19 de enero de 2009

Barack Husein Obama: entre los deseos y la realidad


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"Lo mismo que rechazo ser un esclavo, rechazo ser un dueño”. Con frases como ésta, tomada de Abraham Lincoln, Barack H. Obama enardeció a la multitud que le acogió en Washington, ante el Memorial que recuerda a aquel, dos días antes de su posesión como Presidente de los Estados Unidos de América. Expectación, esperanza, ilusión, confianza, entrega. Nunca habíamos visto un sentimiento de apoyo como el que la sociedad norteamericana ha mostrado hacia el hombre nacido en Honolulu hace 47 años, merecedor de un reconocimiento que, según las encuestas, emana de casi el 70% de los ciudadanos norteamericanos, incluyendo entre ellos a muchos de los que en su día apoyaron a John Mcain. “Todo ha cambiado desde el 4 de Noviembre de 2008”, afirman cualificados representantes de la sociedad estadounidense, dando entender que más que un cambio lo que realmente se ha producido con la elección de Obama es una "revolución".

¿Una revolución?, ¿qué revolución?, ¿hacia dónde?. ¿Hasta qué extremos y con qué niveles de esperanza están depositadas estas expectativas, que comparten norteamericanos y ciudadanos de todo el mundo, deseosos de eliminar de su vista cuanto antes la imagen siniestra de Bush, Cheney y sus compinches, para experimentar la agradable sensación de que otra forma de gobierno en Estados Unidos y de cara al mundo es posible?. Sin duda, esta necesidad de ruptura ha sido determinante en el triunfo de la opción demócrata, de la que al final han participado muchos partidarios del otro candidato. Pero también ha contribuido el convencimiento de que la desastrosa deriva a la que había llevado al país la gestión del incompetente tejano requería una drástica solución alternativa, necesariamente correctora de estilos, pautas, acciones y omisiones que han dejado tras de sí un panorama desolador. Tras el desastre, sobreviene inevitablemente , por necesidad psicológica, la esperanza.

Durísima tarea la que le espera al que fuera senador por Illinois. De momento la ilusión prevalece sobre la contundencia de los hechos. Priman los deseos sobre la realidad. Se antepone la esperanza a la percepción de los límites que la obstaculizan. Con todo, en breve acabará imponiéndose la prudencia y hasta es posible que no tarde en aflorar la decepción a sabiendas de que los procesos de cambio en la historia son mucho más lentos de lo que se desearía. Es muy probable que la política de Obama a corto plazo se centre en suturar las heridas abiertas en su propio país, entre otras razones, porque hay muchos sectores que lo han apoyado no dispuestos a esperar en exceso a que se note que algo está cambiando a mejor para ellos. Ligeros retoques en la política internacional tratarán de demostrar que el camino hacia la paz se sitúa en las antípodas del sectarismo y la brutalidad de su predecesor. Y poco más.
A partir de ahí, cuando transcurra un año de mandato, el fiel de la balanza comenzará a moverse en un sentido u otro. Habrá muchos síntomas que revelen el sesgo de la tendencia. Mas si la reacción que ello pueda provocar no le será difícil detectarla en su propio país, el termómetro del mundo podría ofrecerle también al Sr. Obama un indicador que modestamente me permito sugerirle: al filo del segundo semestre de 2010, le convendría volver a Berlín y apreciar el grado de apoyo que aún merece de la sociedad europea, que tanto le agasajó aquel 24 de Julio de 2008. Aunque ahora regrese como Presidente, volver a tener la experiencia del clamor popular al pie de la columna de la victoria de Siegessäule, en los jardines de Tiergarten, puede depararle una experiencia inolvidable para valorar lo que realmente pasa cuando los deseos se convierten, o no, en realidad. Entonces ya no queda más que la realidad, con su brillantez o su crudeza.

18 de enero de 2009

¿Justicia, al fin, para los asesinados en El Salvador hace veinte años?


Han pasado casi 20 años y parece que fue ayer. Veinte años, nada menos. Estábamos reunidos en la Sala de Profesores de la Facultad de Derecho de Valladolid en un acto cultural cuando César Aguirre Viani, catedrático de Medicina, nos dio la noticia. Era el 16 de Noviembre de 1989. Ocho personas habían sido asesinadas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de San Salvador. Entre ellos, los jesuitas españoles Ignacio Ellacuría, Juan Ramón Moreno, Amando López, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró y el salvadoreño Joaquín López López. Murieron también la señora que les atendía, Elba Ramos, y su hija, Celina, de 16 años. Lo recuerdo como una noticia atroz que, no por esperada, dejaba de conmocionar las conciencias y revelar la tragedia que entonces se cernía sobre aquel país centroamericano.

Durante todo este tiempo ha permanecido como un recuerdo imborrable, causante de esa sensación de impotencia que provocan la impunidad y el frustrado deseo de que se haga justicia. Con frecuencia acudo a la Fundación Segundo y Santiago Montes, que en Valladolid dirige su hermana Catalina Montes, y en la que se llevan a cabo actividades culturales de una extraordinaria calidad, en un ambiente gratísimo, que no me impide nunca evocar la memoria de las víctimas de aquel crimen horrendo con la pesadumbre de que todavía nadie haya sido imputado. Es la misma sensación que he tenido el pasado otoño al visitar El Salvador, donde el crimen se recuerda tan vívido como cuando sucedió y con la misma sensación que a mí me embarga de vez en cuando.

