4 de noviembre de 2020

Welcome Biden-Harris

 



Ojalá que el digno legado y el espíritu de Thomas Jefferson y Abraham Lincoln impregnen de nuevo los principios y los objetivos del Partido Republicano de los Estados Unidos de América, al que ambos pertenecieron. Que la experiencia de Donald Trump sea tan solo un funesto recuerdo episódico en la Historia de ese Partido, cuyo prestigio puede verse seriamente lesionado si secunda las aberraciones postelectorales del que ha sido considerado como el peor presidente de la historia del gran país norteamericano. No cabe duda de que el Republican Party lo abandonará a su suerte, enfangado en la delirante paranoia del derrotado. Good bye, Mr. Trump.

Welcome y enhorabuena al tándem Joseph Biden - Makala Harris. Mucha suerte, inteligencia y habilidad en la ingente tarea que les espera, dentro y fuera de su pais. Por el bien del mundo y de los ciudadanos estadounidenses.

2 de noviembre de 2020

No es honesto utilizar la lengua como moneda de cambio político

 La lengua castellana es idioma sólido e imbatible. Es la tercera lengua más hablada del mundo y la segunda por dimensión geográfica. Es la lengua común de los españoles. Su aportación a la cultura universal ha sido inmensa y muy reconocida a lo largo de la Historia. No debe preocupar su supervivencia, que está más que garantizada. Sí inquieta, empero y mucho a la par que sorprende, el uso obsceno y particularmente interesado que de ella se hace como moneda de cambio en negociaciones políticas de carácter coyuntural, para afianzar mayorías episódicas de gobierno que alteran fundamentos estructurales de la vida en común corriendo el riesgo de crear situaciones irreversibles y lesionando principios constitucionales hasta perjudicar gravemente el marco mismo de la convivencia que las lenguas construyen.

El ciudadano se pregunta anonadado si es realmente necesario someter a almoneda de oportunidad y quidproquo un valor tan preciado como la lengua común, que va más allá de la identidad para constituir una herramienta enriquecedora de la propia formación intelectual de quienes la cultivan, ya sea como lengua única o en coexistencia con otras. Y es que la llamada inmersión lingüística es un eufemismo políticamente perverso y culturalmente regresivo, esgrimido o respaldado por fuerzas retrógradas, con el que se quiere justificar una política social de exclusión, discriminación y pretendida superioridad. Significa, como señala Jaime Carballo, la humillación del español en España y una vulneración del Art. 3 de la Constitución.
Que el Partido Socialista Obrero Español, uno de los grandes partidos con implantación en todo el Estado, introduzca la lengua en el juego de las componendas políticas y se preste de forma explícita a esa vulneración del espacio cultural compartido que en el conjunto de España aporta el cultivo sin restricciones de la lengua de Quevedo, Pardo Bazán, Galdós y Miguel Delibes, y sin que ello implique riesgo alguno para la vitalidad y el uso de las lenguas vernáculas con las que coexiste en el Estado, es algo que resulta tan inconcebible como reaccionario. El coste que ello supone como imagen de opción de Estado puede ser muy grande, y en modo alguno asumible en función del oportunismo coyuntural y cortoplacista que tan ominoso acuerdo, posiblemente inconstitucional, representa.

28 de octubre de 2020

Tarde o temprano todo queda al descubierto

 


A la postre, todo se descubre. Paso a paso, letra a letra, sin ruido pero con eficacia y el rigor profesional de quienes con diligencia combaten el crimen organizado. Sí, los cuerpos de seguridad y responsables de la justicia que forman parte del Estado. La verdad es que a nadie debe sorprender la noticia que nos ocupa. Se intuía, se vislumbraba, se hacían cábalas sobre la naturaleza objetiva, y ya inequívoca, de ese “ procès “, que tanta conmoción y zozobra ha ocasionado en la vida española. Se han retirado los trampantojos, las caretas han sido arrumbadas, el verdadero rostro ha hecho su aparición.

No es otra cosa, archisabida, que la realidad mafiosa y perversa que todo afán nacionalista excluyente ha ofrecido siempre a lo largo de la Historia. Sus propios conmilitones, los de a pie, se sorprendían de que esa gentuza de sonrisa meliflua, cresa y bien untada de Floid ( qué acertado estuviste, Boadella) no hubiera acabado en Lledoners. Helos ahí, identificados como lo peor y lo más corrupto, empeñados en engañar y esquilmar a una sociedad dignisima, merecedora de mejor suerte. Al fin, cada cual en el sitio que le corresponde.

17 de octubre de 2020

Ese no es Miguel Delibes

 


Fotografía: Fernando Manero

Nunca hablé con él, y mucho que lo lamento, pero le recuerdo bien. Erguido, buena planta, paso ligero, espigado; en suma, como un ciprés de larga sombra. Además las fotografías siempre han destacado reiteradamente la agudeza y la amplitud de su mirada. Y es que se pasó toda la vida oteando el horizonte, los horizontes más diversos, y sus personajes, en todos sus detalles, para plasmarlos a continuación con su inconfundible letra manuscrita. Por eso es inimaginable y sorprendente la figura de Miguel Delibes con la cabeza baja, expresión torva, mirando al suelo, con la bufanda cerrando una boca de la que hacía continuo uso para comunicar e indagar.

