11 de abril de 2021

La destrucción del empleo en la Banca

 




Sobrecogida está la sociedad al observar las implicaciones laborales de la concentración y la digitalización del sistema financiero. Las transformaciones de la banca constituyen uno de los procesos más traumáticos del panorama económico, social y territorial en el mundo. No hay que ir muy lejos. La estructura financiera históricamente configurada en una de las regiones con más capacidad de ahorro per cápita del país, como ha sido Castilla y León, ha quedado pulverizada. Qué se fizo de aquella urdimbre henchida de tropelías sin fin? A dónde fueron sus mandamases sin escrúpulos? ¿En qué quedó aquella dotación de Cajas de Ahorros, tan mal gestionadas?

Qué magnitud tiene el impacto de la digitalización? La relación entre el ciudadano y la Banca voraz se desenvuelve ya bajo coordenadas que eran inimaginables hace una década. Los despidos de la Caixa y el BBVA quitan el sueño y sumen en la zozobra a millares de familias. Da la impresión de que el tema está asumido y volatilizado en la impotencia que conduce a la resignación o la indiferencia. "Humanismo Digital", llaman ahora al nuevo modelo bancario.

PD. Recuerdo el día en que mis tíos de Salas de los Infantes estallaron de gozo porque mi primo había entrado de "botones" en la Caja del Círculo y le dijeron que antes de seis meses le iban a "sentar'. El mejor día de su vida.

4 de abril de 2021

Mensajes en la calle (45):Las terrazas se adueñan del espacio público

 


Las terrazas para la libación y la conversa se apoderan abrumadoramente del ámbito urbano. Extendidas por doquier, no parecen existir límites a su difusión, conseguida sin rubor a expensas de los espacios públicos para uso del peatón. Una pregunta: ¿estamos ante proceso definitivo de ocupación irrestricta o será reversible, como muchos deseamos, cuando los recintos interiores puedan ser utilizados y se vuelva de nuevo a la supervisión, también tributaria, que restablezca la perspectiva abierta de la ciudad para el paseo no zigzagueante?

16 de marzo de 2021

Cuando el número de mascotas supera al de niños

 


Desconocía esta noticia, que impresiona. Sin duda tiene más importancia de la que parece. Revela el declive de la fecundidad humana en el mundo desarrollado y, en paralelo, la creciente intensificación de los vínculos afectivos de muchos ciudadanos con los animales de compañía. Es un hecho que en la calle se percibe ostensiblemente a raíz de la pandemia y que las cifras revelan con gran impacto. Transformación de la sociedad, nuevos hábitos de comportamiento y formas diferentes de relación se entreveran como manifestaciones de modelos sociales que invitan a reflexionar sobre su significado, y los sesgos emocionales consecuentes, en las sociedades del siglo XXI. Sus implicaciones económico-espaciales son muy relevantes y no están ajenas a los niveles de preocupación que, a mi modo de ver, pudieran provocar. ¿Qué lecciones, qué advertencias cabe extraer de este hecho cuya importancia no se puede ni debe ignorar?

El hecho de que en España haya más mascotas (registradas) que niños menores de 15 años no es una cuestión baladí.

5 de febrero de 2021

¿Cómo adecuar estos espacios al mundo postcovid?

 


Calle del Dr. Barraquer, uno de los oftalmólogos más prestigiosos de España. Un cuidador de los ojos y de la mirada. Se sorprendería si viera que Valladolid le dedicó esta calle. Pero, qué urbanismo es éste? Qué concepto de la calidad de vida tuvieron quienes lo autorizaron y diseñaron? No existe el sol ni el aire que lo vivifique. Cómo adecuar estos espacios al mundo postcovid?

4 de enero de 2021

Un gran documento sobre el impacto de la Covid 19

 


La  presentación de este reportaje - La herida del 2020 - ha marcado un notable hito en la historia de la televisión de Castilla y León. Se ha dado a conocer como reflejo de la variedad de situaciones que han concurrido durante la etapa más crítica de la pandemia del Covid 19. La selección de los casos descritos es tan expresiva como respetuosa, sensible a las particularidades de las circunstancias a que se han enfrentado las personas y las familias en un contexto repleto de incertidumbres y necesitado de respuestas colectivas. 