Al fin, ha ocurrido. El 13 de noviembre fue presentada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) una querella contra 14 miembros del Ejército salvadoreño y respaldada por el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), que tiene su sede en San Francisco. Amparándose en el principio de justicia universal que permitió en 1998 el arresto del dictador chileno Augusto Pinochet por orden del juez Garzón y en el hecho de que cinco de las víctimas eran españolas, el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ha admitido a trámite la querella que, aunque desestima la imputación del entonces Presidente de la República, Alfredo Cristiani, sí lo hace con los catorce militares - entre ellos, cuatro generales, dos coroneles y tres tenientes - incluidos en la querella de la APDHE.

La instrucción promete ser ambiciosa. Al tiempo que ordena la declaración del ex fiscal general de la República y de los jueces y fiscales asignados al caso cuando, sin resultados, se juzgó en El Salvador, solicita, a través de una comisión rogatoria, la remisión del testimonio completo de la causa penal que en aquel pais se llevó a cabo, con el fin de conocer los "mecanismos de perdón y de extinción de la responsabilidad criminal" de los que pudieron beneficiarse los "autores intelectuales y/o materiales de los asesinatos". Asimismo, solicita a la Justicia de Estados Unidos la toma de declaración de los miembros de la Delegación norteamericana que en representación del Congreso de Estados Unidos investigó, también sin resultados efectivos, los hechos en 1990.

Veinte años han pasado ya. Catalina Montes, la entrañable Caty para muchos de nosotros, ha declarado que confía en que, al fin, se haga justicia. Es lo que muchos deseamos para que los autores de aquella terrible masacre sean condenados y el dolor que nos produjo reciba el alivio que merece.

Caty Montes falleció en Valladolid el 5 de abril de 2011. No llegó a vivir la experiencia de la justicia aplicada a los criminales salvadoreños. Su Fundación continúa donde siempre ha estado. De cuando en cuando la visito y me dejo llevar por la gratísima sensación que se respire y vive en ese espacio.




Imagen: Arriba: Monumento a la Justicia en San Salvador. Derecha: Catalina Montes, Presidenta de la Fundación Segundo y Santiago Montes. Abajo: Sede de la Fundación en Valladolid. A la izquierda, destaca la sobria escultura de Jorge Oteiza, que el célebre artista vasco regaló a tan valiosa iniciativa cultural.

16 de enero de 2009

¿Qué hecho yo para merecer esto?. Obsequios bibliográficos sobre un mundo complicado



La verdad es que no creo haber hecho méritos para ello. Dicen que los Reyes de Oriente traen regalos a los que han sido buenos, pero dudo que ese haya sido mi caso. Pequeñas, y a veces grandes, maldades todos tenemos que matizan el balance de lo que hemos hecho a lo largo del año y en función del cual se elabora la canasta de lo que cariñosamente recibimos cuando terminan las fiestas navideñas. Sin embargo, una pizca de bondad, unida a la generosidad infinita de los venerables Magos, ha debido de existir para que me hayan brindado en este comienzo de año la posibilidad de deleitarme con la lectura de las obras con las que me han obsequiado quienes siguen confiando en mí y, en el más completo y enriquecedor de los sentidos, me aprecian.

He ahí el muestrario de los libros con que mi biblioteca personal se ha enriquecido por obra y gracia de los entrañables personajes a los que seguimos añorando cada 6 de Enero. Me permiten ponerme al día de algunos títulos destacados de la obra de Ian Gibson, que ordena como nadie la vida y los mensajes transmitidos en la imperecedera y maravillosa labor literaria de Antonio Machado (Ligero de Equipaje), al que nunca se acaba de descubrir por completo, del mismo modo que nos pone ante los ojos la índole personal de El hombre que detuvo a Federico García Lorca, pocos días antes de que fuera asesinado en Víznar. Un testimonio implacable de una época que cuesta pensar que haya podido ocurrir en España.
También los Magos me han hecho llegar un libro que leí hace tiempo y que, tras haberlo perdido, quería recuperar. Recomendable es, desde luego, el tomo primero (La tierra convulsa) de la impresionante novela de Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas rojas. Describe con mano maestra la historia contemporánea del País Vasco en la etapa en la que se produce el tránsito de la sociedad tradicional a la moderna, inducida por la industrialización, eligiendo para ello la villa de Getxo, en Vizcaya. Es una obra magistral, que he querido rescatar del olvido para reemprender de nuevo la comprensión de un momento crucial de la historia de Euskadi y de España.

Mis obsequiadores han querido ponerme en contacto con la narrativa, en la que consideran que estoy bastante pez. Creo que exageran. La verdad es que me cuesta seguirla y en eso soy implacable: muy pocas novelas me atraen hasta llegar al final. Si, al poco rato, me aburren o me resultan farragosas o absurdas, las retiro de inmediato. Pero me gusta estar al día, y por ahí va la cosa. Hace años me impresionó Patrick Modiano cuando, jovencísimo, ganó el prestigioso Goncourt (1978), con su espléndida “La calle de las tiendas oscuras”. La posibilidad de leer ahora “En el café de la juventud perdida” me resulta estimulante porque nos aproxima al París de los años sesenta que el autor nos descubre en una trama de misterio, inteligentemente planteada y con unos personajes que siempre me han resultado admirables.

