30 de mayo de 2026

El inmenso legado moral e intelectual de Edgar Morin


 Pocos intelectuales han merecido en vida el reconocimiento otorgado a Edgar Morin (1921-2026), ese fecundo e infatigable pensador francés que ha partido a punto de cumplir los 105 años. Ha legado una obra inmensa, espectacular, innovadora, provocativa, henchida de interpretaciones que sugieren preguntas que solo el paso del tiempo logrará dilucidar por completo. Ha abierto expectativas asumibles como ineludibles desafíos intelectuales hacia el futuro. En sus obras se contienen reflexiones que ayudan a entender la complejidad de los procesos que organizan la vida humana, las decisiones políticas y las formas de relación de las sociedades con el medio natural.

Todo ello está sustentado en un sólido compromiso con la libertad y los derechos humanos (de origen judío, y hermanado en este aspecto con el palestino Sami Nair, fue muy crítico con la política genocida del Estado de Israel) así como en una potente construcción metodológica, a la que dedicó la parte sustancial de su obra: entre 1977 y 2004 publicó, en Seuil y Acts de Sud, los seis volúmenes de "El método" (La Méthode), una de las mayores aportaciones monumentales al pensamiento contemporáneo.


Ministro Jack Ralite, Leila Chahid, representante de la autoridad palestina y Edgar Morin, a la derecha. Paris, 16 de mayo de 1998, recordando el 50 aniversario de la Kakba o Catástrofe palestina

He seleccionado dos párrafos que dan idea del alcance de sus reflexiones. Ambos se relacionan con los contenidos expuestos en trabajos sobre la relación del ser humano con la Naturaleza. No en vano hizo también estudios de Geografía - la Geografía ha estado siempre muy presente en la formación intelectual de los franceses - y mantuvo estrecha conexión con investigadores de esta disciplina:

Afirma en su excelente trabajo: "Hacia una nueva conciencia planetaria" (1989).
"Ya no basta con reconocer los desastres ecológicos. Tampoco es momento de creer que los avances tecnológicos por sí solos puedan remediarlos, y mucho menos superar las graves disfunciones que amenazan con desestabilizar permanentemente el planeta y la biosfera. El despertar necesario solo puede surgir de una profunda transformación de nuestras relaciones con la humanidad, con los demás seres vivos y con la naturaleza. Una conciencia ecológica de solidaridad debe reemplazar la cultura de competencia y agresión que actualmente rige las relaciones globales. El problema ecológico nos concierne no solo en nuestra relación con la naturaleza, sino también en nuestra relación con nosotros mismos"


Y en el tomo 5 de "El método", que titula "L'Humanité de l'humanité" (2001) subraya:
"Durante casi 200.000 años, vivimos en grupos pequeños y sencillos de unas pocas docenas de individuos o menos. Solo en los últimos 10.000 años algunas sociedades humanas han comenzado a crecer y a volverse más complejas. Nuestra forma de vida actual es una anomalía. De hecho, en cualquier sistema vivo, la complejidad tiene un coste metabólico. Cuanto más complejo es un sistema, más energía requiere. Hoy no percibimos los costes de la complejidad porque están subvencionados por los combustibles fósiles. Sin estos combustibles, las sociedades modernas no podrían ser tan complejas como lo son. Por eso podemos prever un colapso de la sociedad termoindustrial..."

25 de mayo de 2026

Nace en Valladolid la Asociación para la defensa de los Derechos del Pueblo Palestino


 Acto de presentación de la Asociación para la Defensa de los Derechos Humanos del Pueblo Palestino. Sucedió en Valladolid el 25 de mayo de 2025 en una de las aulas emblemáticas de la Universidad.

Las diferentes Intervenciones pusieron en evidencia la tragedia a la que están sometidos la sociedad y el territorio de Palestina desde la ocupación y el expolio llevados a cabo por Israel a partir del año 1948. Fue el inicio de la Nakba (Catástrofe), que nadie olvide ese nombre, y que se ha mantenido de manera ininterrumpida hasta nuestros días a través de una práctica genocida y expoliadora deliberadamente ejecutada con total impunidad y vulneración de los derechos humanos y del Derecho Internacional por parte del régimen del único Estado del mundo, Israel, gobernado por un criminal de guerra, llamado Benjamin Netanyahu, hijo del historiador Benzion Netanyahu, uno de los soportes intelectuales de la política genocida y del supremacismo sionista, que fue investido como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid en 2001, y cuya presencia nominal en el Palacio de Santa Cruz constituye una ignominia y una ofensa que la institución universitaria debiera eliminar de inmediato.

