baja estofa en la cúspide de la gobernanza. Miserables corruptos y analfabetos como Trump, Milei, De la Espriella, y sin olvidar a los que en España forman parte de esa calaña, y de cuyo nombre no quiero acordarme, constituyen la nómina del proceso de degeneración política y de debilitamiento de la democracia a que nos enfrentamos.
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