Como contrapunto, estos regalos me brindan la posibilidad de acercarme cautelosamente a J.M.G. Le Clézio a través de una novela – El atestado - con la que no las tengo todas conmigo. Es una aproximación y ya veremos lo que pasa, pero me apetece conocer a ese autor tras haberle leido en un par de entrevistas realmente llamativas. Más claro tengo el atractivo que me inspiran los Cuentos completos de Flannery O’Connor, una narradora norteamericana realmente excepcional, del que en alguna ocasión he oído hablar en Valladolid a Gustavo Martín Garzo, que prologa la obra. Siempre he sentido atracción por los buenos escritores de Estados Unidos, tanto los que nos han descubierto la costa Este como los que se ocupan, como en este caso, de la América profunda, de las gentes y las tierras del Sur.
Y, por último, y de momento, un regalo premonitorio. De pronto me he encontrado con un libro de viñetas – otros lo llaman comics – titulado "Palestina en la franja de Gaza". Recoge los dibujos elaborados por Joe Sacco durante su estancia en Palestina a comienzos de los noventa, cuando todavía no existía Hamás y la agresión a que estaba sometida esta tierra esquilmada por la barbarie era la misma. De ahí salieron estas ilustraciones y estos textos que realmente conmueven y sacuden las conciencias del lector. Galardonado con el American Book Award (1996) ahora ve la luz en castellano con el prestigioso sello de Planeta Agostini. Totalmente recomendable.

Libros para los momentos de ocio. Cualquier cosa - lectura, deporte, amigos, placeres saludables de la vida.... - menos ver la televisión basura que nos acecha u oir a los predicadores resentidos de la radio. A los Reyes Magos tampoco les hace ninguna gracia esa verborrea.



Estas figuras de los Reyes de Oriente, montados en sus briosos camellos, nacieron en Portugal. Forman parte de una colección de figuras navideñas que adquirimos en Barcelos, en el distrito de Braga, región norte portuguesa, hace muchos, muchos, años.

15 de enero de 2009

Qusiera hablar de otra cosa... pero no puedo

Me gustaría hablar de otros temas, me gustaría sonreir, hacer bromas, mirar al tendido y disfrutar con los aires frescos del invierno castellano. Me gustaría leer libros que me distrajeran, que me mostrasen la cara amable y gratificante de la creatividad humana, siempre abierta a experiencias inimaginables que tanto hacen por nuestras vidas y nuestras relaciones. Me gustaría oir relajadamente esas músicas que siempre me han agradado tanto. Me gustaría distanciarme por un momento de los problemas que observo a mi alrededor, confiado en que este distanciamiento no va a crearme desazón, malestar ni mala conciencia. Quisiera pensar que las dificultades que nos aquejan ofrecen en el horizonte perspectivas de solución viable, que garanticen el que, si no resolverse por completo, sí puedan, al menos, experimentar una merma de su gravedad. Quisiera mantener una brizna de optimismo que me alegrara la vida. Pero no puedo. Me es imposible

No puedo evitar leer la prensa diariamente, echar un vistazo a los informativos de la televisión, escuchar la radio que merece la pena.... una costumbre inveterada que me lleva a seguir los sucesos del día a día, consciente de que al hacerlo no me va a ser fácil eludir la carga de rabia e irritación que deparan muchos de ellos. La realidad está ahí y la tragedia llama a nuestra puerta. Tragedias unas veces ligadas a la pobreza y a la explotación, tragedias motivadas, otras, por la codicia. Tragedias que claman al cielo cuando la inhumanidad se ceba en el comportamiento del agresor. Del agresor sempiterno, que busca el exterminio del contrario. Todas me han interesado siempre y, en la medida de mis posibilidades y conocimientos, he tratado de combatirlas y de solidarizarme con ellas. Con la pluma, con la voz o con la ayuda económica, que ninguna otra arma tengo. Que nadie me venga - como me han dicho anónimamente en el blog o por email- con que sesgo la mirada y que, mientras clamo por Palestina escurro el bulto cuando veo a mi lado, o lejana, la barbarie.

Mas ¿cómo eludir en estos momentos terribles el compromiso de seguir manifestando el más profundo rechazo a lo que el gobierno de Ehud Olmert está haciendo en Palestina?. ¿Hasta qué extremos de villanía y bajeza puede caer un tipo que utiliza la muerte masiva y la destrucción implacable de la torturada tierra palestina para ocultar su condición de corrupto convicto y la frustración por el fiasco de su guerra en Líbano?. ¿Cabe mayor abyección moral, será posible tanta miseria?. ¿Hasta qué extremos de degeneración y depravación puede llegar un sujeto miserable, criminal de guerra sin paliativos, secundado por unos secuaces que, como hienas, compiten por un resultado electoral que cotiza al alza en proporción directa al número de muertes causadas?.

Sabemos desde hace días que ese gobierno genocida y criminal, presidido por un sujeto sumido en la corrupción hasta las cachas, utiliza bomas de racimo y de fósforo blanco, prohibidas internacionalmente y con el fin de hacer el mayor daño posible. Me acabo de enterar que los que rigen los destinos de Israel, cuyo descrédito en el mundo no puede ser mayor, como ha puesto de relieve la Comisaria europa Benita Ferrero-Waldner, acaban de bombardear - imagen de AFP - la sede de la UNRWA (ONU para los Refugiados) en Gaza, en una demostración de brutalidad y ensañamiento de la que no hay constancia en la historia contemporánea del mundo. Acabo de leer las declaraciones del embajador israelí en España, un tal Schutz, que, en una mezcla de arrogancia, estupidez y mezquindad inconcebibles, pretende que los españoles seamos imbéciles y no sepamos discernir entre la barbarie del ocupante y el derecho a la libertad y a la autodefensa del ocupado. Del ilegalmente ocupado, bloqueado y vejado. No es un diplomático, es simplemente un sicario portavoz de la indecencia y la muerte.

Quisiera hablar de otras cosas.... pero no puedo
Algo me consuela en medio de tanta rabia contenida. Catorce catedráticos de Derecho Penal de las Universidades españolas han suscrito un COMUNICADO contra el genocidio (así lo califican los expertos juristas) de Israel sobre Palestina. La Universidad española no está ausente en esta denuncia. Me sumo a ellos y les aplaudo, mientras esbozo una ligera sonrisa de gratitud y admiración. Es a lo más que puedo llegar. Gracias, colegas.

