18 de septiembre de 2019

Cuando la autocrítica de los políticos brilla por su ausencia

Agobiados en medio de interpretaciones redundantes y circulares, sumidos en la decepción, inquietos por el futuro y con una inseguridad que no cesa, llama la atención el que no se insista con la necesaria contundencia en la cuestión, a mi juicio, más descorazonadora y que contribuye a agravar el pesimismo hacia la política española y quienes la protagonizan.

A saber: ¿Dónde está la capacidad autocrítica que debieran tener los que ostentan responsabilidades tan decisivas? Ni una sola idea acerca de los posibles errores cometidos. Ninguna apreciación del margen de responsabilidad que les concierne. Ni atisbo siquiera de estrategias correctoras del rumbo seguido. Reproches sin fin. Todo a cara de perro y sin concesiones al reconocimiento del error, instrumento clave para despejar la bruma.

Cuando la autocrítica desaparece por completo del escenario, las perspectivas no pueden ser más desalentadoras. Lo ocurrido esta mañana en la sesión de control - en la última sesión de una estéril legislatura - demuestra bien a las claras el ambiente de tensión y vacío intelectual que se ha apoderado de la política española y de sus liderazgos.

13 de septiembre de 2019

La lección inaprendida de la catástrofe de Nogalte

Jamás olvidaremos lo que sucedió en 1973 en la Rambla de Nogalte, en Almería, que en tres ocasiones he visitado en compañia de los estimados colegas de Murcia. Han pasado 46 años de aquella terrible tragedia, que puso dramáticamente al descubierto los riesgos que las grandes precipitaciones, asociadas al fenómeno ciclónico conocido como gota fría, provocan regularmente, cuando están urbanizados, en los cauces que desde las Béticas y Subbéticas avenan al Mediterráneo. Mil y una veces se ha dicho y advertido, pero no se ha mucho caso. Se ha escrito sobre el tema hasta la saciedad, se han organizado numerosas reuniones científicas sobre el tema, efectuando análisis, propuestas y conclusiones que no admiten réplica posible. La amenaza de la macroinundación es letal en ese sector del Mediterráneo occidental.




En 2012 recuerdo, porque asistí a ese encuentro en Alicante,  que se habló del tema en Orihuela y Onteniente, donde la sensibilidad de un sector de la sociedad está a flor de piel. Pese a todo, los errores se han seguido cometiendo, la ordenación del territorio brilla por su ausencia, los negocios inmobiliarios se disparan sin evaluaciones de impacto previas y sin pensar en el día después. La tragedia ha vuelto a suceder. Nadie con poder parece percatarse de que la Naturaleza siempre se rebela ante el maltrato y la desconsideración. La muerte y la destrucción acechan mientras la visión cortoplacista induce a mirar para otro lado.

12 de septiembre de 2019

Admirando la obra de Vermeer



Nunca había visto hasta hoy en directo el mítico y excelente cuadro de Vermeer, que recoge la mirada del geógrafo y el ambiente de trabajo que le rodeaba en la Holanda de la segunda mitad del siglo XVII. El cuadro, propiedad del Museo de Frankfurt, se expone temporalmente en el del Prado, de Madrid, en una exposición que impresiona, deleita y sobrecoge sobre la representación de la mirada en el arte, apoyada con visión comparativa en el talento de Rembrandt, Velázquez y el maravilloso pintor de Delft.

Uno se detiene ante ese cuadro y le cuesta apartar la vista: tantos son los elementos que encierra, tantas las señales que hablan del sentido del oficio de geógrafo, tan deslumbrante y simbólica la luz que lo anima y envuelve. Ante la prohibición de fotografiarlo in situ, el observador aprovecha para compartir durante un momento el espacio en la calle con el rostro de la admirada figura. Al fin, he visto el cuadro de Vermeer. Me he quitado una espina de encima. Y además se lo he explicado a quienes me acompañaban. Comentar el significado de la Geografía y el trabajo de los geógrafos en la Europa del Seiscientos.

Y a las puertas del Museo del Prado. Un placer.

