15 de abril de 2017

Que nadie olvide el bombardeo de Gernika hace ochenta años





Cuando se cumple una semana del acto de entrega de las armas por parte de la banda criminal ETA y a once días del 80 aniversario del bombardeo de Gernika por la aviación nazi, efectuado con la aquiescencia de los militares españoles insurrectos, he visitado la villa simbólica de los vascos. Hoy se muestra como una ciudad hermosa, bien urbanizada, tranquila y hospitalaria. Rezuma paz por doquier. Una paz a la que se concede la importancia histórica y cultural que tiene en los paneles de ...un Museo especificamente dedicado a la defensa de los Derechos Humanos y al cultivo de la memoria sempiterna sobre lo que esa villa vivió el 26 de abril de 1937.




Impresiona encontrarse con esas evocaciones, que reflejan hasta qué punto la destrucción de Gernika supuso no solo un castigo atroz a una sociedad concreta sino la experimentación de la barbarie sobre poblaciones inocentes, que preludiaba lo que iba a ocurrir dos años después en Europa. España como laboratorio de la muerte masiva. Así la concibieron los nazis, los fascistas italianos y los rebeldes franquistas. Habrá que esperar al año 1997, sesenta después de la barbarie, para que el Estado alemán reconociese la responsabilidad de ese país en la tragedia.




El silencio y el respeto se imponen ante un escenario de dolor recordado, con el convencimiento de que la memoria de lo ocurrido debe quedar preservada. Son recuerdos y sensaciones que conducen, con igual actitud de respeto, a la Casa de Juntas y al recinto que acoge el roble representativo de la historia y la cultura de una comunidad que, finalmente en paz, merece ser reconocida en sus valores y significados en el marco de la rica complejidad intrínseca de España.





14 de abril de 2017

Reflexiones en torno a la idea republicana en el 86 aniversario de la SRE

Hoy se conmemora el 86 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española. No voy a insistir en los argumentos que se vierten en torno a esta experiencia tan importante en la Historia de España y que a nadie deja indiferente. La efeméride, que celebro todos los años con el recuerdo emocionado, me suscita esta reflexión.

La evolución y las transformaciones de la Historia han superado irreversiblemente la etapa en la que las Monarquías simbolizaban a los Estados y a sus ciudadanos. Desde 1789 los soberanos quedaron arrumbados por la ola republicana, imparable en adelante. Es el espíritu republicano - libertad, igualdad, fraternidad, con todo su corolario de manifestaciones - el que marca desde entonces el rumbo de los tiempos. Afortunadamente.

Por eso, incluso en los Estados aún regidos por instituciones hereditarias de corona y cetro el papel desempeñado por las Monarquías y sus cohortes familiares deben ajustarse a los principios que reivindican la ética y la ejemplaridad como pilares esenciales de sus actitudes y comportamientos.

Ya sé, ya, que son muchos los políticos republicanos en los que la moralidad republicana brilla por su ausencia; son los contraejemplos a desechar. Mas en el caso de las Monarquías es evidente que en la preservación de esos valores reside la única garantía de su supervivencia, la fuente de su legitimidad. Pues, ¿qué sentido tienen los Reyes si no son ejemplares éticamente para su pueblo? ¿Qué valor cabe concederles cuando ellos mismos y sus dinastías incurren en las corruptelas más escandalosas?


Tales son algunas de las reflexiones que en su día me suscitó  la visita al edificio religioso donde reposan los restos de los reyes daneses en Roskilde, no lejos de Copenhague. Detenerse con la mirada ante lo que ofrece ese escenario repleto de soledad plantea al viajero con toda nitidez el sentido y la razón de ser de las Monarquías en los tiempos que corren, afortunadamente cimentados en el significado de la "res publica". Una ciudad y un lugar merecedores de una visita.

13 de abril de 2017

Evocaciones del pasado: una visita al patrimonio industrial de Valmaseda


Tranquilo, relajado, transcurre el Cadagua por tierras del sur de Vizcaya. Da la impresión de que no pasa nada, pero ha pasado tanto. Me detengo a observar la importancia de ese rio en la industrialización vasca y me sorprenden las obras de ingeniería que jalonan su curso con el fin de aprovechar la fuerza motriz del agua. Proyectos espectaculares.