13 de enero de 2009

Así se vive en el guetto de Gaza


Esconder la realidad no significa ignorarla, significa simplemente que no se desea que exista. Mas cuando la realidad existe y se impone a la voluntad de ocultación, conocerla es un deber que nos enriquece como personas y nos ayuda a entender el mundo en que vivimos. En estos momentos el mundo sensible se sobrecoge ante lo que está sucediendo en Palestina. No lo podemos ignorar. Es el delirio de la fuerza salvaje para demostrar dónde está la fuerza y el poder de destrucción sin límites. No hay control frente a tanta violencia, que todo lo arrasa sin piedad y que ante nada se detiene, porque los que pudieran hacerlo no lo quieren hacer.

Son los testimonios, irrebatibles, que nos llegan de un territorio cada vez más parecido a lo que nos decían que era el infierno, hoy simbolizados en el guetto de Gaza y en el robo brutal de Cisjordania por parte de Israel.

Si viviera Dante, y contemplara el fuego que se cierne sobre una tierra desolada y desesperada, volvería a rehacer el Capitulo dedicado al infierno, tomando como ejemplo lo que Israel ha hecho, está haciendo y va a hacer sobre Palestina. Porque nos esperan imágenes más atroces todavía.

¿Hará justicia algún día la Historia a la ignominia y brutalidad del Gobierno de Israel, tan obscenamente arrogante como impune ?
. Nadie se ha atrevido a tanto desde la Segunda Guerra mundial. Peor aún que el apartheid surafricano, que cayó cuando el bloqueo y el boicot a sus productos se hizo efectivo.

Oigan este testimonio y sabrán lo que está ocurriendo

streaming.iberoamerican.cl/adn_archivos/internacional/2009/01/franja_gaza.wma>




11 de enero de 2009

Madrid con Palestina


Madrid no ha sido una fiesta este 11 de Enero,
luminoso y de aires fríos.
Ha sido un clamor sentido, un clamor cívico,
masivo y entusiasta,
una voz enlazada por todas las voces, todas,
que clamaban a favor de la vida, a favor del Derecho,
en defensa de la dignidad humana y de la libertad




Un clamor por Palestina, esa tierra que está allá,
en el Oriente Próximo,

donde florecen la higuera, el olivo y el naranjo,
donde el mar Mediterráneo abraza Asia,
donde la cultura y la historia están labradas
a base de hechos decisivos
para entender la Humanidad



Madrid no ha querido recatarse,
permanecer impávida y silente
ante la violencia y la ignominia que sufre,
desde hace 60 años, el pueblo palestino.
No cabe la indiferencia
ante la muerte de sus hijos en Gaza,
ante la invasión atroz y despiadada,
ante la destrucción y el bloqueo,
ante la usurpación sistemática y brutal de Cisjordania
ante la vulneración reiterada e impune del Derecho



Madrid, "rompeolas de todas las Españas",
que cantara Pablo Neruda.
Madrid, a la par que España toda,
ha vuelto la mirada de sus hijos
hacia los que sufren, hacia los perseguidos,
hacia los humillados,
hacia los que sólo tienen una tierra,
una tierra humilde,
que les ha sido brutalmente arrebatada.



Madrid no ha sido una fiesta este 11 de Enero.
La ciudad "donde se cruzan los caminos",
en feliz expresión de Joaquín Sabina,
se ha limitado a convocar las sensibilidades,
tantas veces demostradas,
para levantar, valiente y decidida,
la voz por la justicia y por la paz.
¿Qué importa que, el dia después,
el embajador israelí de turno brame lo contrario?;
se limita a justificar su sueldo y
a proferir de corrido las consignas impartidas,
ad nauseam
repetidas y archiconocidas. Qué mas da.
Madrid con Palestina. Para parar el Genocidio.
250.000 personas dicen que ha habido
250.000 razones contra la sinrazón





