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20 de julio de 2025

El epicentro de la tensión mundial

 


El epicentro de la tensión mundial. Un espacio de conflicto permanente. La cartografía como soporte esencial para conocer e interpretar la realidad.

13 de julio de 2025

El Compromiso de Sevilla




La Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en la ciudad española de Sevilla del 30 de junio al 3 de julio de 2025 ha marcado un hito en el proceso de toma de conciencia sobre los problemas del Sur Global.  Son problemas que no podrían entenderse sin tener en cuanta la importancia de uno de los documentos claves en los que se apoya este encuentro. Es preciso aludir, en efecto, al interesantísimo estudio elaborado por Oxfam- 
Del beneficio privado al poder de lo público, - y apoyado en un conjunto de sólidas investigaciones sobre el deterioro a que se ha llegado de las condiciones de vida de la mitad de la población mundial durante la última década. Baste señalar que que más de 3.700 millones de personas, viven en la pobreza y más de 700 millones pasan hambre. Má aún, desde 2015 el 1% más acaudalado ha aumentado su riqueza en 33,9 billones de dólares, (28,7 billones de euros). Según Oxfam representa “una cifra que permitiría acabar con la pobreza mundial anual más de 22 veces”. 

Esta Conferencia ha sido convocada con un objetivo especialmente ambicioso como es la voluntad de acometer una reforma de los instrumentos que modelan el entramado financiero internacional ante la comprobación reiterada de que muchos de los países que lo integran se encuentran afectados por niveles de deuda excesivamente elevados, lo que les obliga a destinar más recursos financieros al pago de la deuda que a los sectores básicos que garanticen los servicios destinados al bienestar de la sociedad.  

De ahí la insistencia en la necesidad de promover mecanismos de reestructuración de la deuda, fortalecer una mejor y más justa representación de los países del Sur en las instituciones financieras internacionales y llevar a cabo la creación de una agencia pública de calificación crediticia amparada en el apoyo y salvaguarda de Naciones Unidas. Del mismo modo se plantea la necesidad de luchar contra los flujos financieros ilegales y la evasión fiscal, pues resulta sorprendente que en torno a un billón de dólares son evadidos en estos paises, con todo lo que ello significa en términos de debilitamiento de su capacidad para financiar los Objetivos del Desarrollo Sostenible. 

Sus conclusiones se apoyan en un interesante documento denominado Compromiso de Sevilla , cuyos objetivos aparecen explícitamente señalados en el apartado 2 cuando señala que 

"Reafirmamos nuestro compromiso con el logro del desarrollo sostenible, incluidas la implementación efectiva de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible 5 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y la defensa de todos los principios consagrados en ella. Reafirmamos también que la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, sigue siendo el mayor problema que enfrenta el mundo, y su erradicación es un requisito indispensable para el desarrollo sostenible. Nos comprometemos de nuevo a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo, sin dejar a nadie atrás"



9 de abril de 2025

Las contradicciones del "Nuevo Orden Global" o el tiro por la culata

 






Así de simple y de complejo a la vez: los impactos del Nuevo Orden Global

5 de abril de 2025

En defensa del comercio internacional

 




Creo que, si la UE sabe reaccionar con inteligencia, diplomacia y haciendo valer su visión respetuosa de la legalidad internacional y de los principios de la OMC, se mostrará capaz de neutralizar la deriva y la incertidumbre que se transmite desde la White House.

Interesante entrevista la realizada en Le Monde a Cecilia Malmstron, ex comisaria europea de Comercio. Dice, entre otras observaciones, lo siguiente: 'La UE debería encabezar una coalición de países favorables al comercio y dispuestos a respetar las reglas comunes". Es, en mi opinión, una idea acertada.

Dudo de que Estados Unidos recupere la competitividad que su enloquecido presidente pretende. No le va ser fácil y hasta es posible que esas medidas proteccionistas que plantea redunden, más bien lo contrario, en perjuicio de su país. Y es que, en esencia, todo parece indicar que todo ese discurso y la parafernalia que utiliza no sea sino una demostración patológica de su afán de notoriedad y de una política de marketing obsesivo destinado a satisfacer su megalomanía y la sensación de que domina el mundo. Y que además ha iniciado una etapa de impunidad para el crimen de cuello blanco.
Veremos por dónde evoluciona la capacidad reactiva del resto del planeta, sentenciado en una lista, como la que presentó ayer, repleta de falsedades. " Yo, el enemigo de las mujeres y de la diversidad humana, pongo el mundo a mis pies" vino más o menos a decir, sin darse cuenta, porque es tan ignorante como estúpido, que el mundo ya no es como el de la época de McKinley.
No es aventurado un fracaso de su estrategia, por más que pueda hacer daño en un primer momento a la espera de una reordenación de la economía mundial, que tenderá a producirse coincidiendo además con una revisión, por el perjuicio que pueda ocasionar a Estados Unidos, de las penalizaciones arancelarias.