En toda la sesión quedó bien claro que "Palestina es la brújula moral del mundo".

Mientras tanto, día a día asistimos a la prosecución de un salvaje genocidio sólo denunciado, ante el silencio ominoso de los Estados, por los grupos y asociaciones que, como la creada en Valladolid, siguen enarbolando la bandera de la dignidad frente a la barbarie nazisionista.
Especial relevancia tuvieron las palabras del embajador de Palestina en España (en el centro de la imagen). Fue una lección excelente, emotiva, necesaria.

24 de mayo de 2026

Una reflexión sobre el impacto de la Inteligencia Artificial en los procesos formativos


 Antes de ayer mantuve en un acto académico una interesante conversación con un prestigioso colega de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid - Santiago Mar Sardaña, Catedrático de Óptica - sobre los efectos que puede tener el uso incontrolado de la Inteligencia Artificial en la formación intelectual de los alumnos. Aunque estoy jubilado, lo comentado me ha hecho reflexionar y plantear algunas ideas que desearía transmitir en este foro, consciente de la importancia del tema. Estoy animado a profundizar en él dada la trascendencia que sin duda tiene y como fundamento de un debate que puede dar mucho juego.

Posiblemente sea en los campus universitarios donde la delegación del pensamiento a las máquinas se ha extendido más rápidamente que en ningún otro ámbito intelectual. Los estudiantes, me comenta mi interlocutor, afirman que quieren "ahorrar tiempo" o "mejorar la calidad de su trabajo" cuando lo que en realidad persiguen es, a mi juicio, economizar esfuerzos. Este enfoque surge menos del deseo de aprender que del anhelo de evitar las aparentes incomodidades que implica el proceso de aprendizaje.
Entiendo que la inteligencia artificial (IA) no cambia la naturaleza humana —como tampoco lo hicieron la imprenta o internet en su momento—, sino que la potencia, aunque, evocando a Bernard Stiegler, no es aventurado afirmar que "la tecnología es como la farmacología": a veces un remedio, a veces un veneno. La IA, como herramienta de aprendizaje, resulta atractiva pero quienes dependen en exceso de ella pueden verse quizá perjudicados. Y es que no en vano los dispositivos técnicos son mucho más que simples herramientas, pues transforman a los seres humanos al alterar los procesos de memoria, percepción y atención. Los textos generados por IA carecen tanto de imperfecciones aparentes como de calidad contrastada. Se difunden por doquier, impecables y con un estilo arrollador, desde redes sociales hasta campañas publicitarias, desde informes corporativos hasta trabajos universitarios y composiciones con pretensión artística.
Se tiende a creer que el resultado es un trabajo superior al que podríamos haber producido por nuestra cuenta. Pero bajo la superficie, se sacrifica la comprensión, el pensamiento y parte de nuestra humanidad e incluso libertad y capacidad crítica. Cuanto más hábil es el estudiante en el manejo de esta tecnología, más se engaña al profesor y más se recompensa esta pereza cognitiva.
Con el paso de los años, es probable que, tras una fachada pretenciosa de buenos resultados, el declive de algunos estudiantes se acentúe. Al fantasear con una superación personal fácil, se expone a un lento empobrecimiento interior cuando en realidad educar es emancipar, es decir, ofrecer la capacidad de elegir y actuar libremente. Es un camino lento y exigente, donde los encuentros, los debates y el esfuerzo, individualmente o en equipo, adquieren pleno significado a la par que robustecen la capacidad crítica y resaltan el valor y el placer del descubrimiento intelectual.
En esta línea se inscriben las interesantes reflexiones contenidas en la encíclica "Magnifica Humanitas" de León XIV, a quien bien podría considerarse como una de las más valiosas referencias intelectuales de nuestro tiempo.