Dirigido por la periodista Ruth García Ribote, responsable del guión y del montaje, el documento se apoya en las imágenes obtenidas por Samuel Gómez y Carmen Merino.  La calidad ofrecida y el esfuerzo realizado han sido reconocidos con el Premio Cossio en la modalidad de Televisión. 


4 de noviembre de 2020

Welcome Biden-Harris

 



Ojalá que el digno legado y el espíritu de Thomas Jefferson y Abraham Lincoln impregnen de nuevo los principios y los objetivos del Partido Republicano de los Estados Unidos de América, al que ambos pertenecieron. Que la experiencia de Donald Trump sea tan solo un funesto recuerdo episódico en la Historia de ese Partido, cuyo prestigio puede verse seriamente lesionado si secunda las aberraciones postelectorales del que ha sido considerado como el peor presidente de la historia del gran país norteamericano. No cabe duda de que el Republican Party lo abandonará a su suerte, enfangado en la delirante paranoia del derrotado. Good bye, Mr. Trump.

Welcome y enhorabuena al tándem Joseph Biden - Makala Harris. Mucha suerte, inteligencia y habilidad en la ingente tarea que les espera, dentro y fuera de su pais. Por el bien del mundo y de los ciudadanos estadounidenses.

2 de noviembre de 2020

No es honesto utilizar la lengua como moneda de cambio político

 La lengua castellana es idioma sólido e imbatible. Es la tercera lengua más hablada del mundo y la segunda por dimensión geográfica. Es la lengua común de los españoles. Su aportación a la cultura universal ha sido inmensa y muy reconocida a lo largo de la Historia. No debe preocupar su supervivencia, que está más que garantizada. Sí inquieta, empero y mucho a la par que sorprende, el uso obsceno y particularmente interesado que de ella se hace como moneda de cambio en negociaciones políticas de carácter coyuntural, para afianzar mayorías episódicas de gobierno que alteran fundamentos estructurales de la vida en común corriendo el riesgo de crear situaciones irreversibles y lesionando principios constitucionales hasta perjudicar gravemente el marco mismo de la convivencia que las lenguas construyen.

El ciudadano se pregunta anonadado si es realmente necesario someter a almoneda de oportunidad y quidproquo un valor tan preciado como la lengua común, que va más allá de la identidad para constituir una herramienta enriquecedora de la propia formación intelectual de quienes la cultivan, ya sea como lengua única o en coexistencia con otras. Y es que la llamada inmersión lingüística es un eufemismo políticamente perverso y culturalmente regresivo, esgrimido o respaldado por fuerzas retrógradas, con el que se quiere justificar una política social de exclusión, discriminación y pretendida superioridad. Significa, como señala Jaime Carballo, la humillación del español en España y una vulneración del Art. 3 de la Constitución.
Que el Partido Socialista Obrero Español, uno de los grandes partidos con implantación en todo el Estado, introduzca la lengua en el juego de las componendas políticas y se preste de forma explícita a esa vulneración del espacio cultural compartido que en el conjunto de España aporta el cultivo sin restricciones de la lengua de Quevedo, Pardo Bazán, Galdós y Miguel Delibes, y sin que ello implique riesgo alguno para la vitalidad y el uso de las lenguas vernáculas con las que coexiste en el Estado, es algo que resulta tan inconcebible como reaccionario. El coste que ello supone como imagen de opción de Estado puede ser muy grande, y en modo alguno asumible en función del oportunismo coyuntural y cortoplacista que tan ominoso acuerdo, posiblemente inconstitucional, representa.

