De pronto la tonalidad del edificio se enriquece con una nota de color. Aparece aislada, ninguna otra señera similar comparte el escenario simple y monocorde. Humildemente el verde del árbol, que respira primavera, aporta una nota de esperanza. La imagen atrae instintivamente la mirada, la vista se siente complacida por esa referencia bien conocida y que tantas y tantas reflexiones, inquietudes, ilusiones y zozobras ha suscitado. En el Día de Castilla y León...y siempre.
El paseante echa a volar la imaginación y los recuerdos de tantas experiencias acumuladas en esta fecha emblemática de la Historia de España - "en 1521 y en abril para más señas" - que inevitablemente le remiten a la campa de Villalar, a la evocación de los proyectos emprendidos y, sobre todo, a las amistades y conversaciones compartidas que, pese al paso del tiempo, se corresponden con la nostalgia y con un afecto que permanece incólume.
¿Verdad que sí, Demetrio Madrid y Luis Alonso Laguna?

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