Hace 52 años visité con mi padre la fábrica de boinas La Encartada. Él las vendía en su pequeño comercio burgalés. Le invitaron a visitarla y yo le acompañé. Aquello iba a ser mi sino. Para mí, aquel lugar era el fin del mundo. Entonces - la fábrica- estaba a pleno rendimiento. He vuelto a esa factoria mitificada en la memoria y hoy convertida en impresionante testimonio de patrimonio industrial. Admirable, una maravilla, todo el ciclo integrado de la fabricación textil a partir de la manufactura de la lana. Duró cien años, de 1892 al 8 de agosto de 1992. Merece la pena verlo de cerca. Aún sigue produciendo electricidad mediante su salto de agua y que vende a Iberdrola, lo que genera un beneficio con destino al mantenimiento del museo.

Antes de llegar a ese complejo fabril he conocido casualmente en el paseo a Pancho Pastori, arquitecto y fotógrafo de Montevideo. Un artista interesante, la verdad. Son las sorpresas que los viajes sin guión previo proporcionan. Hemos departido durante un rato a la sombra de las escuelas mientras comentabamos la imagen inconfundible del Cadagua en Valmaseda, cabecera de la comarca vizcaina de Las Encartaciones.

10 de abril de 2017

Cuando los despoblados se confunden con la tierra


El rural profundo se despuebla y el caserío acusa las huellas del vaciamiento demográfico. Pero no siempre el abandono es absoluto. Con frecuencia se reconstruyen algunas casas, se levantan nuevos edificios (con aberraciones estéticas clamorosas), para albergar esporádicamente a los que desde las ciudades acuden a sus pueblos de origen a descansar y respirar. Son notas arquitectónicas excepcionales en medio del silencio, que de cuando en cuando se interrumpe fugazmente. Un signo del cambio de uso del espacio edificado en ese mundo tan crítico. Esa España a la que llaman "vacía", pero que ofrece un "vacío" matizable.

Sin embargo, cuando la vida se extingue y a nadie interesa mantenerla de ningún modo, la naturaleza acaba retomando la importancia que corresponde a la falta de presencia humana. El espectáculo llama la atención cuando las construcciones están labradas en adobe. Poco a poco, el derrumbe se impone, las casas pierden el equilibrio y van desapareciendo. Lo que queda de la construcción se confunde con la arcilla, todo aparece empastado por el ocre que uniformiza la imagen de la desolación. En Otero de Sariegos (Zamora). El mejor observatorio para contemplar el complejo endorreico de Villafáfila. Donde uno se siente tan deslumbrado como empequeñecido.


8 de abril de 2017

Al fin, ETA derrotada






AL FIN. Acaba de ocurrir. 8 de abril de 2017. Desarme total de Euskadi Ta Askatasuna. Se acabó.

Tratarán de presentarlo como un acto de buena voluntad, como la expresión de un propósito del que han acabado convenciéndose. Obscenamente tratan incluso de adornarlo como un gesto de "artesanos de la paz", que "entregan las armas al pueblo".  Frases hueras, de marketing rancio, que no embaucan a nadie. Pelillos a la mar. Pero no. Es una derrota. La banda criminal ETA, que durante cuarenta y tres años ha sumido en la muerte y el terror a la sociedad española, ha sido derrotada. En toda regla. Sin haber conseguido ninguno de sus fines. Ha triunfado el Estado, el Estado de Derecho. Sin paliativos. Su disolución es cuestión de muy poco tiempo.







AL FIN. Desaparecerá para siempre la estética sórdida y tenebrosa impuesta por la banda en el espacio público. Incluso en los cantones - callejas transversales- de las ciudades vascas (en la segunda foto, Mondragón) volverá a salir el sol, al tiempo que la mugre quedará olvidada en la Parte Vieja donostiarra, mientras la sociedad española, incluyendo la vasca, mirará, satisfecha por lo logrado aunque sin olvidar los cerca de 900 asesinados por ETA, hacia el horizonte que se abre, tras la escultura de Eduardo Chillida, en la playa de la Concha de San Sebastián, no lejos del Barrio del Antiguo, que tanto sufrió.


1 de abril de 2017

El arte estimula la creación de espacios imaginativos



Los contrapuntos en la percepción de las diferentes formas del arte alientan y estimulan la imaginación de quien las contempla. Magnífica es la perspectiva que ofrecen las esculturas, suavemente modeladas en bronce, de Henry Moore frente a los relieves en piedra, donde se simboliza la Historia de España a finales del siglo XV en el Colegio de San Gregorio, en Valladolid.

