22 de diciembre de 2015

Un pacto de gobierno muy condicionado por el contexto político y las sensibilidades partidarias



Todos atisban riesgos y todos están al acecho, a la expectativa, de por dónde haya de encauzarse la decisión del adversario. En un escenario tan abierto, tan versátil e inestable, cualquier decisión puede ser letal hacia el futuro inmediato que se avecina. Los costos en que se podría incurrir se consideran excesivos, de modo que todo queda supeditado a los errores del otro para captar o perder el apoyo electoral que se presume va a ser necesario en un plazo de tres meses o como mucho de dos años. En este contexto, el pacto se antoja muy difícil por no decir imposible. Prima la visión a corto plazo sobre la perspectiva de futuro. Aunque hay precedentes de acuerdos de legislatura en 1996 y en los gobiernos de Rodríguez Zapatero, lo que se requiere en esta ocasión es mucho más complicado, ambicioso y, sobre todo, arriesgado.


Y ello, en mi opinión, por dos razones, obviamente discutibles. Una: la movilidad del voto entre los potenciales artífices del acuerdo, lo que motiva la sensación de que los compromisos asumidos pueden derivar en ventajas a favor de uno en detrimento del otro,ocasionando así un desequilibrio no deseado de cara al inminente desafío electoral. Un coste, por tanto, difícil de asumir. Otra: el fuerte condicionamiento creado por el apogeo de las corrientes nacionalistas, que han encontrado en Podemos el baluarte para la defensa de sus posiciones en la política española. El compromiso asumido por Iglesias en la defensa del movimiento reivindicativo nacionalista - razón de ser de su auge, por más que el apoyo estricto a sus siglas se sitúe en los 42 escaños, casi los mismos que Ciudadanos, aunque con una diferencia a favor de éste de 320.000 votos - introduce un escenario en el que la reclamación referendaria va a ocupar un plano primacial en la negociacion política, por encima, desde luego, de las reclamaciones sociales, lo que sin duda dificulta cualquier tipo de engarce a la izquierda del tablero desde la perspectiva del Partido Socialista mientras el flanco de la derecha se ve entorpecido en su voluntad de pretendido entendimiento por la fragilidad de Ciudadanos y el rechazo suscitado por la continuidad de Rajoy Brey al frente del gobierno y responsable de un partido al que le faltan nada menos que 53 escaños para lograr la mayoría absoluta. Nadie se los va a prestar sin una contrapartida demasiado onerosa tanto para el que los da como para el que los recibe. 


8 de diciembre de 2015

El olvido o la desatención de temas capitales en el futuro del país





Con todas las matizaciones y salvedades que pudieran hacerse (injustificable y mezquina la no inclusión de Garzón y Herzog, ambos con grupo parlamentario en la legislatura precedente), no cabe duda que ayer asistimos al mejor y más interesante debate entre líderes de cuantos han tenido lugar, que yo recuerde, en la política española. Bien es verdad que la ausencia del candidato a la presidencia del gobierno por el PP dejó una vez más en el aire la capacidad y consistencia del sr. Rajoy Brey para medirse en pie de igualdad y sin corsés predeterminados con sus competidores. Es seguro que jamás vamos a tener esa oportunidad.


Sin embargo, y aun admitiendo que las cuestiones a debatir son muy numerosas, quiero llamar la atención sobre la ausencia de temas capitales, que incomprensiblemente permanecen fuera de la agenda de las preocupaciones o al menos no afloran, pese a su trascendencia, en la confrontación de ideas, diagnósticos y propuestas destinados a la ciudadanía. Son temas decisivos, cruciales, determinantes de las otras políticas públicas que sí aparecen en la polémica y sin las cuales muchas de las medidas lanzadas al aire quedan insuficientemente explicadas. Sin detenerme en ellas, me limitaré a mencionarlas:

- ¿Qué piensan los líderes españoles, desde la perspectiva de sus programas, de las medidas a adoptar en relación con el uso del suelo y la ordenación del territorio desde el punto de vista urbanístico? Si la llamada "burbuja inmobiliaria", el endeudamiento asociado a ella, la destrucción de una parte significativa del paisaje y la profunda crisis del sector financiero - responsable del rescate sufrido - están en la raiz de los problemas que no asuelan, ¿cómo entender la omisión de un problema tan trascendental? 

