Sería sin duda un título exitoso para una obra de ficción si no fuera porque se trata de una terrible realidad. ¿Se imaginan lo que significa soñar con algo tan simple como un vaso de agua fría? Lejos de desplazarse a otro tipo de evocaciones o esperanzas, la mente del niño tiende en situaciones trágicas y de manera instintiva a la representación onírica de algo tan básico para la existencia como es el agua, el recurso de la vida. El valor simbólico del agua. Todo sería imposible sin ella. Hay que conocer cómo se gestiona el agua en el mundo de la aridez para darse cuenta de hasta qué punto no hay límites a la originalidad y a la inventiva para procurar que la disponibilidad de agua no desaparezca.
6 de julio de 2026
Los niños que sueñan con un vaso de agua fría
2 de marzo de 2026
La degradación permanente de la legalidad internacional
Cuando se observa la secuencia de ataques contra Gaza, bombardeos en Siria, amenazas sobre Líbano y ahora golpes directos contra Irán, emerge un patrón que va más allá de la coyuntura electoral o del cálculo inmediato. La lógica parece ser otra: impedir que en el entorno de Israel exista hoy, o pueda existir mañana, cualquier actor con capacidad real de desafiar su supremacía militar y su proyecto territorial.
21 de enero de 2026
Que nadie olvide el genocidio que no cesa
Manteniendo sin réplica su brutal estrategia de expolio y exterminio del pueblo y la tierra palestinos, el régimen genocida de Israel ha llevado a cabo la demolición de los edificios pertenecientes a la agencia de las Naciones Unidas (ACNUR/UNRWA) para los refugiados palestinos en la zona oriental de Jerusalén. Esta barbarie se corresponde con el empeño del gobierno israelí por neutralizar a esta organización, que desde 1949 desempeña un papel humanitario esencial en los territorios ilegalmente ocupados. Con esta operación el gobierno genocida israelí trata de impedir la labor de este actor clave en la protección de los refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, así como en Siria, Jordania y Líbano.
21 de diciembre de 2025
Que nadie olvide a Palestina en Navidad
13 de octubre de 2025
Las incertidumbres de una negociación ya definida en sus objetivos esenciales
No parece aventurado afirmar que las negociaciones de Egipto son más una maniobra de dilación que una oportunidad real de paz. Si partimos de la premisa de que el criminal y genocida Netanyahu está decidido a “terminar el trabajo que empezó”, lo que se ha desarrollado en Sharm el Sheij no es un proceso diplomático, sino una prolongación prevista y calculada del genocidio y el expolio bajo la cobertura retórica y falsaria de lo que debe ser una negociación.
16 de septiembre de 2025
Goya y Madrid con Palestina
Este dibujo ha sido realizado por el diseñador gráfico Julio Rey, uno de los más destacados, brillantes y comprometidos dibujantes españoles, proyectados a través de la prensa diaria. Durante treinta años ha realizado excelentes y magnificas viñetas, publicadas en el Diario El Mundo, que ha decidido prescindir, perdiendo así uno de sus mejores valores, de los excelentes mensajes transmitidos por Julio en compañía de José María Gallego.
Ya en solitario, libre y defensor de los principios- libertad, derechos humanos, solidaridad - que siempre ha defendido ha dado a la luz esta obra repleta de simbolismo al tiempo de contundente carga crítica y emocional.
Representa una figura humana que reproduce los rasgos del inmortal cuadro que Francisco de Goya dedicó a los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 en la ciudad de Madrid durante la invasión francesa. De nuevo, dos siglos más tarde, la imagen cobra fuerza para evocar el genocidio sufrido por el pueblo y la tierra de Palestina por parte del régimen de Israel de crimen y exterminio, contando para ello con con el respaldo de Donald Trump, cuyo mandato estará marcado para siempre por su responsabilidad total en el mayor genocidio del siglo XXI. Ese será su único legado.