Imaginemos, por un momento, que Fray Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda salen a la plaza, tras la batalla dialéctica que mantuvieron durante la Controversia de Valladolid, celebrada en ese edificio en 1550, y que tan decisiva fue en el reconocimiento de los derechos de los indígenas americanos. Con la mente agotada y el ánimo necesitado de estímulo visual, es muy probable que ante las imágenes de Moore recobrasen el sosiego que esas modulaciones proporcionan a cuantos se situan ante ellas para entender que las aristas de los argumentos pueden ser matizadas por las sinuosidades que el escultor británico ha proporcionado a sus obras como réplica, siquiera sea temporal, a la rotundidad de los estilos, las filigranas y los alardes estéticos propios del gótico tardío.

Un recuerdo emocionado a la Librería de Eva



A la ida o a la vuelta, en relación con mi rumbo profesional cotidiano, paso a diario por la calle Torrecilla, alternativa, en un sentido u otro, a la de Cadenas de San Gregorio, la de los museos, una de las más apetecidas de Valladolid.

Pero la de Torrecilla me atrae, porque en ella impera el pequeño comercio, nutrido de establecimientos diversos que pugnan por sobrevivir en un mundo banalizador de franquicias y grandes superficies, ante las que reividican su existencia estas tiendas modestas, que coordinan estrategias para atraer la clientela mediante el marchamo de identificación que el nombre de la calle procura.

En ese trayecto hace unos días cerró la librería de Eva. De la librera más sensible, afable y cultivada que he conocido. Muy a menudo me detenía en su escaparate, y a veces entraba para ver lo que tenía, para comprar alguna novedad o simplemente para charlar. Con qué celo, con qué cuidado, con qué solvencia mimaba sus libros y los transmitía al visitante. Era algo tímida, pero la timidez se desvanecía cuando alguna obra llamaba la atención del cliente, que Eva entendía como una invitación al descubrimiento del libro deseado.

De pronto, sin saberlo de antemano, la encontré a la puerta de la librería, con el escaparate cubierto por una cortina de papel que cegaba para siempre el espacio interior, donde hasta entonces los libros ejercían su reclamo.

- ¿Qué pasa? le dije.
- Cierro - me contestó- me jubilo. Esa fue la respuesta. No quise indagar más. Seria como nunca. Con la mirada ante el cristal.
- Lo siento. De veras. Somos muchos los que te echaremos de menos.
- Gracias.
- Gracias a tí, Eva
- Adiós
- Hasta siempre, librera. Me gusta lo que has dejado escrito como despedida, como legado de lo que para ti ha supuesto tu dedicación al libro. Lo voy a fotografíar y a difundir.
- Gracias


Cuántas lecciones extraemos de las pequeñas librerías. De los libreros cultos, entregados al oficio, verdaderos sabuesos a la búsqueda, al descubrimiento y a la transmisión sensible de lo que un libro signífica. El olor al papel, el silencio, el contacto del lector con ese universo de sorpresas sin límite. Un placer. La experiencia de Eva me ha recordado a Pepe, el de la Librería Relieve. Esta tarde he visitado a Miguel, en Sandoval, en la Plaza del Salvador. Jamás he comprado ni compraré libros en otro tipo de librerías.

Hoy he vuelto a pasar por la calle Torrecilla. Sin Eva ya no es la misma. Small is beautiful. ¿No les parece?

27 de marzo de 2017

De cuando "Patria", la novela de Fernando Aramburu se hacía necesaria





Faltaban aún dos años para que ETA anunciara el cese de su historia de muerte, destrucción y extorsiones. Pero ya asomaban en los espacios públicos donostiarras los reclamos a favor de la desaparición de esa banda criminal. Al cruzar por la plaza de Alderdi Eder de San Sebastián pude leer entonces y tomar nota de esa reclamación expuesta en la fachada del Ayuntamiento. A unos pasos, permanecía ya cerrado definitivamente el espacio ocupado por la Libreria Lagun, que atendió durante años con exquisito cuidado María Teresa Castells, esposa de José Ramón Recalde, contra quien atentó ETA, en la falda del monte Igueldo, en septiembre de 2000. No le mató, pero perdió la voz. Cuántas conversaciones mantuve con ellos en aquellas temporadas de mediados de los setenta en las que me instalé en San Sebastián mientras realizaba la Tesis Doctoral.