30 de agosto de 2019

La tragedia de la Amazonia nos incumbe



28.agosto.2019


El problema de la Amazonía trasciende a la Amazonía. Nos implica a todos. Es una tragedia medioambiental de dimensión planetaria cuyo análisis no puede quedar circunscrito al fanatismo o a la mente criminal de un individuo, por más rechazable que sea o parezca. En Geografía siempre se ha abordado la interpretación de la realidad espacial en función de las interrelaciones multifactoriales que explican y determinan las causas, los rasgos, las tendencias y los impactos de los fenómenos estudiados sobre el territorio. Análisis integral, sistémico, dialéctico: de eso se trata. La simplificación conduce al error y al autoengaño, al tiempo que equivoca el diagnóstico e impide la corrección de los problemas.


De ahí el interés de las reflexiones planteadas por Vázquez Pumariño a propósito de las repercusiones ambientales provocadas por el gran mercado de la soja y sus relaciones con las grandes granjas de ganadería intensiva. Se puede estar o no de acuerdo con ellas, pero es evidente que ese tipo de enfoque - el enfoque integral, con todas sus implicaciones - no puede permanecer al margen del debate que a todos concierne si queremos ser honestos y sensibles con los problemas del mundo que nos ha tocado vivir. Pues eso.

19 de agosto de 2019

Los conciertos con la educación privada en detrimento de la Enseñanza Pública en España

No basta con invocar a los intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza para fundamentar los argumentos que han abogado con contundencia y sentido común a favor de la enseñanza pública. Relevantes pensadores de ideología conservadora o de centro derecha como Menéndez Pelayo, José Ortega, Julián Marías, María Zambrano o José Antonio Marina abundan con reflexiones rotundas sobre el decisivo papel que desempeña la enseñanza pública en la formación de una sociedad y en la corrección de las desigualdades sociales en aras de un aprendizaje de calidad. Sin embargo, caso excepcional en Europa, donde la enseñanza privada se nutre de la financiación aportada por quienes optan por ella, la realidad educativa española ofrece un panorama más que preocupante en este sentido. Prima el privilegio a costa de los recursos públicos y en detrimento de la enseñanza en la que todos tienen cabida y a todos integra. Otra excepcionalidad más en este país nuestro tan proclive a los despilfarros y las injusticias sociales.

Cuando yo estudié en un centro privado en los años cincuenta, recuerdo los desvelos de mi padre por abonar el recibo mensual. Aquellos frailes lasalianos se encargaban de recordarlo apenas finalizaba el mes. Y si alguien se retrasaba, la discreción frailuna brillaba por su ausencia aun a costa del rubor del colegial aludido. Eso ocurría durante la dictadura y en medio de las brumas agobiantes del nacionalcatolicismo, que tanto daño ocasionó a España. Ha sido en democracia cuando el reparto de las responsabilidades se ha decantado a favor de una fórmula que resulta lesiva cuando se trata de garantizar la calidad de la enseñanza orientada a quienes prefieren acudir a los Centros y a las Escuelas que han cimentado el prestigio de la educación en España y de quienes la imparten. Si en el campo de la sanidad, quienes desean atención privada la abonan mediante seguro privado, ¿porqué no ocurre lo mismo con la educación?

Como es sabido, la administración paga los salarios de todo el personal docente, incluidas las cotizaciones a la Seguridad Social, amén de los gastos del personal de servicios, el mantenimiento, conservación y funcionamiento de esos Centros así como los costes del material y equipamiento necesarios para la impartición de las enseñanzas y cursos de formación del profesorado. En suma, todo.

Ahora bien, lo que algunos esgrimen como un "derecho", a cuyo servicio se adoptan medidas en fomento del privilegio, no deja de presentar fisuras o trampas denunciables. Y es que, aunque la ley obliga a los colegios privados con conciertos públicos a brindar la enseñanza sin ningún coste para las familias, esos centros llevan años cobrando una cuota mensual, que se incrementa cada año según el IPC, además de otros gastos complementarios. Es necesario aclarar lo que reciben tales colegios, que además discriminan a alumnos en función de si pagan o no la contribución, disfrazada a efectos de Hacienda como “donación”. He hecho algunas averiguaciones sobre el tema en Castilla y León y son de escándalo.

Al observar este suculento negocio de los conciertos escolares y el caudal abrumador de las inmatriculaciones, de las que también he hablado en este blog, uno comprueba cuán lejos está esta gente de aquella máxima de San Agustín, que decía: " Buscad lo que basta, y no queráis más. Lo demás es agobio, no alivio. Apesadumbra, no levanta"

18 de agosto de 2019

¿Interesa a los políticos la opinión de los intelectuales?

