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12 de agosto de 2023

En torno al concepto de "plurinacionalidad"

 

¿Supone esto un avance real, en pos del progreso y la atención a las demandas sociales, o incorpora una perspectiva con la que posiblemente muchos ciudadanos o territorios de la realidad española no habrán de sentirse necesariamente identificados? ¿No encierra esa insistencia obsesiva en la idea de plurinacionalidad - ya consagrada nominalmente por parte del grupo político que la asume y destaca como principio rector de su marca- un reduccionismo difícilmente compatible con la cohesión inherente al funcionamiento solidario de un Estado integrado e integrador?

En serio ¿Qué entendemos por plurinacionalidad? Detenerse en la definición no deja de producir sonrojo en los tiempos que corren. Del mismo modo que resulta sorprendente precisar cuántas naciones constituyen actualmente España. ¿Lo saben ustedes? ¿Alguien lo sabe? Y, también, ¿Cuántos de los ciudadanos que las habitan consideran que formen parte de una nación singularizada dentro del Estado?

Ya no se habla de Estado integrador, de cohesión, de solidaridad, de cooperación multidimensional. La obsesión identitaria domina el discurso, con simplezas como eso del "Estado compuesto", con lo que se trata de justificar la diferencia y los privilegios. Que desde la izquierda se comulgue con este planteamiento reaccionario es lamentable.

Aunque, en honor a la verdad, puede que todo quede reducido a un mero nominalismo destinado a alegrar los oídos del sujeto reaccionario y prófugo residente donde Napoléon perdió su última batalla y hoy devenido en clave de la bóveda de la política española. Convendría saberlo.

8 de agosto de 2023

La Nación, según Ernest Renan

 "Las naciones no son algo eterno. Han comenzado y terminarán. Probablemente, la confederación europea las sustituya".

Ernest Renan: Qu'est-ce qu'une nation?. Conferencia pronunciada en La Sorbonne. 11 de marzo de 1882.

Indagando sobre la cuestión, y en procura de atender un compromiso interesante, me he encontrado con esta cita, que concreta las interesantes reflexiones aportadas por Renan, un hombre de su tiempo y lúcido visionario, sobre el concepto de Nación.

El debate está abierto.

1 de noviembre de 2019

El concepto de nación en España

Por más vueltas que le doy al tema, por más que lo intento, a pesar de las lecturas sobre el asunto, no consigo aclararme sobre las confusas connotaciones actuales del concepto de "nación" y la definición de España como "nación de naciones", que, por lo visto, aunque con otra forma de expresarlo asume la idea de " nacionalidades ", contemplada en la Constitución vigente. El lío aumenta tras comprobar en el debate de ayer que los portavoces de los principales grupos parlamentarios tampoco tenían claro cuántas naciones forman España y si basta la lengua específica para que ese atributo identifique al territorio en cuestión como una nación o es necesario algo más. Es, con todo y a mi modo de ver, una noción respetable, que forma parte de la posición identitaria de cada cual y que no merece otra crítica que la que pudiera surgir ante los comportamientos excluyentes o supremacistas que sobre ella pudieran descansar o justificarse.


Sin embargo, y para aclarar las cosas y saber de qué estamos hablando, no puedo dejar de asirme de entrada al verdadero origen del concepto moderno de Nación, heredero de la Ilustración y de su formalización política durante la Revolución Francesa, que lo define asociado al cumplimiento de la ley aplicable a las personas que integran una comunidad nacional como ciudadanos libres e iguales, y en coherencia con los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Nación es, así se afirmó entonces, " la potencia soberana de un pueblo y un principio de unidad contra todas las divisiones provinciales, sociales y de órdenes del Antiguo Régimen ". Este es el sentido de la Nación que simboliza y dignifica a una sociedad moderna, plural, y que las independencias americanas, del norte y del sur, decidieron asumir con firmeza para incorporarse con credibilidad al concierto de naciones.