23 de mayo de 2026

El valor de la mano amiga


 Si todas las fotografías transmiten mensajes que permiten interpretar el contenido de la imagen, me fijo en ésta como documento representativo de los matices que, a menudo insospechados, puede encerrar el ejercicio de la política. No conozco personalmente a Pedro Sánchez, pero sí tengo numerosas referencias de la figura y la personalidad de Sara Aagesen, vinculada a una prestigiosa y admirada familia del mundo científico vallisoletano, con la que me une la amistad.

La escena no representa el mero encuentro del primer ministro con la ministra responsable de la política energética y medioambiental española. Representa el encuentro de dos personas unidas por un vínculo que, yendo más allá del ejercicio profesional, abre camino a la relación amistosa mediante el saludo o el abrazo que siempre se necesita en momentos difíciles. Y es que la soledad del corredor de fondo debe ser de cuando en cuando mitigada por el caudal de sensaciones que aportan la confianza, el afecto y la convicción de que uno no está solo cuando necesita el calor y la palabra de la compañía sincera.

19 de mayo de 2026

Homenaje a la memoria y la obra de Andrés Coello


 Esta tarde me he acercado a ese taller y me he detenido un rato para, en silencio, dedicar un recuerdo a modo de sentido homenaje a la figura de José Andrés Coello Alonso, a quien hoy hemos despedido para siempre.

No es fácil resumir en pocas palabras lo que uno siente cuando los recuerdos evocan las experiencias compartidas. Fueron muchas y aleccionadoras en ese taller de la calle Duque de Lerma, en Valladolid. Y es que cuando uno se acerca a una personalidad repleta de sensibilidad y talento como fue la de Andrés, el caudal de aportaciones recibidas rebasa con creces los límites de la reflexión inmediata para abrir la mente al descubrimiento de escenarios y formas de expresión que sorprenden por su audacia y por el talento con que fueron concebidos. Muchos han sido los años de encuentro con Coello y su familia, de la que formaron y forman parte amistades que han sobrevivido a la marcha definitiva de algunas y a la erosión del tiempo de las demás.
Conservo anotaciones de sus enseñanzas sobre la relación entre los materiales en los que se basa la creación de una obra y el significado de lo que finalmente aportan como producto artístico. Me ilustró sobre el valor de la arcilla y del metal, de las técnicas empleadas en su tratamiento, sobre lo que la obra significa una vez terminada con especial atención al valor añadido que aporta al espacio público.
Conservo una docena de sus creaciones, que ilustran y enriquecen la mirada en el entorno donde vivo. Jamás me desprenderé de ellas porque, adquiridas a lo largo del tiempo, las considero esenciales para la preservación de mi propia sensibilidad

16 de mayo de 2026

El infierno en la Tierra está en Palestina

 Nunca he creído, ni aun imbuido en la infancia de aquellos catecismos que nos hacían aprender de memoria, que existiera el infierno de los condenados del que hablaban, como enseñanza obligada durante el franquismo recuperando textos del siglo XVI, los curas Jerónimo de Ripalda o Gaspar Astete, con dibujos incluidos de seres humanos envueltos en llamas, en los que todo "era llanto y crujir de dientes" para todo la eternidad. Hasta de 28 infiernos habla la Biblia. Todo un complejo infernal.



Sin embargo, estoy convencido que el Infierno real existe, en nuestros días, está en la Tierra, y con mayores niveles de dolor, humillación y sufrimiento que los que cabía prever en las "calderas de Pedro Botero" (que supongo ya apagadas con el combustible tan caro). No hay que ir demasiado lejos. Lo ha analizado con rigor Aritz Usandizaga Larrea en su obra Infierno en Palestina. La implicación vasca: Reflexiones de un vasco enfermo (2025) y profundiza en esa tragedia con su maestría habitual Antonio Muñoz Molina, para mí el mejor escritor español contemporáneo, al describir las prácticas atroces que se utilizan en Israel para acentuar hasta el límite de los límites imaginables la humillación y la destrucción de un pueblo.

Cuesta pensar que, tras conocer los hechos tan horripilantes como comprobados que el escritor describe, pueda haber alguien que no se sienta sobrecogido por la brutalidad de quienes cometen este tipo de vejaciones con seres humanos.

