10 de septiembre de 2017

Que el pueblo catalán sepa lo que se le viene encima

Se acabó la diversión. Que nadie se llame a engaño. Al fin, llegó el momento de la verdad, de saber a qué atenerse. Aprobada la llamada Ley de Transitoriedad, que se pretende someter a referendum ilegal, es preciso que todos los catalanes sean conscientes de lo que se les viene encima. Alarmante y desolador. No lo digo yo. Lo recoge la Ley, bien analizada en el texto de Soledad Gallego. La lectura de esa Ley es obligada y necesaria.

Se acabaron los trampantojos, mientras la escenografía calculada de las esteladas al viento de las ilusiones manipuladas tenderá a desvanecerse en una amalgama de engaño y frustración generalizados, que acabará pidiendos cuentas a sus responsables. Basta de soflamas y de falsos horizontes . Fuera las caretas y la demagogia. Ya ha quedado todo al descubierto. He ahi la realidad. La cruda realidad. He ahi lo que se persigue y cómo se concibe ese nuevo estado. Una humillación sin paliativos. Tres ideas clave la sustentan: minimizar la importancia de las medidas y los compromisos de alcance social, depurar a los funcionarios desafectos y, la más grave de todas, supeditar el ejercio de la justicia al control pleno del ejecutivo con la finalidad de dejar impune la corrupción .

Si esa Ley supone un retroceso en todos los sentidos, dónde queda el seny catalán? Dónde la sensibilidad democrática de esa tierra admirable? Dónde la izquierda que nutre la banda secesionista? Esa Ley lo dice todo. Que nadie la ignore. La razon de ser del intento de secesión. La demolición de Catalunya.

30 de agosto de 2017

Los riesgos de la Historia manipulada







Cuando el conocimiento histórico se manipula. Cuando la Historia se convierte en una herramienta obsesivamente utilizada al servicio de intereses espurios y excluyentes. Cuando la obra y las reflexiones de Jaume Vicens Vives, de Pierre Vilar o de Ramón Carande, símbolos incuestionables del trabajo histórico riguroso sobre la realidad histórica de Catalunya, se olvidan en aras de la justificación del fanatismo...

Cuando todo eso ocurre la miseria intelectual se apodera de las sociedades victimas de ese rechazo a la Historia, hasta convertirla en su principal enemigo. Sociedades refractarias a la Historia, sociedades enfermas.

Precisamente la Historia valorará algun día como se merecen a los peores dirigentes politicos de la democracia española, esa banda que, tolerantes con la corrupcion, engañando a su pueblo y anteponiendo el insulto al Estado a la condena del terrorismo, están conduciendo a Catalunya al abismo.


9 de agosto de 2017

No se pueden ignorar los impactos del turismo desbocado

Toda actividad económica descontrolada acaba generando fenómenos, comportamientos e impactos que ponen en entredicho la propia continuidad de esa actividad. Si las evaluaciones de impacto y la introducción de políticas reguladoras se aplican - o deben aplicarse - a las tareas productivas y a las infraestructuras, ¿cómo hacer caso omiso de ellas en el ámbito de los servicios?

Entre ellos, el turismo ocupa una posición primordial. Y es que a medida que sus magnitudes alcanzan umbrales insospechados, generando altas cotas de rentabilidad para los que gestionan empresarialmente el uso del espacio con fines de ocio y recreación... parece obvia la necesidad de situar en primer plano sus ostensibles contrapartidas y sus impactos más lesivos. Olvidarlos o minimizarlos resulta tan necio como contraproducente.

Pues son dos fundamentalmente: la impronta espacial a través de la degradación del espacio urbano al compás de la masificación que impide el disfrute del patrimonio apetecido y del frenesí especulativo que se apodera del mercado inmobiliario, tan disparado en sus precios como excluyente socialmente: y la precarización ominosa y salvaje del trabajo, afectado por un incremento cuantitativo que evoluciona en paralelo con los niveles más escandalosos de explotación y servidumbre.

Por eso, cuando uno oye a los residentes manifestar su rechazo a la ocupación escandalosa de un espacio de vida en el que se sienten ajenos o se detiene ante las palabras del presidente de Eurostar (ayer en Lugo), cuando alude a la facilidad de sustituir a los trabajadores afectados por contratos miserables por otros dispuestos a reemplazarlos de inmediato con salarios incluso más bajos... algo gravísimo está ocurriendo en el sector, por más que el discurso oficial haga caso omiso de estos hechos. Lo terrible es cuando todo eso se considera normal y deja de ser noticia para asumir que nada se puede hacer para evitar poner en peligro la gallina de los huevos de oro, como denominaba al turismo un tal Fraga Iribarne en los años sesenta del Novecientos.