Con motivo de aquellos encuentros, José Ramón me comentó en alguna ocasión hasta qué punto se necesitaba una novela que describiera el trauma sistémico provocado en la sociedad vasca por los crímenes del nacionalismo arropado por los curas trabucaires que en capillas y sacristías ungían con sus manos y su indecente verborrea en los pueblos y desde el obispado las acciones de los matones sin alma. Así se lo comenté hace unos días (24 de marzo) a Fernando Aramburu cuando presentó su novela "Patria" en Valladolid. Esa novela - le dije - era una necesidad, algo que debía llevarse a cabo para poner al descubierto el clima de desolación, fractura y miseria moral en que se ha desenvuelto durante décadas la sociedad vasca. Lástima que Recalde no viviera para verlo, leerlo y comentarlo. Hoy, Lagun sobrevive en la calle Urdaneta de San Sebastián. Me he prometido a mí mismo regresar a esa librería heroica para conmemorar el hecho de que, al fin, alguien haya puesto negro sobre blanco la magnitud de aquella tragedia.

Los muros de la globalización

He comenzado esta tarde a estudiar este tema, dada su importancia geográfica y la gravedad de su significado. Y es que, como podemos comprobar día a día, la organización y el funcionamiento del espacio mundial ofrecen en nuestra época una configuración contradictoria, que no cesa de acentuarse. La globalización de la economía y la acentuación de las aproximaciones permitidas por las tecnologías de la información y la comunicación marcan un rumbo irreversible en las pautas de comportamiento que al tiempo que reducen el tamaño del planeta tejen entre las sociedades unos vínculos para los que no parecen existir restricciones infranqueables.

En la lógica imperante del capitalismo global, la distancia ha dejado de ser un condicionamiento para convertirse en un aliciente, que todos – ciudadanos, empresas, instituciones – aprovechan en la medida en que afianza su conciencia de pertenecer a un mundo en el que las fronteras parecen haber desaparecido. Y, sin embargo, las fronteras como elementos de separación y de ruptura están cobrando más importancia que nunca. Importancia y contundencia a la vez.

Son los muros que por doquier fragmentan este mundo de movilidades selectivas y discriminatorias. Pues estas barreras no están pensadas para impedir el ataque de ejércitos enemigos, sino para impedir el tránsito de personas; quieren hacer frente a fuerzas persistentes y desorganizadas más que a estrategias militares o económicas; son más transnacionales que internacionales; son una respuesta a los flujos desconectados de las soberanías estatales. ¿No les parece una flagrante contradicción?

25 de marzo de 2017

Sólo con el apoyo de la ciudadanía se mantendrá la noria de la Unión Europea. Sesenta años después




Una noria moderna trabada por una estructura compleja se superpone al edificio histórico que recuerda la existencia de un pasado presente aún en la memoria. La noria gira por inercia, pero las partes que la integran no siempre se muestran dispuestas a mantener la velocidad y el ritmo predeterminados por los mecanismos que aplican los que la dirigen. Tradición y modernidad, complejidad con pretensiones de armonización no siempre bien entendidas. Es posible que la imagen, obtenida en Ostende, en la ciudad belga que se asoma al Mar del Norte, y no lejos de donde se gobierna el proyecto comunitario europeo, simbolice esa ambiciosa construcción geopolítica y económica que hoy vio la luz hace sesenta años.


El panorama es sombrío, como la jornada en la que se tomó la fotografía. Pero ahí sigue, condicionada por la dificultad de integrar realidades estatales tan heterogéneas. ¿Alquien pensó alguna vez que cohesionar ese elenco tan dispar de naciones era tarea sencilla? No es una experiencia fracasada, en mi opinión. Hay en su evolución momentos admirables. Hoy, sin embargo, y más que nunca, es la demostración de un ingente desafío, inédito en la historia e irreproducible en otros escenarios, que pone en evidencia las enormes dificultades que encierra todo proceso de integración supraestatal y que, tras seis décadas de vida, aparece expuesto al dilema de recuperar la confianza de la ciudadanía o desaparecer. Entonces la noria quedará desmontada y el pasado pesará como una losa.

26 de febrero de 2017

La España plurinacional: un concepto reaccionario

Vamos a ver, después de lo vivido durante siglos, de los desplazamientos incesantes de los ciudadanos, de la mezcla de culturas, paradigmas y sensibilidades, de las multiples experiencias compartidas, de la mixtura de las lenguas, de las interrelaciones sin fin... de todo lo llovido... ¿se puede, con honestidad intelectual y conocimiento de la historia, seguir preconizando la plurinacionalidad de España? ¿No supone esa afirmacíón un retroceso histórico, una involución del pensamiento, una introversión en lo excluyente?