Como es probable que algunos y algunas de los que se acerquen a este muro no consigan acceder al texto íntegro del artículo "Pormenores del infierno" (El País, 16 mayo 2026), publicado por el excelente autor de Úbeda, lo transcribo aquí en su integridad.

Dice así:


"Sin un motivo concreto el reportero palestino Sami al-Sai fue detenido por un grupo de soldados israelíes y llevado a una prisión. En uno de esos corredores subterráneos con suelo de cemento y puertas metálicas a los lados que son una especialidad universal de la arquitectura carcelaria, a Sami al-Sai, que tenía los ojos vendados, lo arrojaron al suelo y empezaron a darle golpes y patadas. Caído bocabajo, le bajaron los pantalones y los calzoncillos, y Al-Sai escuchó una carcajada colectiva cuyo motivo iba a comprender muy pronto. Uno de los soldados, con gran jolgorio de todos, intentaba penetrarlo analmente con la porra. No estaba siendo fácil, aunque los demás lo animaban, y alguno de ellos se ofrecía a sustituirlo. Al-Sai lo oyó pedir una zanahoria. En ese momento otra voz dijo: “No hagáis fotos”. La zanahoria fue mucho más efectiva. Una mano que sin duda era de mujer le retorció los testículos hasta hacerle gritar. La mujer dijo: “Esa parte es para mí”. Al cabo de un rato, cansados de diversión, o porque tenían otra tarea que cumplir, los soldados lo dejaron tirado en una celda. Sami al-Sai se palpó el cuerpo y vio que estaba cubierto de sangre y de vómitos que no eran suyos, y que tenía dientes rotos incrustados en la piel. A otros les habían aplicado el mismo tratamiento en el mismo lugar que a él. Los soldados habían intentado que trabajara para ellos como confidente. Para Al-Sai eso era una injuria a su oficio de periodista.


Sami al-Sai, periodista palestino


El caso de Sami al-Sai es uno de los que recoge Nicholas Kristof en su columna semanal del The New York Times. El Times es un diario al que se acusa con frecuencia, y no sin motivo, de parcialidad en favor de Israel, y Kristof, como algún otro de sus columnistas, escribe a veces y hasta se comporta en sus viajes más como un dignatario internacional que como un reportero. Es el efecto inevitable de trabajar para un medio tan poderoso y para un público lector que abarca medio mundo. Pero cuando escribe sobre guerras medio olvidadas y sobre catástrofes que son simas del sufrimiento humano, Kristof adquiere una voz cercana y limpia de admoniciones, y estremece con la seriedad de las cosas que cuenta y con un sentido de la justicia y el ultraje, una compasión verdadera hacia las continuas matanzas de los inocentes que lleva muchos años presenciando con sus propios ojos.
Cuando los presos palestinos salen libres —en la libertad tan limitada de Gaza y los territorios ocupados— su tormento no acaba. Sus torturadores les avisan de que si cuentan lo que han vivido los perseguirán y se vengarán de ellos y de sus familias. Uno de los supervivientes que había aceptado aparecer con su nombre en el artículo de Kristof lo llamó unos días después para rogarle que lo borrara. En la sociedad en la que viven esos hombres, confesar que han sufrido una violación será una afrente a su honor masculino, y hasta puede perjudicar las oportunidades de matrimonio de sus hermanas o sus hijas.