La oportunidad del mensaje que transmite la viñeta adquiere pleno sentido cuando Julio Rey da a conocer esta imagen al día siguiente de que la ciudadanía madrileña impidiese la finalización de la Vuelta Ciclista España motivada, sin merma de su respeto por el deporte admirable del ciclismo (vaya un aplauso enorme a Jonas Vingegaard, ganador de la Vuelta y critico con el genocidio), ante la presencia del equipo con el que ese Estado criminal ha tratado obscenamente de edulcorar su imagen.
Cuando es evidente que la política lo impregna todo, lo sucedido en Madrid guarda plena coherencia con la defensa de la dignidad humana más allá de las apariencias y los eventos pretendidamente asépticos.
7 de septiembre de 2025
En recuerdo y homenaje a los niños asesinados por Israel
31 de agosto de 2025
Viñetas que invitan a pensar. El periodismo libre es asesinado cuando informa de lo que sucede en Palestina
Estos son los nombres de los periodistas asesinados por el ejercito de Israel (The Guardian, 1 agosto 2025)
Ahmed Abu Aziz, Mohammed Salama, Moaz Abu Taha, Hussam al-Masri, Mariam Abu Dagga, Anas al-Sharif, Mohammed Noufal, Ibrahim Zaher, Mohammed Qreiqeh, Moamen Aliwa, Mohammad al-Khaldi, Ismail Abu Hatab, Moamen Abu AlOuf, Ahmad Qalaja, Ismail Baddah, Suleiman Hajjaj, Hassan Abu Warda, Hassan Samour, Ahmed al-Helou, Yahya Sobeih, Noureddine Abdo, Fatma Hassouna, Hilmi al-Faqaawi, Ahmed Mansour, Mohammed Mansour, Hossam Shabat, Mahmoud Islim al-Basos, Ahmed al-Shayyah, Ahmed Abu al-Rous, Mohammed al-Talmas, Saed Abu Nabhan, Omar al-Dirawi, Areej Shaheen, Hassan al-Qishawi, Ayman al-Gedi, Faisal Abu al-Qumsan, Mohammed al-Ladaa, Fadi Hassouna, Ibrahim Sheikh Ali, Mohammed al-Sharafi, Ahmed al-Louh, Mohammed al-Qrinawi, Mohammed Balousha,
Iman al-Shanti, Maisara Ahmed Salah, Mamdouh Qanita, Ahmed Abu Sharia, Mahdi al-Mamluk, Ahmed Abu Skheil, Zahraa Abu Skheil, Bilal Rajab, Amr Abu Odeh, Saed Radwan, Nadia Emad al-Sayed, Haneen Baroud, Tareq AlSalhi, Mohammed al-Tanani ,AlHassan Hamad, Abdul Rahman Bahr, Nour Abu Oweimer, Wafa al-Udaini, Mohammed Abed Rabbo, Hussam al-Dabbaka, Hamza Murtaja, Ibrahim Muhareb, Tamim Abu Muammar, Mohammed Issa Abu Saada, Rami al-Refee, Ismail al-Ghoul, Mohammed Abu Daqqa, Mohammed Abu Jasser, Mohamed Meshmesh, Mohamed Manhal Abu Armana, Amjad Juhjouh, Wafaa Abu Dabaan, Rizq Abu Shakian, Saadi Madoukh, Mohammed al-Sakani, Mohammed Abu Sharia, Rasheed Albably,
Ola Al Dahdouh, Mahmoud Juhjouh, Bahaaddine Yassine, Mustafa Ayyad, Salem Abu Toyour, Ibrahim al-Gharbawi, Ayman al-Gharbawi, Mohammed Bassam al-Jamal, Mustafa Bahr, Mohamed Adel Abu Skheil, Saher Akram Rayan, Mohamed el Sayed Abu Skheil, Tarek El Sayed Abu Skheil, Mohamed el-Reefi, Abdul Rahman Saima, Muhammad Salama, Mohamed Yaghi, Zayd Abu Zayed, Ayman al-Rafati, Angam Ahmad Edwan, Alaa al-Hams, Yasser Mamdouh el-Fady, Nafez Abdel Jawad, Rizq al-Gharabli, Mohammed Atallah, Tariq al-Maidna, Iyad el-Ruwagh,Yazan al-Zuweidi, Mohamed Jamal Sobhi al-Thalathini, Ahmed Bdeir, Shareef Okasha, Heba al-Abadla, Abdallah Iyad Breis, Mustafa Thuraya, Hamza al-Dahdouh, Akram ElShafie, Jabr Abu Hadrous, Ahmed Khaireddine, Ahmad Jamal al-Madhoun, Mohamad al-Iff,