9 de marzo de 2022

Un horizonte de incertidumbres

 Tras la pandemia, la invasión de Ucrania. ¿En qué han quedado las previsiones que con tanta sensación de seguridad se hicieron en los años noventa y que, con más prevención y cuidado, fueron lanzadas de nuevo y con viento bonancible al acabar la segunda década del XXI? Evidentemente ni ha llegado el fin de la Historia ni los optimismos sobre la globalización han hecho de nuestro mundo un mundo mejor.

Se imponen, en cambio, la zozobra, el repliegue, la reflexión sin alharacas y la necesidad del sentido común, asociados al valor de la solidaridad y a las aportaciones más positivas del conocimiento científico. En esas estamos, expectantes y sumidos en el desconcierto y la rabia ante los efectos provocados por un expansionista salvaje y criminal, que ya ha perdido una guerra, de la que caben extraer múltiples lecciones. Entre ellas, la de haber contribuido a poner a cada cual en su sitio, a medida que se despejan las dudas y las ambigüedades quedan definitivamente desacreditadas. No ha lugar al pasteleo ni a la demagogia. Ha llegado la hora de la verdad.

Todo lo demás, como diría el inmenso poeta de Paredes de Nava, son "verduras de las eras"

27 de marzo de 2017

Los muros de la globalización

He comenzado esta tarde a estudiar este tema, dada su importancia geográfica y la gravedad de su significado. Y es que, como podemos comprobar día a día, la organización y el funcionamiento del espacio mundial ofrecen en nuestra época una configuración contradictoria, que no cesa de acentuarse. La globalización de la economía y la acentuación de las aproximaciones permitidas por las tecnologías de la información y la comunicación marcan un rumbo irreversible en las pautas de comportamiento que al tiempo que reducen el tamaño del planeta tejen entre las sociedades unos vínculos para los que no parecen existir restricciones infranqueables.

En la lógica imperante del capitalismo global, la distancia ha dejado de ser un condicionamiento para convertirse en un aliciente, que todos – ciudadanos, empresas, instituciones – aprovechan en la medida en que afianza su conciencia de pertenecer a un mundo en el que las fronteras parecen haber desaparecido. Y, sin embargo, las fronteras como elementos de separación y de ruptura están cobrando más importancia que nunca. Importancia y contundencia a la vez.

Son los muros que por doquier fragmentan este mundo de movilidades selectivas y discriminatorias. Pues estas barreras no están pensadas para impedir el ataque de ejércitos enemigos, sino para impedir el tránsito de personas; quieren hacer frente a fuerzas persistentes y desorganizadas más que a estrategias militares o económicas; son más transnacionales que internacionales; son una respuesta a los flujos desconectados de las soberanías estatales. ¿No les parece una flagrante contradicción?

7 de abril de 2016

Las perversiones de la insolidaridad fiscal. No hay argumentos que valgan frente al deterioro de lo público





Tanta y tan espectacular es la profusión espacialmente alcanzada por los refugios del dinero evadido de sus lugares de origen, que nada sorprende el número y las características de quienes se acogen a las posibilidades del enriquecimiento fácil que les ofrecen, simplemente motivados por el lucro personal y la insolidaridad con sus conciudadanos. Cuando se les descubre, recurren a las mismas martingalas y sofismas argumentales para justificarse sin importarles ofrecer, haciendo gala de una inmensa caradura, una mezcla de ingenuidad, cinismo, desfachatez y estulticia, que entienden como un "precio" a pagar como deterioro de imagen, a sabiendas de que el paso del tiempo todo lo diluye mientras permanece íncólume la riqueza preservada, que es, es esencia, lo que les interesa. Tampoco les importa que su actitud evasora y especulativa revele contradicciones ideológicas con sus proclamas aparentemente progresistas, que ahora llaman la atención - mostrándose falaces - cuando estaban escudadas en comportamientos antitéticos, nada edificantes.


Ciertamente son legión los que se adscriben a los sacrosantos postulados de la economía golfa, pero no son los más. La mayoría la forman los ciudadanos honrados, luchadores, trabajadores, los que entienden que la justicia tributaria es inherente a la justicia socio-espacial, razón de ser de comportamientos sensibles con lo que significa contribuir al erario público, porque son conscientes de lo que lo público significa. Son los únicos ciudadanos que interesan, los defensores de lo público, con todas las connotaciones que ello encierra. De ahí el valor de la transparencia, venga de donde venga y tan a menudo perseguida (gracias, Assange, Snowden, Falciani. Gracias, Tax Justice Network....), porque es lo que permite poner a cada cual en su sitio, esto es, dignificar la labor de los contribuyentes honestos y poner al descubierto la catadura de los sinvergüenzas que, reconocidos e incluso ocasionalmente admirados por su relumbrón, acaban siendo - si no delincuentes - personajes de bajísima estofa. Sin excepciones ni matices. Ya está bien.