- ¿Cómo se afrontan los desafíos planteados por el cambio climático y la asunción de los compromisos que van a surgir de la Cumbre internacional sobre el tema celebrada en París?

- ¿Qué actuaciones se piensan tomar respecto a la aplicación del TTPI (Tratado Transatlantico de Libre Comercio e Inversión), cuyo impactosobre la economía española va a ser decisivo, hasta el punto de condicionar el futuro de la producción y de los servicios, cuando observamos que España no ha presentado, a diferencia de lo que han hecho otros gobiernos europeos, ninguna alegación de fondo sobre las implicaciones del Tratado, del que nadie habla pero que flota en el ambiente como una cuestión de obligado conocimiento por la ciudadanía?

- Y, en fín, ¿qué se piensa del porvenir de la ciencia y de la cultura en España? Nadie habló ayer en el debate de Atresmedia sobre la losa del IVA cultural ( el más alto de la Union Europea), nadie habló de lo que haya de ocurrir con el cine, con la música, con la creación artística. Y, desde luego, el horizonte de la investigación científica permaneció eludido, sin percatarse hasta qué punto de la política de apoyo aplicada a un sector tan maltratado depende, más allá de la insistencia en las juventudes o vejeces partidarias, lo que haya de ser España en el escenario internacional.

Omisiones y elusiones gravísimas, in my opinion.

7 de noviembre de 2015

"Donde los vientos nunca se detienen": el interés de las experiencias viajeras




De pronto me dí cuenta de que las experiencias vividas en los viajes realizados a la América del Sur durante treinta años podían servir como argumento digno de ser transmitido a través del relato y de la evocación fidedigna. Sin pretender que eso pudiera llegar a dar forma y contenido a un libro, me agradaba de cuando en cuando revisar los cuadernos de notas que siempre me acompañan en los viajes y que aconsejo utilizar para que lo vivido no quede disuelto en la memoria. Sorprende comprobar el sinfín de matices que se descubren cuando se releen esas notas, merced a las cuales afloran en la memoria hechos y situaciones que parecían olvidados. De pronto, me di cuenta también que el texto iba cobrando poco a poco consistencia y que podía ser editado, enriquecido con algunas de las fotografías que han jalonado la experiencia.




Pues bien, ayer vio la luz esta obra, que Ediciones Universidad de Valladolid ha tenido a bien publicar y que la distribuye por Internet. Seguramente es un trabajo imperfecto, manifiestamente mejorable, susceptible de múltiples críticas y revisiones, pero es lo que el autor ha podido dar de sí. Con la amabilidad y la belleza de escritura que le caracteriza, Gustavo Martín Garzo ha hecho un prólogo que agradezco muchísimo. Es un libro de viajes, donde se recopilan las vivencias que los desplazamientos procuran a quienes, sin prejuicios ni valoraciones preconcebidas, se sirven solo de la mirada y de la curiosidad, acompañadas del cuaderno y de la cámara fotográfica adheridos a la piel, para dejar constancia de lugares, personajes y paisajes que dejaron huella imborrable en el recuerdo. Y que tal vez merezcan ser conocidos por los demás.