Mohamed Azzaytouniyah, Mohamed Naser Abu Huwaidi, Mohamed Khalifeh, Adel Zorob, Abdallah Alwan, Haneen Kashtan, Assem Kamal Moussa, Samer Abu Daqqa, Ola Atallah, Duaa Jabbour, Shaima el-Gazzar, Hamada al-Yaziji, Hassan Farajallah, Abdullah Darwish, Montaser al-Sawaf, Adham Hassouna, Marwan al-Sawaf, Mostafa Bakeer, Mohamed Mouin Ayyash, Mohamed Nabil al-Zaq, Assem al-Barsh, Jamal Mohamed Haniyeh, Ayat Khadoura, Bilal Jadallah, Mossab Ashour, Sari Mansour, Mostafa al-Sawaf, Hassouneh Salim, Abdel Rahman al-Tanani, Amal Zohud, Abdelhalim Awad, Amro Salah Abu Hayah, Yacoup al-Borsh, Moussa al-Borsh, Ahmed al-Qara, Yahya Abu Manih, Mohamed Abu Hassira, Mohamad al-Bayyari, Mohammed Abu Hatab, Majd Fadl Arandas, Iyad Matar, Imad al-Wahidi, Majed Kashko, Nazmi al-Nadim,
Yasser Abu Namous, Duaa Sharaf, Jamal al-Faqaawi, Saed al-Halabi, Ahmed Abu Mhadi, Tasneem Bkheet, Ibrahim Marzouq, Mohammed Imad Labad, Roshdi Sarraj, Mohammed Ali, Khalil Abu Aathra, Sameeh al-Nady, Issam Bhar, Mohammad Balousha, Abdulhadi Habib, Yousef Maher Dawas, Salam Mema, Husam Mubarak, Ahmed Shehab, Hisham Alnwajha, Mohammed Sobh, Saeed al-Taweel, Ibrahim Mohammad Lafi, Mohammad Jarghoun, Mohammed al-Salhi.
27 de julio de 2025
Lo que sucede en Palestina es un Holocausto
Hay que definir la realidad como lo que real y objetivamente es. La tragedia de Gaza representa en estos momentos, por sus características y tendencias, la mayor catástrofe humanitaria del mundo. Palestina es hoy " La brújula moral del mundo", así definida por Mazen Kerbaj en su reciente obra sobre Gaza (Actes Sud, Arlés 2025).
23 de julio de 2025
La implicación de Donald Trump en el genocidio palestino no puede ser reconocida con el Nobel de la Paz
Ignoro si los asesores de Donald Trump le han advertido de los riesgos que corre manteniendo su connivencia total con el Holocausto, la Nakba, de Palestina. A medida que se agravan las manifestaciones derivadas de la limpieza étnica que el régimen criminal de Israel lleva a cabo sobre la sociedad y el territorio palestinos, se afianza la idea de que ese genocidio sería imposible sin el respaldo, apoyo y obscena sumisión de la presidencia norteamericana. Es en ella donde hay que centrar la atención para poner en el lugar que corresponde al exterminio y el expolio llevados a cabo impunemente y de forma inhumana por Israel.
La complicidad internacional de que goza la estrategia del criminal y corrupto Netanyahu queda sin duda supeditada a la implicación decidida que en esa catástrofe ha asumido con todas sus consecuencias el ocupante actual de la Casa Blanca. Si la historia de la colaboración de Estados Unidos con Israel es inherente a la impunidad de que siempre ha disfrutado el gobierno de Tel Aviv frente a toda norma de Derecho y Justicia, nunca como en estos momentos esa mancuerna ha alcanzado los niveles de corresponsabilidad en acciones de genocidio y expolio tan atroces, que están conmocionando al mundo.