El arte es libre para interpretar la realidad como el artista desee y prefiera. Nadie lo cuestiona. Pero cuando de reflejar la imagen simbólica de una persona para siempre se trata, la estética utilizada debe ser respetuosa y fiel a la estampa consagrada en vida, a sus rasgos distintivos y singulares, sobre todo cuando se pretende realismo y expresividad en la representación. En mi opinión, lo que hoy se ha inaugurado en Valladolid en homenaje y recuerdo a Delibes con motivo de su centenario es otra cosa. Reproduce un hombre en el declive de la vida, cerrado en si mismo, ausente de su entorno y con la vista dirigida hacia la nada, detalles que en nada se corresponden con la vitalidad y el sentido de la curiosidad que el escritor transmitió en vida y que tan bien refleja su obra.

12 de octubre de 2020

Razones para una supervivencia

 Estoy convencido de que la monarquía parlamentaria se consolidará en España una vez superada la crisis de prestigio provocada por el padre de Felipe VI. Aprendida la lección, éste es muy consciente de la tarea de recuperación que le espera y que seguramente afrontará con la inteligencia y la transparencia necesarias, cualidades de las que el Jefe del Estado deberá dar muestras fidedignas e inequívocas, capaces de calar en las percepciones del tejido social. Y es que, visto el panorama político que nos rodea y la escasa calidad de sus representantes más destacados, la sociedad acabará identificando aún más la supervivencia y vertebración del Estado con el mantenimiento del modelo constitucional vigente. 

Por otro lado, las opciones políticas mayoritarias, que, pese a las discrepancias que existen entre ellas, seguirán manteniendo su preeminencia ostensible en el escenario político, y dado el carácter crecientemente marginal de las que abogan por una alternativa tan fallida y regresiva como es la "república plurinacional", nunca, creo, se decantarán por la puesta en entredicho de la Monarquía Parlamentaria que, para los republicanos como es mi caso y el de tantos españoles con conciencia histórica, ha hecho posible, en colaboración con la sociedad, y sobre la base de la Constitución de 1978, abrumadoramente respaldada por los españoles en referéndum, el período de mayor estabilidad y progreso de la Historia de España desde Atapuerca. No es cuestión de edad, sino de pragmatismo e inteligencia política, y de eso sabe mucho la gran mayoría de los españoles a poco que se detengan a pensar en la cuestión.


30 de septiembre de 2020

Viñetas que invitan a pensar 19


 Las preguntas y las afirmaciones de la niña diseñada por Quino son como dardos en la diana de la vida. Mantienen viva la atención sobre problemas que se mantienen sin llegar a resolverse. Los que conciernen a la situación de la mujer son recurrentes ya que, ostensibles como son,  aparecen a menudo sumidos en el olvido, en el desdén, en la ignorancia. La pregunta de Mafalda encierra una preocupación y una advertencia. Mientras la niña observa a su madre afanada en las tareas cotidianas que la absorben hasta impedirla respirar, la imagen que le transmite induce a la inquietud hasta llevarla a preguntarla por el futuro que le espera o, en todo caso a plantearse, si otro porvenir le es posible. 

31 de agosto de 2020

Irene Vallejo o la fascinación por la escritura

 



¿Cuánto esfuerzo y cuántas ilusiones tiene que asumir una persona empeñada en hacer de la escritura su forma de vida hasta ser, al fin y tras imprevisibles dificultades, valorada por ello? ¿Cuántas horas de velada forzosa necesita para avanzar con éxito y paso a paso, situándose al borde del precipicio del fracaso, para lograr una presencia reconocida en un panorama tan competitivo y exigente como es el de la creación literaria? Confieso que, si por alguien siento admiración, es por el político honesto y coherente, por el intelectual riguroso y comprometido con los problemas de su tiempo y por el hombre o la mujer que escribe bien, que atrae con sus textos, que cautiva con su modo de expresar las ideas, con su dominio impecable del lenguaje, con su erudición bien sustentada, con la originalidad de sus argumentos, con el valor, de fondo y estético, de lo que aporta hasta el punto de que, tras haber leído lo que escribe, se tiene la sensación de que la percepción del mundo y de la cultura ha mejorado. Algo cambia en uno mismo, y para bien, tras una lectura excepcional.

No la conozco, nada me une a ella e ignoro si algún día la oiré en persona, pero admito que pocos escritores como Irene Vallejo me han proporcionado en los últimos tiempos tanta satisfacción por la lectura. Y no sólo porque con su "El infinito en un junco" - qué idea tan brillante la de navegar por los laberintos del libro - se ha ganado un lugar privilegiado en la literatura a lo grande. Desde entonces, sigo de cerca sus andanzas en el timbal de las letras, donde se desenvuelve con una calidad insólita. El placer se suma al desafío intelectual, la atracción por el argumento sorprendente se enriquece con los recursos utilizados en su presentación y desarrollo. Hay muy buenos escritores aquí y allá, pero, qué quiere que les diga, en mi opinión Vallejo, alejada de los estándares y las modas comerciales al uso, roza la perfección.
Cuántos empeños habrá tenido que afrontar esa mujer para conseguirlo. Cuántas noches de insomnio. Cuánta ansiedad ante la hoja o la pantalla en blanco. Mas el balance está ahí: no hay nada tan grato y tan satisfactorio como un texto bien escrito hasta el extremo de la fascinación. Cuánto le queda aún por delante.

29 de agosto de 2020

Colorines en el Cantábrico

 En principio, todo cabe o todo es posible en el irrefrenable mundo de la expresión artística. Las sensibilidades son diversas, por lo que la controversia es inherente a la obra que la imaginación produce. Pero en esto del impacto en el paisaje, creo, conviene ser precavido, pues el paisaje - y el entorno que crea- marca, o debiera marcar, la pauta a seguir. Trato simplemente de dar mi modesta opinión a propósito de lo que se ha hecho en el faro de Ajo, en Cantabria, otrora provincia de Santander, de la que tan orgullosos se sentían Don Marcelino Menéndez y Pelayo y Don José María Pereda, entre otros próceres de conspicua alcurnia santanderina.