28 de septiembre de 2015

Reflexiones para el día después

Y... ¿qué hacer el día después? Es evidente que el panorama político se ha aclarado y complicado a la vez. El resultado electoral en Cataluña ha puesto en evidencia el techo alcanzado por las posiciones secesionistas, situadas cuantitativamente por debajo de las que defienden la integración de esa Comunidad - de esa nacionalidad, de esa entidad nacional, de ese espacio bien identificado aunque con identidades complementarias y coexistentes - en el Estado español. La diferencia arrojada por el escrutinio es reducida, por lo que ambos conjuntos ofrecen, en esencia, una magnitud similar, que obliga, teniendo en cuenta el resultado, a buscar fórmulas de encuentro que diluyan la fractura y faciliten espacios de convivencia que la sociedad catalana necesita como la luz del sol. Está claro que nadie es más que nadie en este escenario de confluencias obligadas y no precisamente a largo plazo.
Recuperada la serenidad, con los datos en la mano y sin menoscabar la expresividad de la estructura espacial de los comportamientos electorales, hay que pasar necesariamente de la dualización al reconocimiento de los equilibrios exigibles para el funcionamiento y la organización adecuados de la vida catalana. El desafío es inmenso y cabe preguntarse si los dirigentes actuales están en condiciones de encauzar debidamente esa imbricación tan necesaria. Mi opinión es que desde las cúpulas gobernantes - en España y en Cataluña- se ha llegado a un impasse que ninguno, ni Rajoy ni Mas, está dispuesto a superar. La incompatibilidad prima sobre la voluntad de acuerdo, la inmovilidad de las posturas sobre la flexibilidad indispensable.
En los tres próximos meses el escenario quedará, en mi opinión, despejado a favor del encuentro. Intuyo que la formación coyunturalmente creada en Catalunya para ganar las elecciones se va a fracturar. Artur Mas es un político acabado, amortizado, falto de solvencia y credibilidad. Rechazado por las CUP, habrá que ver cómo se resuelve la formación del nuevo gobierno y quien lo dirige, sin descartar la posibilidad de nuevas elecciones con fuerzas claramente identificadas. 

El señor Mas tampoco representa ya a la burguesía catalana, a la heredera de la tradición ilustrada y emprendedora que ha dado a Catalunya su fortaleza y su prestigio. Ha roto el partido en el que se este sector de la sociedad se ha apoyado históricamente para caer en brazos de un grupo - ERC - marcado por el sectarismo, la simplicidad y la mediocridad pasmosa de sus miembros. Algo tendrá que cambiar en la Generalitat y eso ya no pasará por el hombre encargado de tapar los escándalos de la mafia pujolista y de practicar una política inmisericorde de recortes, de la que se le deben exigir responsabilidades.
Y en cuanto a quien gobierna en La Moncloa, poco más cabe decir de la que ya se sabe. Nuevos vientos soplarán en el palacete de la carretera de la Coruña en muy poco tiempo. Se abrirán también las alamedas y la cultura de la negociación se impondrá sobre el decreto ley y el ensimismamiento.
Bajo esas coordenadas, el año 2016, mi año prejubilar, tengo la impresión de que las cosas van a resolverse como se resuelven en los países civilizados. Se llegará a un referendum pactado y con umbrales de reconocimiento cuantitativo obligadamente razonables. Comenzará el verdadero debate, el debate objetivo, riguroso, cabal y serio. Sobre la base de lo sucedido en el día de ayer, no me cabe la menor duda de que Catalunya seguirá formando parte de España y de la Unión Europea.

Tiempo al tiempo, que el tiempo ayuda a corregir los errores y encauzar los desasosiegos.


18 de septiembre de 2015

El futuro de Cataluña pasa por la unión frente a la mentira y la manipulación




"Cataluña fue absorbida enEspaña en contra de su voluntad". Cuesta pensar que el pueblo catalán pueda escuchar sin rubor argumentos como ese, que ha sido presentado ante las embajadas internacionales para justificar la deriva independentista catalana. Me imagino a los embajadores, a los observadores extranjeros, a la opinión pública más allá de nuestras fronteras prestar atención al cúmulo de barbaridades vertidas impúdicamente en un ejercicio de engaño, de manipulación y de alienación permanente de una sociedad digna de mejores responsables públicos.

Supongo la sensación de vergüenza ajena que se apoderará de todos ellos cuando oigan estas declaraciones o llegue a sus oidos la idea de la transgresión de la ley como camino a seguir. ¿Cabe mayor irresponsabilidad? Pero, ¿dónde se creen que están? ¿Qué crédito puede merecer un grupo político que aboga por la desobediencia civil? ¿Qué futuro espera a Catalunya en manos de esa gente?

No hay que sorprenderse: la mentira como norma, paralela a la ocultación deliberada de las realidades objetivas, se ha apoderado del escenario impuesto por la opción aglutinada en una mezcolanza heteróclita y oportunista que tarde o temprano acabará estallando, en la que se encuentra agazapado un político incompetente, incapaz de concluir sus mandatos e implacable demoledor de los servicios públicos en Catalunya, mientras quienes le secundan - aparentemente de izquierdas - miran para otro lado cuando de la corrupción o del desastre social a que ha conducido Convergencia a Catalunya se trata.