20 de julio de 2025
Israel utiliza también el hambre para el exterminio de los palestinos
12 de julio de 2025
De la Geografía del Horror a la Economía del Genocidio
Conozcamos y difundamos con fuerza la figura y la labor de la diplomática italiana Francesca Albanese, representativa de la dignidad y el reconocimiento alcanzados por su responsabilidad como relatora de Naciones Unidas para los Territorios Ocupados de Palestina
3 de julio de 2025
La estrategia de Israel en Palestina o la GEOGRAFIA DEL HORROR
20 de mayo de 2025
El viejo sueño israelí de vaciar Gaza
RECOJO AQUI, TRADUCIDO DEL FRANCÉS, EL EXCELENTE ARTICULO DE ALAIN GRESH SOBRE LA HISTORIA DE LA POLITICA DE ISRAEL EN GAZA Y SOBRE LA TEORÍA DE "LA GRAN CONMOCIÓN" QUE HA DADO ORIGEN AL EXTERMINIO QUE EN TODOS LOS SENTIDOS PADECEN LA SOCIEDAD Y EL TERRITORIO PALESTINOS. IMPORTANCIA DE LA GEOGRAFÍA Y LA HISTORIA PARA ENTENDER LO QUE PASA.
La propuesta del presidente estadounidense Donald Trump de deportar a más de dos millones de palestinos gazatíes a Egipto y Jordania ha suscitado reacciones muy diversas y un importante apoyo en Israel. Se corresponde con viejos proyectos del movimiento sionista y del establishment israelí, para el que este territorio representa, desde 1949, un obstáculo duradero que debe ser erradicado.
“Me gustaría que Gaza se hundiera en el mar”. Estamos en septiembre de 1992. La Unión Soviética ha desaparecido y, una tras otra, las diversas crisis internacionales que jalonaban la Guerra Fría, desde África meridional hasta Centroamérica, se van cerrando. Israel discute en Washington con los países árabes, así como con una delegación jordano-palestina sobre el futuro de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este. El hombre que ha expresado el deseo de ver cómo desaparece Gaza a la vez que negocia con los palestinos acaba de ganar las elecciones israelíes de junio de 1992, en las que ha derrotado a una coalición de derecha dirigida por Isaac Shamir. Se llama Isaac Rabin. Un extremista judío lo asesinará dos años después por firmar los Acuerdos de Oslo de 1993. Aunque Rabin precisa entonces que su deseo de ver cómo Gaza se hunde en el mar le parece poco realista, sabe que gran parte de sus compatriotas y de sus oponentes políticos comparten su afán de acabar con este territorio donde las esperanzas de terminar con el pueblo palestino llevan cincuenta años estrellándose.
La ciudad portuaria de Gaza tiene una larga historia, en ocasiones gloriosa, que se remonta a la Antigüedad. Pero la “Franja de Gaza” nunca constituyó una entidad administrativa homogénea, ni en tiempos del Imperio otomano ni bajo el mandato británico (1922-1948). La guerra árabe-israelí de 1948-1949 dibujó sus contornos. Tras ella, Israel aumentó su territorio en comparación con el plan de reparto de Palestina aprobado el 29 de noviembre de 1947 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. De esta ampliación escaparon Cisjordania y Jerusalén Este (que se verían anexionados por Jordania), así como 365 kilómetros cuadrados en la frontera con el Sinaí: un jirón de tierra que incluía la ciudad de Gaza. Su estatuto seguiría siendo incierto durante mucho tiempo, ya que Egipto, que la controlaba, entró en un periodo de convulsiones con el derrocamiento del rey Faruk el 23 de julio de 1952.Gaza se caracterizaba por una gran proporción de refugiados en su población. A los 80.000 habitantes originales procedentes de la Nakba [la ‘catástrofe’] de 1948-1949 se les añadieron entre 200.000 y 250.000 palestinos expulsados de sus hogares.