10 de enero de 2009

ZEITUN. No olviden nunca este nombre... y tampoco los demás


Ha ocurrido en Zeitun, en el este de la ciudad de Gaza. 4 de Enero de 2009, a dos días de la fiesta de la Epifanía. Lo describe Juan Miguel Muñoz, desde la ciudad israelí de Ashkelón, como corresponsal de El Pais (Madrid). Otra barbarie más.
“Los militares israelíes obligaron a 110 personas, la mitad de ellos niños, a abandonar sus viviendas y les forzaron a refugiarse en un edificio. Un día después lo bombardearon. Al menos 31 personas, según la denuncia de una agencia de Naciones Unidas y de una ONG israelí, murieron, la gran mayoría miembros de la familia Samuni. Durante tres días, a los servicios médicos se les impidió el acceso a la casa. Cuando se les permitió, sólo lo pudieron hacer a pie. Sin ambulancias. Los relatos de testigos oculares y el de Ahmed Ibrahim Samuni, un chaval de 13 años que sobrevivió con heridas en el pecho y una pierna, a la agencia Reuters desde el hospital de Gaza son estremecedores.
"Estábamos durmiendo todos en una habitación cuando los tanques y los aviones bombardearon. Un proyectil impactó en casa. Gracias a Dios nadie fue herido. Salimos y vimos a 15 hombres que descendían de un helicóptero en los tejados de los edificios. Los soldados golpearon a los vecinos y les forzaron a entrar en una casa", contó el niño. Al día siguiente, gran parte de su familia fue masacrada en esa vivienda. Ahmed se encargó de cuidar a tres hermanos durante tres días junto al cadáver de su madre y de 30 inocentes más. "No había agua ni pan, nada que comer", añadió.
Tres días después del ataque, llegó la Media Luna Roja. Varios de los supervivientes, debilitados, no podían caminar. Los montones de arena alzados por los militares israelíes impedían el paso de las ambulancias, por lo que los heridos tuvieron que ser trasladados en carretas tiradas por burros, un medio cada vez más habitual en Gaza".
El Gobierno israelí asegura que investigará. Que nadie lo espere, pues nunca ha ocurrido. Es la cantinela habitual, para salir cínicamente del paso, después de masacres que se repiten desde hace décadas. No se han apagado aún los ecos de la brutal matanza de Deir Yassin el 9 de Abril de 1948, apenas un mes antes de la proclamación de ese Estado, el mismo año en el que 800.000 palestinos fueron expulsados de sus ciudades y pueblos, barbaridad conocida como la Nakba (Catástrofe). Ariel Sharon, a quien más pronto que tarde la historia no dejará de hacer justicia como es debido, ya que mientras estuvo activo se cuidó mucho de viajar a Europa para evitar ser procesado como criminal de guerra, derribó más de 40 casas en el pueblo de Qibya (Cisjordania) en 1953 con sus residentes en el interior; en 1982, el mismo sujeto protegió a los falangistas cristianos que perpetraron la matanza de 1.700 civiles en Sabra y Chatila (Beirut); en 1996, la aviación bombardeó una sede de Naciones Unidas en Qana y mató a 106 personas, la mitad niños; en 2002, el gobierno de ese país llevó a cabo la operación Escudo Defensivo en Cisjordania, que trajo consigo la ruina total de ese territorio; en 2006, los helicópteros dispararon contra civiles desarmados en el pueblo libanés de Marwahin. "De ninguna manera, los civiles son nuestro objetivo", repetían ayer portavoces israelíes. Una historia repleta de muerte, éxodo, destrucción y barbarie. La Historia de Israel.
Una historia de crueldad de la que la literatura ha dado buena cuenta. Brillante es en este sentido la síntesis efectuada por Tamara Rajczyk que en Literatura y Conflicto nos describe de qué modo "la moderna literatura israelí ha abordado en su prosa y en su poesía el tema del conflicto con sus países vecinos. En las más diversas obras aparece el árabe: a veces como vecino amigable, otras como enemigo, pero siempre como un ser presente en la vida del judío que habita Israel".
Y, por supuesto, no podemos dejar de recordar la excelente novela de S.Yizhar (pseudónimo de Yizhar Smilansky), que en 1949, un año después de la independencia de Israel, publicó Hirbet Hiza. Un pueblo árabe. Una obra clave para entender otro episodio más de la historia de la barbarie y el genocidio.

Gomorra, la mafia sin paliativos



¿Será posible que eso ocurra realmente?. ¿Hasta qué extremos de degradación ha podido llegar en algunos lugares y circunstancias el ser humano para que su vida transcurra en un entorno donde se transgreden todos los valores y derechos que tanto ha costado conquistar?. No sé ustedes, pero yo no he visto cosa igual. Hasta ahora el cine nos ha ofrecido numerosos testimonios de lo que es, lo que significa y cómo funciona la mafia en Italia, en Estados Unidos, en el mundo. Incluso hasta se han llegado a mitificar títulos emblemáticos como El Padrino (Francis Ford Coppola, 1974, 1979 y 1990), Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990), Mafia (Martin Ritt, 1968), o El Honor de los Prizzi (John Huston, 1986) por citar algunos de los títulos para mí más memorables y significativos.

Ninguna como Gomorra, ninguna con tanto impacto, tan brutal y descarnada. La película dirigida por Matteo Garrone (2008), y apoyada en la novela de Roberto Saviano, representa una forma de transmitir el hecho mafioso sin ningún tipo de paliativos o edulcoramientos. Acostumbrados a las escenas que los grandes maestros norteamericanos nos han legado, en las que la violencia coexistía con ambientes donde no estaban ausentes la afectividad, el humor o la camaradería (algo que sorprendentemente en una ocasión le llevó a Maruja Torres, la flamante Premio Nadal 2008, a decir aquello de que “cuanto más conozco a la gente, más me gustan los Corleone”) , lo que vemos en “Gomorra” nos sumerge en los fondos más sórdidos de la convivencia humana regida por las reglas no escritas de la “omertá”, la “vendetta”, la corrupción y las ambiciones más abyectas.
Más allá del desprecio a la vida y a la perversión que generan los vínculos de solidaridad entendidos como un mero juego de intereses a los que se supedita todo, en un contexto de corrupción apabullante, dos son los aspectos que más me han llamado la atención de esta película cuya visión recomiendo, ya que, más que un guión cinematográfico, es un documento de denuncia. De denuncia sin concesiones ni matices. Por un lado, sobrecoge el entorno urbano donde se desenvuelven las escenas que se entrecruzan, caracterizado por la sordidez, la fealdad y el abandono, poniendo de manifiesto hasta que punto el espacio degradado – en este caso la periferia de Nápoles - se identifica con el desenvolvimiento de la cultura mafiosa; y de otro, destaca la ausencia total de algo que tenga que ver con la autoridad pública o el sistema institucional de que se han dotado, para funcionar, las sociedades modernas. Supone, no ya la crisis, sino la desaparición pura y dura del espacio público, en el que las reglas del juego se supeditan a la ley del más fuerte y al riesgo permanente de impunidad.

A Fabio Cannavaro, elegante napolitano y en la actualidad irregular defensa del Real Madrid, no le ha gustado nada la peli. Dice que desacredita a Italia y que ese tipo de mensajes hacen un flaco favor a su país. Mirar para otro lado suele ser reconfortante, pero lo que está claro es que, lejos de resolver el problema, lo agranda.