La polémica está servida. Nadie y nada están libres de ser cuestionados. Lo que no se critica no existe.
El espacio del Cantábrico - el Atlántico Norte - es verde, azul y embarnecido con las múltiples y cambiantes tonalidades del gris. Un escenario relajante en su sobriedad. Mezclar colorines de lo más variopinto y abigarrado es fácil. Muchos lo hacen, ofreciendo una obra que, pasada la novedad, acaba en la indiferencia o en el hartazgo. Lo difícil es integrar cromáticamente la estructura en el espacio natural, como un complemento inteligente y respetuoso del paisaje. Pero, a todo se acostumbra uno, incluso a que el artilugio distraiga de la perspectiva de un entorno incomparablemente más bello, que es lo que merece la pena, no los pastiches como el que nos ocupa. Así lo entendió Chillida en Gijón y San Sebastián. Sin comparación. ¿Se imaginan la torre de Hércules en A Coruña de colorines?
Pero Miguel Ángel Revilla, del que no se sabe si va o viene, no cabe en sí de gozo. No es que le guste: es que le encanta, y hoy por hoy es el que manda y paga ( a costa del presupuesto, naturalmente). Según él, puede ser un "revulsivo". Todo se puede justificar, por fas o por nefas.




Hace años, el centro de la ciudad de Valladolid se llenó de figuras de colorines, colorines y más colorines, que evocaban, según se dijo, las torres de la Alhambra de Granada, el monumento más visitado de España. Una joya de la Humanidad. Los característicos y discretos ocres originales de sus torres y adarves, de diseño ortogonal, se tornaron, por obra y magín de Cristóbal Gabarrón, en irregulares y retorcidos trozos de todos los colores imaginables. a cual más estridente a la vista. Alguien dijo también que era un "revulsivo", palabra utilizada para explicar lo inexplicable. Aquello fue un horror. Por fortuna, no ha vuelto a ocurrir. ¿Serán también un "revulsivo" las puertas de la fachada principal de la Catedral de Burgos, encargadas por el cabildo de marras a Antonio López, y más allá del coste que ello pueda suponer?

27 de agosto de 2020

La Historia como enseñanza permanente

 La Historia es la herramienta intelectual que ayuda a las sociedades a tomar conciencia de las luces y las sombras que configuran su pasado. Es un saber esencial del que nunca debemos prescindir. Profundizar en lo sucedido desde la perspectiva temporal no sólo es conveniente sino también una necesidad. Los pueblos que olvidan su historia corren el riesgo de volver a repetirla, se ha dicho y con razón.

Sobre esta base, desearía plantear una cuestión: que levante la mano, ya sea República o Monarquía, el país del mundo que no tenga que asumir con sensación de vergüenza e indignación muchos de los hechos acaecidos en su territorio a lo largo del tiempo. Son a mansalva, individuales y colectivos, de gobernantes y del pueblo llano. ¿Que no hay ninguno con la mano en alza? ¿En ninguna parte? Me lo temía. No es cuestión de que los tontos nos consolemos con el mal de muchos, sino de que, tontos o listos, nos sintamos partícipes de una realidad que resulta tan generalizada como incuestionable.

Por eso me resisto al regodeo que significa la redundancia obsesiva sobre las maldades o perversiones de tal o cual dinastía aprovechando que el tema está de moda y de que el Arlanzón pasa por Burgos. Desde tiempo inmemorial me conozco al dedillo esas maldades y quienes las protagonizaron. Además de condenables, son archisabidas y más manidas que el picaporte de la iglesia de San Cebrián de Mazote. No las olvido pero ya no forman parte de la vida porque está todo dicho, escrito y subrayado. Están en la Historia, de la que nunca saldrán.

De ahí que, a estas alturas de la vida, con las preocupaciones que nos atenazan en el horizonte, mientras veo el discurrir de la vida alrededor y afanado en la salud y en la felicidad de mi familia, lo único que me interesa de la Historia de España, entendida como soporte de su futuro, es la consideración y el respeto por las instituciones nacidas con la Constitución ratificada por los españoles el 6 de diciembre de 1978, incluida lógicamente la Jefatura del Estado de acuerdo con el modelo constitucionalmente reconocido como Monarquía Parlamentaria, prevalente - conviene recordarlo - sobre las personas que la hayan ostentado u ostentan. Y, como valoro y respeto las instituciones, y sin perder un ápice de visión crítica, también confío en el Estado de Derecho que asegure, para todos sin excepción, el cumplimiento de las leyes. Lo demás es irrelevante.


23 de agosto de 2020

Mensajes en la calle (44): incomunicación en espacios compartidos

 