28 de octubre de 2020

Tarde o temprano todo queda al descubierto

 


A la postre, todo se descubre. Paso a paso, letra a letra, sin ruido pero con eficacia y el rigor profesional de quienes con diligencia combaten el crimen organizado. Sí, los cuerpos de seguridad y responsables de la justicia que forman parte del Estado. La verdad es que a nadie debe sorprender la noticia que nos ocupa. Se intuía, se vislumbraba, se hacían cábalas sobre la naturaleza objetiva, y ya inequívoca, de ese “ procès “, que tanta conmoción y zozobra ha ocasionado en la vida española. Se han retirado los trampantojos, las caretas han sido arrumbadas, el verdadero rostro ha hecho su aparición.

No es otra cosa, archisabida, que la realidad mafiosa y perversa que todo afán nacionalista excluyente ha ofrecido siempre a lo largo de la Historia. Sus propios conmilitones, los de a pie, se sorprendían de que esa gentuza de sonrisa meliflua, cresa y bien untada de Floid ( qué acertado estuviste, Boadella) no hubiera acabado en Lledoners. Helos ahí, identificados como lo peor y lo más corrupto, empeñados en engañar y esquilmar a una sociedad dignisima, merecedora de mejor suerte. Al fin, cada cual en el sitio que le corresponde.

17 de octubre de 2020

Ese no es Miguel Delibes

 


Fotografía: Fernando Manero

Nunca hablé con él, y mucho que lo lamento, pero le recuerdo bien. Erguido, buena planta, paso ligero, espigado; en suma, como un ciprés de larga sombra. Además las fotografías siempre han destacado reiteradamente la agudeza y la amplitud de su mirada. Y es que se pasó toda la vida oteando el horizonte, los horizontes más diversos, y sus personajes, en todos sus detalles, para plasmarlos a continuación con su inconfundible letra manuscrita. Por eso es inimaginable y sorprendente la figura de Miguel Delibes con la cabeza baja, expresión torva, mirando al suelo, con la bufanda cerrando una boca de la que hacía continuo uso para comunicar e indagar.

El arte es libre para interpretar la realidad como el artista desee y prefiera. Nadie lo cuestiona. Pero cuando de reflejar la imagen simbólica de una persona para siempre se trata, la estética utilizada debe ser respetuosa y fiel a la estampa consagrada en vida, a sus rasgos distintivos y singulares, sobre todo cuando se pretende realismo y expresividad en la representación. En mi opinión, lo que hoy se ha inaugurado en Valladolid en homenaje y recuerdo a Delibes con motivo de su centenario es otra cosa. Reproduce un hombre en el declive de la vida, cerrado en si mismo, ausente de su entorno y con la vista dirigida hacia la nada, detalles que en nada se corresponden con la vitalidad y el sentido de la curiosidad que el escritor transmitió en vida y que tan bien refleja su obra.

12 de octubre de 2020

Razones para una supervivencia

 Estoy convencido de que la monarquía parlamentaria se consolidará en España una vez superada la crisis de prestigio provocada por el padre de Felipe VI. Aprendida la lección, éste es muy consciente de la tarea de recuperación que le espera y que seguramente afrontará con la inteligencia y la transparencia necesarias, cualidades de las que el Jefe del Estado deberá dar muestras fidedignas e inequívocas, capaces de calar en las percepciones del tejido social. Y es que, visto el panorama político que nos rodea y la escasa calidad de sus representantes más destacados, la sociedad acabará identificando aún más la supervivencia y vertebración del Estado con el mantenimiento del modelo constitucional vigente. 

Por otro lado, las opciones políticas mayoritarias, que, pese a las discrepancias que existen entre ellas, seguirán manteniendo su preeminencia ostensible en el escenario político, y dado el carácter crecientemente marginal de las que abogan por una alternativa tan fallida y regresiva como es la "república plurinacional", nunca, creo, se decantarán por la puesta en entredicho de la Monarquía Parlamentaria que, para los republicanos como es mi caso y el de tantos españoles con conciencia histórica, ha hecho posible, en colaboración con la sociedad, y sobre la base de la Constitución de 1978, abrumadoramente respaldada por los españoles en referéndum, el período de mayor estabilidad y progreso de la Historia de España desde Atapuerca. No es cuestión de edad, sino de pragmatismo e inteligencia política, y de eso sabe mucho la gran mayoría de los españoles a poco que se detengan a pensar en la cuestión.