 

 

 

4 de julio de 2014

De la Cina è vicina a la China omnipresente

¿Alguien se acuerda de aquella película dirigida por Marcho Bellochio en los años sesenta con el título de Cina è vicina? Ya el mismo título sorprendió y fue objeto de discusiones muy intensas cuando fue proyectada en aquellas salas que se llamaban de Arte y Ensayo, porque en ellas se ofrecían muestras de un cine minoritaria, que a menudo daba pie a intensos y acalorados debates, que hoy difícilmente mantendríamos porque la forma de ver cine de entonces ya ha desaparecido para siempre. Recuerdo aquella película con frescura y de cuando en cuando me viene a la mente al observar la impresionante dimensión adquirida por China en el mundo contemporáneo.  En torno a este país se estructura una tupida red de engranajes, que se extienden por todo el planeta, creando una urdimbre de relaciones basadas en la energía, las materias primas y los mercados. El mapa es suficientemente elocuente de esa realidad. 

Y si se quiere observarla más de cerca, vayan a Fuenlabrada y desde los cerros que rodean esta ciudad del sur de Madrid observen la magnitud del polígono empresarial Cobo Calleja y paseen posteriormente por sus calles. En ellas los caracteres chinos se han apoderado del paisaje, aunque, eso sí, coexisten en perfecta armonía con los nombres de las calles, que recuerdan, casi de manera exótica, la toponimia leonesa. 





11 de febrero de 2014

Una iniciativa política indigna: el abandono de la legislación penal internacional

Si un Estado antepone sus intereses a corto plazo a la defensa de los derechos humanos cuando son gravemente lesionados es evidente que la dignidad de ese Estado se encuentra muy deteriorada. Y cuando además uno de sus principales portavoces parlamentarios - Alonso se apellida - califica de “quijotescas” las actuaciones realizadas en ese sentido, una especie de escalofrío sacude las conciencias ante tanta insensibilidad. Dicen los internacionalistas que el conflicto diplomático es inherente a las relaciones entre los Estados, por lo que difícilmente podría justificarse la dejación de las responsabilidades éticas exigibles cuando se transgreden los principios básicos en los que se fundamenta el respeto al ser humano, la defensa de la legalidad internacional y la lucha contra el crimen organizado. La posición de un país  en el mundo se mide por su fortaleza económica y social, por su prestigio científico-cultural, por su credibilidad en los foros internacionales, por la calidad de sus gobernantes, por su capacidad para afrontar los conflictos arropado en la Ley y en la solvencia de sus argumentos. Si eso no ocurre, el país queda inevitablemente inmerso en la sumisión a que conduce su propia mediocridad. Más aún, en estos tiempos de mundialización generalizada, es de todo punto reprobable el que la persecución de la delincuencia esté mediatizada por las fronteras. 

En ese proceso de involución galopante que actualmente vive la sociedad española, cualquier ciudadano sensible se estremece al observar la celeridad, precipitación y ausencia dedebate que ha caracterizado al proceso que, al amparo de la mayoría absoluta del partido gobernante y sin el apoyo de ningún otro grupo, ha aprobado la reforma  del Art. 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial por la que España abandona prácticamente sus compromisos internacionales y la posibilidad de intervención de la justicia hacia los crímenes y delitos contra los Derechos Humanos prohibidos por el Derecho Internacional. ¿En qué lugar queda el ser humano agredido en sus derechos cuando es abandonado a su suerte o, peor aún, abandonado por la justicia de su propio país? ¿Qué sentido de la humanidad es ese?

Sorprende que algo así haya salido adelante sin tener en cuenta lo establecido en el Art. 96.1 de la Constitución donde explícitamente se señala que “Los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho internacional”. De entrada, puede decirse que, en virtud de las restricciones que comporta la aplicación de ese Derecho, se trata de un acuerdo inconstitucional, adoptado a sabiendas de que no sólo se contraviene la Constitución sino que también su entrada en vigor supondría relegar al pozo del olvido causas que tanto arraigo tienen en la conciencia de los españoles como son los asesinatos de los jesuitas en El Salvador (¿qué pensaría mi admirada Caty Montes si levantase la cabeza?), la matanza en el asalto a la embajada de España en Guatemala, los crímenes cometidos en el Sáhara Occidental o el asesinato del cámara de televisión José Couso, entre otras no menos relevantes.

El rechazo manifestado por el Consejo General de la Abogacía y la Fundación Abogacía Española pone en evidencia hasta qué punto la iniciativa adoptada por el grupo político en el que apoya su gobierno Rajoy Brey, el gobernante permanentemente obsesionado por eludir, tergiversar u ocultar la realidad que le molesta, es una ignominia miserable. 

26 de octubre de 2013

El compromiso cívico de Saskia Sassen




Ha sido y es una de las intelectuales más brillantes sobre los impactos de la globalización. Profesora de la Universidad de Chicago, acuñó a comienzos del siglo XXI el concepto de "Global City", al que muchos hemos recurrido para explicar los procesos que transforman el mundo y nuestras sociedades. Ha sido una mujer comprometida con las causas que merecen el compromiso de quienes, con honestidad y fortaleza intelectual, se interesan por los problemas de nuestro tiempo y se esfuerzan por abrir horizontes a favor de una sociedad más solidaria, justa e integrada.