Mensajes de la calle en tiempos de pandemia

No he sacado la fotografía por pudor. Pero la escena es real, doy fe de ella. Son las 11 horas del 23 de agosto. Mientras disfruto de la prensa en papel frente a la fachada del Colegio de San Gregorio (uno de los mayores placeres que existen para mí), observo la escena que sucede a poco más de tres metros. Están sentados en la terraza un matrimonio de unos sesenta años con su hijo, en la treintena. Los dos hombres están enfrascados en sus móviles, tecleando de manera compulsiva. Cada cual absorto en su privacidad. Todos pasan del espacio de arte que les envuelve. La mujer, que no tiene móvil, les contempla. Se siente fuera de lugar. No para de mover las manos, con un tic nervioso incesante. Intenta hablar, mantener algún tipo de conversación, sentirse acompañada, pero nadie le hace caso. Silencio. Móviles a todo tren en manos del dueto masculino. Nuevo intento de la mujer por comunicarse con los que tiene delante. Uno la replica con un gesto de desdén. Silencio. Miro el reloj. Han pasado quince minutos. Sigo leyendo y observandoles a la vez. Silencio. Teléfonos que rompen la convivencia. Mujer incómoda en su soledad. Incomunicación absoluta en un entorno presencial, que tanto aporta y tanto se echa de menos.
Contemplo la orfebrería en piedra de la espectacular fachada. No soporto más la escena. Recojo el papel, tras leer los artículos de Remedios Zafra y de Vidal Arranz y reflexionar con la siempre provocativa y atinada viñeta de Rafa Vega, Sansón. Emprendo mi paseo por Cadenas de San Gregorio para enredarme en La Rondilla. Patear las calles, observar lo que ocurre en los barrios. Apreciar, cabreado, los matices innumerables de la soledad.

19 de agosto de 2020

En contra del escrache como practica politica

Es el llamado 'escrache" una práctica agresiva, impúdica y perversa que nunca debiera haber tenido lugar y menos aún sido justificada. Porque no sirve para nada, es dañina y ofensiva para quien la recibe y pone en evidencia las miserias políticas de quien la realiza o promueve. Nada tiene que ver con la libertad de expresión, manifestación y critica que el sistema constitucional reconoce y ampara. Alguien, haciendo gala de un cinismo superlativo, lo llamó alguna vez “ jarabe democrático “ como si de una pócima curativa se tratase, otorgando al furibundo y sistemático ataque personal connotaciones obscenamente salutíferas mediante su realización en pos de objetivos que siempre van en detrimento, al reclamarlos de esta forma, de la dignidad de quien es forzado a tragarse el brebaje. Si nunca tendrá justificación tampoco la "naturalización del insulto", preconizada por el mismo personaje, tampoco lo tendrá la violencia verbal o física contra nadie, por muy criticable que una persona, pues de persona se trata, sea. No se puede ser equidistante ni mirar para otro lado cuando se baja la cabeza o no se quiere mirar de frente. De eso se quejó el juez Llarena cuando asaltaban su casa en la provincia de Gerona o los guardias civiles, insultados y acosados vilmente en Alsasua, y a quienes muy pocos de los hoy tan indignados manifestaron su solidaridad cuando más la necesitaban.

La palabreja ( y su uso miserable y cobarde) surgió y cobró fuerza en la Argentina, ese país tan admirable en tantos aspectos y valores como representativo a veces de lo peor de la política y de quienes la ejercen. En las calles de Buenos Aires alcanzó niveles de agresividad y estupor que debieran haber advertido, antes de aplicarse en España, sobre lo bárbaro y lo estéril que resulta el procedimiento escracheador.
Cuidado con los experimentos que propenden a la violencia acosadora e insultante, pues siempre deparan derivaciones no deseadas cuando no acaban justificando el efecto bumerán. Cuidado con las piedras que irresponsablemente se lanzan sobre la lámina de agua, ya que nadie puede prever la intensidad y desolación provocadas por la onda expansiva. Mucho cuidado con las cajas de Pandora.

16 de agosto de 2020

Kamala Harris: una figura necesaria: ¿una esperanza para el mundo? Ya veremos




Nos interesa a todos. Interesa al mundo. Tras haber observado muchísimos procesos electorales en Estados Unidos, confieso que el que vamos a vivir este año es, en mi opinión, y junto al que enfrentó a Kennedy con Nixon en 1960, uno de los más apasionantes. Los debates prometen ser una delicia. Hay que estar atentos. Nos jugamos mucho.


Ante el enorme desastre que ha supuesto la presidencia del personaje más inepto, ignorante y vulgar de la historia estadounidense de las últimas décadas, y escépticos en principio con las expectativas de Joe Biden, la elección de Kalama Harris para el tándem demócrata es una noticia de primera magnitud. Buen ojo el de Biden, inteligencia por parte del Partido Demócrata. La biografía de Miss Harris es impresionante. Representa lo mejor y más valioso de la variedad socio-cultural norteamericana, de la sociedad cimentada en las oportunidades que el esfuerzo favorece. Es el Estados Unidos del siglo XXI. Se puede, y se debe, ser muy crítico con ese país, pero la verdad es que en su seno encierra posibilidades, iniciativas y tendencias que a menudo resultan asombrosas.

10 de agosto de 2020

¿De qué república estamos hablando?

 Como estamos en un foro de libertad, aborrezco las ambigüedades y equidistancias, rechazo las consideraciones simplemente basadas en el presentismo, y una buena amiga me ha pedido una opinión clara sobre el tema que nos ocupa, diré lo siguiente, aun a riesgo de debilitar (espero que sin llegar a perder) amistades que valoro por encima de las discrepancias. Es mi opinión.