5 de junio de 2017

La ignorancia y la zafiedad se han adueñado de la Casa Blanca

A medida que avanza la presidencia de Donald Trump, los desvaríos se acumulan en las reacciones de un personaje que ha hecho de la política una mezcla de ignorancia, soberbia, irracionalidad, demagogia, corrupción, zafiedad e indecencia. Y de agresión permanente a la información libre. Da la impresión de que sus actitudes forman parte de una huida precipitada e histérica hacia adelante al compás del descubrimiento de las informaciones que le asocian con irregularidades fiscales, espionajes y relaciones inconfensables en el proceso electoral y que pueden llevar al impeachment que le obligue a abandonar la Casa Blanca antes de que finalice su mandato. 

 Refugiado en la simpleza del eslógan en el que amparó su programa - to be American first again -, y en la concepción de su gobierno como una mera plataforma para la defensa de sus intereses empresariales y los de su banda, los norteamericanos que lo apoyaron no tardarán en darse en cuenta de que las líneas de actuación que preconiza conducen a su país totalmente en sentido contrario. Son numerosos los testimonios y análisis que así lo avalan con datos contundentes.

Bajo su mandato, Estados Unidos se convertirá en un país más pequeño, más vulgar, más despreciado, menos relevante en el escenario internacional y menos competitivo económicamente. Pasará a la posteridad como el mandatario más inepto y corrupto de la historia reciente de los Estados Unidos de América. Una pesadilla de la que los estadounidenses y el mundo acabarán librándose.

24 de mayo de 2017

De la cortesía formal al desvarío efectivo: las evidencias trágicas del secesionismo catalán


Tratarán de edulcorarlo como sea, con buenas palabras y melifluas propuestas, de mostrar la cara más amable y persuasiva, de ofrecer a la opinión pública española, aquí y acullá, los argumentos que justifiquen la necesidad de sus reivindicaciones, de atraer con la sonrisa en los labios la aquiescencia y la comprensión de la comunidad internacional y de las embajadas que la representan. Poco importan los desplantes recibidos en los escenarios extranjeros, la indiferencia o las sospechas provocadas en los auditorios a los que se dirigen y por los que abonan generosos estipendios a costa del erario público. La hoja de ruta del agit-prop reiterativo hasta la náusea sigue adelante. Lo tratarán, sin duda, pero el caparazón de la cortesía se ha resquebrajado ya para siempre. Bajo el trampantojo del referendum pretendido inconstitucionalmente se esconde la "metodología" real de sus pretensiones. Con la denominación de Ley de Transitoriedad se ha elaborado el cúmulo de perversiones legales y de retrocesos en derechos y libertades a los que se enfrentan los catalanes que secunden tamaño despropósito. Como cabía prever, todo ha quedado, al fin, al descubierto.

Nada igual ha ocurrido en el panorama internacional. Se acabó la farsa para convertirla en tragedia. Trágico a fuer de real. Es importante que se sepa, que se proclame a los cuatro vientos,que nadie lo ignore, que se aclare de una vez por todas la ínfima catadura política y moral de la banda que manipula y miente a los catalanes, mientras sojuzga el funcionamiento del Parlamento. La lectura de la columna de Vidal-Folch resulta esclarecedora. Deja en evidencia la treta y la añagaza con la que intentan construir la secesión, que convertirá a Cataluña en algo parecido a Kosovo.

Ya lo he señalado alguna vez en esta misma ventana. Ninguna administración seria y solvente en el mundo se prestará a secundar tamaña desvergüenza.

18 de mayo de 2017

¿Es este el signo político de los tiempos que corren?

¿Simboliza el gobierno formado por Emmanuel Macron el rumbo hacia el que tiende en nuestros días la política en Europa? Derrotadas electoralmente las opciones históricas, basadas en la disyuntiva entre la izquierda y la derecha, se ha acabado imponiendo la orientación que se sitúa por encima de esta dualidad defendiendo la moralización, es decir, la ética como principio inspirador de la acción pública. Tan intensa y tan grave es la corrupción, que impregna el núcleo y la epidermis de la vida política, que sólo cabe invocar la defensa de la honestidad por encima de las ideologías, que se dicen periclitadas.


