La tragedia supera ya el millar de mujeres (1.376) asesinadas en España desde que esta terrible lacra se contabiliza (2003). La cifra es demoledora, corta la respiración, pero lo que realmente sobrecoge es la dimensión demográfica, espacial, social, cultural y secuencial en el tiempo - 36 han sido asesinadas hasta la fecha en 2026 - de una brutalidad que, lejos de cesar, se ha convertido en el mazazo recurrente y atroz de cada día. No hay excusa que justifique mirar hacia otro lado cuando un suceso tan dramático sale a la luz y con manifestaciones a cual más pavorosas.
La última macroencuesta sobre violencia de género efectuada en España (2024) muestra que el 9,2% de las mujeres residentes en España de 16 años o más han sufrido violencia física de su pareja en algún momento de su vida (lo que implica aproximadamente casi dos millones de mujeres), el 3% (629.994) en los cuatro años previos a las entrevistas, y el 1,5% (326.298) en el último año.
Cada caso encierra matices específicos que dan idea de la pluralidad de situaciones, ponen en evidencia la sinrazón que conduce a la violencia como forma de dar salida a una relación fracasada, y muestran las terribles secuelas ocasionadas en el entorno afectado.
Frente a la rabia y la sensación de impotencia que a menudo estos hechos provocan, resulta indispensable el reforzamiento de la toma de conciencia de manera inequívoca acerca de la gravedad inasumible de un problema que a todos concierne como fundamento firme de las solidaridades y de la reacción que hagan posible, junto a la efectividad de los instrumentos policiales y jurídicos, poner fin a tanto horror reiterado sobre la mujer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario