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23 de enero de 2025

Los horizontes de la despoblación



 




¿Qué ocurre con las sensibilidades mostradas a favor de la España vaciada? ¿En qué han quedado las proclamas, las estrategias y las ilusiones en pos de su recuperación? ¿Cómo ha evolucionado el apoyo electoral a las opciones políticas que emergieron con cierto entusiasmo para llevar y elevar su voz a todas las escalas? ¿Qué balance ha obtenido la coalición Existe, en las que están integrados la mayoría de los grupos que claman por su existencia?
¿Ha dejado de interesar este problema o ya no es un problema? ¿Dónde han quedado las ilusiones y la confianza en quienes enarbolaron esta bandera pensando que la sociedad iba a tener en cuenta su existencia? La coalición Existe obtuvo en las últimas elecciones sólo 40.107 votos. Sus dos fuerzas principales- Teruel Existe y Soria Ya- fueron apoyadas en las elecciones generales por 21.045 personas. En las europeas, la cifra se ha reducido por debajo de la mitad: 8.588.
Mucho me temo que la España vaciada seguirá despoblada. La pandemia y el teletrabajo crearon una suerte de espejismo en torno a una posible reversión del movimiento migratorio desde las zonas rurales o ciudades de menor tamaño hacia las grandes capitales. El fin del teletrabajo en buena parte de las empresas —algunas han decidido mantener modelos flexibles, mientras que otras lo han eliminado— ha provocado el retorno a las ciudades de quienes durante la pandemia huyeron hacia zonas menos masificadas en busca de una mejor calidad de vida.
Me viene en estos momentos a la memoria el poeta Jorge Manrique, de la villa palentina de Paredes de Nava:
¿Qué se fizo el rey Don Juan
los infantes de Aragón,
qué se fizieron?
¿Qué fue de tanto galán?
¿Qué fue de tanta invención
como trujeron?
Reflexiones desde Castrojeriz (Burgos) y Piedrahita de Castro (Zamora)

14 de agosto de 2023

Cuando los pueblos cobran vida


Aunque sea puntualmente los pueblos de la España despoblada cobran vida cuando acuden a ellos los vecinos, allegados y oriundos que buscan el encuentro a la sombra del caserío y atraídos por la vega del río como espacio confortable y apetecido para la conversación profusamente regada con la cerveza y la palabra como elementos de unión. Es una sensación fugaz pero muy placentera.

Para mí son los paisajes de la infancia recuperados. Todos los sábados allá que nos íbamos en bicicleta a pasar el día a orillas del Arlanzón, el río con el que mantuve tantas confidencias y complicidades. Ay, si sus aguas hablasen. Hoy recuerdo aquellas vivencias regresando a Pampliega, el pueblo donde se dice que murió el rey godo Wamba y que se expande, altivo, en la espléndida cuesta que mira a poniente. Mis amigos de entonces ya no están, ni tampoco la querida bicicleta. No conozco a nadie pero a todos los comprendo, incluso al matrimonio búlgaro con el que casualmente comparto mesa y cuyas peripecias descubro aprovechando su franqueza y sus incontenibles ganas de hablar con alguien. Entre la nostalgia y la curiosidad, y aun en soledad, los paseos se hacen más gratificantes.



30 de julio de 2023

Presión estival sobre los servicios en los municipios despoblados

 




He ahí un tema importante, clave desde el punto de vista social, cultural, territorial, económico y de políticas públicas: el impacto del incremento poblacional esporádico en los pueblos despoblados. La información que aporta El Norte de Castilla, referida a la dimensión del fenómeno en la provincia de Valladolid y que sirve como ejemplo clarificador, no puede ser pasada por alto.

De pronto, los pueblos incrementan de manera sensible la población flotante durante los meses de verano. El aumento varía pero es evidente que provoca una presión generalizada sobre los servicios y las infraestructuras locales de gran envergadura. Agua, residuos, saneamiento, ocio... un complejo funcional que desborda las capacidades dotacionales del municipio. Todo ello fuerza a un incremento sensible del gasto por encima en la mayoría de los casos del margen permitido por los presupuestos y con el fin de atender demandas de personas habituadas a los servicios urbanos y que requieren sean atendidos en los municipios rurales sin contribuir fiscalmente a su financiación al tratarse de población foránea, con independencia de los vínculos afectivos que la unan al ámbito de disfrute temporal.
Es un aspecto a considerar, y del que no se habla mucho, en el panorama problemático en que se halla sumida la España Vaciada.

4 de noviembre de 2022

Servicios en los espacios rurales despoblados

 



Ocurre en la comarca burgalesa de Las Caderechas, de donde procede parte de mi familia materna. La noticia no es baladí: es un ejemplo más de las circunstancias en que se encuentra el mundo rural escasamente poblado (basta ya de hablar de los conceptos topicos de "España vacía" o "vaciada", tan falsos como convertidos en meros slogans) e induce a profundizar en los efectos que la despoblación provoca sobre los servicios y que determinan el círculo vicioso en que se encuentran sumidos estos escenarios.

Recientemente he calificado a estas personas como "héroes". Qué margen le queda, a 70 u 80 céntimos la barra y descontado el gasto en elaboración del producto y en combustible ? Las vende todas? Lleva también las magníficas rosquillas y empanadas de la tierra? Alguna morcilla que otra? Qué futuro le espera? Apetece conocer e investigar esa cuestión in situ.
Cordiales saludos, amigos de Cantabrana, Bentretea y Madrid (sí, Madrid,el otro Madrid) de las Caderechas.

1 de abril de 2022

¿Sigue la movilización a favor de la España Vaciada?

 


La capacidad de convocatoria no ha resultado como se preveía y deseaba en esta ocasión. Tras las elecciones en Castilla y León da la impresión de que la movilización en torno a la llamada de atención sobre la España Vaciada se ha amortiguado muchísimo. El éxito de "Soria Ya" queda más como un recuerdo que como una posibilidad de efectos contundentes, en contra de lo que se esperaba. En el panorama político que se abre a la Comunidad más representativa de la despoblación en España, las perspectivas del movimiento soriano y lo que significa van a quedar postergadas sine die. Aunque hay que reconocer que los sorianos no se amilanan ante los desafíos. Ya veremos lo que pasa.

Sin embargo, a la vista de lo sucedido en la convocatoria de ayer en Madrid da la impresión de que cunden el cansancio, la decepción y tal vez también el pesimismo en torno a este problema. Tres sensaciones que habrán de ser superadas si se desea que los espacios despoblados permanezcan vivos como reivindicación a tener en cuenta. No es tarea fácil. Ya no se habla del tema o se hace a media voz. Y es que en tiempos de zozobra, el debilitamiento demográfico deja de ser una prioridad. ¿O no?

4 de septiembre de 2021

Un ejercicio de autocrítica sobre las estrategias contra la despoblación

 


Hemos asistido hoy a un importante ejercicio de autocrítica por parte del Vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, sobre el balance obtenido por la Agenda de la Población puesta en marcha con el fin de revertir positivamente la evolución demográfica de Castilla y León para el período 2010-2020. Es un documento digno de ser conocido y valorado, por más que, cumplido la etapa de aplicación, sus resultados no hayan respondido a las expectativas creadas.

El vicepresidente ha sido tan contundente en este aspecto, tan rotundo en las apreciaciones fallidas de sus resultados, que confieso que me ha llamado la atención por lo que tienen de sinceridad y de reconocimiento sin matices de una frustración.
Con todo, renuente al pesimismo por principio, yo no lo llamaría fracaso. Queda aún mucho camino por recorrer, aun reconociendo que no es fácil ni gratificante de antemano. Personalmente considero que sólo admitiendo la realidad del balance obtenido, y asumiéndola desde el ejercicio político responsable, es posible avanzar en los objetivos deseados o, al menos, en algunos de ellos.
En cualquier caso, hay que reconocer la sinceridad con que ha sido afrontada la comparecencia. No suelen ser frecuentes en el panorama político español, henchido de banalidades, autoloas y sal gorda, esas actitudes autocriticas y reveladoras de que el problema demográfico es mucho más que un reto del Gobierno autónomo.