 
Bajo este paradigma en pro de lo ético, y con un presidente situado au dessus de la fórmula partidaria clásica, la decisión en poder de los responsables designados (ministros) se desglosa, sin embargo, en dos formas de entenderla bien delimitadas ideológicamente.

Y es que si las líneas aplicadas a las tareas de carácter social y ambiental aparecen encomendadas a los políticos socialdemócratas, las orientadas a la gestión de la economía priman a los gobernantes de filiación liberal, inequívocamente decantados a la preservación de los principios del capitalismo en su versión más selectiva.
¿Va por ahí el signo de la política de nuestro tiempo?

27 de abril de 2017

La penosa y patética deriva de Lluis Llach




Cada vez estoy más convencido de que la ideología nacionalista, la rabiosa y fanática mentalidad que obnubila las mentes, exacerba el sectarismo y empobrece las conciencias, acaba por destrozar la calidad intelectual de quienes se adscriben a ella, abandonando las sensibilidades que en otro tiempo, y no demasiado lejano, les distinguieron. Es una ideología perversa, a cuyo socaire se han cometido y cometen tantas aberraciones. No está de más evocar en este sentido la reflexión expuesta por Stefan Zweig en el prefacio de su obra El mundo de ayer. Memorias de un europeo - "una lección magistral sobre la demolición de los vínculos entre palabra y verdad”, en opinión de Rafael Argullol - cuando señala: “he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea.”


Cuántas veces los de mi generación hemos entonado en tiempos no demasiado lejanos las canciones de Lluis Llach, que aprendimos en catalán y que mantenemos vivas en la memoria como expresión de mensajes que, frente a la dictadura ominosa, reclamaban libertad y asumían como letras combativas la defensa de la igualdad y el respecto a los derechos humanos. Raimon, Pi de la Serra, Ribalta, Raimon, Paco Ibáñez, Elisa Serna, Llach... una estirpe inolvidable en la historia de la democracia española. La mayor parte de ellos permanecen en el recuerdo, admirados al preservar la coherencia de la que siempre hicieron gala.

Por eso sorprende y provoca lástima, que no indignación, la postura servil con el nacionalismo más excluyente que ha acabado adoptando sin pudor Lluis Llach, asumiendo la función de mamporrero que en el reparto de papeles le asignan los que reclaman y utilizan su prestigio declinante para meter en vereda a cuantos se resisten a esa presión secesionista que, abocada al fracaso, provoca el menosprecio y la indiferencia, cuando no el hazmerreir, de la comunidad internacional.

Triste destino, a la postre, el de un intelectual otrora brillante y hoy penosa caricatura de sí mismo, convertido en un farsante manipulador de la historia y de las conciencias de los ciudadanos catalanes, y enarbolando con furia la "estaca" no para reclamar justicia y libertad, sino para amenazar con lenguaje trabucaire y chulesco a los que desean respetar la legalidad que institucionalmente les ampara.

15 de abril de 2017

Que nadie olvide el bombardeo de Gernika hace ochenta años





Cuando se cumple una semana del acto de entrega de las armas por parte de la banda criminal ETA y a once días del 80 aniversario del bombardeo de Gernika por la aviación nazi, efectuado con la aquiescencia de los militares españoles insurrectos, he visitado la villa simbólica de los vascos. Hoy se muestra como una ciudad hermosa, bien urbanizada, tranquila y hospitalaria. Rezuma paz por doquier. Una paz a la que se concede la importancia histórica y cultural que tiene en los paneles de ...un Museo especificamente dedicado a la defensa de los Derechos Humanos y al cultivo de la memoria sempiterna sobre lo que esa villa vivió el 26 de abril de 1937.




Impresiona encontrarse con esas evocaciones, que reflejan hasta qué punto la destrucción de Gernika supuso no solo un castigo atroz a una sociedad concreta sino la experimentación de la barbarie sobre poblaciones inocentes, que preludiaba lo que iba a ocurrir dos años después en Europa. España como laboratorio de la muerte masiva. Así la concibieron los nazis, los fascistas italianos y los rebeldes franquistas. Habrá que esperar al año 1997, sesenta después de la barbarie, para que el Estado alemán reconociese la responsabilidad de ese país en la tragedia.