Cada vez me reafirmo más en la necesidad de reivindicar los principios basados en la triple dimensión de la modernidad sustentada en el más importante acontecimiento de la Historia, el más relevante, el que cimienta el tránsito de súbdito a ciudadano, el que ratifica la dimensión de los derechos humanos por encima de las identidades, retrógradas, interesadamente fabricadas. La Revolución Francesa. El salto cualitativo que supuso fue inmenso. LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD. A estos lemas añadiría un cuarto: LAICIDAD.

Todo lo demás son chorradas o memeces oportunistas para encontrar refugio egoísta e insolidario con el fin de amparar los intereses autojustificativos en el magma de la política "pro domo sua" adoptada por quienes las defienden, pensando que aportan algo nuevo, cuando en realidad es una propuesta megarreacionaria.

23 de febrero de 2017

El proceso independentista catalán: respuestas tardías e indiferencia internacional.

Más de una docena de visitas han realizado miembros del gobierno de España a Catalunya en los últimos dos meses. Aprovechando que el Francolí pasa por Tarragona, he ahí a uno u otra acercarse a las tierras catalanas para reunirse con representantes de la Generalitat, asistir a eventos culturales, conmemorar aniversarios de la prensa, degustar la butifarra y el postre de músic... en fin, para que se les vea, para hacerse notar, para demostrar que el Estado existe y tiene algo ...que ofrecer y que decir.


Contrasta este frenesí viajero con la indolencia, el ninguneo, la dejadez, la ausencia y la postura autista mantenida hasta ahora. Durante la nefanda legislatura de la mayoría absoluta del Partido Popular - las urnas nos libren, valga el cielo, de volver a caer en tamaño y tan perjudicial disparate - nadie del gobierno de Rajoy Brey volvió sus ojos a Cataluña para pisar sus calles, respirar su ambiente, descubrir sus valores y demostrar que la región catalana es algo importante, pero que muy importante, para España. Frente a la arrogancia y el discurso monocorde de antaño, la pasión viajera y la omnipresencia reiterada y para la galería de hogaño. Verdadero horror vacui, compulsivo y errático en pos de la propaganda.


Demasiado contrapunto para considerarlo efectivo. Me temo que nada avanza y todo se limita, al menos de momento, a la pretensión del reconocimiento de que ambas partes existen y están abocadas a entenderse, aunque no se entiendan. Demasiado tiempo se ha perdido para recuperar en dos días la confianza que Soraya Sáenz, tan sonriente como vacua y previsible ella, pretende transmitir.


A la postre tengo la impresión de que el procés derivará en un horizonte difuminado. Pero no por lo que hagan Rajoy y los suyos, ni por la ominosa corrupcion de la banda pujolista-convergente. ni por las esquizofrenias del PSC, ni por la demagogia hasta el hartazgo de ERC, ni por las aberraciones chantajistas de la CUP, ni por las mentiras acumuladas sobre el tema por sus adalides, sino porque internacionamente se ha encontrado con el desdén más absoluto. Y cuando nadie fuera de tus fronteras te ampara, cuando la indiferencia es la respuesta generalizada, la soledad acaba imperando para convertir los afanes excluyentes y exclusivistas, minados por las contradicciones, en pretensiones que el viento de la historia acaba diluyendo en formol.

20 de febrero de 2017

La obsesión museográfica



DE PASEO POR ESPAÑA. Sí, señor, hasta el fondo, hasta el final, hasta el principio, hasta lo más profundo de las esencias y de la mismidad inquebrantables. Que nada entorpezca la puesta al descubierto de lo que nos identifica, muy superior y más rutilante que lo que singulariza al pueblo de al lado, y no digamos al que no se merece ni figurar en el mapa, de manía que nos tiene. La identidad - y, si no la hay, se inventa - es lo más importante, lo único que merece la pena, la que nos justifica para alumbrar los más disparatados desvaríos.
De ahí emana el inventario de festejos, improvisados o no, que entretienen a la muchachada y con la intencíón de deslumbrar al visitante, que va a saber lo que es bueno cuando nos visite.

¿Qué no viene nadie a visitar el museo donde se da cuenta de nuestras raíces, más o menos reales? ¿Que está vacío como un erial a pastos, que decían los mapas topográficos de antaño? Pues, peor para él. Pura envidia. Aunque menos mal que no se entera, porque de eso no se habla, de la pasta que nos ha supuesto construir tamaña "infraestructura" y cuyo mantenimiento evita que nuestro enteco peculio vaya a resolver necesidades que los de la cizaña de siempre consideran prioritarias. Todo sea por el patrimonio pseudopatrimonializado o, mejor dicho, impostado.