Una única esperanza los movía: el regreso. Aquellos a quienes Israel denuncia como “infiltrados” atraviesan la línea de alto el fuego para recuperar sus bienes confiscados o bien para vengarse. Fue Moshé Dayán, el por entonces jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, quien mejor comprendió su mentalidad tras el asesinato del miembro de un kibutz cercano a la frontera con Gaza, en abril de 1956: “No culpemos a los responsables de su muerte —declaró en el funeral de un joven oficial—. Llevan ocho años instalados en campos de refugiados y nos apropiamos ante sus ojos de las tierras y los pueblos donde vivían ellos y sus padres”.A las acciones individuales de los “infiltrados” les sucedieron las acciones colectivas de una nueva generación de militantes. Primero, contra las mortíferas incursiones de Israel, que creó una unidad secreta para “atacar en origen los núcleos de la infiltración” (1) dirigida por un ambicioso oficial que acabaría convirtiéndose en primer ministro del país, Ariel Sharón; y, más adelante, contra el proyecto concebido por El Cairo junto con la Agencia para los Refugiados de Palestina (UNRWA) de instalar a decenas de miles de refugiados en el Sinaí.
El mortífero ataque israelí del 28 de febrero de 1955, que causó decenas de víctimas mortales, llevó a una intifada en Gaza el 1 de marzo, animada por un comité de coordinación que agrupaba a Hermanos Musulmanes, comunistas, nacionalistas e independentistas. “Firmaron el proyecto del Sinaí con tinta, nosotros lo tacharemos con nuestra sangre”, “Traslado no, asentamiento no”, se coreaba en las calles de la ciudad y, al cabo de poco, en todo el territorio. Los manifestantes abucheaban a Israel, a Estados Unidos y al nuevo hombre fuerte de Egipto, Gamal Abdel Nasser. Reclamaban armas, entrenamiento militar y el derecho a organizarse. El movimiento se extendió hasta El Cairo. El rais aceptó recibir a los organizadores, prometió abandonar el proyecto de asentamiento y ayudar con la creación de milicias.
Fue entonces cuando Nasser formalizó el estatuto del territorio. El 11 de mayo de 1955 promulgó una “ley fundamental de la región bajo control de las fuerzas egipcias en Palestina”. La ley convirtió Gaza en la única porción de la Palestina histórica que conservaba la autonomía y mantenía viva la idea de un Estado y la del drama de los refugiados palestinos.Nasser se radicalizó a medida que perdía la fe en las negociaciones para llegar a una paz supervisadas por británicos o estadounidenses. Asistió a la conferencia de países no alineados de Bandung en abril de 1955; firmó un acuerdo de compra de armas con Checoslovaquia, hecho público en septiembre de 1955 —rompiendo así lo que era un monopolio occidental en Oriente Próximo—; y anunció también la creación de unidades palestinas en Gaza, aunque bajo vigilancia estricta: el rais desconfiaba de toda acción que corriera el riesgo de embarcarlo en una guerra con Israel, y no dudaba en perseguir y encarcelar a los militantes más exaltados.
En el horno de Gaza se forjaron los dirigentes que tuvieron un papel de primera importancia en Al Fatah, en especial Jalil al Wazir (Abú Yihad) y Mohamed Jalaf (Abú Iyad), que serían los principales ayudantes de Yasir Arafat (2). Dadas las fluctuaciones de Nasser y la subordinación de sus reivindicaciones a la política regional e internacional de El Cairo, conservaron una desconfianza duradera a propósito de los regímenes árabes. La liberación de los palestinos solo podía llegar de manos de los propios palestinos.