Pero ya está bien de hablar de Artur Mas. Carente de dignidad, el interés que suscita se desvanece apenas abre la boca para propalar su consabida cantinela. Hace tiempo que es incapaz de aportar nada que no se sepa. Soy de la opinión de que su futuro político está ya descontado. Interesa, en cambio, lo que dicen los que se oponen a él en un intento de contrarrestar la deriva hacia el desastre. Observo en ellos una tendencia en el discurso a favor de un escenario de normalización apoyado en la cultura del encuentro en pro de una gobernabilidad sensible a las necesidades de la sociedad y compatible de lleno con el reconocimiento de la singularidad catalana que nadie debe cuestionar. La confluencia entre sí debe prevalecer frente al sectarismo, la fractura, la exclusión y el embuste sistemático al que los paranoicos están conduciendo, interesadamente para ellos mismos, al pueblo de Catalunya. Basta seguir los debates que nos llegan por la televisión para percatarse de que la solución de Catalunya está en la convergencia de las posiciones antiindependentistas, las que conviene realmente a ese admirable país frente al dominio de una opción como Convergencia que aparece sumida en el cenagal de la corrupción y la mentira.

10 de septiembre de 2015

Un viraje sorprendente

Qué razones pueden inducir a un historiador prestigioso como Josep Fontana a modificar en las postrimerías de su actividad intelectual el discurso que durante su vida ha mantenido como fundamento para la interpretación de la Historia y en el que precisamente se basa su reconocimiento internacional? Tiene razón Santos Juliá: "Si Vicens Vives levantara la cabeza". ¡Qué sorpresas le sacudirían al contemplar en qué se ha convertido la Historia en las manos y en las mentes de algunos que han sido sus cultivadores más relevantes! ¿Qué diría al escuchar a Fontana, defensor de la teoría de los conflictos sociales como motor de la Historia decir que "Nuestra formación como pueblo se remonta al siglo XIII, cuando Cataluña pasó de "Estado feudal" a "primer Estado nación moderno de Europa"? ¿Cabe en mente sensata tamaña aberración? !En el siglo XIII¡

Me importa una higa el discurso de los Mas, de los Junqueras y de sus grupos, empeñado en ocultar sus escándalos, corruptelas y la pésima gestión llevada a cabo, bajo el paño de la bandera estelada que todo lo encubre, pues no sorprende esa deriva a la vista de la ponzoña acumulada sobre el nombre de Convergencia Democrática de Catalunya y de la que nadie de los Junts pel Si, plegados al oportunismo del momento y al ansiado reparto del botín, dice ni pio ... pero que intelectuales de peso, que han formado parte de lo más interesante y valioso de Catalunya, se rindan a esos mensajes y traten de legitimar intelectualmente los disparates interpretativos de la Historia es algo inasumible. A mi juicio es lo peor a lo que está conduciendo toda esta batahola: la putrefacción del discurso independentista, tramposo y manipulado, alejándolo de la racionalidad, del sentido común y de lo mejor que ha aportado a Catalunya el pensamiento ilustrado. ¿Qué recibirán a cambio esos pontífices reconvertidos al discurso apetecido por el poder, tan repleto de mediocridades, mentiras y corrupciones?


26 de mayo de 2015

En la política española ya nada será como antes


Ayuntamiento de Valladolid: un espacio que se transforma

La Historia nunca termina ni es irreversible. Los procesos históricos evolucionan al compás de los cambios que las sociedades introducen con el fin de adecuarlos a los que en cada momento consideran más necesario para sus intereses y necesidades. Cuatro años justos han transcurrido desde aquel mes de mayo de 2011 en el que las plazas y las calles de las más importantes ciudades españoles se llenaron de clamores que reivindicaban una regeneración de la democracia, una puesta en entredicho de los paradigmas dominantes en el ejercicio del poder. Tarde o temprano su impacto se tenía que reflejar en la forma de hacer política. Tan necesario como inevitable. Lo sucedido en España no tiene parangón con ningún otro país europeo. El cambio provocado por la rebeldía popular de uno de sus sectores más cualificados: la juventud profesionalmente preparada; una juventud que se sentía desamparada pero a la vez consciente del papel que la correspondía desempeñar. La "España de la rabia y de la idea", invocada por Antonio Machado. Han bastado catalizadores eficaces del malestar y del rechazo a la intensificación de las desigualdades para que la dinámica de cambio acabara cristalizando en los comportamientos electorales, que los sondeos ya anticipaban y que la realidad ha ratificado más aún de lo que se preveía.