8 de enero de 2009

Hamás: ayer, herramienta útil; hoy, otro pretexto más para la destrucción de un pueblo


Del mismo modo que rechazo las acciones violentas de Hamás y los daños que provocan, también me parece oportuno desentrañar las razones que explican su fortaleza y el porqué este movimiento, que hoy gobierna Gaza, tras haber obtenido en 2006 la mayoría absoluta, ha alcanzado la importancia histórica y política que tiene.

Existen pruebas más que sobradas de que el movimiento de Hamás cobra fuerza desde el momento en que el primer ministro israelí Isaac Shamir empieza a proporcionarle generosa y regular ayuda económica así como una serie de autorizaciones que le permiten crear colegios, mezquitas y universidades, esto es, una infraestructura de adoctrinamiento y formación que entonces se consideraba que podía ser útil a los intereses de Israel. Numerosas pruebas confirman que este país financió, directa e indirectamente, desde la década de los sesenta hasta mediados de los 80, a la organización que hoy combate en Gaza, con la finalidad de convertirla en un movimiento capaz de contrarrestar las posiciones nacionalistas y reivindicativas de la Organización para la Liberación de Palestina, dirigida por Yaser Arafat.

Laura L. Caro, corresponsal de la cadena Vocento en Jerusalén, ha señalado que “altos funcionarios norteamericanos, particularmente de la CIA, han confirmado estos hechos que Israel prefiere olvidar, pero que avalan investigaciones del Centro de Estudios Estratégicos de Haifa o de EE. UU., junto a reputados analistas políticos e investigadores sobre Oriente Próximo. El periodista Richard Sale, basándose en documentos del Instituto Internacional de Políticas Antiterroristas del Estado judío, y coincidiendo en sus conclusiones con cualificados expertos como Anthony Cordesman afirma que "La ayuda de Israel a Hamás fue un intento claro de dividir y diluir el apoyo a una OLP fuerte y laica oponiéndole una alternativa religiosa".

Los orígenes de lo que luego fue Hamás se remontan al momento posterior a la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando células de la Hermandad Musulmana de Egipto desplegaron sus eficaces actividades de educación en los países árabes vencidos por Israel. En 1978, el jeque Ahmed Yassin registraría la rama palestina de este exitoso fenómeno, -el todavía vigente Al Mujamma al Islami, germen de Hamás-, y un año después recibiría el permiso oficial de Israel. El Gobierno judío vio en este centro un movimiento con tanta capacidad de seducción popular que, pensaron, podría neutralizar en la calle el poder de la OLP. Más aún, Matthew Levitt, subsecretario de Inteligencia del Tesoro de EE. UU., asesor del FBI , Director de The Washington Institute's Stein Program on Counterterrorism and Intelligence y autor del libro 'Hamás', señala, entre otras muchas cosas, que "Israel permitió doblar el número de mezquitas en Gaza entre 1967 y 1986, el 40% de ellas controladas por Al Mujamma".

Entonces, el pretexto y el objetivo a batir eran Yasser Arafat y la OLP. Hoy, el pretexto es Hamás, que, como también se sabe, condicionó la interrupción de los cohetes Qassam al levantamiento del bloqueo brutal a que se ha visto sometida la franja de Gaza desde 2006, lo que jamás se ha producido, dando lugar a una catástrofe humanitaria de enormes proporciones. No hay que engañarse: la cuestión está en tener siempre un motivo que justifique la acción militar, el incumplimiento de los acuerdos internacionales y el no ceder un ápice en el proceso de humillación política y de destrucción física de Palestina puesto en práctica a partir de 1948. Nunca Israel permitirá la creación de un Estado palestino. Nunca. Así se escribe la historia por si alguien no lo sabe todavía.

6 de enero de 2009

Espacios transformados (Introducción): Evitemos la fugacidad del tiempo



La idea del tiempo cambia con la edad. La ansiedad de asirlo cuando nos resulta demasiado fugaz y acelerado provoca la sensación de que ya no se controla el paso de los días como cuando en la infancia o en la juventud percibíamos que todo transcurría mucho más despacio. Cuando ahora volvemos la vista atrás somos conscientes de que en nuestro camino hemos dejado muchas huellas que no se volverán a pisar. Para bien o para mal son las que marcan nuestro paso por la vida, nos revelan en el recuerdo lo que hemos hecho o dejado de hacer, las decisiones correctas, los errores cometidos, las esperanzas frustradas, las satisfacciones ganadas a pulso o por el azar. Todo un balance de experiencias y vivencias se acumula en la memoria, que ésta trata de seleccionar distinguiendo claramente entre lo que merece ser recordado y lo que, por irrelevante o banal, ha de quedar relegado al olvido.

Cuando nos situamos en una etapa en la que los recuerdos priman sobre el proyecto que nos queda por delante, tendemos a pensar que, en efecto, “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar”, como escribió para siempre el gran poeta de Paredes de Nava. Nos vemos situados en medio de la corriente que circula sin parar, que no se puede detener, con rumbo inexorable… con viento a la espalda, con brisa apaciguada en el rostro. Es “el río que nos lleva”, evocando aquella excelente novela de mi admirado José Luis Sampedro. No necesitamos remos porque la nave aprovecha el flujo inducido por la pendiente. Pero, ay, es entonces, al darnos cuenta de que las cosas tienden en esa dirección cuando debemos enfrentarnos al horizonte de la vida que resta y contemplarlo con audacia. Con visión de que el tiempo sigue existiendo y abierto a nuevas oportunidades, que en buena parte de los casos permanecen aún inéditas.