13 de febrero de 2017

La Historia llena está de victorias pírricas


Pirro

Pirro, rey de Epiro, sabía mucho de victorias pírricas. Es decir, cuando se gana a corto, por mucho que se gane, la victoria puede languidecer a medio y largo plazo. En política, la teoría de flujos se cumple, de modo que lo que por un lado se gana, por otro se pierde. El reequilibrio está omnipresente en ese mundo donde el cortoplacismo suele resultar peligroso o, en todo caso, muy arriesgado.

Pablo Iglesias Turrión ha ganado de manera inequívoca, con su melena al viento y anudada a la vista de la grada semiexultante. Pero, ay, resulta que esa victoria conlleva efectos concatenados sobre el movible escenario de la política inconclusa. Afianza al Partido Popular en su sensación de seguridad, abre posibilidades electorales hasta ahora imprevistas en el Partido Socialista, sesga a su propia formación hacia una deriva estratégica que le acantona en su orgullosa y endogámica mismidad esencialista. De Izquierda Unida nunca más se supo.

Sobre la mancuerna formada por Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, puntal y sujeto atrabiliario donde los haya, se cimenta un edificio que algún día, y no tardando mucho, echará de menos la racionalidad y el sentido común que Iñigo Errejón había tratado de imprimir con visión de futuro y con una inteligencia poco común en la política española. ¿Victoria pírrica de uno? ¿Derrota recuperable de otro? Chi lo sá.

11 de febrero de 2017

La dignidad de la Dra. Rosa Berganza Conde



Como universitario y como burgalés me siento orgulloso de Rosa Berganza Conde. Es la primera vez que he leido unas declaraciones tan contundentes sobre la situación de una Universidad. Las hace con valentía, con seriedad, con conocimiento de causa, con inteligencia, con sentido de la ética y de la responsabilidad que se presumen inherentes a una entidad pública de esa envergadura.

En medio de un ambiente condicionado por el modelo de gestión mafiosa llevado a cabo por Pedro García-Trevijano y Fernando Suárez, el indecente rector plagiario (contrastado y verificado), la Dra. Berganza asume, al presentar su candidatura al Rectorado de la Universidad Rey Juan Carlos,  la tarea de intentar contrarrestar y poner fin a esa hidra de corrupción en la que, al parecer, ambos sujetos han convertido durante sus mandatos a esa Universidad madrileña. Sin duda, no lo va a tener fácil, pues el panorama con el que se encuentra está mediatizado por intereses y sinecuras que se verían amenazados de triunfar una candidatura crítica y honesta. Pero la verdad es que sólo el hecho de denunciar ese lodazal y de atreverse al propósito de limpiarlo hace de mi paisana una colega merecedora de la mayor admiración y del deseo más ferviente de que el éxito le acompañe.

Representa además un símbolo valioso para ese conjunto de la sociedad burgalesa, repleto de personas valiosas, que sobrevive, autodignificada, en una ciudad donde han sido y siguen siendo innumerables las muestras de caciquismo, mediocridad y espiritu reaccionario. Cada vez que recuerdo que un rector de la UBU se negó a dar el nombre de Clara Campoamor a la Biblioteca de la Universidad mientras nombró a Rouco Varela doctor honoris causa, siento que se me abren las carnes.

28 de enero de 2017

¿Hacia un nuevo orden internacional?


Tengo la impresión de que el pasado regresa, aunque la posición de los componentes se modifique sustancialmente. Vamos a vivir tiempos de redefinición geopolítica del mundo. La presidencia de Trump en Estados Unidos aporta la pieza definitiva del puzzle que explica esta transformación, en la que confluyen los efectos socialmente traumáticos de la globalización, la acentuación de la desigualdad, la intensificación de los desplazamientos de refugiados y de grandes migraciones, el auge consecuente de la xenofobia, la crisis de la Unión Europea, los intentos de reafirmación internacional de Rusia y la intensificación de los conflictos comerciales. Hay más,pero estos son los principales.

En ese contexto cabe interpretar, en mi opinión, el significado del encuentro entre Trump y May en la Casa Blanca, el primero que ese individuo lleva a cabo con dirigentes internacionales. No se trata solo de una mera demostración de los vínculos que unen a ambos Estados, sino de la reversión de sus relaciones históricas, con la reordinación de las jerarquías que ello implica. Gran Bretaña, potencia colonizadora de los Trece Colonias norteamericanas (que dieron origen a los Estados Unidos de América en 1776) pasa a ser, tras el Brexit, la colonia en manos de su antiguo dominio, el antiguo imperio a su merced. El ariete disponible por Trump para romper la Unión Europea y desestabilizar ese proyecto del que abomina. Un comparsa sumiso y dispuesto a todo.