 Hace unos años asistí a una conferencia suya en la Universidad Autónoma de Madrid. Pronunció una frase que, al verla ayer en el Teatro Campoamor de Oviedo, he recordado, pues tomé nota de ella: "si nos nos esforzamos por luchar a favor de un mundo mejor, los que lo dominan acabarán por ahogarnos en la miseria". En Oviedo ha vuelto a demostrar lo que significan la coherencia, la ética y la dignidad de los intelectuales firmemente comprometidos.

18 de enero de 2013

Un mérito cuestionable: el mito de la competitividad (a costa del trabajo)


Han comenzado a sonar en la prensa progubernamental y en los foros socialmente insensibles de nuestro país los timbales de la euforia, enardecidos por las observaciones de The Washington Post. El tema se las trae y merece ser comentado. El periódico vinculado al ideario del Banco Mundial y del FMI se deshace en loas hacia España mientras echa pestes contra Francia, marcando así una especie de antinomia entre dos modelos diferentes, de los que el primero debe ser - a juicio de ese medio - respaldado por su modernidad frente al anacronismo del segundo. ¿Cual es el criterio esgrimido para establecer tal diferencia? No hay otro que el de la "competitividad", la palabra sacrosanta de la escolástica neoliberal. Un concepto entendido estrictamente como "competitividad del mercado de trabajo", es decir, asociado al despido libre, a la reducción de los salarios y al aumento de la productividad de la mano de obra, con el consiguiente el coste social y el agravamiento del paro que ello implica, como expresivamente se pone de manifiesto en la tendencia observada, sobre todo desde 2008 hasta rozar los 6 millones de desempleados a finales de 2012. 






En ningún momento TWP alude a la magnitud de este problema, que no cesa de agravarse, limitándose a subrayar únicamente los efectos beneficiosos que las medidas destructoras del trabajo y la homologación progresiva con los parámetros y modelos vigentes en Asia, donde la mano de obra se devalúa sin cesar, traen consigo para las empresas que se benefician de ello. Da igual que el diferencial de la tasa de paro con Francia sea de casi 15 puntos. De lo que se trata es de poner en entredicho la tendencia del único país de la eurozona que aboga por la adopción de medidas más equitativas y fiscalmente justas, cosa que al diario norteamericano le resulta inasumible. En fin, puesto el objetivo en la demolición del modelo de justicia social vigente en Europa tras la SGM, el contrapunto establecido entre España y Francia ejemplifica el sesgo que el capitalismo global introduce entre los adictos a su paradigma y los que resisten a asumirlo ciegamente, convencidos de que la noción de competitividad apoyada en la degradación del trabajo no es sino un reflejo del impacto que provoca esa "peligrosa obsesión" como acertadamente la calificaba ya en 1994 Paul Krugman en Foreing Affairs

20 de febrero de 2011

España, ¿puerta de entrada de China en Europa?


Don José Blanco López, ministro español de Fomento, en la inauguración del mayor parque empresarial chino en Europa. En Fuenlabrada (Madrid) (17 de febrero de 2011)

Más que por simple curiosidad, creo que es interesante profundizar en el conocimiento de un tema del que se está hablando mucho pero cuya dimensión es aún poco conocida, aunque de su trascendencia, hoy y hacia el futuro, no cabe duda. Tras haber publicado en la prensa un artículo sobre lo que, a mi juicio, representa actualmente el modelo chino en el mundo, el seguimiento de la cuestión lleva a pensar que la estrategia de proyección de la República Popular China está ampliando su campo de influencia mucho más allá del que, hasta ahora, estaba esencialmente circunscrito al Africa subsahariana (sobre todo) y Latinoamérica. La Unión Europa se halla en estos momentos, y de manera creciente, en el punto de mira de los estrategas que desde los grandes centros de negocios de Shangai y HongKong, debidamente arropados por las autoridades de Pekín, defienden sus intereses en la economía globalizada, a sabiendas de que en ningún lugar van a encontrar obstáculos ni incomodidades que lo impidan.


Ya no se trata sólo del sinfín de establecimientos de mercancías abigarradas y baratas que proliferan como hongos en nuestras ciudades, permanentemente abiertos y en competencia feroz con las pequeñas tiendas de toda la vida que desfallecen ante los precios de lo que viene de China sin pararse en la calidad de lo que se compra. Ya no es sólo la percepción de esa comunidad de ciudadanos, de vida discretísima y desconocida, que brinda su cocina sorprendente a quienes esos platos agradan, y que jamás se dejan notar en el espacio público, donde pasan totalmente desapercibidos ya que tampoco lo frecuentan.

Ahora, en cambio, su presencia es a lo grande, y no ha hecho más que empezar, pues nada tan ansiado por parte de los anfitriones europeos como el papel de salvadores de la crisis que los chinos con poder económico se arrogan, ofreciéndose a comprar “deuda soberana”, conscientes de que los europeos siempre la acaban pagando, al tiempo que se muestran agradecidos de que les hayan salvado de la descalificación de los mercados y no pongan reparos en que su margen de acción se amplíe. Y es que precisamente de eso trata: de proyectar sus productos y su implantación empresarial en el poderoso ámbito del euro, para de esa forma aprovechar la solidez de la economía europea como garantía y en beneficio de su estrategia de proyección global, al amparo de la extraordinaria competitividad que permiten el valor de su moneda y la estructura de sus costes de producción.