Tengo la impresión de que la opinión de los intelectuales incide en nuestros días poco o nada en la formación de la opinión de quienes se dedican al ejercicio de la política. No sabría decir desde cuándo se ha producido esa desconexión, pero creo que ha sido a partir de los años noventa cuando política y pensamiento circulan por raíles inencontrables. La dicotomía se ha ido agudizando con el tiempo hasta el punto de que el engarce entre ambos parece ya imposible. Simplemente porque el político ya no necesita al intelectual, al investigador de la realidad sobre la que se proyecta la acción política.

Me baso en un simple elemento de juicio: las ideas, las propuestas, las líneas de actuación planteadas por los políticos parecen huérfanas de fundamentación teórica que las respalde, por más que la haya con creces. Las aportaciones realizadas desde el complejo científico no sustentan prácticamente ningún enfoque solvente aplicado a la toma de decisiones. No se alude a referencias argumentales extraídas del estudio y la investigación. Nunca se muestra una apoyatura que avale la orientación programática. Todo se supedita a los efectos cortoplacistas o al simple cálculo de su impacto electoral.

Mas lo peor es cuando este desentendimiento, conscientemente asumido, se adoba de menosprecio explícito. Se ha visto claramente en algunos de los debates parlamentarios habidos recientemente. Las alusiones a la arrogancia de los intelectuales, a su vanidad intrínseca y a su soberbia congénita forman parte de un argumentario minusvalorativo que ufanamente se contrapone a la campechania de los candidatos, que incluso llegan a acreditar con la finalidad de hacer gala de su flamante ignorancia como carta de presentación en la que apoyar, ya libres de complejos y sin necesidad de leer una línea ajena, su vinculación con el pueblo al que dicen representar.

No les parece?

12 de agosto de 2019

Españolidad y dumping fiscal

A algunos y algunas, en su deslumbrante sentido del Estado, se les llena la boca con la palabra España, presumiendo de una acrisolada españolidad. Sin embargo, no tienen reparos ni escrúpulo para practicar el dumping fiscal aprovechando su poderosa economia de escala, aún a costa de un aumento de la deuda - que el ciudadano no ve pero que le grava onerosamente- o en perjuicio de la solidaridad en la prestación de los servicios públicos destinados al conjunto de su ciudadanía. La medida planteada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid de impuestos como bandera preeminente de su política apunta precisamente en esta dirección.

Por otro lado, aparentemente sensibles con el problema de la despoblación, esos mismos adalides de la españolidad ferviente menosprecian los efectos que esa estrategia tributaria, concebida en beneficio de su parroquia más selecta, tiene para las comunidades más afectadas por el problema, entre ellas las dos Castillas, muy amenazadas por medidas de ese tenor. No olvidemos que las políticas contra la despoblación en Francia y Alemania (incluso en el modelo federal alemán) establecen pautas contrarias a esta modalidad de sálvese quien pueda. No puede haber avances en esa desafío sin una armonización que evite las discriminaciones.

El patriotismo implica sensibilidad y solidaridad. Muchos patriotas demuestran ser de pacotilla cuando les tocan los bolsillos. Y los hay en demasía, mientras se arropan en banderas tremolantes, que no hacen sino poner en evidencia su inmenso cinismo.

7 de agosto de 2019

El patrimonio de la Iglesia católica no ha cesado de crecer y crecer


Hace trece años la Mezquita de Córdoba era de titularidad pública, formando parte del patrimonio cultural del Estado. Por arte de birlibirloque hoy pertenece a la Iglesia regida por un Santo Padre que vive en Roma. Es otra pieza más entre los 30.000 bienes que han engrosado sorprendentemente el Inventario patrimonial en poder de esa institución, que los ha registrado a su nombre sin tener la titularidad. Immatriculación lo llaman. El mayor pelotazo patrimonial del mundo a favor de un grupo privado.

Aunque parezca un milagro, no lo es. Ha sido tan sencillo como decir "esto es mío y me lo apropio, y lo hago porque en 1998 el Gobierno de Aznar López nos lo permitió y además no pagamos un ochavo de impuestos, a diferencia del vecino de Aluche, del Cabanyal o del barrio de Gamonal, que abonan un IBI en progresión creciente, y que son embargados si no lo hacen".