El silencio y el respeto se imponen ante un escenario de dolor recordado, con el convencimiento de que la memoria de lo ocurrido debe quedar preservada. Son recuerdos y sensaciones que conducen, con igual actitud de respeto, a la Casa de Juntas y al recinto que acoge el roble representativo de la historia y la cultura de una comunidad que, finalmente en paz, merece ser reconocida en sus valores y significados en el marco de la rica complejidad intrínseca de España.





14 de abril de 2017

Reflexiones en torno a la idea republicana en el 86 aniversario de la Segunda República Española

Hoy se conmemora el 86 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española. No voy a insistir en los argumentos que se vierten en torno a esta experiencia tan importante en la Historia de España y que a nadie deja indiferente. La efeméride, que celebro todos los años con el recuerdo emocionado, me suscita esta reflexión.

La evolución y las transformaciones de la Historia han superado irreversiblemente la etapa en la que las Monarquías simbolizaban a los Estados y a sus ciudadanos. Desde 1789 los soberanos quedaron arrumbados por la ola republicana, imparable en adelante. Es el espíritu republicano - libertad, igualdad, fraternidad, con todo su corolario de manifestaciones - el que marca desde entonces el rumbo de los tiempos. Afortunadamente.

Por eso, incluso en los Estados aún regidos por instituciones hereditarias de corona y cetro el papel desempeñado por las Monarquías y sus cohortes familiares deben ajustarse a los principios que reivindican la ética y la ejemplaridad como pilares esenciales de sus actitudes y comportamientos.

Ya sé, ya, que son muchos los políticos republicanos en los que la moralidad republicana brilla por su ausencia; son los contraejemplos a desechar. Mas en el caso de las Monarquías es evidente que en la preservación de esos valores reside la única garantía de su supervivencia, la fuente de su legitimidad. Pues, ¿qué sentido tienen los Reyes si no son ejemplares éticamente para su pueblo? ¿Qué valor cabe concederles cuando ellos mismos y sus dinastías incurren en las corruptelas más escandalosas?


Tales son algunas de las reflexiones que en su día me suscitó  la visita al edificio religioso donde reposan los restos de los reyes daneses en Roskilde, no lejos de Copenhague. Detenerse con la mirada ante lo que ofrece ese escenario repleto de soledad plantea al viajero con toda nitidez el sentido y la razón de ser de las Monarquías en los tiempos que corren, afortunadamente cimentados en el significado de la "res publica". Una ciudad y un lugar merecedores de una visita.

13 de abril de 2017

Evocaciones del pasado: una visita al patrimonio industrial de Valmaseda


Tranquilo, relajado, transcurre el Cadagua por tierras del sur de Vizcaya, provenientes del septentrión burgalés. Da la impresión de que no pasa nada, pero ha pasado tanto. Me detengo a observar la importancia de ese rio en la industrialización vasca y me sorprenden las obras de ingeniería que jalonan su curso con el fin de aprovechar la fuerza motriz del agua. Proyectos espectaculares.

Hace 52 años visité con mi padre la fábrica de boinas La Encartada. Él las vendía en su pequeño comercio burgalés. Le invitaron a visitarla y yo le acompañé. Aquello iba a ser mi sino. Para mí, aquel lugar era el fin del mundo. Entonces - la fábrica- estaba a pleno rendimiento. He vuelto a esa factoria mitificada en la memoria y hoy convertida en impresionante testimonio de patrimonio industrial. Admirable, una maravilla, todo el ciclo integrado de la fabricación textil a partir de la manufactura de la lana. Duró cien años, de 1892 al 8 de agosto de 1992. Merece la pena verlo de cerca. Aún sigue produciendo electricidad mediante su salto de agua y que vende a Iberdrola, lo que genera un beneficio con destino al mantenimiento del museo.

Antes de llegar a ese complejo fabril he conocido casualmente en el paseo a Pancho Pastori, arquitecto y fotógrafo de Montevideo. Un artista interesante, la verdad. Son las sorpresas que los viajes sin guión previo proporcionan. Hemos departido durante un rato a la sombra de las escuelas mientras comentabamos la imagen inconfundible del Cadagua en Valmaseda, cabecera de la comarca vizcaina de Las Encartaciones.