30 de septiembre de 2020

Viñetas que invitan a pensar 19


 Las preguntas y las afirmaciones de la niña diseñada por Quino son como dardos en la diana de la vida. Mantienen viva la atención sobre problemas que se mantienen sin llegar a resolverse. Los que conciernen a la situación de la mujer son recurrentes ya que, ostensibles como son,  aparecen a menudo sumidos en el olvido, en el desdén, en la ignorancia. La pregunta de Mafalda encierra una preocupación y una advertencia. Mientras la niña observa a su madre afanada en las tareas cotidianas que la absorben hasta impedirla respirar, la imagen que le transmite induce a la inquietud hasta llevarla a preguntarla por el futuro que le espera o, en todo caso a plantearse, si otro porvenir le es posible. 

31 de agosto de 2020

Irene Vallejo o la fascinación por la escritura

 



¿Cuánto esfuerzo y cuántas ilusiones tiene que asumir una persona empeñada en hacer de la escritura su forma de vida hasta ser, al fin y tras imprevisibles dificultades, valorada por ello? ¿Cuántas horas de velada forzosa necesita para avanzar con éxito y paso a paso, situándose al borde del precipicio del fracaso, para lograr una presencia reconocida en un panorama tan competitivo y exigente como es el de la creación literaria? Confieso que, si por alguien siento admiración, es por el político honesto y coherente, por el intelectual riguroso y comprometido con los problemas de su tiempo y por el hombre o la mujer que escribe bien, que atrae con sus textos, que cautiva con su modo de expresar las ideas, con su dominio impecable del lenguaje, con su erudición bien sustentada, con la originalidad de sus argumentos, con el valor, de fondo y estético, de lo que aporta hasta el punto de que, tras haber leído lo que escribe, se tiene la sensación de que la percepción del mundo y de la cultura ha mejorado. Algo cambia en uno mismo, y para bien, tras una lectura excepcional.

No la conozco, nada me une a ella e ignoro si algún día la oiré en persona, pero admito que pocos escritores como Irene Vallejo me han proporcionado en los últimos tiempos tanta satisfacción por la lectura. Y no sólo porque con su "El infinito en un junco" - qué idea tan brillante la de navegar por los laberintos del libro - se ha ganado un lugar privilegiado en la literatura a lo grande. Desde entonces, sigo de cerca sus andanzas en el timbal de las letras, donde se desenvuelve con una calidad insólita. El placer se suma al desafío intelectual, la atracción por el argumento sorprendente se enriquece con los recursos utilizados en su presentación y desarrollo. Hay muy buenos escritores aquí y allá, pero, qué quiere que les diga, en mi opinión Vallejo, alejada de los estándares y las modas comerciales al uso, roza la perfección.
Cuántos empeños habrá tenido que afrontar esa mujer para conseguirlo. Cuántas noches de insomnio. Cuánta ansiedad ante la hoja o la pantalla en blanco. Mas el balance está ahí: no hay nada tan grato y tan satisfactorio como un texto bien escrito hasta el extremo de la fascinación. Cuánto le queda aún por delante.

29 de agosto de 2020

Colorines en el Cantábrico

 En principio, todo cabe o todo es posible en el irrefrenable mundo de la expresión artística. Las sensibilidades son diversas, por lo que la controversia es inherente a la obra que la imaginación produce. Pero en esto del impacto en el paisaje, creo, conviene ser precavido, pues el paisaje - y el entorno que crea- marca, o debiera marcar, la pauta a seguir. Trato simplemente de dar mi modesta opinión a propósito de lo que se ha hecho en el faro de Ajo, en Cantabria, otrora provincia de Santander, de la que tan orgullosos se sentían Don Marcelino Menéndez y Pelayo y Don José María Pereda, entre otros próceres de conspicua alcurnia santanderina.