 Ahora bien, cuando esa perspectiva se vió adulterada, como sucedió en España, por la defensa de privilegios forales residuales y anacrónicos que frente a la Constitución de 1812, émula de la francesa, enarbolaron los carlistas en el País Vasco y en algunas zonas del Mediterráneo, se produjo una regresión brutal de los fundamentos estructuradores de la convivencia - basados, a diferencia de los ilustrados, en la invocación de Dios, Patria y Leyes Viejas - que acabó por dar al traste, tras la derogación de la Constitución de 1812 por Fernando VII, con las posibilidades de construir en España un Estado Moderno igualitario. Un Estado congruente con los objetivos ilustrados de la Constitución de Cádiz, arrumbados para desgracia de la convivencia política futura de los españoles. De ahí deriva el gran fracaso histórico de España, que tratará de afrontar la Constitución de 1978, tras más de un siglo y medio repleto de atrocidades, entre ellas una guerra civil salvaje y la larguísima dictadura que la siguió.


Es en esa plataforma profundamente reaccionaria de raíz carlista y con propensión sistemática a la violencia en la que descansan las terribles guerras carlistas - qué bien lo describió el gran Benito Galdós al narrar la segunda guerra carlista, ferozmente catalana, contra el liberalismo- y también los argumentos racistas de Sabino Arana y Enric Prat de la Riba, artífices principales del ideario nacionalista periférico construido en la segunda mitad del siglo XIX, adobado por el Romanticismo pasional y con una componente de oportunismo, insolidaridad e irracionalidad muy fuerte, mantenido sin solución de continuidad hasta hoy.


De ahí la confusión y el desbarajuste en que actualmente nos encontramos, inédito en la Europa de nuestros días. Y que además resulta inconcebible tras el enorme esfuerzo de consenso y articulación realizado por la Constitución de 1978, que, pese a todo, ha asegurado el período más dilatado de libertad y estabilidad de la Historia contemporánea de España con un modelo descentralizado que rebasa los rasgos de un Estado Federal. España está más descentralizada que Alemania, República Federal donde las haya. Que nadie lo ignore

31 de octubre de 2019

"La independencia imposible": la lección magistral del Profesor Laporta




No he leído un análisis más lúcido, coherente y bien cimentado - política y jurídicamente - sobre el tema. Cuando los argumentos amparados en la racionalidad y el conocimiento del contexto se imponen a la deriva de un proceso desbocado, cuyas contradicciones y autodestrozos no cesan de exacerbarse, sólo queda esperar a que la honestidad y la valentía política, nacida de la autocrítica y de la dignidad propia de los estadistas, si los hubiera, pongan fin a una dinámica perversa que solo conduce, de no corregirse, al desastre total y al descrédito del espacio en el que se produce.


El artículo del profesor Laporta - "La independencia imposible" - es una lección magistral de ética intelectual y de compromiso cívico. Qué réplicas podrían rebatirlo con la debida solvencia?

29 de abril de 2019

¿Hacia la distensión nacionalista?

El Presidente del Partido Nacionalista Vasco, Andoni Ortúzar, más listo que el hambre y pragmático reconocido, ha dicho que el PNV trabajará en el Parlamento a favor de "la distensión en el Estado". Ojo con la preposición: ha dicho "en" y no "con".

Soy de la opinión de que, por paradójico que parezca, el PNV va a contribuir significativamente a la amortiguación de la deriva catalana, favorecida además por la posición ostensiblemente secundaria del lunático de Waterloo, al que la sociedad catalana ha dado justamente su merecido como cobarde y aprovechado que es.

A mayor abundamiento, el resultado obtenido por un PSC más integrado en la estrategia del PSOE puede coadyuvar en esa dirección.

5 de febrero de 2018

No hablemos de Gobierno, sino de Estado. El valor de la Historia

De lectura obligada. Por fin, la reflexión que se necesitaba en España, la claridad y la objetividad como soporte del pensamiento y del buen criterio. Sí, he ahí las añagazas de los nacionalismos periféricos al descubierto. La trampa y el oportunismo como línea de actuación inveterada en el tiempo, traidora y egoista sin descanso. Pero siempre, y a la postre, sumida en el descrédito.