Mientras tanto, se dicen ellos mismos, satisfechos de lo conseguido " esperemos que la relación elaborada por los Registradores de la Propiedad sobre ese montón de bicocas conseguido a la chita callando no sea dado a conocer al Congreso para que todos los ciudadanos lo conozcan con pelos y señales. Hasta ahí podíamos llegar". Sin embargo, esos insaciables y codiciosos amigos de la rebatiña a pesar suyo, pues, como todo el mundo reconoce, reniegan con vehemencia de las pompas de este mundo tan materialista y esclavo de lo terrenal, también saben que el Gobierno del Estado está obligado a dar a conocer esa información por acuerdo parlamentario. Y no ignoran que, cuando se sepa, las reclamaciones, impugnaciones y recursos florecerán como hongos a lo largo y ancho del país.

No hay en todo el mundo un caso igual. Por cierto, saben a quien pertenecen Notre Dame de Paris, el Duomo de Milano o las iglesias de la católica Irlanda? A las administraciones públicas.

16 de junio de 2019

Manuel Marchena y Manuel Valls: la dignificación del Derecho y de la Política

Deseo resaltar, porque creo que es de justicia, la acción positiva realizada a favor de nuestro país por dos personas a las que concedo especial relevancia pública.  Se trata de Manuel Marchena y de Manuel Valls. No debe pasar mucho tiempo sin que se les otorgue el alto reconocimiento que merecen. Gran labor la de los dos Manueles en situaciones tan críticas como las que han tenido que afrontar.


Manuel Marchena, el juez Marchena del Tribunal Supremo, ha logrado dignificar el funcionamiento de la justicia y la imagen del Estado, dentro y fuera de España. Con solvencia, con educación, con seriedad y con sentido de la autoridad ha presidido el juicio del llamado procés, demostrando que el Estado de Derecho existe de manera efectiva en España. No me cabe duda de que la sentencia estará a la altura del procedimiento seguido. Ignoro el impacto que el juicio haya tenido en Cataluña, aunque sin duda ha servido para demostrar que el Estado existe y que la Constitución establece unas reglas de convivencia que hay que respetar.

Magnifica y habilisima ha sido también la acción de Manuel Valls para reorientar el sentido de la alcaldía de Barcelona a favor de la opción que más beneficia al Estado. Sin esperar nada a cambio y recibiendo como toda respuesta la indiferencia de Inmaculada Colau, pese a que le debe la alcaldía, ha sabido Valls hacer frente a la marrulleria política de los de Rivera y demostrar ese sentido de Estado y de la decencia política de la que Albert ha carecido. Gracias a su actitud, el lunático Ernest Maragall ha quedado aparcado para siempre, el independentismo xenófobo no gobierna en Barcelona y, lo que no es menos importante, ha dado una lección de sensatez a Jaume Collboni y al conjunto del Partit dels Siocialistes de Catalunya (PSC), que posiblemente contribuya a reforzar las coherencias de este partido, a veces incomprensible. Es mucho y valioso lo aportado por Valls, amén de la demostración de sentido de la decencia demostrado al negar el saludo a un sujeto infame y en declive como es Joaquim Torra, a quien solo le espera ya el reconocimiento de su estrepitoso fracaso como President de la Generalitat de Catalunya.



5 de junio de 2019

El prestigio de la Universidad en entredicho

 Mantener el prestigio de una Institución requiere no solo una conciencia clara de lo que significa dentro del contexto en el que se integra sino también el convencimiento de que cualquier escándalo que la afecte  puede implicar un descrédito que, llegando a repercutir en  el conjunto del sistema, supone un lastre con impactos lesivos en el tiempo si no se adoptan las medidas que permitan neutralizarlo. Y es que, merced al nivel de sensibilidad existente en un entorno de información abierta e incesante como el actual, la sociedad no permanece indiferente cuando tiene lugar la vulneración de los  principios que aseguran la satisfacción de sus objetivos institucionales en coherencia con la labor desempeñada y con los recursos destinados al cumplimiento satisfactorio de dicha finalidad.