Me viene a la memoria la frase que mi colega y amigo Lluis Cassasas i Simó, geógrafo eminente de la Universidad de Barcelona y ya desaparecido, me dijo hace años cuando ambos contemplábamos el impresionante baluarte de basalto en Castellfollit de la Roca, en la provincia de Girona. Su consejo, muy propio de un hijo de Sabadell, jamás se me ha olvidado: “Mira, Fernando, para sobrevivir al paso del tiempo, siempre hay que tener una pieza en el telar”. Lo tengo presente y lo aplico cada día, aunque mis telares necesiten a veces reparaciones y cuidados que no acierto a darles.
Y hace unos días, he visto también reflejada esta inquietud en un magnífico texto de Manuel Vicent que, tan lúcido como siempre, ha recordado a sus lectores, con la mirada puesta seguramente en los de mi generación: “No existe otro remedio conocido para que el tiempo discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria. Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando uno era niño”.
¿No les parece, amigos y amigas, que cuando comienza el año es una reflexión más que pertinente?.

5 de enero de 2009

Otro aniversario a tener en cuenta: el Convenio contra el Genocidio. La CPI deja claro lo que son crímenes de guerra


Se nos había pasado por alto, y debemos recordarlo. Del mismo modo que muchos hemos evocado el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, no hay que ignorar, aunque apenas se ha hecho mención a esta efeméride, que cuatro días después de aquel acontecimiento, es decir, el 14 de Diciembre de 1948, fue aprobado y dado a conocer el Convenio sobre la Prevención y el Castigo del Crimen de Genocidio.

Como GENOCIDIO, según dicho Convenio, se entiende: "Cualquiera de los siguientes actos cometidos con intención de destruir, en todo o en parte, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso; matanza de miembros del grupo; atentado grave contra la integridad física o mental de sus miembros; sometimiento deliberado del grupo a condiciones de existencia que puedan acarrear su destrucción física, total o parcial; y medidas para impedir nacimientos en el seno del grupo o traslado forzoso de niños a otro grupo".

El documento fue aprobado por los mismos países que acordaron la Declaración de Derechos Humanos, y ha servido para crear los Tribunales Penales Internacionales que juzgan los crimenes de genocidio cometidos en Rwanda, Camboya y Yugoslavia. Mucho me temo que las agresiones genocidas en el mundo no terminan ahí.
Como también debe quedar claro lo que se entiende por crímenes de guerra, tal y como lo define el Estatuto de Roma, que creó la Corte Penal Internacional, ratificado por España el 24 de Octubre de 2000. El art. 8. 2. es elocuente. Constituye un crímen de guerra, "lanzar un ataque intencionalmente, a sabiendas de que causará pérdidas de vidas, lesiones a civiles o daños a objetos de carácter civil o daños extensos, duraderos y graves al medio natural que sean claramente excesivos en relación con la ventaja militar general condreta y directa que se prevea". Que quede claro.

4 de enero de 2009

Daniel Baremboin sí denunció la masacre de Palestina por parte de Israel . Mientras tanto, ¿alguien sabe algo de un tal Anthony Blair?



Hace unos días realicé un comentario inapropiado a propósito de una magnífica entrada de Diana Puig sobre la personalidad de Daniel Baremboin, director del ya clásico Concierto de Año Nuevo en Viena. Tras destacar mi admiración por la figura y la calidad artística del director de orquesta argentino de origen hebreo, le reproché el que no hubiera hecho ninguna alusión a la brutal agresión de Israel sobre Palestina, con el balance de destrucción y muerte que todos conocemos.

Fue una apreciación equivocada la mía. He sabido después que Baremboin manifestó días antes del Concierto su rechazo a esa demostración, políticamente interesada, de fuerza y brutalidad con palabras contundentes, que pusieron inequívocamente de manifiesto la coherencia ética frente a la barbarie de quien en 2002 recibiera el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, compartiéndolo con el intelectual palestino Edward Said, ya fallecido. Ambos posan juntos en la fotografía superior. Todo el mundo sabe quién es quién.
Daniel Baremboin, que tiene vetada la entrada en Israel, forma parte de ese grupo de judíos que cuestionan y rechazan la violencia sistemática del Estado israelí sobre Palestina, anteponiendo sus convicciones humanistas al sectarismo y a la estrategia de sumisión y expolio a que ha estado sometido el pueblo palestino en un incumplimiento sistemático de la Declaración de Derechos Humanos, del Convenio de Ginebra, del Convenio sobre la Prevención y el Castigo del Crimen de Genocidio y de las Resoluciones de Naciones Unidas. Jamás ha ocurrido algo así en la época contemporánea.