La polémica está servida. Nadie y nada están libres de ser cuestionados. Lo que no se critica no existe.
El espacio del Cantábrico - el Atlántico Norte - es verde, azul y embarnecido con las múltiples y cambiantes tonalidades del gris. Un escenario relajante en su sobriedad. Mezclar colorines de lo más variopinto y abigarrado es fácil. Muchos lo hacen, ofreciendo una obra que, pasada la novedad, acaba en la indiferencia o en el hartazgo. Lo difícil es integrar cromáticamente la estructura en el espacio natural, como un complemento inteligente y respetuoso del paisaje. Pero, a todo se acostumbra uno, incluso a que el artilugio distraiga de la perspectiva de un entorno incomparablemente más bello, que es lo que merece la pena, no los pastiches como el que nos ocupa. Así lo entendió Chillida en Gijón y San Sebastián. Sin comparación. ¿Se imaginan la torre de Hércules en A Coruña de colorines?
Pero Miguel Ángel Revilla, del que no se sabe si va o viene, no cabe en sí de gozo. No es que le guste: es que le encanta, y hoy por hoy es el que manda y paga ( a costa del presupuesto, naturalmente). Según él, puede ser un "revulsivo". Todo se puede justificar, por fas o por nefas.




Hace años, el centro de la ciudad de Valladolid se llenó de figuras de colorines, colorines y más colorines, que evocaban, según se dijo, las torres de la Alhambra de Granada, el monumento más visitado de España. Una joya de la Humanidad. Los característicos y discretos ocres originales de sus torres y adarves, de diseño ortogonal, se tornaron, por obra y magín de Cristóbal Gabarrón, en irregulares y retorcidos trozos de todos los colores imaginables. a cual más estridente a la vista. Alguien dijo también que era un "revulsivo", palabra utilizada para explicar lo inexplicable. Aquello fue un horror. Por fortuna, no ha vuelto a ocurrir. ¿Serán también un "revulsivo" las puertas de la fachada principal de la Catedral de Burgos, encargadas por el cabildo de marras a Antonio López, y más allá del coste que ello pueda suponer?

27 de agosto de 2020

La Historia como enseñanza permanente

 La Historia es la herramienta intelectual que ayuda a las sociedades a tomar conciencia de las luces y las sombras que configuran su pasado. Es un saber esencial del que nunca debemos prescindir. Profundizar en lo sucedido desde la perspectiva temporal no sólo es conveniente sino también una necesidad. Los pueblos que olvidan su historia corren el riesgo de volver a repetirla, se ha dicho y con razón.

Sobre esta base, desearía plantear una cuestión: que levante la mano, ya sea República o Monarquía, el país del mundo que no tenga que asumir con sensación de vergüenza e indignación muchos de los hechos acaecidos en su territorio a lo largo del tiempo. Son a mansalva, individuales y colectivos, de gobernantes y del pueblo llano. ¿Que no hay ninguno con la mano en alza? ¿En ninguna parte? Me lo temía. No es cuestión de que los tontos nos consolemos con el mal de muchos, sino de que, tontos o listos, nos sintamos partícipes de una realidad que resulta tan generalizada como incuestionable.

Por eso me resisto al regodeo que significa la redundancia obsesiva sobre las maldades o perversiones de tal o cual dinastía aprovechando que el tema está de moda y de que el Arlanzón pasa por Burgos. Desde tiempo inmemorial me conozco al dedillo esas maldades y quienes las protagonizaron. Además de condenables, son archisabidas y más manidas que el picaporte de la iglesia de San Cebrián de Mazote. No las olvido pero ya no forman parte de la vida porque está todo dicho, escrito y subrayado. Están en la Historia, de la que nunca saldrán.

De ahí que, a estas alturas de la vida, con las preocupaciones que nos atenazan en el horizonte, mientras veo el discurrir de la vida alrededor y afanado en la salud y en la felicidad de mi familia, lo único que me interesa de la Historia de España, entendida como soporte de su futuro, es la consideración y el respeto por las instituciones nacidas con la Constitución ratificada por los españoles el 6 de diciembre de 1978, incluida lógicamente la Jefatura del Estado de acuerdo con el modelo constitucionalmente reconocido como Monarquía Parlamentaria, prevalente - conviene recordarlo - sobre las personas que la hayan ostentado u ostentan. Y, como valoro y respeto las instituciones, y sin perder un ápice de visión crítica, también confío en el Estado de Derecho que asegure, para todos sin excepción, el cumplimiento de las leyes. Lo demás es irrelevante.


