15 de septiembre de 2012

Las miserias del lenguaje edulcorado


Las palabras nunca son inocentes porque transmiten el pensamiento de quien las pronuncia. Pueden ser constructivas, generosas, pero también miserables, demoledoras y crueles. Cuando se arropan con mensajes eufemísticos para justificar medidas dolorosas o parten del principio de que su carga destructora viene obligada por la inexorable realidad, que incomprensiblemente quien las ejecuta dicen desconocer de antemano, como si de otro mundo proviniera, el ciudadano no puede permanecer indiferente a lo que esa maniobra de engaño, estafa  y manipulación pretende. Sobre todo cuando descubre que el lenguaje edulcorado que encubre la decisión en perjuicio del más débil no es otro que el, como bien afirma García Montero, se identifica con la lógica del "que se jodan" propalada desde su incontinencia verbal, y sabiéndose impunes, por parte de los miembros que integran  obscenamente la fiel infantería del partido gobernante.

1 comentario:

  1. Me gusta García Montero como poeta y como pensador.

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