Cuánto valor e importancia tiene la Historia cuando se plantea con rigor, cuando los argumentos bien sustentados prevalecen sobre la falsedad interesada. Por eso es el principal enemigo a batir, el objetivo a demoler. Y qué fácil es lograrlo cuando la irracionalidad y la manipulación históricas, que son gratis, deparan tan suculentos rendimientos, sobre los que edificar ese inmenso Patio de Monipodio en el que amparar la impunidad de la corrupción y el despilfarro a raudales. No hablemos de Gobierno, sino de Estado. Gracias, Santos Juliá.

27 de octubre de 2017

Han hundido a Catalunya en la miseria, pero España está y siempre estará con Catalunya


Si tenía que suceder algo así, que suceda, al fin. Se acabaron las ambigüedades, se ha puesto fin a las especulaciones, cada fuerza politica, cada dirigente, aparece ubicado en el sitio que le corresponde, mientras en las tierras catalanas ha quedado al descubierto la catadura real, la bajísima estofa, de los gobernantes encargados de la demolición de su país. Pues son enemigos de Catalunya más que de España, porque España sigue y Catalunya se hunde, fracturada, enfrentada, en la miseria,con un horizonte desolador mientras esa banda continúe. La región del bono basura. Declarar la independencia con 70 votos de 135. ¿Quién podrá validar eso? ¿A quién querrán engañar?

La Historia les pasará factura, porque han dejado Catalunya en el peor de los escenarios. El tandem Puigdemont-Junqueras quedará sentenciado para siempre: sujetos de la mentira, el engaño, la marrullería, la malversación. La verdad es que este tema se había convertido en una pesadilla, en una atroz zozobra, que impedia respirar y disfrutar del paisaje. Si les digo la verdad, me siento más relajado aunque me preocupa la situación en que queda esa sociedad catalana, tan atractiva en otro tiempo y hoy sumida en el desastre. La experiencia vivida será considerada como el contraejemplo de la política, como la manifestación de las perversidades derivadas de la mentira, la manipulación de las conciencias, de la corrupción y el fanatismo. Otra expresión más de la depravación a que conduce el nacionalismo xenófobo y excluyente.

Ha llegado el momento de que la Ley prevalezca, de restablecer el orden y convocar elecciones. Saldremos de esto, no les quepa duda.

20 de octubre de 2017

Del trauma a la sensatez: hacia la superación del secesionismo reaccionario y excluyente







Ignoro qué pasará y cómo evolucionará el chantaje secesionista, profundamente reaccionario e ilegal, que un sector de la sociedad catalana está realizando contra España, contra la Unión Europea y contra el Derecho Internacional. Todo está abierto todavía, aunque estamos a punto de alcanzar la fase cenital del "ciclo del producto", que, como siempre ocurre en la estructura de los ciclos, abrirá paso a la curva descendente.


Si esa fase, muy delicada y no exenta de riesgos, es bien gestionada, conforme a la Ley, por el Gobierno del Estado y sus formaciones políticas más responsables, las derivas nacionalistas, basadas en la manipulación de la historia y de la geografía, en la mentira propagandística, en la insolidaridad y en los propósitos de exclusión social, cultural y étnica, quedarán neutralizados en España y en la Europa integrada por mucho tiempo. Ojalá.


Es tan traumática la catarsis que está teniendo lugar en nuestro país que las lecciones y advertencias extraídas ejercerán, a mi modo de ver, un poderoso efecto disuasorio a la hora de acometer aventuras tan desafortunadas y lesivas desde todos los puntos de vista como la que estamos viviendo y observando allende el Ebro. Será como vacuna protectora, como antídoto frente a la irracionalidad. Mas no cabe duda del importante margen de responsabilidad que en esta posible y deseable reversión de la tragedia provocada van a desempeñar las estrategias de relocalización empresarial frente a la inseguridad jurídica, los efectos de la globalización refractaria a las fronteras y la actitud contundente y clarificadora respecto al secesionismo tramposo por parte de la Unión Europea, a la que justamente se rinde hoy homenaje en el Teatro Campoamor de Oviedo al compás del "Asturias, patria querida". ¿No les parece?