23 de agosto de 2020

Mensajes en la calle (44): incomunicación en espacios compartidos

 


Mensajes de la calle en tiempos de pandemia

No he sacado la fotografía por pudor. Pero la escena es real, doy fe de ella. Son las 11 horas del 23 de agosto. Mientras disfruto de la prensa en papel frente a la fachada del Colegio de San Gregorio (uno de los mayores placeres que existen para mí), observo la escena que sucede a poco más de tres metros. Están sentados en la terraza un matrimonio de unos sesenta años con su hijo, en la treintena. Los dos hombres están enfrascados en sus móviles, tecleando de manera compulsiva. Cada cual absorto en su privacidad. Todos pasan del espacio de arte que les envuelve. La mujer, que no tiene móvil, les contempla. Se siente fuera de lugar. No para de mover las manos, con un tic nervioso incesante. Intenta hablar, mantener algún tipo de conversación, sentirse acompañada, pero nadie le hace caso. Silencio. Móviles a todo tren en manos del dueto masculino. Nuevo intento de la mujer por comunicarse con los que tiene delante. Uno la replica con un gesto de desdén. Silencio. Miro el reloj. Han pasado quince minutos. Sigo leyendo y observandoles a la vez. Silencio. Teléfonos que rompen la convivencia. Mujer incómoda en su soledad. Incomunicación absoluta en un entorno presencial, que tanto aporta y tanto se echa de menos.
Contemplo la orfebrería en piedra de la espectacular fachada. No soporto más la escena. Recojo el papel, tras leer los artículos de Remedios Zafra y de Vidal Arranz y reflexionar con la siempre provocativa y atinada viñeta de Rafa Vega, Sansón. Emprendo mi paseo por Cadenas de San Gregorio para enredarme en La Rondilla. Patear las calles, observar lo que ocurre en los barrios. Apreciar, cabreado, los matices innumerables de la soledad.

19 de agosto de 2020

En contra del escrache como practica politica

Es el llamado 'escrache" una práctica agresiva, impúdica y perversa que nunca debiera haber tenido lugar y menos aún sido justificada. Porque no sirve para nada, es dañina y ofensiva para quien la recibe y pone en evidencia las miserias políticas de quien la realiza o promueve. Nada tiene que ver con la libertad de expresión, manifestación y critica que el sistema constitucional reconoce y ampara. Alguien, haciendo gala de un cinismo superlativo, lo llamó alguna vez “ jarabe democrático “ como si de una pócima curativa se tratase, otorgando al furibundo y sistemático ataque personal connotaciones obscenamente salutíferas mediante su realización en pos de objetivos que siempre van en detrimento, al reclamarlos de esta forma, de la dignidad de quien es forzado a tragarse el brebaje. Si nunca tendrá justificación tampoco la "naturalización del insulto", preconizada por el mismo personaje, tampoco lo tendrá la violencia verbal o física contra nadie, por muy criticable que una persona, pues de persona se trata, sea. No se puede ser equidistante ni mirar para otro lado cuando se baja la cabeza o no se quiere mirar de frente. De eso se quejó el juez Llarena cuando asaltaban su casa en la provincia de Gerona o los guardias civiles, insultados y acosados vilmente en Alsasua, y a quienes muy pocos de los hoy tan indignados manifestaron su solidaridad cuando más la necesitaban.

La palabreja ( y su uso miserable y cobarde) surgió y cobró fuerza en la Argentina, ese país tan admirable en tantos aspectos y valores como representativo a veces de lo peor de la política y de quienes la ejercen. En las calles de Buenos Aires alcanzó niveles de agresividad y estupor que debieran haber advertido, antes de aplicarse en España, sobre lo bárbaro y lo estéril que resulta el procedimiento escracheador.
Cuidado con los experimentos que propenden a la violencia acosadora e insultante, pues siempre deparan derivaciones no deseadas cuando no acaban justificando el efecto bumerán. Cuidado con las piedras que irresponsablemente se lanzan sobre la lámina de agua, ya que nadie puede prever la intensidad y desolación provocadas por la onda expansiva. Mucho cuidado con las cajas de Pandora.