Convertido el mercado europeo de la deuda en el mecanismo de penetración inicial, para de ese modo asegurar una fuerte presencia financiera, el paso siguiente consiste en diversificar sus intervenciones, aprovechando las impresionantes reservas de cambio disponibles, cuya cuantía se elevaba -a finales de 2010 - a los 2,65 billones de dólares ¡ (NYT, 2011). Nada tienen de extraño, pues, las palabras del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores cihino, Jiang Yu, cuando el pasado 23 de diciembre señaló: “Estamos preparados para ayudar a los países de la zona euro a superar la crisis financiera y a ayudarles a su recuperación económica. En el futuro, Europa será uno de nuestros principales mercados para invertir nuestras reservas de cambio”. Pocos días después, el 3 de enero, Li Keqiang publicaba en la prensa española (“Trabajemos de la mano”) que “el gobierno chino está dispuesto a participar en las futuras emisiones de deuda soberana de España”, y lo hacia pocas horas antes de la visita oficial del viceprimer ministro de la RPC al Sr. Rodríguez Zapatero. El alivio llegó de inmediato, como recordarán, y desde entonces la amistad con China es ya inquebrantable.

Una amistad, sin embargo, fraguada sobre intereses mutuos. Si de lo que se trata es de encontrar un medio de penetrar en los mercados europeos evitando la quiebra de Estados con problemas de solvencia, los vinculos están más que garantizados. Lo demuestra la potencia alcanzada por los grandes grupos empresariales que desde comienzos de la década operan en España con tanta fuerza internacional como limitada relevancia en la contratación de mano de obra local. Señalemos únicamente, a modo de muestras significativas, el caso de Huawei España presente en el país desde 2001 y definitivamente consolidada en 2004, cuando afianza su presencia en el mercado tecnológica de las telecomunicaciones tras poner en marcha su centro de asistencia técnica para el conjunto de habla hispana y con sede en el Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga. También conviene destacar el aumento de la participación del grupo Hutchison Whampoa en Terminal Catalunya (Tercat), responsable de la nueva terminal de contenedores del muelle Prat del Puerto de Barcelona, o la instalación en el Paseo de la Castellana de Madrid del banco más grande del mundo, el Industrial and Comercial Bank of China (ICBC), que ha iniciado sus actividades el 24 de enero.

¿Y cómo no aludir, en fin, a la ambiciosa operación de Fuenlabrada, en el área metropolitana de Madrid? Pues, sí, el 17 de febrero el Ministro de Fomento de España, Sr. Blanco López, asistió a la inauguración del mayor proyecto empresarial chino en Europa, conocido con el nombre de 'Plaza de Oriente'. En su primera fase prevé la construcción de un polígono de 80 naves para usos logísticos y comerciales, a los que se unirán, en la segunda, varios centros comerciales y un hotel hasta ocupar una superficie total de 40.000 metros cuadrados, con una inversión de 63,9 millones de euros. La expresiones utilizadas por el Sr. Blanco no pudieron ser más laudatorias: “China, dijo, ya no es sólo la fábrica del mundo, sino que es también y lo será el mercado del mundo. Por eso es una oportunidad para España y España tiene que ser una oportunidad para China”. De momento, que yo sepa, nada así se ha dicho por los gobiernos de Alemania, Francia o el Reino Unido. ¿Cuestión de tiempo? ¿Cuestión de orgullo? ¿Cuestión de solidez? Ya veremos.

Nadie habló del disidente al que se impidió asistir a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz. Nadie habló de derechos humanos. Nadie habló de los problemas del mundo. Todo fue un gran brindis en reconocimiento a lo mucho que se espera del amigo chino, del país comunista que va a salvar el capitalismo. De la nación que se ha convertido en el oxímoron perfecto, como ya lo he denominado en otra ocasión.


21 de septiembre de 2010

¿Objetivos del Milenio? La esperanza se desvanece en un mundo cada vez más insolidario



Por más que se pretenda evocar el espíritu de lo que supuso hace diez años la Cumbre auspiciada por Naciones Unidas que dio a conocer los encomiables Objetivos del Milenio, sería lamentable que la que ahora se reúne en Nueva York lo haga con el mismo sentimiento de complacencia y confianza expresado entonces. Lejos, muy lejos, están de cumplirse aquellos fines que nos han tenido expectantes y esperanzados a lo largo de una década. Con la mirada puesta en 2015, fecha de referencia para su cumplimiento, son muy pocos, si es que los hay, los que abrigan la ilusión de que al fin será posible un mundo más justo, en el que los esfuerzos realizados para vencer el hambre, la pobreza extrema, las enfermedades endémicas o las gravísimas agresiones sobre el medio ambiente se van a situar en niveles que nos lleven a considerar que, en efecto, nos encaminamos hacia un planeta más cohesionado, en el que la globalización sea planteada en su dimensión más sensible.