                Admitamos, como afirmaba Weber, que el riesgo de deterioro de la imagen y de la fortaleza comparativa es consustancial a todas las organizaciones. Es un peligro al que se hallan expuestas permanentemente. Por eso, cuando se parte de  la relevancia que el sector público desempeña en sus diferentes formas de manifestación, las deficiencias y situaciones de corrupción, cohecho o malversación observadas resultan particularmente lacerantes en la medida en que revelan conductas impropias, irresponsablemente ejercidas, que ponen al descubierto la falta de correspondencia entre los recursos asignados y la efectividad de los resultados conseguidos. Aunque el perjuicio que ello ocasiona reviste diferentes niveles de magnitud, es obvio que la resonancia de sus efectos varía en virtud del impacto provocado sobre el apoyo y la confianza socialmente merecidos, pues es obvio que no todas las Instituciones reciben de la sociedad el mismo nivel de valoración y reconocimiento.

                Tradicionalmente son destacables las altas cotas de respaldo y confianza que la sociedad española ha otorgado a las Universidades públicas y su profesorado en los rankings de ponderación efectuados por los órganos demoscópicos. Figurando en los primeros lugares de la serie estimativa, hay que subrayar  que han sido también las estructuras sujetas a niveles de evaluación  más sistemáticos, rigurosos, amén de transparentes,  de cuantos se han llevado a cabo en el conjunto institucional. Todo en ellas está sometido a valoraciones periódicas, afines a criterios e indicadores internacionalmente homologados y en permanente adaptación al desarrollo del conocimiento. Encuestas docentes, calidad y capacidad de transferencia de los proyectos de investigación, naturaleza, objetivos y rendimiento de las titulaciones, selección del profesorado, mecanismos de vigilancia y supervisión de las actividades asociadas a la obtención de Masters y Doctorados forman  una amplia  gama de instrumentos de garantía expresamente contemplados en la Ley, en los Reglamentos y en los Estatutos.

                Sin embargo, la experiencia acumulada lleva a la conclusión de que los resultados obtenidos son muy variables e incluso contradictorios. En muchos casos los mecanismos de control funcionan y en otros menos, cuando no son ostensiblemente  desdeñados.  El hecho de que en ocasiones sean inoperantes e incluso contravenidos no indica que, a priori,  su existencia ponga en tela de juicio la voluntad potencial que justifica la existencia  de la norma, concebida con el propósito explicito de evitar el fraude o el incumplimiento de los objetivos que son consustanciales a la Enseñanza y la Investigación Superiores. De ahí que, si las cautelas y las prevenciones están claras de antemano, no es posible hacer caso omiso, a la hora de verificar su cumplimiento,  del altísimo margen de responsabilidad que corresponde a la ética tanto individual como colectiva de cuantos organizan el  desarrollo de sus actividades, en la medida en que han de procurar, al amparo de su capacidad de iniciativa y sobre la base de una firme voluntad de autocrítica, el mejor uso posible de la autonomía  de la que constitucionalmente gozan las Universidades. Dicho de otro modo, resulta esencial  la toma en consideración de la honestidad profesional  aplicada a  la generación y transmisión del conocimiento, que en esencia  constituyen sus objetivos  básicos  y su misma razón de ser, como tantos profesionales se encargan de poner en evidencia cada día con tanta efectividad como discreción. 

        Los graves hechos ocurridos en una de las Universidades públicas de la Comunidad de Madrid, cuyo Rectorado radica en la ciudad de Móstoles, han lesionado  el prestigio y la credibilidad de las Universidades públicas españolas. Aunque sus efectos puedan ser demoledores a corto plazo, no es menos cierto que las señales de alarma puestas al descubierto son a la vez, y hacia el futuro,  advertencias contundentes que no deben caer en saco roto. A la vista de la resonancia alcanzada  sería sorprendente que no repercutieran en una movilización conjunta e inmediata  de la estructura universitaria para que ese tipo de situaciones quedase definitivamente erradicado. Lo que está en juego es mucho y muy importante. Pues, si en buena medida, las Universidades,  especialmente las de acreditada conciencia de servicio público, representan  uno de los pilares esenciales en los que se sustenta  el predicamento  de una sociedad,  difícilmente podrían ser fieles a la tarea y a la responsabilidad social que las compete si no asumieran el valor de la ejemplaridad como principio rector de su funcionamiento.  
                 