10 de abril de 2017

Cuando los despoblados se confunden con la tierra


El rural profundo se despuebla y el caserío acusa las huellas del vaciamiento demográfico. Pero no siempre el abandono es absoluto. Con frecuencia se reconstruyen algunas casas, se levantan nuevos edificios (con aberraciones estéticas clamorosas), para albergar esporádicamente a los que desde las ciudades acuden a sus pueblos de origen a descansar y respirar. Son notas arquitectónicas excepcionales en medio del silencio, que de cuando en cuando se interrumpe fugazmente. Un signo del cambio de uso del espacio edificado en ese mundo tan crítico. Esa España a la que llaman "vacía", pero que ofrece un "vacío" matizable.

Sin embargo, cuando la vida se extingue y a nadie interesa mantenerla de ningún modo, la naturaleza acaba retomando la importancia que corresponde a la falta de presencia humana. El espectáculo llama la atención cuando las construcciones están labradas en adobe. Poco a poco, el derrumbe se impone, las casas pierden el equilibrio y van desapareciendo. Lo que queda de la construcción se confunde con la arcilla, todo aparece empastado por el ocre que uniformiza la imagen de la desolación. En Otero de Sariegos (Zamora). El mejor observatorio para contemplar el complejo endorreico de Villafáfila. Donde uno se siente tan deslumbrado como empequeñecido.


8 de abril de 2017

Al fin, ETA derrotada






AL FIN. Acaba de ocurrir. 8 de abril de 2017. Desarme total de Euskadi Ta Askatasuna. Se acabó.

Tratarán de presentarlo como un acto de buena voluntad, como la expresión de un propósito del que han acabado convenciéndose. Obscenamente tratan incluso de adornarlo como un gesto de "artesanos de la paz", que "entregan las armas al pueblo".  Frases hueras, de marketing rancio, que no embaucan a nadie. Pelillos a la mar. Pero no. Es una derrota. La banda criminal ETA, que durante cuarenta y tres años ha sumido en la muerte y el terror a la sociedad española, ha sido derrotada. En toda regla. Sin haber conseguido ninguno de sus fines. Ha triunfado el Estado, el Estado de Derecho. Sin paliativos. Su disolución es cuestión de muy poco tiempo.







AL FIN. Desaparecerá para siempre la estética sórdida y tenebrosa impuesta por la banda en el espacio público. Incluso en los cantones - callejas transversales- de las ciudades vascas (en la segunda foto, Mondragón) volverá a salir el sol, al tiempo que la mugre quedará olvidada en la Parte Vieja donostiarra, mientras la sociedad española, incluyendo la vasca, mirará, satisfecha por lo logrado aunque sin olvidar los cerca de 900 asesinados por ETA, hacia el horizonte que se abre, tras la escultura de Eduardo Chillida, en la playa de la Concha de San Sebastián, no lejos del Barrio del Antiguo, que tanto sufrió.


1 de abril de 2017

El arte estimula la creación de espacios imaginativos



Los contrapuntos en la percepción de las diferentes formas del arte alientan y estimulan la imaginación de quien las contempla. Magnífica es la perspectiva que ofrecen las esculturas, suavemente modeladas en bronce, de Henry Moore frente a los relieves en piedra, donde se simboliza la Historia de España a finales del siglo XV en el Colegio de San Gregorio, en Valladolid.

Imaginemos, por un momento, que Fray Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda salen a la plaza, tras la batalla dialéctica que mantuvieron durante la Controversia de Valladolid, celebrada en ese edificio en 1550, y que tan decisiva fue en el reconocimiento de los derechos de los indígenas americanos. Con la mente agotada y el ánimo necesitado de estímulo visual, es muy probable que ante las imágenes de Moore recobrasen el sosiego que esas modulaciones proporcionan a cuantos se situan ante ellas para entender que las aristas de los argumentos pueden ser matizadas por las sinuosidades que el escultor británico ha proporcionado a sus obras como réplica, siquiera sea temporal, a la rotundidad de los estilos, las filigranas y los alardes estéticos propios del gótico tardío.

Un recuerdo emocionado a la Librería de Eva



A la ida o a la vuelta, en relación con mi rumbo profesional cotidiano, paso a diario por la calle Torrecilla, alternativa, en un sentido u otro, a la de Cadenas de San Gregorio, la de los museos, una de las más apetecidas de Valladolid.