Existen muchos motivos que alientan, por desgracia, en contra de esta tendencia. Si en momentos de bonanza económica, los logros han sido muy limitados (tan sólo se han conseguido ligeros avances en la lucha contra la mortalidad infantil y las enfermedades infecciosas, mientras los alcanzados en enseñanza primaria son nulos y la pobreza y el hambre mantienen sus umbrales de catástrofe), no cunde el optimismo cuando esta campaña se afronta en momentos de crisis y de debilitamiento de la voluntad de cooperación a nivel mundial. La ayuda oficial al desarrollo ha descendido sensiblemente – España la ha reducido en 800 millones de euros - como consecuencia de las politicas restrictivas frente a la deuda por parte de los paises desarrollados, mientras la conquista del 0,7 % del PIB se ha postpuesto por aquellos que presumían de avanzar sin reservas en esa dirección. No son frecuentes las voces de los dirigentes decantadas en este sentido.


Con todo, en mi opinión, no es eso lo más grave. Las expectativas se complican y oscurecen en un contexto internacional donde los causantes de la crisis han acabado siendo, a la postre, los beneficiarios de ella. La posición firmemente asumida por la ONU en todo este proceso - la sustitución de Koffi Annam lo ha revelado con creces - declina al compás del fortalecimiento de foros, grupos y acuerdos que soslayan por completo la legislación internacional amparada en el respaldo de la Asamblea General o de la Organización Mundial del Comercio, donde están todos. Pero en los G-8, en los G-20, en Davos y en encuentros del mismo jaez no están todos, ni muchísimos menos. Sólo un grupo de paises y de líderes se concitan para hablar de todo menos de solidaridad. No hay nada que regule estos organismos, pero actúan como si fueran depositarios de la mayor de las garantías jurídicas.
Que se sepa, de ninguno de ellos, carentes de la legitimidad de la ONU, han salido declaraciones sensibles con el compromiso contraido hace diez años, e incluso algunos de sus buenos propósitos han quedado simplemente en papel mojado. Se habló de refundar el capitalismo, de poner coto a los paraísos fiscales, de fiscalizar las transacciones especulativas, de demostrar, en fin, que se había aprendido la lección que llevó al desastre en el verano de 2007. ¿En qué han quedado tales intenciones? ¿Alguien ha oido hablar de nuevo de disciplina y supervisión? Todo parece indicar que la voz cantante no está ya en manos de los Estados soberanos, representados en Naciones Unidas, sino en la capacidad de maniobra de quienes, por paradójico que parezca, propiciaron el desaguisado que nos ha llevado donde estamos.

Sorprendido, leo que el Sr. Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España, y tras mostrarse solícito con el soberano marroquí, va a protagonizar “una ofensiva económica” en Nueva York. No lo hará sólo en la Asamblea General, como procede, sino en una reunión con lo más granado de las finanzas mundiales. Nada menos que un encuentro con los trece bancos y fondos de inversión que integran los más importantes del mundo por el volumen de fondos que manejan. He visto la relación y no está convocado nadie del mundo empresarial con vocación productiva, creadora de riqueza y de empleo, sino representantes conspicuos del capitalismo financiero puro y duro. De eso que eufemísticamente se conoce como "los mercados". "Intermediarios de inversiones", para ser más precisos, se les llama también. Allí estarán, entre otros, los consejeros delegados de Citigroup, Prudencial, Blackrock, Paulson & Co., Bridgewater Associates, Goldman Sachs, Metlife, el presidente de Soros y el director de mercados de deuda pública de TIIA Cref. Vean las páginas web de esas instituciones y sabrán lo que es bueno.
Llegarán ustedes quizá a la misma conclusión que yo: recabando su atención, los gobiernos rinden pleitesía a quienes no ha mucho se consideraba responsables del crack que nos afecta, mientras hoy, en cambio, aparecen como referencias victoriosas a los que consultar. Es tremendo: que, aprovechando la Cumbre que debiera reflexionar autocríticamente sobre lo que se ha hecho en estos diez años con los Objetivos incumplidos, se polarice la atención en torno a lo que hacen o pretendan hacer los principales artífices de los problemas que aquejan al mundo, no deja de ser una visión dolorosa y muy decepcionante de lo que está ocurriendo. Pues dudo de que haya advertencias severas o recriminaciones que reorienten sobre los comportamientos ya conocidos.
Es simplemente, me atrevo a aventurar, una manifestación más de hasta qué punto en estos tiempos de rechazo al diferente y de emergencia de la xenofobia, a la par que de concentración escandalosa de la riqueza y de puesta en revisión de lo público, los que mandan en el mundo con el apoyo de sus pueblos ceden soberanía a los que entienden que la injusticia y la desigualdad en el mundo son inevitables.

20 de mayo de 2010

Si hemos llegado a esta situación, ¿dónde están los responsables?, ¿dónde las previsiones?