“Por razones de seguridad”
En abril de 1955, el Gobierno israelí discutió una propuesta de David Ben-Gurión, el por entonces ministro de Defensa, para ocupar Gaza. El Gabinete la rechazó, pero no pasó de ser un aplazamiento. Cuando, el 26 de julio de 1956, Nasser nacionalizó la Compañía del Canal de Suez, los Gobiernos británico, francés e israelí decidieron derrocarlo. Cada capital perseguía sus propios objetivos. París quería ganar en Egipto la guerra que estaba perdiendo en Argelia, eliminando los envíos de armas al Frente de Liberación Nacional (FLN); el Reino Unido confiaba en recuperar su declinante influencia en Oriente Próximo, e Israel se proponía ampliar sus conquistas, especialmente en Gaza.
La ocupación de este último territorio se extendió del 2 de noviembre de 1956 al 7 de marzo de 1957. Fue preciso un ultimátum estadounidense para imponer la retirada a un Gobierno israelí que se mostraba más que reticente a emprenderla. Conocemos bien los episodios de lo que se dio en llamar la “crisis de Suez”, pero algo menos lo que sucedió en Gaza durante aquella primera ocupación. Con muchos de los dirigentes palestinos encarcelados en Egipto, los intentos de resistencia armada fueron limitados. No así la represión israelí. “Con entre 930 y 1200 personas asesinadas (para una población de 330.000 habitantes), el saldo en víctimas mortales […] fue terriblemente elevado —recuerda el historiador Jean-Pierre Filiu—. Si a ello le añadimos el número de heridos, encarcelados y torturados, cerca de un habitante de cada cien sufrió en sus propias carnes la violencia del invasor”.
El regreso de la administración egipcia, reclamado unánimemente por la población de Gaza, abrió un periodo de relativa calma. Las incursiones israelíes se volvieron menos numerosas, al igual que los “infiltrados”. Nasser consolidó su liderazgo en el mundo árabe y se impuso la idea de que la unidad árabe permitiría la liberación de Palestina. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), estrechamente controlada por El Cairo, nació en 1964 a partir de una decisión de la Liga Árabe, mientras que Al Fatah, creado por Yasir Arafat, realizó sus primeras acciones armadas desde Jordania en enero de 1965. Entretanto, Gaza se convirtió para Nasser en un escaparate del calvario palestino. Por allí pasaron Ernesto “Che” Guevara (1959), así como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir (1967). El viaje de la célebre pareja les inspiró escasa empatía por los refugiados; frente a su sino, la autora de El segundo sexo se preguntaba: “¿No eran en parte responsables?” (3).
En los meses que siguieron a la guerra de junio de 1967 y la nueva ocupación de Gaza, el Gobierno israelí expulsó a Jordania a 75.000 personas —la primera ministra Golda Meir los acusó de constituir una “quinta columna”—, mientras que a 25.000 más, que se encontraban en el exterior en el momento del conflicto, se les impidió volver. Entre 40.000 y 50.000 civiles huyeron. En 1968 se crearon dos colonias israelíes en Gaza. Aunque los fedayín (combatientes) lanzaban desde Jordania acciones armadas en Cisjordania, fue en Gaza donde se organizó la resistencia armada más larga, sin retaguardia, apoyada de forma masiva por la población de los campos. Se creó un frente amplio, pero sin los Hermanos Musulmanes, que eligieron la vía de la legalidad hasta 1987, con la creación de Hamás. Hubo que esperar a 1971 para que el Ejército israelí asegurara su control sobre Gaza bajo la dirección de Ariel Sharón, cuyos buldóceres abrieron grandes vías para permitir el paso de los vehículos blindados. Decenas de miles de habitantes de los campos de refugiados fueron perseguidos y miles de viviendas, destruidas. Las masacres de 1970 y 1971, tras las de 1956, se marcaron en la piel y en la memoria de los palestinos, sin mermar su voluntad de resistencia.