Observo, con una mezcla de asombro y prevención, cómo la ofensiva, verbal por ahora, de quienes cuestionan el modelo organizativo del Estado nacido de la Constitución de 1978, se apoya fundamentalmente en opciones cuyo objetivo declarado consiste en poner en entredicho la existencia misma del Estado, aprovechando cualquier motivo o pretexto, pues siempre lo han hecho, para justificar su revisión total sin plantear con la claridad necesaria la alternativa que preconizan. Son sin duda grupos legales y legítimos, pero los fundamentos y las estrategias sobre las que se sustentan entran en flagrante contradicción con la estructura misma del Estado que constitucionalmente los alberga y ampara. Y, sobre todo, nos sitúan ante un escenario de tanta incertidumbre como confusión. Cuidado.
Defensoras en unos casos de la independencia de los territorios en los que tienen cierto arraigo electoral, constituyen, y así lo han demostrado en el tiempo, la expresión comprobada de identidades cerradas, excluyentes, de fundamentación mendaz, que incluso llegan a rozar la xenofobia, cuando no respaldan (apreteu, apreteu, dijo uno de cuyo nombre no quiero acordarme, el mismo que habló de "bestias con forma humana", en referencia a los españoles que no son como él) sabotajes y manifestaciones de carácter violento, de los que hay patentes testimonios. Hay otros que plantean su horizonte propositivo a través de lo que definen como una República plurinacional, a sabiendas, porque lo saben, de que se trata de una postura anacrónica, profundamente reaccionaria e históricamente fracasada por más que traten de edulcorarla con el epíteto de "solidaria". Ignoro el alcance efectivo y conveniente de tales posiciones, pues en ellas se confunden alternativas que contradicen los principios de integración, soberanía compartida y equidad. Tratándose de una regresión en toda regla, no hay que olvidar que la literatura sobre los nacionalismos y las repúblicas plurinacionales lo demuestra ad nauseam.
Qué quieren que les diga. No cuestionaré que la Monarquía como institución nos retrotrae, en principio, a un concepto del pasado, como del pasado y anacrónicos son los fueros y privilegios que algunos territorios esgrimen como fundamento de su singularidad, pero, cuando uno observa el panorama que brindan las opiniones y el modo de actuar de sus más furibundos detractores y a la vez el balance ofrecido en Europa por las monarquías parlamentarias, situadas, según todos los indicadores al uso, entre las democracias más avanzadas del mundo, uno, pese a su edad y consciente de las lecciones extraídas de la experiencia vivida, cada vez lo tiene tan claro como el agua que fluye del árbol del avellano. Tan claro como el convencimiento de que el Estado de Derecho y la acción de la Justicia deben prevalecer sin reconocimiento de privilegio alguno.

7 de agosto de 2020

Cuando el verso es desafortunado

 A veces de grandes poetas emanan versos convertidos en tópicos que deben ser cuestionados. No basta el prestigio de su autor para avalar lo que esas ideas significan. A modo de nuestra, hay dos que me resultan particularmente incómodos, cuando, amparados en la reconocida imagen de su autor, se siguen esgrimiendo como argumentos utilizados en nuestros días, y desde la ignorancia, para identificar realidades injustamente tratadas y mal interpretadas.

Considero desafortunada y falaz la definición que el gran Antonio Machado hace de Castilla como región "miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora". Cuanto daño ha hecho esa frase, que ha llegado a eclipsar el maravilloso texto de "Campos de Castilla". Es una terrible descripción, con la que en nuestros días aún me sigo topando con la risita habitual de quien la rescata en encuentros pretendidamente cultos dentro y fuera de Castilla y León. Peor aún es la de Jaime Gil de Biedma cuando escribe: "De todas las historias de la Historia, la más triste sin duda es la de España, porque termina mal". Asi, sin más, siempre mal, como una fatalidad insuperable. Me rebelo contra este estigma, uniéndome al rechazo que de él hace Jose Maria Calleja cuyo libro - Lo bueno de España - acabo de leer y del que estoy elaborando una reseña que daré a conocer.
Qué fácil es incurrir en ese sentimiento trágico de la vida, que tanto cultivaron Unamuno y Rosalía, entre otros ilustres escritores, y que ha impregnado mentes y plumas de las que cabría esperar una postura más decantada hacia los valores que el país encierra. Prefiero volver a las baldas donde descansan las obras de Galdós, Pardo Bazán o Baroja, diseccionadores implacables de su tiempo y a la vez testigos de una realidad cuyos valores reconocen, para tener la sensación de que el tópico fatalista no está omnipresente en la creatividad de los que marcan el rumbo a seguir.

4 de agosto de 2020

La Justicia como garantía de las instituciones

Nadie echa ya a nadie de España. Cualquier ciudadano puede decidir dónde organizar su vida libremente, en el país o en el extranjero. España ya no es país donde la gente tenga que partir a la fuerza, pues a todos ampara el Estado de Derecho. Por tanto, la aplicación de la ley con todas sus consecuencias y procedimientos, desde la acusación a la defensa, ha de imperar por encima de cualquier otra consideración y por encima de la decisión individual de poner pies en polvorosa para eludir la resolución del problema que le afecta, acentuando así perceptivamente la sensación de culpabilidad, a falta de quedar demostrada.
Es la tesitura en que se encuentra el monarca que gobernó la transición a la democracia y abdicó hace seis años. Compartiendo plenamente la opinión de quienes le reconocen grandes servicios al país, creo que la actitud más digna y valiente consiste en no eludir sus responsabilidades cuando pintan bastos.
La cuestión, en el fondo, es bien sencilla. Aplicación de la norma, de la mano de la Fiscalía de Delitos Económicos del Tribunal Supremo y de la Agencia Tributaria, y clarificación de lo cometido, sobre la base de la contundencia que las pruebas aporten. El Estado de Derecho, el Estado que él gobernó, dirá la última palabra, sin menoscabo de los recursos que puedan alegarse hasta la sentencia final. Marcharse del país nadie se lo pide. Se acabaron los exilios en España. Y hasta es probable que, a la postre, si valientemente da la cara, la Historia le absolverá.