24 de mayo de 2019

La UE será social o no será

En el debate dedicado a los programas que los diferentes partidos presentan a las elecciones al Parlamento Europeo, y celebrado en TVE, solo me he quedado con tres ideas contundentes: "La UE será social o no será"; "Es necesario acometer la unidad fiscal como uno de los principios esenciales de la solidaridad, apoyando al mismo tiempo la armonización del salario básico de los trabajadores" y "ante una Europa envejecida es preciso una politica inmigratoria común que afronte con seriedad y visión de futuro la crisis demográfica y la inmensa tragedia del Mediterráneo" . Lo demás fue ruido, soflamas para la galería, demagogia nacionalista archisabida y tediosa.

En definitiva, ante el escenario que se avecina, cobra fuerza la idea de fortalecer la Union Europea sobre la base de los objetivos inherentes a la opcíón socialdemócrata, como la mejor garantía de que siga siendo fiel a sus objetivos fundacionales, posteriormente desarrollados en los Tratados de Maastricht y Amsterdam. Es el único ámbito del mundo en el que han sobrevivido los planteamientos que dieron sentido a la socialdemocracia tras la SGM, con los efectos de todos conocidos. Reconociendo sus imperfecciones y sin menoscabar la critica necesaria, representa la defensa de la solidaridad y la cohesión social, en la linea impulsada por el gran Jacques Delors en los años noventa con la reforma de los Fondos Estructurales y la entrada en vigor de los Fondos de Cohesión. Sus efectos son patentes y plausibles, aunque siempre perfeccionables.

Y es que, frente al liberalismo irrefrenable del "sálvese quien pueda", la atroz experiencia de las "democracias populares" de filiación soviética y la destrucción de la sociedad a que puede conducir la reacción ultraconservadora, la supervivencia del proyecto comunitario europeo, único en el mundo e irrepetible en otros escenarios, depende de la fortaleza que la socialdemocracia pueda alcanzar en este mundo de horizontes tan vulnerables a que nos enfrentamos. ¿Qué opinan ustedes?

16 de mayo de 2019

En defensa de la Caja Única de las Pensiones






Que no nos falle ni nos falte el Estado integrado e integrador, que todo el mundo sea consciente de la importancia que tienen los instrumentos que garantizan la solidaridad entre generaciones y entre territorios. España es uno de los paises más descentralizados del mundo, de acuerdo con un modelo que, con sus luces y sus sombras, parece irreversible.

Desde que se puso en marcha en los años ochenta arroja un balance ambivalente. Ha mejorado globalmente la calidad de vida de la población pero la desigualdad se ha intensificado. Si los contrastes en los factores determinantes del crecimiento económico explican la dimensión de las diferencias socio-territoriales, es necesario reivindicar la supervivencia del instrumento que asegura la solidaridad cuando los ciudadanos, con independencia de dónde residan, más la precisan.


Que nunca se vea en peligro o cuestionada la Caja Única de las Pensiones y la protección a los parados. Nunca. No es, evidentemente, un tema baladí.

Por cierto, ni el Pais Vasco ni Cataluña tendrían garantizadas estas prestaciones con sus propios recursos.

29 de abril de 2019

¿Hacia la distensión nacionalista?

El Presidente del Partido Nacionalista Vasco, Andoni Ortúzar, más listo que el hambre y pragmático reconocido, ha dicho que el PNV trabajará en el Parlamento a favor de "la distensión en el Estado". Ojo con la preposición: ha dicho "en" y no "con".

Soy de la opinión de que, por paradójico que parezca, el PNV va a contribuir significativamente a la amortiguación de la deriva catalana, favorecida además por la posición ostensiblemente secundaria del lunático de Waterloo, al que la sociedad catalana ha dado justamente su merecido como cobarde y aprovechado que es.

A mayor abundamiento, el resultado obtenido por un PSC más integrado en la estrategia del PSOE puede coadyuvar en esa dirección.

El significado de las elecciones españolas

Se piense lo que se piense, se vote lo que se vote, es evidente que algo importante ha ocurrido hoy en el panorama politico europeo.