(Obtuve esa foto recorriendo el Barrio del Raval cuando Barcelona era Barcelona)

4 de octubre de 2017

Es necesaria una novela sobre Cataluña como la que Fernando Aramburu escribió sobre Euskadi

Comienza a echarse de menos una novela concebida con el propósito que en su momento inspiró y se plasmó en la impresionante "Patria" de Fernando Aramburu. Qué curiosa coincidencia, aunque nada tenga de casual. Se ha acabado imponiendo tanto en el Pais Vasco como en Cataluña la necesaria catarsis provocada por un texto de ficción que recoja las vivencias que condicionan negativamente los comportamientos culturales, sociales y personales de espacios lacerados, mediante una cuidada y sistemática planificación en el tiempo, por las derivaciones más espurias del nacionalismo excluyente y supremacista.




Las lecciones extraidas de la obra de Fernando Aramburu, la novela más leida en España en el último año, nos conducen inevitablemente al deseo de encontrar una explicación convincente a la desestructuración de una de las sociedades más dinámicas e innovadoras de España, como ha sido la catalana, sumida hoy en la confrontación, en el insulto, en el rechazo inmisercorde hacia el discrepante. Una sociedad patológicamente fracturada. La sociedad más deteriorada del espacio comunitario europeo, al menos hasta que deje de pertenecer a él.

No es un proceso que se fragüe en un día, como tampoco lo fue en Euskadi. Se construye a lo largo del tiempo, implacable y destructivo como la gota malaya. El recurso a la tergiversación obsesiva de la historia, al tópico descalificador, al desprecio hacia la diferencia, al rechazo sin precauciones ni restricciones, van creando poco a poco, y sin reversión posible, ese caldo de cultivo que, al fin, cristaliza en el odio sin paliativos hacia "lo español". Es la inoculación gradual del fascismo, con todo el corolario de perversiones que trae consigo, a cual más nociva, como la que tiene que ver con la manipulación de la información, con el señalamiento público y con la intimidación del disidente, como atrozmente describe la cineasta catalana Isabel Coixet. Todo, hasta lo nimio y coyuntural, forma parte de un pretexto, todo es aprovechable, para agravar la fisura que no cesa. La identidad como paradigma divisor, la "patria" como refugio exclusivo. Comportamientos reaccionarios, antitéticos del progreso y la solidaridad. ¿Qué hacen los que se dicen de izquierda secundando tanto disparate? ¿Para cuándo las reacciones de los dirigentes independentistas del Gobierno catalán o del Ayuntamiento de Barcelona contra tanto desvarío? Su silencio les convierte en cómplices del escrache y la extorsión.

Y, aunque bien es verdad que, por fortuna y a diferencia de Euskadi, la violencia criminal no ha dominado en el espacio catalán, no es menos cierto que las rupturas de la amistad, las disensiones familiares, la pérdida de las confianzas antes construidas, las conversaciones evitadas para no molestar, la prevalencia de la sospecha hacia el que no piensa en clave identitaria como actitud permanente y dogmáticamente asumida, la incapacidad para reconocer que las fronteras lesionan la convivencia, se muestran como legados funestos transmitidos con la velocidad de la pólvora por los aberrantes caminos de irracionalidad hacia los que ha conducido en España, uno de los países más descentralizados del mundo, el nacionalismo cerril de boina y barretina.