28 de julio de 2020

Descoordinación frente a la pandemia y crisis turística

En situaciones como la que está viviendo el país durante la crisis provocada por la pandemia es cuando mejor se aprecia y valora internacionalmente la existencia de una política común y bien coordinada bajo la capacidad vertebradora del Estado. Es el interlocutor a escala global y la entidad de referencia ante el mundo. Todos lo saben, incluso los que lo cuestionan. Sin embargo, demasiado pronto se ha casi desvanecido la unificación de criterios apoyada en la comunicación e intercambio de información y estrategias entre el Gobierno central y las Comunidades Autónomas. El presidente del Gobierno apenas habla del tema, Salvador Illa ha desaparecido y las declaraciones del Sr. Simón son desconcertantes o tan vagas que no merecen comentario.
El resultado está a la vista: la lesión hacia el exterior de la imagen de España como destino turístico. Posiblemente - lo planteo como mera hipótesis - las medidas restrictivas aplicadas por diferentes países claves de la demanda de ocio para visitar España tengan que ver con esta especie de "sálvese quien pueda" que, como imagen de país, se ha impuesto en un momento especialmente critico, el peor y más inoportuno en un período tan sensible para España como es el verano. Ninguno del Mediterráneo se ha visto afectado por las cautelas aplicadas al nuestro. Inconcebible.
No sorprende, en fin, que, ante las previsiones realizadas y la constatación de que el problema sanitario dista mucho de haberse resuelto, la política española frente a la evolución de la pandemia, adoptada cuando más se necesitaba una visión efectiva, puede generar un impacto disuasorio a todos los niveles.

23 de julio de 2020

El Plan de Recuperación: un catalizador para la economía y la gobernanza en España

Un verdadero y poderoso catalizador. Eso es lo que va a suponer, en mi opinión, el efecto consecuente a la aplicación efectiva de las cantidades asignadas a España en el plan de recuperación aprobado por la Unión Europea hace unos días, y que representa el mayor volumen de inversión pública de dimensión supraestatal jamás aprobado en el mundo.
Concebido con un horizonte de seis años, y a través de un proceso de seguimiento y vigilancia que no va a ser de mero trámite, no cabe duda que su impacto va a trascender lo meramente económico para revestir una importancia política desde el punto de vista de la gestión estricta del fondo. Lo que subyace bajo ese plan no es en modo alguno baladí. Lisa y llanamente, implicará un enfoque disciplinado, riguroso y coherente de la toma de decisiones bajo los principios que armonicen la eficiencia con la sostenibilidad, con la mirada puesta en la superación de la crisis a escala del proyecto europeo en su globalidad. Asumiendo, como ha quedado acordado, que el plan de actuación no ha de lesionar el gasto social, la cuestión básica estriba en la defensa de un modelo de funcionamiento basado en la coordinacion entre administraciones y en la cooperación entre el sector público y el privado. Es decir, disciplina, efectividad y buena gobernanza aplicables a los grandes retos a los que el país se enfrenta: transición energética, reindustrialización, equilibrio interterritorial, actuaciones contra la crisis demografica, calidad ambiental, lucha contra la desigualdad en sus diferentes manifestaciones, defensa de la ética y la ejemplaridad, responsabilidad fiscal...
Fuera, pues, veleidades y demagogias, fuera trasnochadas y reaccionarias soflamas supremacistas y, como réplica, defensa de las buenas prácticas en la gestión de los recursos en un Estado integrador. Se abren siete años decisivos para España, que seguramente repercutirán en una mejora sensible de la forma de hacer política.
Entre tanto el proceso catárquico a que se halla sometida la Casa Real quedará resuelto con la penalización, jurídica y moral, del escándalo-delito que la afecta y de su responsable y con la preservación del modelo constitucionalmente establecido, que, con todas las limitaciones que se quiera, ha asegurado el período de libertad y progreso más dilatado en toda, toda, la Historia de España. Es lo que creo.

1 de mayo de 2020

¿Hacia un turismo creativo y de baja densidad?

 




El Norte de Castilla, 13 mayo 2020



Son muy interesantes los debates acerca de los impactos que la crisis sanitaria va a provocar en el sector turístico español, del que depende,según el Banco Mundial, el 15 % del PIB y cerca de tres millones de empleos. Comprobado que se trata de una de las actividades más afectadas por la pandemia, la preocupación aparece centrada, como es lógico, en las expectativas abiertas con vistas al horizonte de recuperación que habrá de producirse en un plazo que nadie puede prever aún con precisión. Si son muchas las variables que condicionan la realización de los diagnósticos, mayor grado de indefinición plantea el enfoque prospectivo, es decir, el que pondera el sentido de la tendencia en función de la diversidad de elementos y factores que determinan la estructura asociada a la economía del ocio y de la recreación, ante la previsible modificación de los comportamientos inducidos por el uso lúdico del espacio. 

            Las preocupaciones suscitadas por el futuro del turismo obligan a hacer un esfuerzo de reflexión estratégica, que compromete a toda la sociedad. No en vano nuestro país se sitúa en una de las posiciones más destacadas del mundo como foco de atracción de la demanda sobre la base de una oferta espectacular y posiblemente única internacionalmente en virtud de la dimensión y las particularidades geográficas – natural y cultural; insular y peninsular; litoral e interior - que presenta cuando se analiza desde la perspectiva del conjunto del territorio. De ahí que, teniendo en cuenta que todas las regiones españolas – ya sea en el ámbito urbano o rural - presentan en mayor o menor medida un acervo  turístico significativo y, por tanto, una dependencia nada desdeñable de los efectos que social y económicamente genera, parece plenamente justificada la preocupación que el problema suscita, con la conciencia además de que no serán pocos los cambios que vayan a producirse en la forma de concebir y gestionar el formidable potencial acumulado y hoy sumido en una crisis que jamás pudimos imaginar.