El Roto. ElPais. 27.6.15

No es la revolución de los desposeídos ni de los movimientos sindicales sino la voluntad de cambio exigida por quienes, conscientes de su fortaleza, se sienten alternativa frente a los modelos agotados. La conmoción ha sido generalizada, nadie se ha visto libre de ella y, por más que algunas inercias subsistan, es evidente que ya nada será como antes. La desaparición de las mayorías absolutas - y de algunos de sus rostros más denostados y obsoletos - supone un viraje trascendental en la política española. Era necesario para evitar la degradación de la democracia. Nada de "Juego de Tronos" sino de "Borgen", nada de Maquiavelo sino de Montesquieu... la recuperación de la dignidad durante tanto tiempo lesionada por las malas prácticas asociadas a la opacidad, a la soberbia, a la corrupción, al menosprecio, a la mentira, a la prepotencia del que se sentía impune, a la indiferencia respecto a los problemas de la mayoría social, al lucro personal. Apasionante el momento que nos toca vivir. Un saneamiento en toda regla. La humanización de la política. Cultura de la negociación, precaución ante el riesgo de corruptela, autocrítica, transparencia y humildad. 

Pero, sobre todo, sentido de la responsabilidad pública, de la rendición de cuentas, de la vigilancia permanente. Cabe ser optimista, pues. Estamos de enhorabuena y hay que celebrarlo. Las elecciones del 24 de mayo de 2015 pasarán a la Historia política del mundo como el ejemplo de cómo la democracia no puede sobrevivir si no se adapta a las justas exigencias de una sociedad maltratada. Toda una lección de política positiva.

28 de marzo de 2015

El riesgo del ensimismamiento voluntario



Es posible que cuando comprobemos los efectos que los nuevos dispositivos de comunicación provocan en la sociedad, y particularmente en la juventud, la capacidad para corregirlos sea ya muy limitada. Tremendo el diagnóstico que Jordi Soler realiza sobre el tema. ¿Será verdad lo que dice? ¿Tan fuerte es la tendencia al aislamiento que propician en medio de la multitud que nos rodea? ¿De qué manera repercute la dependencia obsesiva de los artilugios electrónicos sobre el comportamiento de los ciudadanos más entregados a ellos? ¿Cómo influye en los procesos de toma de conciencia sobre las realidades colectivas, a las que estamos necesariamente vinculados y de las que dependemos? ¿La docilidad y la cobardía son, en suma, las secuelas inexorables? ¿Qué modelo de ciudadanía se configura, al fin? 

Estas preguntas requieren respuestas inmediatas y sinceras ante lo que está sucediendo, conscientes de que el riesgo existe, aunque personalmente no creo que la sumisión prevalezca aún sobre el espíritu crítico y la rebeldía, tal y como se aprecia en las posturas reactivas que cuestionan determinados comportamientos políticos. Pero lo cierto es, sin embargo, que sólo la labor educativa bien planteada, capaz de canalizar racionalmente las actitudes y los saberes hacia el conocimiento de las posibilidades y los riesgos que entraña la dependencia hacia las tecnologías que aíslan y sumen en la soledad, valorando al tiempo el caudal de ventajas que encierra la valoración de lo que colectivamente integra al ciudadano, puede neutralizar el sentido de una tendencia que paradójicamente lleva a la desculturización, al ensimismamiento y a la insolidaridad.

16 de febrero de 2015

Arte y cultura al servicio de la sociedad


Son figuras admirables de la historia de la cultura que conviene recordar. En esta ocasión, aludo a ellas porque supieron entender, tras alcanzarlo todo, que el arte cobra valor y trascendencia cuando se ofrece al ciudadano como patrimonio que le pertenece lo que es propiedad del Estado. Magnífica la escena de la película dedicada a Joseph Turner (Mike Leigh, 2014), el impresionante pintor de paisajes, cuando declina vender su obra al empresario que le ofrecía un cheque en blanco ya que su objetivo estaba centrado en ceder al Imperio británico la totalidad de la obra de que pudiera disponer. 