De ahí la recuperación de una vieja idea del movimiento sionista, “el traslado”, púdica palabra para referirse a una limpieza étnica, a la expulsión de los habitantes de sus hogares. “El traslado —como resume el periodista e historiador israelí Tom Segev— es la esencia misma del sueño sionista”. En el seno de un Gobierno israelí dominado por la “izquierda”, los ministros debatieron durante meses sobre el asunto, sin tabú alguno (4). “Les decimos que se vayan a El Arish [en el Sinaí] o a otra parte —explica uno de ellos—. Les damos primero la posibilidad de hacerlo voluntariamente. Si la persona en cuestión no recoge sus cosas, hacemos venir un buldócer para demoler su casa. Si aún queda gente, la expulsamos. Les damos 48 horas”. Otro admite: “Si queremos que este territorio sea parte del Estado de Israel, debemos deshacernos de una parte de su población, cueste lo que cueste”. Un tercero añade que no debe dudarse en usar la coerción: “Se trata de un dolor puntual y se puede explicar que es necesario por razones de seguridad”. Uno de los ministros, tras reconocer que no se dan las condiciones a nivel internacional para una operación semejante, hace la siguiente observación premonitoria: el uso de la fuerza solo será posible en el contexto “de una gran conmoción”.
Espíritu de resistencia gazatí y "la gran conmoción"
Una vez aplastada la resistencia armada en Gaza, la política pasó al primer plano. La OLP y sus diversas organizaciones se consolidaron en detrimento de las élites tradicionales. Poco tiene de casual que la primera intifada estallara en el enclave el 9 de diciembre de 1987. El conflicto supuso una importante alteración del orden de cosas y desembocó en la proclamación del Estado palestino durante una reunión del Consejo Nacional Palestino en 1988, en el marco de lo que se llamaría el “proceso de Oslo”. Su fracaso reforzó a Hamás, que lo había denunciado y que venció en las elecciones legislativas de 2005.
La negativa de Estados Unidos y la Unión Europea de aceptar el resultado electoral, así como las diversas presiones árabes e internacionales y el sectarismo tanto de Al Fatah como de Hamás alimentaron las divisiones y llevaron a que el segundo se hiciera con el poder en Gaza. Israel decretó entonces un bloqueo del territorio y emprendió media docena de guerras sucesivas hasta el ataque del 7 de octubre de 2023.La tan esperada “gran conmoción” sacudió Israel, que volvió a impulsar el proyecto de expulsión que el presidente Donald Trump ahora respalda. Es, sin duda, la primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial que un jefe de Estado llama abiertamente a perpetrar lo que el derecho internacional califica de “crimen contra la humanidad”. En una mezcla de cinismo y avaricia, los oligarcas de su entorno ven la creación de la “Riviera de Oriente Próximo” como una oportunidad para hacer buenos negocios inmobiliarios.
El Gobierno de Israel no ha tardado en abalanzarse por la brecha abierta. El ministro de Defensa Israel Katz le ha pedido al Ejército que se prepare para la “marcha voluntaria” de los palestinos de Gaza, a lo cual añadió con patente desvergüenza: “Los habitantes de Gaza deberían ser autorizados a abandonar la región y emigrar, como sucede en todas partes del mundo” (The Times of Israel, 6 de febrero de 2025). Katz olvida que, desde 1967, Israel no concede esta “libertad” sino a condición de no volver. Bien lo saben los palestinos que, por centenares o miles, a pie, a caballo, en carreta, solos o con la familia, con o sin equipaje, han regresado a su hogar arrasado para instalarse bajo tiendas de campaña pese a todos los peligros, las bombas sin explotar o los derrumbamientos. Con ello demuestran el apego que sienten hacia su tierra y un espíritu de resistencia que no han quebrantado décadas de guerra y ocupación.
(2) Lire « Gaza l’insoumise, creuset du nationalisme palestinien », Le Monde diplomatique, août 2014.
(3) Simone de Beauvoir, Tout compte fait, Gallimard, Paris, 1972.
(4) Ofer Aderet, « “We give them 48 hours to leave” : Israel’s plans to transfer Gazans go back 60 years » et « “The zionist dream in essence” : The history of the Palestinian transfer debate, explained », Haaretz, Jérusalem, respectivement 5 décembre 2024 et 12 février 2025.