Lo sucedido en España, con sus particularidades y matices, motiva necesariamente unas conclusiones a mayor escala a la vez que crea un escenario abierto al debate y al análisis de lo que puede aportar la experiencia española. Y lo hace tanto para la solución de los problemas del país como para clarificar el papel potencial de la socialdemocracia en el contexto de las incertidumbres a que se enfrenta la Unión Europea, tal y como habrá de verse en la campaña que está a punto de comenzar con la mirada puesta en las decisivas elecciones del 26 de mayo. Es muy probable que en estos días las miradas se dirijan a España como una referencia digna de ser tenida en cuenta.

En mi opinión, estas elecciones no van a ser ajenas a las reflexiones y expectativas que se avecinan. En España y en la Unión Europea. Habrá que estar atentos.



18 de abril de 2019

El valor de la sangre jacobina






"Hay en mis venas gotas de sangre jacobina..."


Siempre he sentido mío este verso de Antonio Machado. Lo considero tan vigente y lúcido como cuando se escribió.  Idea de progreso, de solidaridad y de seguridades, incólume al paso del tiempo. Ahora reverdece en las palabras de Anne Hidalgo, la alcaldesa de Paris.


Cuando una sociedad vive un trauma, como el sufrido por la sociedad francesa, cobran pleno sentido los argumentos que invocan la pertenencia a un espacio compartido, lejos de exclusiones, de rechazos o de espurios e interesados repliegues hacia identidades refractarias, que tanto han frenado los avances de la historia.

Frente a la disgregación, reconforta reivindicar aquello que cohesiona y fortalece a una comunidad cuando es consciente de su pasado y de los valores que encierra su territorio.





16 de abril de 2019

Que nadie olvide lo que hicieron


Así que pasen cien años, aunque la erosión difumine para siempre los perfiles de Peña Labra y los cauces que avenan al Duero cobren otros rumbos, nunca debería dejar de estar presente en la memoria el inconmensurable desastre de gestión de que se ha visto afectado el patrimonio de las Cajas de Ahorro en Castilla y León, tan pésimamente administradas. Ninguna CCAA española ha sido objeto de tamaño destrozo en su patrimonio financiero y cultural por mor de la ineptitud endógena. Sin excepción.

Indiferentes al repudio social, ahí siguen, altivos aunque silentes,  los responsables de tan funesto desaguisado, con sinecuras abundantes, en orlas de injustificable reconocimiento, nutridos con suculentas jubilaciones, exonerados de responsabilidad, pues bien se encargaron ellos de que la justicia no les hiciese mella. Gentes de la hierba mala, recua de incompetentes, no merecen ni el aire que respiran.







15 de abril de 2019

Ningún espacio está vedado para el ejercicio de la libertad de expresión


Aplaudo la decisión de Ciudadanos de acercarse a Rentería y celebrar un mitin electoral. Considero que es una iniciativa digna de reconocimiento. Que yo sepa ningún partido de ámbito estatal se ha sumergido en los escenarios tan duramente castigados por el mundo abertzale, que tanto sabe de muerte y destrucción. A sabiendas de que encierra un mundo hostil, de que hay gentes con la violencia a flor de piel, no hay que pasar de largo. Quienes han hablado de provocación rayan la indecencia.

Discrepante de algunas posiciones de Rivera y de Savater, aunque admirador desde siempre de Mayte Pagaza (uno de los valores más sólidos en el Parlamento europeo) y reconocedor de la ética demostrada por militantes co o Francisco Igea Arisqueta, considero que hablar de Constitución, de España, de libertad, de tolerancia y de derechos humanos en la Plaza de los Fueros tiene un mérito incuestionable, en la medida en que, con independencia de los exabruptos y los bramidos recibidos, los políticos del color naranja han dejado claro que la Guipúzcoa profunda también forma parte de España.

De esa noción de España de la que  habla Almudena Grandes y con la que yo siempre me he identificado.
Merece la pena

26 de marzo de 2019

Las obsesiones oportunistas de López Obrador

La Historia está llena de episodios de violencia, agresión y conflictos de toda índole. Si nos remontamos quinientos años en el tiempo, cuántos acontecimientos de alcance territorial, ligados a procesos de conquista, merecen ser criticados a la luz de las normas y los principios contemporáneos? Todos, sin excepción. ¿Habría en la cartografía mundial algún territorio al que no se pudiera atribuir responsabilidades criticables y ominosas en este sentido? ¿Quién se salvaria de la petición de culpas? ¿Quién quedaría exonerado? Y, sobre todo, ¿son responsables los ciudadanos de hoy de lo que hicieron sus antepasados hace medio milenio?