Por cierto, y hablando de otro tema, ¿alguien sabe algo de Anthony Blair?. Sí, hombre, sí, ¿no se acuerdan ustedes?. Se trata del tipo aquel que era premier británico cuando apoyó la invasión ilegal de Irak y que, tras salir por la puerta de atrás de Downing Street sin haber terminado su mandato, fue nombrado enviado especial a Oriente Medio por el cuarteto de mediadores internacionales (Naciones Unidas, UE, USA y Rusia), afin de lograr la paz en la zona, aprovechando sus reconocidas cualidades para sonreir y decir simplezas y vaguedades, a la espera de lo que le dijera George Bush que dijera.
Nada se oye de ese sujeto, que está desaparecido en medio de la catástrofe, aunque seguirá cobrando una pasta por una responsabilidad en la que hasta ahora sólo ha demostrado incompetencia en grado sumo. Un inútil sin paliativos. Menudo papelón el de ese Blair. ¿Lo habrán cesado ya?, ¿alguien habrá sido informado de sus gestiones?, ¿qué opina, si es que opina algo de lo que está ocurriendo?, ¿ Qué dirá cuando le digan que Israel está utilizando "bombas de racimo" contra la población civil palestina, pese a estar prohibidas?. ¿Hasta cuando se va a seguir haciendo el paripé con personajes de ese calibre?. ¿Le quedará algo de dignidad para reconocer su estrepitoso fracaso y dimitir de una vez?. ¿Alguien sabe algo?.
¿Lo sabrá Ban- Kimoon, el también siempre sonriente secretario general de la ONU, más conocido como "el hombre invisible", del que tampoco se sabe nada?. ¿Lo sabrá el cada vez más apagado e irrelevante Javier Solana, responsable de algo tan estéril como la política exterior y de seguridad común de la UE y experto en hablar, hablar y hablar sin decir nada?, ¿ Lo sabrá Sarkozy, que, como un sastrecillo valiente con pretensiones, hace de Ban-Kimoon, de Blair, de Solana y de todo lo que se le ponga por delante para hacer el ridiculo por libre, dándose un garbeo por la zona, mientras Livni, la Ministra israelí de Asuntos Exteriores, trata obscenamente de sacar tajada política, para ella misma y los de su siniestra banda, de la muerte masiva de palestinos al tiempo que impide la entrada de observadores internacionales en Gaza, a fin de evitar que se conozca realmente la magnitud de la masacre?. ¿Le pedirá el tan ruidoso como banal y zascandil ex alcalde de Neully que levante el veto a la entrada de observadores internacionales?. ¿Defenderá la legalidad internacional ante los complacidos anfitriones de Tel Aviv?. ¿Conseguirá algo más que sonrisas, palmeos y palabras vacuas?. Me apuesto una cena en el Maxim`s de Paris, regado con buen vino de la Ribera del Duero, a que no. Se admiten apuestas.


En la foto, Anthony Blair, siempre tan sonriente y alegre, con Ehud Barak, laborista y actual responsable militar de la masacre de Gaza. Mientras tanto, bombas racimo, prohibidas por la comunidad internacional y la demostración más representativa de la brutalidad con que actúa el ejército ocupante, caen en Gaza al amanecer del 5 de Enero. Foto de France Press

1 de enero de 2009

Cuba: 50 años de Revolución y un futuro por descubrir



No es posible pasar por alto una efeméride como ésta. Nadie discute que lo sucedido en La Habana el dia 1 de Enero de 1959 constituye uno de los principales acontecimientos históricos de la época contemporánea. Recordarlo es obligado, no tanto para centrarse en un análisis de lo que ha supuesto el gobierno de Fidel Castro en la isla caribeña durante medio siglo como para plantear las expectativas que se abren para un país llamado a experimentar a plazo no demasiado largo cambios sustanciales.

Durante todo este tiempo hemos leído, analizado, comentado y discutido sobre los aciertos y fracasos de la Revolución cubana, ha sido un tema estrella en las Universidades, en los foros políticos e intelectuales de todo el mundo. También constituye una referencia incuestionable de las tensiones desencadenadas en el marco de la “guerra fría”, que convirtieron a la “isla más bella” en un lugar de confrontación entre las grandes potencias contendientes a la par que sirvieron para incidir con fuerza en la trayectoria política de Latinoamérica y de una buena parte del mundo del subdesarrollo. Queda todavía mucho por investigar sobre el tema, pero las líneas maestras de lo sucedido están claras: Cuba simboliza a la vez lucha y sacrificio, voluntad de independencia y alineamiento internacional, esperanzas y frustraciones, logros y fracasos, adhesiones y rechazos, confianza e incertidumbres. Es la expresión de las contradicciones que aquejan a nuestra época, ejemplificadas en un pequeño país con enorme resonancia en todo el mundo.

Pase lo que pase, siempre quedará impreso en la historia contemporánea el nombre de Cuba con letras muy destacadas.A nadie ha dejado ni dejará indiferente. Medio siglo es mucho tiempo, el suficiente para hacer un balance no exento de polémica y de una controversia que surge enérgica a nada que se plantee lo que ha sucedido y cómo ha sucedido a lo largo de estos años.

Sorprende, empero, que el tono de la voz aparezca amortiguada ahora cuando se habla de futuro. De un futuro que ya es presente. Ni siquiera los encarnizados opositores de Miami lanzan, salvo unos pocos, los gritos que en otro tiempo acompañaban a sus afanes de revancha y a la desesperación que genera el exilio. Leyendo la prensa de uno y otro lado del estrecho de Florida se observa gran expectación, una actitud vigilante y el convencimiento de que el modelo no va a sobrevivir, con los rasgos que ha mantenido hasta ahora, al líder de Sierra Maestra cuando la vida de éste se extinga. Los adversarios más pragmáticos reconocen los logros alcanzados al tiempo que los partidarios de la Revolución admiten que las cosas no pueden seguir invariables, conscientes de que han existido derivaciones que contradicen las conquistas inherentes a una política que pretendía lograr el paraíso en la tierra.

Ni infierno ni paraíso. Se trata simplemente de afrontar el futuro teniendo en cuenta la realidad de la que se parte y abriéndola a nuevos procesos que, en paz y con voluntad integradora, restablezcan la libertad, garanticen el respeto a los derechos humanos, modernicen la maltrecha e ineficiente economía del país y favorezcan la plena inserción de Cuba en un mundo globalizado, muy distinto ya al de 1959. Lo que ha de hacerse en una época en la que un nuevo Presidente, al parecer diferente, asume el poder en Estados Unidos, cuando se ha obtenido un fuerte respaldo en la I Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) celebrada en Sauipe el pasado 16 de Diciembre y que ha traido consigo la consideración de Cuba como miembro de pleno derecho del Grupo de Río, y procurando que las conquistas de la Revolución, cuando realmente han existido, no lo hayan sido en vano.
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