10 de abril de 2017

Cuando los despoblados se confunden con la tierra


El rural profundo se despuebla y el caserío acusa las huellas del vaciamiento demográfico. Pero no siempre el abandono es absoluto. Con frecuencia se reconstruyen algunas casas, se levantan nuevos edificios (con aberraciones estéticas clamorosas), para albergar esporádicamente a los que desde las ciudades acuden a sus pueblos de origen a descansar y respirar. Son notas arquitectónicas excepcionales en medio del silencio, que de cuando en cuando se interrumpe fugazmente. Un signo del cambio de uso del espacio edificado en ese mundo tan crítico. Esa España a la que llaman "vacía", pero que ofrece un "vacío" matizable.

Sin embargo, cuando la vida se extingue y a nadie interesa mantenerla de ningún modo, la naturaleza acaba retomando la importancia que corresponde a la falta de presencia humana. El espectáculo llama la atención cuando las construcciones están labradas en adobe. Poco a poco, el derrumbe se impone, las casas pierden el equilibrio y van desapareciendo. Lo que queda de la construcción se confunde con la arcilla, todo aparece empastado por el ocre que uniformiza la imagen de la desolación. En Otero de Sariegos (Zamora). El mejor observatorio para contemplar el complejo endorreico de Villafáfila. Donde uno se siente tan deslumbrado como empequeñecido.


12 de enero de 2017

La despoblación al descubierto



Villafrechós (Valladolid)

Julio Llamazares es un escritor a quien respeto y leo desde hace mucho tiempo. Es del valle del Curueño, provincia de León, y reside en la villa de Madrid, la ciudad más poblada de España. Hace bien en manifestar su interés y sensibilidad por el problema de la despoblación en el mundo rural español. Enarbola con brío la bandera de la ruralidad destrozada por el vaciamiento demográfico. Y lo hace, con razón y para bien, con atinada alusión a las obras que en los últimos tiempos (Sergio del Molino, Avelino Hernández, a quien yo publiqué en Ambito sus espléndidos libros sobre Soria, Francisco Cerdá...) han insistido en una tendencia atroz, que se muestra irreversible y que pone en peligro la supervivencia de un patrimonio cultural digno de mejor suerte.

Pero, ay, sin menoscabar un ápice lo que esa generación de periodistas aporta, se da la circunstancia de que el silencio se cierne injustamente sobre las numerosas obras, trabajos, estudios e investigaciones que, mucho antes que estos libros bienvenidos, ya han dado cuenta, con pelos, datos, mapas y un sinfín de referencias y señales, de esa tragedia.

No es por presuimir, pero nadie podrá cuestionar que en ese empeño por dar a conocer una realidad tan crítica, los geógrafos españoles han - hemos - puesto hace décadas la primera piedra, cuando muy pocos hablaban del tema. Quizá faltó sentido del marketing para que esos esfuerzos tuvieran la proyección pertinente. Y es que desde los años cincuenta del siglo XX encontramos trabajos pioneros que describieron la cuestión con los rasgos preocupantes que el tiempo - pues las tendencias también aparecían explícitas en esos textos - se ha encargado de perfilar con mayor acuidad aún. Ahí están esas aportaciones que engrosan las estanterías y que convendría rescatar, para que no queden relegadas al olvido y, sobre todo, para que se sepa que en esto de la despoblación fueron muchos los afanes desplegados en solitario cuando, en el contexto del desarrollismo y la urbanización rampantes, muy pocos volvían sus ojos hacia lo que estaba pasando en el mundo rural, sumido en el progresivo abandono. 
 
Por cierto, así se lo reconoció Miguel Delibes a mi maestro Jesús García Fernández cuando recurrió a la ayuda del ilustre geógrafo vallisoletano para que le comentara el fenómeno a fin de contextualizar debidamente aquella obra tan afamada como es "El disputado voto del Señor Cayo", que Delibes ambientó en tierras de Huidobro, en el septentrión de la provincia de Burgos. Doy fe, porque yo asistí a aquella conversación en la Cafetería Granja Terra de Valladolid. Comenzaba la primavera del año 1976.
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