Pero la de Torrecilla me atrae, porque en ella impera el pequeño comercio, nutrido de establecimientos diversos que pugnan por sobrevivir en un mundo banalizador de franquicias y grandes superficies, ante las que reividican su existencia estas tiendas modestas, que coordinan estrategias para atraer a la clientela mediante el marchamo de identificación que el nombre de la calle procura.

En ese trayecto hace unos días cerró la librería de Eva. De la librera más sensible, afable y cultivada que he conocido. Muy a menudo me detenía en su escaparate, y a veces entraba para ver lo que tenía, para comprar alguna novedad o simplemente para charlar. Con qué celo, con qué cuidado, con qué solvencia mimaba sus libros y los transmitía al visitante. Era algo tímida, pero la timidez se desvanecía cuando alguna obra llamaba la atención del cliente, que Eva entendía como una invitación al descubrimiento del libro deseado.

De pronto, sin saberlo de antemano, la encontré a la puerta de la librería, con el escaparate cubierto por una cortina de papel que cegaba para siempre el espacio interior, donde hasta entonces los libros ejercían su reclamo.

- ¿Qué pasa? le dije.
- Cierro - me contestó- me jubilo. Esa fue la respuesta. No quise indagar más. Seria como nunca. Con la mirada ante el cristal.
- Lo siento. De veras. Somos muchos los que te echaremos de menos.
- Gracias.
- Gracias a tí, Eva
- Adiós
- Hasta siempre, librera. Me gusta lo que has dejado escrito como despedida, como legado de lo que para ti ha supuesto tu dedicación al libro. Lo voy a fotografíar y a difundir.
- Gracias


Cuántas lecciones extraemos de las pequeñas librerías. De los libreros cultos, entregados al oficio, verdaderos sabuesos a la búsqueda, al descubrimiento y a la transmisión sensible de lo que un libro signífica. El olor al papel, el silencio, el contacto del lector con ese universo de sorpresas sin límite. Un placer. La experiencia de Eva me ha recordado a Pepe, el de la Librería Relieve. Esta tarde he visitado a Miguel, en Sandoval, en la Plaza del Salvador. Jamás he comprado ni compraré libros en otro tipo de librerías.


Al día siguiente, desde la Casa del Sol y a mediodía, vi pasar a Eva de camino a Santa Clara con un trolley seguramente lleno de libros. No me atreví a saludarla, pero la contemplé hasta que se perdió en la mirada. Sentí admiración hacia esa persona. Espero volverla a ver algún día para hablar de libros. Su experiencia no tendrá precio.

Hoy he vuelto a pasar por la calle Torrecilla. Mañana y al otro... y al otro, lo haré también. Sin Eva ya no es la misma. Small is beautiful. ¿No les parece?

27 de marzo de 2017

De cuando "Patria", la novela de Fernando Aramburu se hacía necesaria





Faltaban aún dos años para que ETA anunciara el cese de su historia de muerte, destrucción y extorsiones. Pero ya asomaban en los espacios públicos donostiarras los reclamos a favor de la desaparición de esa banda criminal. Al cruzar por la plaza de Alderdi Eder de San Sebastián pude leer entonces y tomar nota de esa reclamación expuesta en la fachada del Ayuntamiento. A unos pasos, permanecía ya cerrado definitivamente el espacio ocupado por la Libreria Lagun, que atendió durante años con exquisito cuidado María Teresa Castells, esposa de José Ramón Recalde, contra quien atentó ETA, en la falda del monte Igueldo, en septiembre de 2000. No le mató, pero perdió la voz. Cuántas conversaciones mantuve con ellos en aquellas temporadas de mediados de los setenta en las que me instalé en San Sebastián mientras realizaba la Tesis Doctoral.

Con motivo de aquellos encuentros, José Ramón me comentó en alguna ocasión hasta qué punto se necesitaba una novela que describiera el trauma sistémico provocado en la sociedad vasca por los crímenes del nacionalismo arropado por los curas trabucaires que en capillas y sacristías ungían con sus manos y su indecente verborrea en los pueblos y desde el obispado las acciones de los matones sin alma. Así se lo comenté hace unos días (24 de marzo) a Fernando Aramburu cuando presentó su novela "Patria" en Valladolid. Esa novela - le dije - era una necesidad, algo que debía llevarse a cabo para poner al descubierto el clima de desolación, fractura y miseria moral en que se ha desenvuelto durante décadas la sociedad vasca. Lástima que Recalde no viviera para verlo, leerlo y comentarlo. Hoy, Lagun sobrevive en la calle Urdaneta de San Sebastián. Me he prometido a mí mismo regresar a esa librería heroica para conmemorar el hecho de que, al fin, alguien haya puesto negro sobre blanco la magnitud de aquella tragedia.