La vejación llega al extremo de usar perros adiestrados para que se ocupen de montar a los presos. Alguien filmó uno de estos espectáculos y lo publicó en las redes sociales con gran éxito. “La violencia sexual es parte de una política de Estado”, dice un informe de las Naciones Unidas. Save the Children ha documentado violaciones de chicos entre 12 y 17 años. Las víctimas son mayoritariamente masculinas, pero también hay casos abundantes de mujeres. La Cruz Roja no tiene acceso a las prisiones ni a los centros de detención israelíes. Una mujer de 42 años le contó a Kristof que fue desnudada, atada bocarriba a una mesa y violada repetidamente. A las presas palestinas se las desnuda para someterlas a registros vejatorios que fácilmente terminan en una violación, y en repetidas visitas a la celda de soldados varones y mujeres igualmente dispuestos a infligir nuevos tormentos sexuales.
Una heroica organización pacifista israelí, B’Tselem, mantiene una página web que no puede visitarse sin escándalo y náusea. Welcome to Hell, se titula el informe de B’Tselem para 2026. Pero no hay infierno de la literatura que se aproxime ni de lejos a lo que relatan esos testimonios. Cuenta Tamer Katmut, de 41 años, residente en Gaza, preso ahora en una cárcel de fama siniestra en el desierto del Neguev: “Uno de los soldados me introdujo un palo en el ano, lo dejó dentro un minuto, y luego lo sacó. Lo introdujo de nuevo con más violencia, y yo grité hasta el límite de mis pulmones. Después de otro minuto, lo sacó de nuevo y me dijo que abriera la boca. Me lo metió en la boca y me ordenó que lo lamiera”. Yuli Novak, director ejecutivo de B’Tselem, cuenta en The Guardian la furia con que ha sido recibido en Israel el informe de Nicholas Kristof, y explica esa deriva inhumana de gente que parecía normal hasta que se le ofreció la oportunidad de degradar sin peligro ni límite a sus semejantes inermes.
Ninguna denuncia de abusos ha prosperado en el sistema judicial de Israel, que hasta hace no mucho parecía un modelo de independencia. Nueve soldados fueron castigados en 2024 cuando se hizo público el vídeo tomado por ellos mismos de la violación colectiva que habían cometido. Una multitud ciudadana, acompañada y alentada por dirigentes políticos, rodeó la prisión y la tomó por asalto. Los soldados fueron liberados. Netanyahu los calificó públicamente de héroes. Poco después los restituyeron en sus puestos con todos los honores. El único que sufrió un castigo sin indulto fue el médico militar que había filtrado el vídeo de la violación.
No es una forma de tortura que practiquen solo los militares: en los territorios ocupados de Cisjordania, la violencia sexual sobre hombres, mujeres y niños la practican metódicamente los colonos ultraortodoxos, sin duda inspirados por el trato hacia los enemigos del pueblo de Israel que exige Jehová en varios libros del Antiguo Testamento, en versículos que recitan de memoria los miembros más extremistas del Gobierno israelí. El Deuteronomio da instrucciones precisas: “Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida/ sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al hebeo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado”.
Alta tecnología y teocracia. Carceleros violando a presos con un palo y expertos en inteligencia artificial diseñando bombardeos de exterminio y sistemas de reconocimiento facial para que no se escape nunca ningún sospechoso. En un informe del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de marzo de 2025 se enumeran los casos de violencia sexual, reproductiva y de género cometidos por Israel tras el ataque terrorista de Hamás el 7 de octubre de 2023. El 59% de los muertos palestinos son mujeres, niños y viejos. Las mujeres lactantes o en fase de crianza son objetivos permanentes de los militares israelíes, así como las muy precarias maternidades de los hospitales.
Tiradores de precisión eliminan una a una a abuelas y madres que huyen con niños de un ataque, o que van en busca de agua o comida. Una mujer a punto de dar a luz recibió un disparo cuando se acercaba a un hospital, y los sanitarios no pudieron atenderla porque el fuego continuo se lo impedía. La vieron agonizar y morir a unos pasos de donde ellos estaban.
Que haya israelíes con la suficiente decencia y coraje para denunciar tantos crímenes resalta más el envilecimiento de esa inmensa mayoría que según las encuestas apoya una campaña de exterminio que ni merece el nombre de guerra porque es sobre todo una continua agresión militar contra una población civil confinada entre ruinas y basuras. Pienso en eminentes escritores israelíes a los que leí y admiré y me pregunto si en el silencio que han elegido no habrá al menos una parte de vergüenza".

12 de mayo de 2026

Un encuentro memorable con el arte nórdico


 Descubriendo en Madrid (Museo Thyssen) arte desconocido, la sensibilidad de lo nórdico, lo sencillo, lo que deslumbra a partir del "ojo que escucha". Magnífico emblema para significar y expresar lo mucho que da de sí la sensibilidad del pintor danés Vilhelm Hammershøi.

