Una decisión acertada y encomiable del Gobierno de España: otorgar la nacionalidad española a los 222 ciudadanos nicaragüenses que la dictadura criminal y corrupta de Ortega-Murillo ha expulsado de su patria, privándoles de la nacionalidad que les pertenece, con el riesgo de convertirse en apátridas. Sin duda ese régimen maldito, miserable aliado del nazismo ruso, lo ha hecho como gesto para mitigar el ostracismo internacional al que está justamente sometido.
Qué triste y atroz está siendo la experiencia sandinista en la hermosa tierra de los volcanes eternos que se abre a los dos océanos. Cuánta decepción, cuántas esperanzas derrumbadas, cuánto desastre, cuánta represión, cuánta muerte e indignidad. Con qué ilusión se recibió la noticia del derrocamiento de Anastasio Somoza. Pero no cambió nada, Daniel Ortega y su banda han continuado, acrecentándola, la tragedia de ese entrañable país.
Ay, Nicaragua, Nicaragüita, “ la flor más linda de mi querer” …¿cuándo volverá la libertad? “ Cuando seas libre, Nicaragüita, te querré mucho más “.

No hay comentarios:
Publicar un comentario