Los muros de la globalización

He comenzado esta tarde a estudiar este tema, dada su importancia geográfica y la gravedad de su significado. Y es que, como podemos comprobar día a día, la organización y el funcionamiento del espacio mundial ofrecen en nuestra época una configuración contradictoria, que no cesa de acentuarse. La globalización de la economía y la acentuación de las aproximaciones permitidas por las tecnologías de la información y la comunicación marcan un rumbo irreversible en las pautas de comportamiento que al tiempo que reducen el tamaño del planeta tejen entre las sociedades unos vínculos para los que no parecen existir restricciones infranqueables.

En la lógica imperante del capitalismo global, la distancia ha dejado de ser un condicionamiento para convertirse en un aliciente, que todos – ciudadanos, empresas, instituciones – aprovechan en la medida en que afianza su conciencia de pertenecer a un mundo en el que las fronteras parecen haber desaparecido. Y, sin embargo, las fronteras como elementos de separación y de ruptura están cobrando más importancia que nunca. Importancia y contundencia a la vez.

Son los muros que por doquier fragmentan este mundo de movilidades selectivas y discriminatorias. Pues estas barreras no están pensadas para impedir el ataque de ejércitos enemigos, sino para impedir el tránsito de personas; quieren hacer frente a fuerzas persistentes y desorganizadas más que a estrategias militares o económicas; son más transnacionales que internacionales; son una respuesta a los flujos desconectados de las soberanías estatales. ¿No les parece una flagrante contradicción?

25 de marzo de 2017

Sólo con el apoyo de la ciudadanía se mantendrá la noria de la Unión Europea. Sesenta años después




Una noria moderna trabada por una estructura compleja se superpone al edificio histórico que recuerda la existencia de un pasado presente aún en la memoria. La noria gira por inercia, pero las partes que la integran no siempre se muestran dispuestas a mantener la velocidad y el ritmo predeterminados por los mecanismos que aplican los que la dirigen. Tradición y modernidad, complejidad con pretensiones de armonización no siempre bien entendidas. Es posible que la imagen, obtenida en Ostende, en la ciudad belga que se asoma al Mar del Norte, y no lejos de donde se gobierna el proyecto comunitario europeo, simbolice esa ambiciosa construcción geopolítica y económica que hoy vio la luz hace sesenta años.


El panorama es sombrío, como la jornada en la que se tomó la fotografía. Pero ahí sigue, condicionada por la dificultad de integrar realidades estatales tan heterogéneas. ¿Alquien pensó alguna vez que cohesionar ese elenco tan dispar de naciones era tarea sencilla? No es una experiencia fracasada, en mi opinión. Hay en su evolución momentos admirables. Hoy, sin embargo, y más que nunca, es la demostración de un ingente desafío, inédito en la historia e irreproducible en otros escenarios, que pone en evidencia las enormes dificultades que encierra todo proceso de integración supraestatal y que, tras seis décadas de vida, aparece expuesto al dilema de recuperar la confianza de la ciudadanía o desaparecer. Entonces la noria quedará desmontada y el pasado pesará como una losa.

26 de febrero de 2017

La España plurinacional: un concepto reaccionario

Vamos a ver, después de lo vivido durante siglos, de los desplazamientos incesantes de los ciudadanos, de la mezcla de culturas, paradigmas y sensibilidades, de las multiples experiencias compartidas, de la mixtura de las lenguas, de las interrelaciones sin fin... de todo lo llovido... ¿se puede, con honestidad intelectual y conocimiento de la historia, seguir preconizando la plurinacionalidad de España? ¿No supone esa afirmacíón un retroceso histórico, una involución del pensamiento, una introversión en lo excluyente?

Cada vez me reafirmo más en la necesidad de reivindicar los principios basados en la triple dimensión de la modernidad sustentada en el más importante acontecimiento de la Historia, el más relevante, el que cimienta el tránsito de súbdito a ciudadano, el que ratifica la dimensión de los derechos humanos por encima de las identidades, retrógradas, interesadamente fabricadas. La Revolución Francesa. El salto cualitativo que supuso fue inmenso. LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD. A estos lemas añadiría un cuarto: LAICIDAD.