En esencia, y a mi juicio, el modelo que, a partir de ese núcleo, se trata de recomponer a nivel mundial contempla asimismo la postergación total de América Latina y de Africa, abandonadas a su suerte, con la mirada puesta a corto plazo en la incorporación al dueto de Japón como forma de neutralizar las pretensiones de China y Australia por consolidar el gran grupo del Pacífico que USA abandona. Y, ¿en cuanto a Asia? Pues bajo la tutela de Rusia. Dejando, eso sí, incólumes los intereses de las monrquáis corruptas del Golfo e impune la responsablidad de Israel como Estado expoliador de lo que no le pertenece.

25 de enero de 2017

Frente al fantasma del neofascismo... defensa de los valores democráticos y la solidaridad



La deriva autoritaria, excluyente, xenófoba y demagógica que se cierne sobre el mundo desarrollado requiere un diagnóstico serio, que ponga en evidencia las causas que han hecho posible que los ciudadanos respalden con su voto a sujetos como Donald Trump, que es el contraejemplo de la política digna de tal nombre.

Es cierto, como afirma Felix de Azúa, que el problema no es Trump, ni Le Pen, ni Putin ni tipos como Farage o ese siniestro personaje  rubio de Holanda, cuyo nombre no recuerdo, El problema radica en las actitudes políticas de una ciudadanía distanciada de los principios en los que se ha sustentado la democracia avanzada tras la Segunda Guerra Mundial. Actitudes que, motivadas por la desesperanza, la incultura, la insolidaridad y el desprecio al diferente, están llevando a una situación de enorme desasosiego e incertidumbre.

Si el discurso que ha aupado a Trump a la Casa Blanca no difiere en exceso del utilizado por Adolf Hitler en los años críticos de la República de Weimar, ¿cómo lograr el contrapeso que recupere la dignidad perdida, sabiendo ya lo que sucede con esa clase de liderazgos? Exclusión,corrupción, miseria y confrontación terrible. La catástrofe sin paliativos.

Vuelvo los ojos a la Unión Europea, porque creo que, con todas sus contradicciones e insuficiencias, es el único escenario de confianza que nos queda. No dudo que esta opinión es discutible, pero me atrevo a defenderla porque, conocedor de lo que ha representado el proyecto comunitario europeo en la historia contemporánea del mundo (y que en adelante pudiera ser compartido por los países más sensibles de la América Latina), la reafirmación en los principios que han sustentado la idea de cohesión económica, social y territorial, se muestra como el paradigma a defender, frente al neofacismo que, como fantasma ostensible, se expande sobre el mundo visto lo ocurrido en la patria de Abraham Lincoln y las miserias ideológicas que la extrema derecha enarbola como la solución a los problemas que afectan a las sociedades contemporáneas.

12 de enero de 2017

La despoblación al descubierto



Villafrechós (Valladolid)

Julio Llamazares es un escritor a quien respeto y leo desde hace mucho tiempo. Es del valle del Curueño, provincia de León, y reside en la villa de Madrid, la ciudad más poblada de España. Hace bien en manifestar su interés y sensibilidad por el problema de la despoblación en el mundo rural español. Enarbola con brío la bandera de la ruralidad destrozada por el vaciamiento demográfico. Y lo hace, con razón y para bien, con atinada alusión a las obras que en los últimos tiempos (Sergio del Molino, Avelino Hernández, a quien yo publiqué en Ambito sus espléndidos libros sobre Soria, Francisco Cerdá...) han insistido en una tendencia atroz, que se muestra irreversible y que pone en peligro la supervivencia de un patrimonio cultural digno de mejor suerte.

Pero, ay, sin menoscabar un ápice lo que esa generación de periodistas aporta, se da la circunstancia de que el silencio se cierne injustamente sobre las numerosas obras, trabajos, estudios e investigaciones que, mucho antes que estos libros bienvenidos, ya han dado cuenta, con pelos, datos, mapas y un sinfín de referencias y señales, de esa tragedia.