16 de agosto de 2020

Kamala Harris: una figura necesaria: ¿una esperanza para el mundo? Ya veremos




Nos interesa a todos. Interesa al mundo. Tras haber observado muchísimos procesos electorales en Estados Unidos, confieso que el que vamos a vivir este año es, en mi opinión, y junto al que enfrentó a Kennedy con Nixon en 1960, uno de los más apasionantes. Los debates prometen ser una delicia. Hay que estar atentos. Nos jugamos mucho.


Ante el enorme desastre que ha supuesto la presidencia del personaje más inepto, ignorante y vulgar de la historia estadounidense de las últimas décadas, y escépticos en principio con las expectativas de Joe Biden, la elección de Kalama Harris para el tándem demócrata es una noticia de primera magnitud. Buen ojo el de Biden, inteligencia por parte del Partido Demócrata. La biografía de Miss Harris es impresionante. Representa lo mejor y más valioso de la variedad socio-cultural norteamericana, de la sociedad cimentada en las oportunidades que el esfuerzo favorece. Es el Estados Unidos del siglo XXI. Se puede, y se debe, ser muy crítico con ese país, pero la verdad es que en su seno encierra posibilidades, iniciativas y tendencias que a menudo resultan asombrosas.

10 de agosto de 2020

¿De qué república estamos hablando?

 Como estamos en un foro de libertad, aborrezco las ambigüedades y equidistancias, rechazo las consideraciones simplemente basadas en el presentismo, y una buena amiga me ha pedido una opinión clara sobre el tema que nos ocupa, diré lo siguiente, aun a riesgo de debilitar (espero que sin llegar a perder) amistades que valoro por encima de las discrepancias. Es mi opinión.

Observo, con una mezcla de asombro y prevención, cómo la ofensiva, verbal por ahora, de quienes cuestionan el modelo organizativo del Estado nacido de la Constitución de 1978, se apoya fundamentalmente en opciones cuyo objetivo declarado consiste en poner en entredicho la existencia misma del Estado, aprovechando cualquier motivo o pretexto, pues siempre lo han hecho, para justificar su revisión total sin plantear con la claridad necesaria la alternativa que preconizan. Son sin duda grupos legales y legítimos, pero los fundamentos y las estrategias sobre las que se sustentan entran en flagrante contradicción con la estructura misma del Estado que constitucionalmente los alberga y ampara. Y, sobre todo, nos sitúan ante un escenario de tanta incertidumbre como confusión. Cuidado.
Defensoras en unos casos de la independencia de los territorios en los que tienen cierto arraigo electoral, constituyen, y así lo han demostrado en el tiempo, la expresión comprobada de identidades cerradas, excluyentes, de fundamentación mendaz, que incluso llegan a rozar la xenofobia, cuando no respaldan (apreteu, apreteu, dijo uno de cuyo nombre no quiero acordarme, el mismo que habló de "bestias con forma humana", en referencia a los españoles que no son como él) sabotajes y manifestaciones de carácter violento, de los que hay patentes testimonios. Hay otros que plantean su horizonte propositivo a través de lo que definen como una República plurinacional, a sabiendas, porque lo saben, de que se trata de una postura anacrónica, profundamente reaccionaria e históricamente fracasada por más que traten de edulcorarla con el epíteto de "solidaria". Ignoro el alcance efectivo y conveniente de tales posiciones, pues en ellas se confunden alternativas que contradicen los principios de integración, soberanía compartida y equidad. Tratándose de una regresión en toda regla, no hay que olvidar que la literatura sobre los nacionalismos y las repúblicas plurinacionales lo demuestra ad nauseam.
Qué quieren que les diga. No cuestionaré que la Monarquía como institución nos retrotrae, en principio, a un concepto del pasado, como del pasado y anacrónicos son los fueros y privilegios que algunos territorios esgrimen como fundamento de su singularidad, pero, cuando uno observa el panorama que brindan las opiniones y el modo de actuar de sus más furibundos detractores y a la vez el balance ofrecido en Europa por las monarquías parlamentarias, situadas, según todos los indicadores al uso, entre las democracias más avanzadas del mundo, uno, pese a su edad y consciente de las lecciones extraídas de la experiencia vivida, cada vez lo tiene tan claro como el agua que fluye del árbol del avellano. Tan claro como el convencimiento de que el Estado de Derecho y la acción de la Justicia deben prevalecer sin reconocimiento de privilegio alguno.