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Se supone que la Unión Europea es un organismo serio, con dilatada experiencia y dotado de instrumentos capaces de advertir tanto de perspectivas como de riesgos. Con más de medio siglo de historia, cabría pensar que, con lo que ha llovido a lo largo de este tiempo y con lo mucho que ha pasado, las lecciones estarían aprendidas hasta el punto de que cualquier contingencia, por arriesgada fuera, podría ser afrontada con las herramientas que aporta la experiencia y esa voluntad de coordinación entre los Estados que se encuentra en la base de su misma razón de ser.

Acta Única, Tratado de Maastricht, Tratado de Amsterdam, Agenda de Lisboa, Agenda de Goteborg, Pacto de Estabilidad Económica, Moneda Única Tratado de Lisboa.... toda una retahíla de referencias claves emergen en la memoria para traer a colación lo que han significado unas reglas de juego que nos hacían presagiar que pronto íbamos a estar en el mejor de los mundos. Durante años he explicado en mis clases aspectos esenciales de la construcción europea, transmitiendo un mensaje de confianza que, no exento de crítica y cautela, trataba de subrayar lo mucho que se ha hecho para que un continente lacerado por las guerras acabase siendo un espacio de paz, un ámbito de desarrollo y bienestar, y, por supuesto también, una gran potencia en el mundo. Sabíamos que como estructura política dejaba mucho que desear, pero compensábamos esta frustración con el convencimiento de que, al menos, como entidad económica y como soporte de un modelo social solidario, su fortaleza estaba garantizada.

Sin embargo, de pronto todas esas sensaciones, esas certezas y confianzas , esa imagen de seguridad, se han visto desbaratadas. La crisis - esa crisis de cuya magnitud no nos hacemos idea todavía, esa crisis que responde a motivaciones mucho más complejas y brutales de las que nos habíamos imaginado, esa crisis que nos lleva a cuestionar los falsos mitos de la globalización, que se revela con su rostro más despiadado – ha puesto en evidencia las debilidades e inconsistencias del edificio europeo y revelado hasta qué punto los países que, como España, Portugal, Grecia e Irlanda, apenas habían comenzado a consolidar los cimientos como Estados de bienestar, se encuentran en el punto de mira de todas las descalificaciones mientras se ven sometidos a políticas de ajuste implacables, con una mella tremenda en los sectores que menor responsabilidad han tenido en el origen del desbarajuste.

Y así, mientras los postulados socialdemócratas se desvanecen en medio de la mala conciencia que provoca la dejación de sus principios básicos, los ciudadanos asistimos atónitos a un horizonte de incertidumbres mientras formulamos algunas cuestiones elementales, sin tener la esperanza de que puedan ser respondidas, al menos con la sinceridad y la honestidad que desearíamos:


Inevitablemente flotan en el ambiente varias preguntas, que vagarán en el aire sin respuesta:

¿por qué no nos han advertido de las tendencias críticas?

¿por qué no se han vigilado los comportamientos especulativos?

¿por qué no se han adoptado a tiempo las medidas destinadas a evitar el alto coste social que finalmente han acabado teniendo?

¿por qué no se ha informado a la sociedad?

¿por qué?, ¿por qué?.......


24 de noviembre de 2009

Mirando al Pacífico: otra perspectiva

El Océano Pacífico cerca de San José Escuintla (Guatemala)

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Acostumbrados como estamos en Europa a concebir nuestra visión del mar desde los horizontes a que nos abren las aguas del Atlántico y del Mediterráneo, corremos el riesgo de simplificar lo que los océanos representan contemplados desde otros escenarios. No es simplemente la sensación de inmensidad la que nos embarga cuando, situados en la costa, alargamos la mirada sin percatarnos de la distancia real que la vista abarca. Siempre es grande, amplia, dotada de esa infinitud que deriva de la incapacidad del ser humano para calcular la grandeza de lo que ve cuando lo que ve sobrepasa con creces los límites de su imaginación.

Mas no se entiende el mar sin las tierras que sus aguas bañan, mansa y violentamente a la par. Tierras, gentes, lugares, vida, los inumerables matices del universo que viven en función del agua de amplios horizontes. Todos forman un cúmulo de elementos que, integrados, dan personalidad singular al litoral y permiten entenderlo como la expresión de ese engarce entre lo natural y lo antrópico que el océano vertebra hasta dar lugar a un entorno imposible de entender e interpretar sin las múltiples posibilidades de relación que se fraguan en los espacios costeros y que con tanta admiración como deseo contemplamos a veces quienes, como yo, somos de la tierra adentro. Jamás renegaremos de ella, por supuesto, pero también debemos admitir que nos sentimos reconfortados cuando de vez en vez nos acercamos a ese borde donde la tierra acaba y de pronto la mirada se expande por la superficie de las olas que no cesan.

He visitado de nuevo el océano Pacífico, la enorme masa de agua que en 1513 descubriera Vasco Núñez de Balboa, a la que dio el nombre de Mar del Sur, más tarde rebautizado como el Pacífico por Fernando de Magalhaes. Poco de tranquilo tiene. Es un océano bravío, surcado por corrientes de gran potencia y generador de ciclones que afectan con impresionante crueldad a los paises que lo delimitan. En Centroamérica lo tienen en gran respeto y no es poco el miedo que provoca. Pero también dependen cada vez más de él. Es su puerta de apertura al mundo, la ventana a la que atender para que sus productos se dirijan a los mercados de los que dependen al tiempo que reciba los que les sirven para compensar lo que no tienen.

