Si todas las fotografías transmiten mensajes que permiten interpretar el contenido de la imagen, me fijo en ésta como documento representativo de los matices que, a menudo insospechados, puede encerrar el ejercicio de la política. No conozco personalmente a Pedro Sánchez, pero sí tengo numerosas referencias de la figura y la personalidad de Sara Aagesen, vinculada a una prestigiosa y admirada familia del mundo científico vallisoletano, con la que me une la amistad.
La escena no representa el mero encuentro del primer ministro con la ministra responsable de la política energética y medioambiental española. Representa el encuentro de dos personas unidas por un vínculo que, yendo más allá del ejercicio profesional, abre camino a la relación amistosa mediante el saludo o el abrazo que siempre se necesita en momentos difíciles. Y es que la soledad del corredor de fondo debe ser de cuando en cuando mitigada por el caudal de sensaciones que aportan la confianza, el afecto y la convicción de que uno no está solo cuando necesita el calor y la palabra de la compañía sincera.

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