7 de agosto de 2020

Cuando el verso es desafortunado

 A veces de grandes poetas emanan versos convertidos en tópicos que deben ser cuestionados. No basta el prestigio de su autor para avalar lo que esas ideas significan. A modo de nuestra, hay dos que me resultan particularmente incómodos, cuando, amparados en la reconocida imagen de su autor, se siguen esgrimiendo como argumentos utilizados en nuestros días, y desde la ignorancia, para identificar realidades injustamente tratadas y mal interpretadas.

Considero desafortunada y falaz la definición que el gran Antonio Machado hace de Castilla como región "miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora". Cuanto daño ha hecho esa frase, que ha llegado a eclipsar el maravilloso texto de "Campos de Castilla". Es una terrible descripción, con la que en nuestros días aún me sigo topando con la risita habitual de quien la rescata en encuentros pretendidamente cultos dentro y fuera de Castilla y León. Peor aún es la de Jaime Gil de Biedma cuando escribe: "De todas las historias de la Historia, la más triste sin duda es la de España, porque termina mal". Asi, sin más, siempre mal, como una fatalidad insuperable. Me rebelo contra este estigma, uniéndome al rechazo que de él hace Jose Maria Calleja cuyo libro - Lo bueno de España - acabo de leer y del que estoy elaborando una reseña que daré a conocer.
Qué fácil es incurrir en ese sentimiento trágico de la vida, que tanto cultivaron Unamuno y Rosalía, entre otros ilustres escritores, y que ha impregnado mentes y plumas de las que cabría esperar una postura más decantada hacia los valores que el país encierra. Prefiero volver a las baldas donde descansan las obras de Galdós, Pardo Bazán o Baroja, diseccionadores implacables de su tiempo y a la vez testigos de una realidad cuyos valores reconocen, para tener la sensación de que el tópico fatalista no está omnipresente en la creatividad de los que marcan el rumbo a seguir.

4 de agosto de 2020

La Justicia como garantía de las instituciones

Nadie echa ya a nadie de España. Cualquier ciudadano puede decidir dónde organizar su vida libremente, en el país o en el extranjero. España ya no es país donde la gente tenga que partir a la fuerza, pues a todos ampara el Estado de Derecho. Por tanto, la aplicación de la ley con todas sus consecuencias y procedimientos, desde la acusación a la defensa, ha de imperar por encima de cualquier otra consideración y por encima de la decisión individual de poner pies en polvorosa para eludir la resolución del problema que le afecta, acentuando así perceptivamente la sensación de culpabilidad, a falta de quedar demostrada.
Es la tesitura en que se encuentra el monarca que gobernó la transición a la democracia y abdicó hace seis años. Compartiendo plenamente la opinión de quienes le reconocen grandes servicios al país, creo que la actitud más digna y valiente consiste en no eludir sus responsabilidades cuando pintan bastos.
La cuestión, en el fondo, es bien sencilla. Aplicación de la norma, de la mano de la Fiscalía de Delitos Económicos del Tribunal Supremo y de la Agencia Tributaria, y clarificación de lo cometido, sobre la base de la contundencia que las pruebas aporten. El Estado de Derecho, el Estado que él gobernó, dirá la última palabra, sin menoscabo de los recursos que puedan alegarse hasta la sentencia final. Marcharse del país nadie se lo pide. Se acabaron los exilios en España. Y hasta es probable que, a la postre, si valientemente da la cara, la Historia le absolverá.

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