No es por presuimir, pero nadie podrá cuestionar que en ese empeño por dar a conocer una realidad tan crítica, los geógrafos españoles han - hemos - puesto hace décadas la primera piedra, cuando muy pocos hablaban del tema. Quizá faltó sentido del marketing para que esos esfuerzos tuvieran la proyección pertinente. Y es que desde los años cincuenta del siglo XX encontramos trabajos pioneros que describieron la cuestión con los rasgos preocupantes que el tiempo - pues las tendencias también aparecían explícitas en esos textos - se ha encargado de perfilar con mayor acuidad aún. Ahí están esas aportaciones que engrosan las estanterías y que convendría rescatar, para que no queden relegadas al olvido y, sobre todo, para que se sepa que en esto de la despoblación fueron muchos los afanes desplegados en solitario cuando, en el contexto del desarrollismo y la urbanización rampantes, muy pocos volvían sus ojos hacia lo que estaba pasando en el mundo rural, sumido en el progresivo abandono. 
 
Por cierto, así se lo reconoció Miguel Delibes a mi maestro Jesús García Fernández cuando recurrió a la ayuda del ilustre geógrafo vallisoletano para que le comentara el fenómeno a fin de contextualizar debidamente aquella obra tan afamada como es "El disputado voto del Señor Cayo", que Delibes ambientó en tierras de Huidobro, en el septentrión de la provincia de Burgos. Doy fe, porque yo asistí a aquella conversación en la Cafetería Granja Terra de Valladolid. Comenzaba la primavera del año 1976.

26 de diciembre de 2016

Escándalo en la Universidad española: el caso del rector plagiario

Es necesario y urgente que las Universidades públicas españolas reaccionen ante tanto desvarío. El daño que el rector de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, acusado de plagio masivo en sus publicaciones, está haciendo al sistema universitario es enorme e injustificado, al poner en entredicho la labor de quienes se esfuerzan por dignificar la institución a través de la enseñanza y la investigación realizadas con honestidad, y que son la mayoria. Lo ocurrido con el personaje descubierto no tiene parangón con ningún otro país de la Unión Europea y, posiblemente, del conjunto de paises con una situación respetable en el ámbito de la educación superior.

El hijo de Luis Suárez Fernández, que fue rector de la Universidad de Valladolid en los últimos años del franquismo, de infausta memoria en esta Universidad (cuya participación fue decisiva en el cierre llevado a cabo por el gobierno del dictador el 7 de febrero de 1975), y al que incomprensiblemente se ha dedicado una calle en la ciudad donde nacieron Jorge Guillén y Rosa Chacel, ha demostrado ser un contraejemplo de profesor universitario. Una indecencia sin paliativos. Mentiroso, plagiario compulsivo, arrogante y despectivo hacia el sistema, no merece formar parte del profesorado que ejerce sus funciones en la Universidad. Conociendo como se han cubierto en España algunas plazas de Catedrático de Historia del Derecho,  me atrevo a afirmar que nos encontramos ante un intruso sin mérito alguno, y cuya presencia en la plantilla universitaria solo cabe atribuir al nepotismo y a la falta de un nivel básico de dignidad intelectual y ética personal, tanto por su parte como por quienes se lo han permitido.

Lo terrible es que, al observar cómo han actuado varios de sus colegas de la URJC, se tiene la impresión de que esa Universidad se asemeja, a la sombra caciquil de ese individuo, más a una mafia de intereses que a un Alma Mater digna de tal nombre.

10 de noviembre de 2016

Una justificación injustificable

Sorprenden los esfuerzos intelectuales, presentes en las redes y en muchos medios, realizados tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos para explicar y justificar la victoria - en número de electores que no de voto popular - de Mr. Trump. Todo un argumentario, propio de los adivinadores del pasado, aflora para encontrar una causa lógica, a fuer de inevitable, en la interpretación de lo sucedido. Se habla de derrota del establishment, del descrédito de la Sra. Clinton, de la consistencia e intensidad de la campaña del contrincante vencedor, de la capacidad de éste para conectar con amplias capas de la sociedad desfavorecida, de su posición enfrentada a la globalización y al deterioro de la fortaleza de Estados Unidos en el mundo.

Son ideas, en cualquier caso, que tratan de ofrecer una imagen antisistémica del nuevo presidente, diluyendo como por arte de magia su consideración de individuo paladín de iniciativas que, en esencia, se basan fundamentalmente en la pretensión de apuntalar los privilegios de la camarilla que le rodea y de la que se va a rodear para gobernar con la consiguiente exclusión del resto de la sociedad. Cuando, a través de la demagogia y el embaucamiento, se pretende crear una imagen de ruptura con los aviesos precedentes del establishment a invalidar y derruir, lo que nos encontramos es con una enorme falacia, con un infame trampantojo con el que enmascarar las intenciones de una política que, a la postre, ha de derivar en el agravamiento de las mayores perversiones del sistema que se dice cuestionar.
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