Paz, belleza, silencio. Adentrarse en la creatividad que estimula la imaginación y la mirada a través de los espacios, los paisajes y los personajes del Norte de Europa, eternos y henchidos de talento y memoria, ayuda a relativizar las incertidumbres y zozobras que acechan en exceso.

3 de mayo de 2026

Defensa de los derechos humanos y seguridad ciudadana en América Latina


 Merece la pena prestar a este tema un momento de atención en un momento especialmente crítico y preocupante.

Inserto aquí el enlace de la última tertulia organizada por la Asociación Cultural Tertulia en Barbecho, de la que formo parte desde sus orígenes y que a lo largo de 83 sesiones ha llevado a cabo la realización de una serie de foros de reflexión y debate, y con la proyección internacional que permite la Red Global, sobre las cuestiones más cruciales de la actualidad sin descartar sus incursiones en aspectos de relevancia histórica.
Traigo a colación especialmente la dedicada a abordar una cuestión de incuestionable interés, alusiva al análisis e interpretación de los conflictos que en América Latina, y en un contexto de profunda crisis de los Estados, surgen entre la defensa de la seguridad ciudadana y la preservación de los principios democráticos. La cuestión rebasa la dimensión estrictamente jurídica para incidir al tiempo en referencias esenciales de la vida cultural y las actividades económicas del mundo latinoamericano.
El hecho de contar como ponente con Gustavo Jalkh, que fue Ministro de Justicia en la presidencia de Rafael Correa y en la actualidad ostenta la Presidencia del Consejo Superior de la Judicatura de la República del Ecuador, aportó una gran calidad y rigor al encuentro y a los debates que lo acompañaron.

Pueden ver toda la sesión en


Intervengo a partir de la señal marcada por 1 hora 20 minutos 45 segundos. Gracias


1 de mayo de 2026

Con motivo del Dia del Trabajo

 


A punto de asistir, como todos los años, a la manifestación convocada con motivo del Dia del Trabajo (para mí, una de las fechas más simbólicas del año), considero pertinente hacer, a vuela pluma, una reflexión sobre lo que esta fecha significa y lo que puede representar en un momento en el que la propia noción de TRABAJO aparece sometida a enormes transformaciones en virtud de los impactos que la afectan tanto conceptualmente como en sus propias pautas organizativas y de funcionamiento.

No hay que ignorar que nos encontramos situados en la mitad de la década en la que están teniendo lugar cambios decisivos en la estructuración de las dinámicas laborales como jamás se había visto en la historia. A poco que se analice la información sobre las tendencias registradas desde el punto de vista laboral es evidente que estamos asistiendo a una evolución del trabajo caracterizada por un cambio sustancial hacia modelos flexibles, relacionados con el auge del teletrabajo, la automatización y el auge de la IA, lo que contribuye a la transformación de las jerarquías, las competencias, las habilidades, el nivel de cualificación y las relaciones entre los trabajadores, y de éstos con las empresas.
Recientemente la OCDE ha estimado que el 80% los empleos actuales se verán profundamente afectados en el quinquenio que resta hasta 2030, lo cual aparece enmarcado en un proceso en el que necesariamente se ha de producir una modificación de las competencias y de las formas de ejercer la actividad laboral en consonancia con la defensa por parte de las empresas de sus objetivos a favor del mantenimiento de la competitividad sin omitir los efectos que pudieran desencadenar las deslocalizaciones.
Dentro de este panorama, que procuro seguir de cerca por las decisivas implicaciones geográficas que encierra (en varios aspectos, traumáticas), es absolutamente necesario abogar por las estrategias empresariales que sitúen a las personas en el centro de su estrategia de gestión, devolviendo el sentido al trabajo en equipo y anticipándose con habilidad a los cambios previsibles en la formación y en el desarrollo competitivo del sector de actividad, procurando la dignificación salarial del trabajo (que el propio mercado requiere) y la preservación de los derechos de los trabajadores tan costosamente conseguidos y hoy en situación tan frágil, con todos los desafíos que ello implica para el sindicalismo en una etapa que nada tiene que ver ya con el modelo taylorista en el que ha fundamentado tradicionalmente su fortaleza.
Related Posts with Thumbnails