24 de septiembre de 2017

El periodo más satisfactorio de la Historia de España

Sin duda tiene muchas imperfecciones, merece ser corregido en comportamientos censurables y sancionables, son muchas las situaciones que obligan a la rectificación, la critica y la autocrítica se hacen obligadas, su clase política es manifiestamente mejorable... Pero qué quieren que les diga. No ha habido ningún período igual en su Historia como el que nos ha tocado vivir, desde Indibil y Mandonio hasta nuestros días. Debemos felicitarnos por ello.

Me refiero a España, a ese país del Suroeste de Europa, que marca la bisagra entre Oriente y Occidente. Ese territorio que, cimentado en el Mediterráneo y en Centroeuropa, mira al Atlántico. Es un país libre, democrático, estructurado, con un sistema institucional que, constitucionalmente diseñado, funciona dignamente y que asegura unas relaciones de equilibrio que tanto se necesitan en un espacio de mezcla de culturas, de interrelaciones sin fin, de crisol de ideas y mentalidades, que se han ido fraguando a lo largo del tiempo hasta dar lugar a una valiosa y enriquecedora pluralidad integrada.

A estas alturas de la vida, y mirando a mi alrededor, me identifico con este Estado, defiendo la Constitución aprobada en 1978 y repudio con convicción los movimientos reaccionarios, tributarios del más rancio carlismo, que, basados en la falsedad, en el engaño y en la manipulación, quieren destrozarlo sobre la base reivindicativa de una plurinacionalidad que, en términos objetivos,es más una antigualla y  falacia interesada que realidad a defender, pues no encubren otra cosa que xenofobia y rechazo al diferente. Bajo la losa del nacionalismo aflora toda suerte de aberraciones e intereses inconfensables. Lean a Stefan Zweig y sabrán lo que es bueno.

27 de abril de 2017

La penosa y patética deriva de Lluis Llach




Cada vez estoy más convencido de que la ideología nacionalista, la rabiosa y fanática mentalidad que obnubila las mentes, exacerba el sectarismo y empobrece las conciencias, acaba por destrozar la calidad intelectual de quienes se adscriben a ella, abandonando las sensibilidades que en otro tiempo, y no demasiado lejano, les distinguieron. Es una ideología perversa, a cuyo socaire se han cometido y cometen tantas aberraciones. No está de más evocar en este sentido la reflexión expuesta por Stefan Zweig en el prefacio de su obra El mundo de ayer. Memorias de un europeo - "una lección magistral sobre la demolición de los vínculos entre palabra y verdad”, en opinión de Rafael Argullol - cuando señala: “he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea.”


Cuántas veces los de mi generación hemos entonado en tiempos no demasiado lejanos las canciones de Lluis Llach, que aprendimos en catalán y que mantenemos vivas en la memoria como expresión de mensajes que, frente a la dictadura ominosa, reclamaban libertad y asumían como letras combativas la defensa de la igualdad y el respecto a los derechos humanos. Raimon, Pi de la Serra, Ribalta, Raimon, Paco Ibáñez, Elisa Serna, Llach... una estirpe inolvidable en la historia de la democracia española. La mayor parte de ellos permanecen en el recuerdo, admirados al preservar la coherencia de la que siempre hicieron gala.

Por eso sorprende y provoca lástima, que no indignación, la postura servil con el nacionalismo más excluyente que ha acabado adoptando sin pudor Lluis Llach, asumiendo la función de mamporrero que en el reparto de papeles le asignan los que reclaman y utilizan su prestigio declinante para meter en vereda a cuantos se resisten a esa presión secesionista que, abocada al fracaso, provoca el menosprecio y la indiferencia, cuando no el hazmerreir, de la comunidad internacional.

Triste destino, a la postre, el de un intelectual otrora brillante y hoy penosa caricatura de sí mismo, convertido en un farsante manipulador de la historia y de las conciencias de los ciudadanos catalanes, y enarbolando con furia la "estaca" no para reclamar justicia y libertad, sino para amenazar con lenguaje trabucaire y chulesco a los que desean respetar la legalidad que institucionalmente les ampara.