Todo lo demás son chorradas o memeces oportunistas para encontrar refugio egoísta e insolidario con el fin de amparar los intereses autojustificativos en el magma de la política "pro domo sua" adoptada por quienes las defienden, pensando que aportan algo nuevo, cuando en realidad es una propuesta megarreacionaria.

23 de febrero de 2017

El proceso independentista catalán: respuestas tardías e indiferencia internacional.

Más de una docena de visitas han realizado miembros del gobierno de España a Catalunya en los últimos dos meses. Aprovechando que el Francolí pasa por Tarragona, he ahí a uno u otra acercarse a las tierras catalanas para reunirse con representantes de la Generalitat, asistir a eventos culturales, conmemorar aniversarios de la prensa, degustar la butifarra y el postre de músic... en fin, para que se les vea, para hacerse notar, para demostrar que el Estado existe y tiene algo ...que ofrecer y que decir.


Contrasta este frenesí viajero con la indolencia, el ninguneo, la dejadez, la ausencia y la postura autista mantenida hasta ahora. Durante la nefanda legislatura de la mayoría absoluta del Partido Popular - las urnas nos libren, valga el cielo, de volver a caer en tamaño y tan perjudicial disparate - nadie del gobierno de Rajoy Brey volvió sus ojos a Cataluña para pisar sus calles, respirar su ambiente, descubrir sus valores y demostrar que la región catalana es algo importante, pero que muy importante, para España. Frente a la arrogancia y el discurso monocorde de antaño, la pasión viajera y la omnipresencia reiterada y para la galería de hogaño. Verdadero horror vacui, compulsivo y errático en pos de la propaganda.


Demasiado contrapunto para considerarlo efectivo. Me temo que nada avanza y todo se limita, al menos de momento, a la pretensión del reconocimiento de que ambas partes existen y están abocadas a entenderse, aunque no se entiendan. Demasiado tiempo se ha perdido para recuperar en dos días la confianza que Soraya Sáenz, tan sonriente como vacua y previsible ella, pretende transmitir.


A la postre tengo la impresión de que el procés derivará en un horizonte difuminado. Pero no por lo que hagan Rajoy y los suyos, ni por la ominosa corrupcion de la banda pujolista-convergente. ni por las esquizofrenias del PSC, ni por la demagogia hasta el hartazgo de ERC, ni por las aberraciones chantajistas de la CUP, ni por las mentiras acumuladas sobre el tema por sus adalides, sino porque internacionamente se ha encontrado con el desdén más absoluto. Y cuando nadie fuera de tus fronteras te ampara, cuando la indiferencia es la respuesta generalizada, la soledad acaba imperando para convertir los afanes excluyentes y exclusivistas, minados por las contradicciones, en pretensiones que el viento de la historia acaba diluyendo en formol.

20 de febrero de 2017

La obsesión museográfica



DE PASEO POR ESPAÑA. Sí, señor, hasta el fondo, hasta el final, hasta el principio, hasta lo más profundo de las esencias y de la mismidad inquebrantables. Que nada entorpezca la puesta al descubierto de lo que nos identifica, muy superior y más rutilante que lo que singulariza al pueblo de al lado, y no digamos al que no se merece ni figurar en el mapa, de manía que nos tiene. La identidad - y, si no la hay, se inventa - es lo más importante, lo único que merece la pena, la que nos justifica para alumbrar los más disparatados desvaríos.
De ahí emana el inventario de festejos, improvisados o no, que entretienen a la muchachada y con la intencíón de deslumbrar al visitante, que va a saber lo que es bueno cuando nos visite.

¿Qué no viene nadie a visitar el museo donde se da cuenta de nuestras raíces, más o menos reales? ¿Que está vacío como un erial a pastos, que decían los mapas topográficos de antaño? Pues, peor para él. Pura envidia. Aunque menos mal que no se entera, porque de eso no se habla, de la pasta que nos ha supuesto construir tamaña "infraestructura" y cuyo mantenimiento evita que nuestro enteco peculio vaya a resolver necesidades que los de la cizaña de siempre consideran prioritarias. Todo sea por el patrimonio pseudopatrimonializado o, mejor dicho, impostado.
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