Si nos centramos en la conquista y colonización del espacio americano, archiestudiada y conocida en todos sus matices y salvedades, habría mucho que hablar de las sombras pero también de las luces. Entre otras, las que permitieron afincarse en la Nueva España a los antepasados de López Obrador, un politico que trata aviesamente de aprovechar la sensibilidad en torno a la conquista para obtener de manera oportunista réditos de imagen, mientras parece olvidarse, pese a la mayor cercanía en el tiempo, de las agresiones y el expolio ejercidos sin piedad sobre su pais por el poderoso vecino del Norte, al que, con su silencio al respecto, parece rendir una obscena pleitesía.

A la postre, la Historia pone a cada cual y a cada hecho en su sitio.

4 de enero de 2019

No minimicemos la violencia contra las mujeres


Leo y releo los argumentarios redundantes a los que se acogen los adversarios de la llamada "ideología de género" y no puedo por menos de experimentar una sensación de tedio ante tanto afán por eludir el núcleo sustantivo del problema en el que se fundamenta la lucha de las mujeres a favor de la igualdad, del respeto y de la defensa de sus derechos como personas injustamente tratadas. Los datos - muertes, acosos, brechas salariales, humillaciones, discriminaciones - son tan abrumadores que huelga cualquier matización sobre su gravedad.

Cierto es que las normas de rango general insisten en el reconocimiento de derechos y deberes para todos los ciudadanos, independientemente de su sexo. Hace 70 años que así quedó subrayado por Naciones Unidas. Las Constituciones de los Estados poseen un sentido integrador en cuanto al reconocimiento de derechos sin distinción y tanto el Código Penal como las leyes se formulan con voluntad de aplicación no discriminatoria para todos. Sin embargo, la contundencia y reiteración de los hechos que revelan la vulnerabilidad de la mujer es de tal magnitud, tanto en términos absolutos como relativos, que no cabe ampararse en las reflexiones alambicadas para ridiculizar o denostar esa justa reivindicación, que sin duda remitirá cuando la causa a favor de la igualdad y el respeto debido alcance las cotas justificadas. Carecerá de sentido cuando la igualdad prevalezca sobre la discriminación y la vulnerabilidad potencial.

Tanta es la importancia del tema que en modo alguno puede ser subestimado cuando se observa la virulencia, tan obscena como patológica, con la que la plantean las opciones más reaccionarias que ominosamente afloran en el panorama politico actual. Y es que si observan las concomitancias entre el discurso de los de Vox - que sitúan este tema en el frontispicio de su ideario hasta convertirlo en su principal baluarte frente a la negociación política - y los iluminados fanáticos de Bolsonaro se darán cuenta de hasta qué punto la defensa específica de los derechos vulnerados de las mujeres se ha convertido en un pilar fundamental de la dignidad humana, que a todos compete.

5 de diciembre de 2018

La presión callejera contra una opción política puede favorecerla

Dificilmente la presión callejera, y si es violenta peor, sirve para contrarrestar el peso de las opciones políticas adversarias o denostadas. Por el contrario, hasta es posible que las fortalezcan. El efecto puede estar en los antípodas de lo que persigue. Sorprende que los señores Iglesias y Garzón no lo vean así. Comúnmente la presión en la calle se ha entendido como estrategia reactiva a las decisiones del poder instituido. Como refleja lo sucedido recientemente en Francia las calles enfervorecidas se han movilizado contra el gobierno de la República, contra quien la preside, pero no contra ningún partido específico sustentado en un apoyo electoral más o menos relevante.


Para combatir las ideologías contrarias y neutralizar su respaldo popular hay que utilizar herramientas ideológicas capaces de persuadir a la sociedad de que la opción que defienden sus adalides es la que la sociedad necesita. Sólo la firmeza del rearme ideológico, la solidez de los programas, la honestidad de los comportamientos, la sensibilidad hacia los problemas reales y la credibilidad de los dirigentes fraguan el hormigón necesario para que las derivas políticas cuestionadas no puedan prosperar. Es lo que permite una democracia que se precie, donde todo es mutable y reversible: politica contra politica a través de la acción política que el entramado institucional posibilita.
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