            Las estrategias para superarla priman en el orden del día de la normalidad deseada, ya que es impensable marcar una moratoria de recuperación excesivamente dilatada ante la necesidad de dar satisfacción,  o al menos, aportar una dosis de confianza hacia el futuro, a los numerosos intereses legítimos en juego. Por lo que se observa y por las declaraciones de sus principales portavoces, son estrategias que se asumen con un alto grado de voluntarismo e incluso de ansiedad, pero también con el convencimiento de que las magnitudes logradas por el turismo en España en la última década son difícilmente alcanzables durante algún tiempo. Y es que resulta evidente la toma de conciencia de que muchas de las pautas que han definido la organización del modelo en España van a estar sometidas a una revisión de carácter eminentemente cualitativo que, como es lógico, habrá de repercutir en aspectos cuantitativos esenciales, con efectos ostensibles tanto en la costa como en las áreas de interior.

            Si en ambos casos la reactivación tendrá que ajustarse a la obligada adaptación de las instalaciones a los requisitos impuestos por la seguridad frente al riesgo de contagio, cabe plantear hasta qué punto las tendencias percibidas van a tener respuesta, y de qué manera, en uno y otro escenario. Las investigaciones que, con sentido prospectivo, analizan los posibles cambios que han de producirse en los espacios litorales, destacan en estos momentos – en todo el Mediterráneo europeo, aunque particularmente en España -  las incógnitas a que se enfrentan, ya que la reconversión viene condicionada por los importantes intereses en juego, la dimensión de los equipamientos existentes y las posibles reducciones de la demanda de origen extranjero, en virtud de las previsiones a la baja de la movilidad internacional con fines recreativos.  Es probable que en este caso el comportamiento de la demanda obligue a orientar el proceso de remodelación mediante importantes ajustes, con la certeza de que el modelo, que creíamos consolidado, de sol y playa experimente sensibles modificaciones respecto a los excesos conocidos hasta ahora.

            Bajo a estas premisas, aunque sólo la experiencia podrá clarificar su grado de efectividad, no es aventurado plantear hasta qué punto la dualidad que ha distinguido geográficamente la actividad turística puede tender a una redefinición de sus horizontes al amparo de las nuevas formas de viaje y relación que la sociedad trate de establecer con el entorno, en función de una movilidad más selectiva y cautelosa. Nada tendría de extraño que cobrasen fuerza creciente y nueva dimensión las apetencias relacionadas con la sensibilidad ambiental, con el placer que deparan el arte y la belleza de los paisajes, con las ventajas de hacer dinámico el tiempo libre, con la satisfacción del paseo sosegado, con la aproximación más intensa a favor del descubrimiento y disfrute de la cultura en sus más diversas manifestaciones. Fiel reflejo todas ellas de una percepción más formativa y enriquecedora del espacio tanto individual como colectivamente, son a la par la expresión de una postura ética que tiende a otorgar mayor valor y reconocimiento a los contenidos patrimoniales de los territorios con baja densidad, es decir, aquellos que permiten un descanso creativo sin los niveles de hacinamiento, bullicio y congestión a los que se han visto abocados lugares de fuerte concentración de la demanda de ocio. 

En definitiva, y aunque nos movemos aún en la incertidumbre y en el terreno de las hipótesis sobre lo que vaya a suceder, no está de más reflexionar sobre las posibilidades de acreditación turística que en el escenario remodelado por la pandemia  se abre a las ciudades y a los espacios rurales de las áreas interiores de España, entre ellas Castilla y León, precisamente por el hecho de que en éstas aparecen engarzados los tres elementos susceptibles de mayor valoración– cultura, paisaje y salud – sobre los que habría de basarse un aprovechamiento  lúdico del territorio más creativo, sostenible y saludable.  

23 de marzo de 2020

Lecciones para los días que vendrán

Qué principios fundamentarán los comportamientos humanos en los días que vendrán? Un nuevo escenario se abre ante nosotros tras las lecciones aprendidas y conscientes de que en adelante muchas actitudes y posturas han de cambiar. La dureza de la experiencia no permite afrontar el futuro como si nada hubiera pasado o con la idea de que lo ocurrido es un mero paréntesis en nuestra singladura por la vida.

Es probable que, cuando volvamos a la calle, veamos de nuevo a nuestros amigos, recuperemos la cercanía de la familia, coincidamos con el vecino, entremos en el establecimiento de proximidad que siempre nos acogía - el único apetecible para mí - o acudamos a una consulta médica, tres nociones claves sobrevolarán nuestros pensamientos. A saber, reconocimiento de la extrema vulnerabilidad en que vivimos, sentido de pertenencia a un espacio de riesgos y solidaridades compartidos, afianzando la conciencia de que no estamos solos, la ponderación inequívocamente positiva de los servidores públicos y de los oficios dedicados a atender las necesidades de la ciudadanía... y apoyo sin fisuras a los investigadores que ayudan a que las sociedades sobrevivan a la catástrofe.

Todo se resume en la valoración de quienes menos reciben, de los peor pagados, de quienes están sumidos en el anonimato sin otra compensación que la que aporta el orgullo por la labor cumplida. Toda una lección laudatoria de la humildad y la honradez profesional, que quizá trascienda al modo de entender el ejercicio de la política.


¿No les parece? ¿O será acaso un sueño, afectado por la atmósfera de la peste?


21 de marzo de 2020

Premonitorio









Lo escribió mi hermano Tomás Salvador González hace dos años y ahora se publica póstumamente en De Aleda a Aldea, editado por la Universidad de León, con prólogo de Luis Marigómez.

Premonitorio, lo traigo aquí con motivo del Día Mundial de la Poesía.