Es la misma actitud adoptada por el ingeniero belga que se enamoró de España al descubrir algunos de los más importantes yacimientos de la Península, de tanta relevancia como el de los Millares o El Algar. Hace unos días me encontré con esa figura mientras recorría las salas del Museo Arqueológico Nacional, cuya remodelación aún no había visto. Merece la pena. Es uno de los lugares museísticos más atractivos y mejor concebidos de España. Impresionan la riqueza prehistórica y las manifestaciones del arte ibérico. 

En la segunda planta, el visitante se encuentra de pronto ante el legado de Louis Siret. Una vez conocido, dejará profunda huella en la memoria. Su nombre emerge con fuerza y admiración al comprobar el inmenso patrimonio que consiguió descubrir y que pertenece a España porque en su momento hizo lo mismo que Turner. Ante la oferta jugosa que se le ofrecía, su respuesta no admitía réplica: "el arte no se vende y estos valiosos objetos que encontré en España los quiero ofrecer a España". Visiten el Museo Arqueológico Nacional, deténganse en la sección dedicada a Siret y valoren el gesto de los que anteponen la importancia del patrimonio común al egoísmo personal.

5 de febrero de 2015

La defensa de los derechos de los ciudadanos como principio de la acción pública


He seguido el acto de investidura del nuevo Presidente de la República italiana, Sergio Mattarella. Me he quedado con una frase que me parece digna de ser subrayada: "Mi pensamiento está, por encima de todo, en las dificultades y las esperanzas de los ciudadanos". Ahí se resume lo más digno de la política y lo más defendible precisamente porque ha sido lo más vulnerado. El futuro de Europa pasa por la recuperación de la confianza en la política y en quienes la ejercen, siempre que sean capaces de merecerla. Sin duda eso va a requerir un gran esfuerzo y una catarsis profunda en el seno de los responsables de la acción pública. 

La rabia acumulada, el malestar generalizado, el rechazo contundente tienen plena justificación porque sólo a través de estas actitudes por parte de la ciudadanía será posible orientar la política en la dirección que más necesitan los ciudadanos incluso por encima de las diferencias tradicionales de clase y de ideología: evitar el deterioro del Estado del Bienestar, cuya impronta en la mentalidad de la sociedad europea es tan fuerte que la resistencia a que desaparezca motiva ese repudio incontenible - sobre todo cuando se ven desprovistos de ella - hacia quienes considera responsables del deterioro al tiempo que decantan su respaldo a favor de los que basan esencialmente su señuelo más en lo que rechazan que en lo que proponen.

24 de enero de 2015

El obligado comportamiento ético del profesorado universitario.

La Universidad pública se nutre esencialmente de recursos públicos y sus actividades son inherentes a su condición de servicio público. El profesorado está sujeto a unas normas de conducta que deben ser respetadas, so pena de vulnerar la imagen de la institución. Cuando se participa de un proyecto de investigación, financiado con cargo a convocatorias públicas, todos los procedimientos a seguir deben estar cuidadosamente regulados y formalizados. Los permisos, las modificaciones del equipo, los ajustes en el presupuesto, la movilidad de los investigadoras han de atenerse a las solicitudes y autorizaciones reglamentarias, siempre por escrito y con registro de salida, que después se unirá al documento con registro de entrada, recibida la autorización. 

Cuando, por su parte, se acomete un contrato de investigación (de acuerdo con el Art. 83 de la Ley Universitaria), el desarrollo del proceso contractual tiene que figurar pormenorizadamente en un contrato suscrito entre la entidad financiadora y la Universidad, de modo que todos los pagos se canalizan a través de ésta, que supervisa tanto las entregas para gastos como los abonos correspondientes, entre ellos las retribuciones del personal adscrito a la investigación. Jamás el investigador, que siempre opera en el seno de un equipo, gestiona directamente un euro o un dólar. Lo de Juan Palomo suscita en este caso todas las sospechas. 