Acceso a Puerto Quetzal, "enlace con el mundo"
Acabo de conocer de cerca, y con explicaciones que agradezco desde aqui, la realidad de ese espacio marcado por vínculos comerciales in crescendo que es el Pacífico, trascendental para los pequeños paises de la América del istmo. He visitado con detalle el moderno Puerto Quetzal en Guatemala, del que muy poca gente en España y en Europa ha oido hablar. Es un puerto moderno, comenzado a construir en 1985 con el fin de impulsar las relaciones comerciales con Asia, especialmente con China, Japón y Australia, amén de las que integran a este pais en las rutas que llegan a San Francisco, a Vancouver, a Valparaíso o al Canal de Panamá. No entraré en detalles, porque no se trata de describir una realidad que salta a la vista. Simplemente diré que, al otro lado de América todo un mundo de intercambios se encuentra en plena expansión. Ni se lo imaginan.


De izda a dcha: Juan A. Gonzalez (Universidad de San Carlos), Luis Manuel Rodriguez (Secretario General de Puerto Quetzal) y quien esto suscribe

En fin, un mundo de tupidas tramas que dibujan estelas interminables en la mar océana, aquélla a la que quería llegar Colón desde el Atlántico hasta que se topó con un continente hasta entonces ignoto, y que ahora en su costa occidental ha dado en buena medida la espalda a Europa para convertirse en el escenario donde todo se compra y se vende, bajo la mirada atenta y controladora de los grandes colosos asiáticos, a los que no se les escapa detalle.

3 de septiembre de 2009

Algo muy importante ha sucedido en Japón. No lo perdamos de vista



Es un país lejano, pero de gran importancia en la historia contemporánea del mundo. Nuestras referencias sobre Japón son quizá las más numerosas y variadas de cuantas tenemos sobre Asia. Ciudades emblemáticas de ese archipiélago de sinuoso trazado y permanentemente amenazado por las convulsiones de la naturaleza afloran enseguida a nuestra mente a poco que nos detengamos a recordar. Los productos allí fabricados forman parte de nuestras vidas hasta el extremo que con frecuencia no sabríamos qué hacer si no los tuviéramos a nuestro alcance. "Esos jodidos japoneses, qué fuerza tienen", decía mi abuelo, lo que a mí siempre me creó en la infancia la sensación de que, efectivamente, eran los más fuertes del mundo.

De ahí que cuanto ocurra en Japón nos interesa porque de alguna manera ha de repercutir en el mundo y en su trayectoria. Por esa razón conviene reseñar el significado que tiene la victoria del Partido Demócrata, que acaba de ganar las elecciones, desalojando del poder al Partido Liberal, que ha gobernado el país durante 54 años. No es, desde luego, una revolución pero reviste, en mi opinión, una enorme trascendencia. Aconsejo leer el artículo publicado en la prensa española por el líder de la opción ganadora, Yukio Hatoyama, que en breve será primer ministro. Reconozco que su lectura me impresionó, por el lenguaje utilizado, por las ideas expuestas, por la coherencia de su pensamiento, por la actitud ética que transmite y por la sensación de cambio que en él se planteaba, y que en cierto modo supone, como se ha señalado por algunos medios europeos, “la entrada del Japón en una era nueva”.

Aparte de someter a revisión el modelo económico hasta ahora dominante, llama la atención la envergadura de las medidas sociales previstas: ayuda a las familias con hijos en edad escolar, protección a los hogares monoparentales, garantías para las personas jubiladas, apoyo a los pequeños agricultores, medidas a favor de los trabajadores, etc. Las criticas formuladas por el Keidanren, la principal organización patronal japonesa, demuestran la dimensión del viraje producido y la actitud de sorpresa provocada por una victoria que, aunque posible, no estaba asegurada. Habrá que seguir el proceso para ver hasta dónde llega y con qué problemas habrá de enfrentarse en una sociedad demasiado rígida y sometida durante décadas a patrones de gestión que relegaban a un segundo plano la dimensión social de las decisiones.

Varias preguntas parecen pertinentes: ¿asistimos en Japón a un fenómeno político similar al experimentado en los Estados Unidos?, ¿son en ambos casos el reflejo de una actitud crítica de las sociedades frente a los efectos más perjudiciales de la globalización?, ¿supone en los espacios afectados por el liberalismo a ultranza una recuperación de las posiciones defensoras del Estado del bienestar o, cuando menos, de no abandonar en tiempos de crisis los principios que abogan por la solidaridad con los más desfavorecidos?. Cuando Yukio Hatoyama tituló el articulo al que me he referido como «La llave de la fraternidad» es obvio que estaba pensando en algo más que en mantener una línea de acción basada en las premisas y en los objetivos del sálvese quien pueda.

Imagen: Perspectiva de Tokyo desde el Ayuntamiento, en el barrio de Shinjuku (2007)
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