20 de marzo de 2020

Cuando la presencia humana desaparece, la naturaleza se apodera del espacio



Paseo de Zorrilla. Valladolid. 20-marzo-2020

18 de marzo de 2020

El justo reconocimiento a la labor de la Unidad Militar de Emergencias

Se creó en 2005, en medio de un clima de oposición incomprensible. Pocas iniciativas de un Gobierno de España merecen ser tan aplaudidas y felicitadas. No se debe pasar por alto. Las actividades que ha desplegado desde entonces han sido espectaculares, francamente increíbles si se analizan con detalle. He indagado sobre este tema en el resto de la UE y no he visto nada igual. Con la misma voluntad de admiración que merecen los profesionales de la Sanidad y los científicos relacionados con la Sanidad en España, justo es reconocer el impresionante servicio a la sociedad, cuando estalla la catástrofe, realizado por la Unidad Militar de Emergencias (UME). Chapeau y gratitud. Símbolo y emblema de la España que funciona. De la España que importa e interesa. De todo el Estado.


El gobierno euskaldun, ambiguo y cínico donde los haya, desestimó su colaboración en los trabajos relacionados con la catástrofe ambiental de Zaldívar, pésimamente gestionada y de la que ya no se habla. Ahí sigue, como una ponzoña incrustada para siempre en el corazón de la tierra vasca. Actitud similar adoptó ese arquetipo de la mendacidad y de la ineptitud que atiende por Torra. Con todo, la UME está llevando a cabo, por indicación del Gobierno de España, la limpieza del aeropuerto de Bilbao y la desinfección del puerto de Barcelona y del aeropuerto de El Prat, mientras Cataluña aparece sumida en el desastre, la mentira, la malversación y el desgobierno.

Las cosas como son. En situaciones trágicas como éstas se demuestra quién es quién.

16 de marzo de 2020

Experiencias de la peste: la cuarentena de Macondo

"Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo, reunió a los jefes de familia para explicarles lo que sabía de la enfermedad del insomnio, y se acordaron medidas para impedir que el flagelo se propagara a otras poblaciones de la ciénaga. Fue así como les quitaron a los chivos las campanitas que los árabes cambiaban por guacamayas, y se pusieron a la entrada del pueblo a disposición de quienes desatendían los consejos y súplicas de los centinelas e insistían en visitar la población. Todos los forasteros que por aquel tiempo recorrían las calles de Macondo tenían que hacer sonar su campanita para que los enfermos supieran que estaban sanos. No se les permitía comer ni beber nada durante su estancia, pues no había duda de que la enfermedad sólo se transmitía por la boca, y todas las cosas de comer y de beber estaban contaminadas por el insomnio. En esa forma se mantuvo la peste circunscrita al perímetro de la población. Tan eficaz fue la cuarentena, que llegó el día en que la situación de emergencia se tuvo por cosa natural, y se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir".
Gabriel García Márquez: Cien años de soledad.

14 de marzo de 2020

Los costes de la pandemia: una primera sensación

El peor de los impactos. La prevención frente al otro. El rechazo a la comunicación directa como factor de riesgo. Miedo al amor, temor a la amistad. Brazos caídos, manos ocultas, rostros alejados. La movilidad sacrificada. El recelo frente a los horizontes viajeros, ya no tan apetecidos. La exacerbación de lo virtual como refugio alienante.El distanciamiento social. La fragmentación e individualización de los espacios compartidos. La sociabilidad como sospecha.
¿Será posible que eso esté ocurriendo? ¿Hasta cuándo?

12 de marzo de 2020

Una lectura recomendable




Viajar, salir, navegar, descubrir nuevos horizontes, averiguar lo que los curiosos conceptos de la navegación significan (por cierto, saben qué es “la botavara de la cangreja”?). Proyectar la imaginación a través de las múltiples posibilidades que las bitácoras libres permiten. Es un consejo que doy, a sabiendas de que es muy saludable y además conveniente en estos tiempos de confinamiento obligado. Amigos, hagan ejercicio, sean frugales, manténgase informados, hablen aunque sea virtualmente, no pierdan la confianza... y lean.

Entre las lecturas dediquen una parte a la literatura viajera. Forma, informa, enriquece el conocimiento y levanta el ánimo. Ahí tienen una obra recomendable. Michael Palin. Sí, el simpático de Monty Python, que además es un excelente geógrafo. Presidió la Royal Geographical Society de Londres y se sumergió en un tema apasionante: la historia del Erebus, de importancia capital en el conocimiento de los confines polares de la Tierra. De este planeta hoy atormentado por el virus que no cesa y con un clima en alteración. Conocerlo ayuda a comprenderlo, con la ventaja añadida de que, cuanto mejor se comprende, más se ama y protege.


6 de marzo de 2020

Homenaje a la mujer lectora




Un homenaje a la mujer lectora. Comprobado tengo que nada arredra y distrae a muchas mujeres cuando desean deleitarse con el placer de la lectura. Pocos hombres veo en esa actitud en mis recorridos por las calles. En las terrazas, en el autobús, en la sala de espera de los hospitales, en la plaza pública, en el tren, en el aeropuerto. Las estadísticas señalan que leen más las mujeres que los hombres.
Hoy mismo he entablado conversación en una librería con una, que había adquirido minutos antes el mismo libro que yo estaba buscando. No había más ejemplares. No pasa nada. Lo recibirán el miércoles. Un motivo que he aprovechado para comentar brevemente con ella, sin conocerla, lo que la lectura significa también como reflejo de la dimensión que ha alcanzado la mujer en los espacios culturales. Comparativamente abrumadora. Un reconocimiento justificado en la fecha que subraya su importancia y el valor de sus derechos en la sociedad.


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