Por su parte, la Universidad detrae una cantidad del contrato (generalmente el 15%) que nutre su presupuesto, lo que parece lógico teniendo en cuenta que los profesores investigadores hacen uso de los medios e infraestructuras universitarios para realizar sus trabajos y el tiempo ocupado en ello se hace a costa de la dedicación - a tiempo completo o parcial - a la que el profesor - funcionario o contratado - se compromete con la Universidad y por la que se le retribuye todos los meses. Así han de funcionar las cosas si no se quiere incurrir en omisiones, opacidades, irregularidades o corruptelas. 

¿Sabían esto o acaso lo ignoraban los profesores Iglesias Turrión, Errejón Galván o Monedero Fernández-Gala, docentes vinculados a la Universidad Complutense de Madrid, de cuya plantilla forman parte? Que cada cual saque sus conclusiones. Defendamos la ética como principio rector de las conductas.

8 de enero de 2015

Interesante y pertinente el artículo publicado en Le Monde Diplomatique por Alexis Tsipras, dirigente de Syriza y, según las encuestas, el líder de la formación con mayor respaldo electoral en Grecia. Más allá de lo que pudiera opinarse sobre esa opción, vale la pena recordar los argumentos que el político griego esgrimió hace dos años al traer a colación la política adoptada por los paises europeos respecto al cobro de la deuda alemana en los años posteriores a la SGM. Si somos conscientes de hasta qué punto nos ahoga el pago de la deuda, a la que España destina 35.000 millones de euros anuales para el abono de intereses, no carece de importancia la postura favorable a la negociación y al reajuste de esas escalofriantes cifras, que es precisamente lo que permitió a Alemania levantar cabeza en los años cincuenta del siglo XX.

Basta tener en cuenta el primer párrafo del texto:

"Febrero de 1953. La República Federal de Alemania se ahoga en su deuda y amenaza con llevar a todos los países europeos a la crisis. Preocupados por su propia salvación, los acreedores - incluyendo Grecia - constatan un fenómeno que solo ha sorprendido a los liberales: la política de "devaluación interna", es decir, la reducción de los salarios, no garantiza el reembolso de las cantidades adeudadas, sino todo lo contrario.

Reunidos en Londres en una cumbre especial, 21 paises decidieron volver a evaluar las capacidades reales de Alemania para cumplir con sus obligaciones. Acordaron recordar en un 60% de la deuda nominal acumulada y conceder una moratoria de cinco años (1953-1958) y un período de amortización de treinta. Introdujeron también una "cláusula de desarrollo" que permite a no dedicar al servicio de la deuda de más de una vigésima parte de sus ingresos. Europa contrarresta el Tratado de Versalles (1919), sentando las bases para el desarrollo de la República Federal de Alemania después de la guerra".
¿Oportuno, no?

7 de enero de 2015

Un obsequio maravilloso


Quisiera hacerles partícipes de un obsequio que acabo de recibir de allende el Atlántico y que confieso que me ha emocionado. Se trata de la edición facsímil del texto elaborado por Santiago Cortés, fundador de la Sociedad Colombiana de Geografía, en el que describe la “Historia Natural y Paisajes de la Guajira, región del Catatumbo y del Páramo de Tamá”, fechada en 1900. 


Con el título “Una geografía hecha a mano” recoge los dibujos y los textos realizados por Cortés como parte de los trabajos destinados a trazar la frontera entre Colombia y Venezuela, un litigio que solo podía resolverse diplomáticamente sobre la base de un conocimiento detallado del territorio. Como se señala en la presentación “es la primera muestra de la minucia, aprendida en el microscopio, que usó en los dibujos y acuarelas del territorio que recorrió paso a paso este botánico, zoólogo y geógrafo” o, como se le denominaba en la época, este “naturalista” bogotano”. 

La obra fue editada en 2014 por la Subgerencia Cultural del Banco de la República, en Bogotá. Una delicia bibliográfica, que me ha hecho llegar gentilmente la profesora Lucila Reyes, de la Universidad Nacional de Colombia. ¿Quien, al observar estas imágenes, no se siente transportado a las vivencias que describe Gabriel García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera", con sus travesías incesantes, henchidas de sensibilidad, a lo largo del río Magdalena?



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