27 de noviembre de 2012

Las lecciones de Catalunya


Hace tiempo que Barcelona derribó sus murallas y la ciudad se abrió a ese mundo de posibilidades y perspectivas que la convirtieron en "La ciudad de los prodigios" tan bien novelada por Eduardo Mendoza. Es una ciudad abierta, espléndida,  en una Comunidad, en un país, que siempre ha sido mucho para España y para Europa. Precisamente en la complejidad de su sociedad, en la diversidad de culturas y visiones que coexisten en su seno radica la riqueza de Catalunya, que nunca pasa desapercibida cuando se la visita, tanto en las ciudades más populosas, como en las pequeñas o en los pueblos que salpican una trama de paisajes espectaculares. De su entidad no cabe duda y de su identidad tampoco, aunque en eso de las identidades conviene andar con cuidado porque con frecuencia, y a su amparo, permanecen latentes posiciones, discursos e intereses cuyos aspectos más cuestionables quedan diluidos por el simplismo del slogan que todo lo minimiza en la frase hecha con el fin de encubrir o difuminar la realidad, siempre más compleja y contrastada. Cuando se adoptan decisiones que aventuran horizontes forzados, la sociedad reacciona para acabar dejando las cosas en el lugar que la propia sociedad desea. He ahí el mérito de la democracia y la servidumbre que amenaza el prestigio de quienes pretenden utilizarla en beneficio propio atribuyéndose liderazgos no bien calculados.

Pasó en el País Vasco con Juan José Ibarrexte y pasará ahora en Catalunya con Artur Mas. A la postre, ambos tendrán una deriva parecida, en mi opinión, por más que el segundo trate de mantener un protagonismo que ha quedado muy resentido y que seguramente condicionará a partir de ahora su rumbo político. ¡Cuántas lecciones habrá extraido también de esta experiencia el pragmático Iñigo Urkullu!; ese individuo que no olvida lo que le ocurrió al predecesor de Patxi López y que tan confortablemente está instalado en su Concierto Económico privilegiado. En el fondo, que nadie se engañe, es lo que verdaderamente pretende, en su pulso tan ferviente como arriesgado, el señor Mas. Es cierto que las posiciones soberanistas tienen mayoría en el nuevo Parlament del Parque de la Ciutadella, pero su engarce no será fácil ni cómodo para sus cabezas de serie, pues conocidos son los altos riesgos inherentes a los pactos  con opciones independentistas, de los que hay pruebas abundantes tanto en Catalunya como en el País Vasco. No tendrán más remedio que reconocer que, quiéranlo o no, forman parte de una sociedad plural con la que han de coexistir en el seno de un Estado que los necesita y con el que seguramente tendrá que marcar una hoja de ruta y de compromisos mutuos, revisados hasta donde la Constitución y los equilibrios apoyados en un diálogo necesario lo permitan, para llegar a la conclusión de que las advertencias de las urnas nunca deben quedar desatendidas.

12 de junio de 2009

Los alicientes de un mundo por conocer



Tras unos días de reflexiones demasiado serias quizá, motivadas por el momento que estamos viviendo, me limitaré simplemente a destacar hoy el placer de abrirnos a otras perspectivas, a otros paisajes, a otros escenarios, a otras voces para comprender que ni estamos solos ni lo que nos ofrece el mundo debe ser menospreciado ni, menos aún, ignorado. Decía ayer Guy Laforest, ex presidente del partido nacionalista Acción Democrática de Quebec, que "la regla de oro de un intelectual es antes de nada criticar el nacionalismo propio".

De ahí el interés, la necesidad, el deseo de...



Ver otro cielo, otro monte,
otra playa, otro horizonte,
otro mar

Otros mundos, otras gentes
de maneras diferentes
de pensar


¿No les parece que así viviríamos mejor, que ello nos permitiría evitar los riesgos del ensimismamiento y del menosprecio a lo diferente?

Imagen: Ciudad de Copacabana, punto de partida de las expediciones al Lago Titicaca en su sector boliviano.
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