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4 de marzo de 2025

El fracaso de la cooperación estratégica de la Unión Europea con Rusia

 


La Europa recortada. Dibujo de José María Nieto González en Diario ABC, de Madrid. España. 3.marzo.2025

Es bueno invocar la Historia y la Geografía para sustentar razonamientos sólidos y convincentes cuando se trata de defender la idea de que Rusia forma parte de Europa y abogan, en función de esos criterios, por una voluntad de cooperación. Pero también es pertinente traer a colación la política, que a menudo contradice o somete a revisión los argumentos aportados por ambas disciplinas.

Hago uso para fundamentar esta entrada, que varios amigos me han reclamado, de las notas tomadas en el Instituto de Estudios Europeos en 2015 sobre el tema sometido a debate y que tuve el honor de coordinar.

En ese encuentro - dedicado a analizar las relaciones entre la UE y Rusia a raíz de la ocupación rusa de Crimea - se aludió al papel prometedor desempeñado en su momento por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), nacida en los setenta, y considerada tras la Guerra Fría como un espacio privilegiado de intercambio entre Rusia y la UE sobre cuestiones de seguridad, defensa y colaboración científico-técnica. Rusia se consideraba parte de la civilización europea y aspiraba a sumarse al proyecto europeo. Ello explica que en 2000 Vladimir Putin defendiera una “Gran Europa desde Lisboa hasta Vladivostok”.

Sin embargo, en la conferencia de seguridad de Munich de 2007, un hito en la evolución de estas relaciones, el ruso planteó una crítica furibunda al modelo unipolar de un mundo dominado por Washington, y al enfoque de los Estados Unidos que, en “el ámbito político, económico, incluso en términos de ayuda al desarrollo impone su sistema de valores al resto del mundo".

El presidente ruso atacó el carácter "unilateral" de algunas decisiones estadounidenses, ignorando la opinión de la comunidad internacional: intervención de la OTAN en Yugoslavia en 1999, retirada del Tratado sobre misiles antibalísticos (ABM), invasión de Irak en 2003... También criticó la política de defensa estadounidense, dominante en la alianza euroatlántica, denunciando la ampliación de la OTAN a pesar de las promesas de no ampliación. más allá de los cuatro Estados que se unieron a la Alianza en 1999.

En consonancia con esta crítica, la OSCE, en la que Rusia habia depositado muchas esperanzas a comienzos del siglo XXI, fue vista desde entonces como un instrumento dependiente de la OTAN y supeditado plenamente a la hegemonía y a los intereses estadounidenses. Ello condujo a Rusia a cuestionar la universalidad del orden liberal que entendía como "el lado oscuro de la globalización ilimitada" (así lo definióa), viendo a la UE y sus instituciones como el deseo de imponer este orden a toda costa y de afectar definitivamente el antiguo bloque del Este por las presiones atlánticas bajo la primacía dominante de Estados Unidos.

Las revoluciones “de color” (de las Rosas en Georgia 2003, Naranja en Ucrania 2004) son analizadas por el discurso oficial ruso como emanaciones de una política de subversión occidental, basada en la extensión militar de la OTAN y la extensión político-económica de la UE, con el objetivo de cercar a Rusia y disminuir su influencia en la antigua zona soviética. Es en este contexto crítico en el que Rusia plantea en 2009 el desarrollo de su propio proyecto de integración económica mediante la creación de la Unión Aduanera Euroasiática, que cristalizará en 2014 en la Unión Económica Euroasiática. Se trata de una réplica rotunda al modelo de la Unión Europea el mismo año en el que tiene lugar la ocupación de Crimea.

La postura del Kremlin, claramente reafirmada ya en la conferencia de Munich de 2007, quedó decantada de manera definitiva a favor de la “defensa de los intereses nacionales”, y de su soberanía nacional y de la capacidad de defensa de Rusia entendiendo que la desestabilización del espacio postsoviético podría representar una potencial y grave amenaza a su seguridad. Las tensiones en Ucrania a raíz de la crisis del Maidán aceleraron este proceso con la ocupación de la península de Crimea.

Vistas las cosas desde esta perspectiva, la alianza atlántica y la fuerte hegemonía ostentada en ella por Estados Unidos se han vuelto, al fin, en contra de Europa cuando esa relación se ha visto trastocada unilateral y drásticamente por la vinculación de la estrategia norteamericana con la posición rusa, en virtud del repliegue planteado por Trump y su obsesión por compartir con Rusia el negocio de los minerales del futuro, el objetivo prioritario del delincuente de la Casa Blanca. La UE se ha quedado así abandonada militarmente por Estados Unidos y obligada a una reconversión en todos los órdenes de cuyas repercusiones cabe esperar resultados aún imprevisibles.

31 de julio de 2023

Rusia en África: hacia un nuevo colonialismo

 Otro tema que merece la atención, pese a la canícula estival. Parece oportuno no perder la perspectiva sobre los hechos más relevantes de nuestro tiempo.




La cosa se las trae. Un número significativo de países africanos decantan ostensiblemente sus estrategias a favor del estrechamiento de los vínculos con la dictadura criminal de Vladimiro Putin. Rusia impone su presencia en África mientras las relaciones del continente con la Unión Europea se debilitan o son duramente cuestionadas. El golpe de Estado en Niger y la Cumbre Africa-Rusia recién celebrada en San Petersburgo marca con nitidez el sentido de la tendencia.
Las implicaciones geopolíticas pueden ser enormes, ya que afianzan, utilizando como pretexto la denuncia del pasado colonial (al que los procesos de independencia pusieron fin hace más de sesenta años), la presencia de China que se sirve de Rusia como sicario de la iniciativa. La Rusia postsoviética se adhiere a esta estrategia para ampliar su marco de relaciones Internacionales, muy deterioradas por la invasión y destrucción de Ucrania, respaldada por esa cohorte de dictaduras africanas, a las que suman regímenes siniestros, corruptos y totalitarios como Nicaragua, Cuba y Venezuela.
África está a tiro de piedra de Europa, su riqueza mineral es inmensa y su progresión demográfica se muestra imparable. Es una cuestión que conviene analizar. En septiembre asistiré en Portugal a una reunión sobre el tema, organizada por una asociacion de amistad con Mozambique.
Pese al verano, el mundo sigue girando.

18 de septiembre de 2022

Un Buen análisis sobre la historia de Rusia

 


Escuchar al historiador británico Antony Beevor merece la pena y justifica una visita al Hay Festival de Segovia. Si en el cambio de impresiones el invitado responde a las motivaciones que le plantea el escritor, que no historiador, Antonio Muñoz Molina, los descubrimientos que aportan las lecciones de la Historia están asegurados.

Como se esperaba, asistimos a un interesante e incesante flujo de ideas, en las que se entremezclaron las reflexiones sobre el significado de la Historia y el momento que el mundo está viviendo en la actualidad. Beevor demostró ser un inmenso indagador de los hechos asociados a las situaciones de guerra, indisolublemente unidas siempre al dominio y control del territorio.. Su obra en torno a este tema es abrumadora. No hay ningún otro historiador que haya sistematizado y transmitido tal volumen de información, hasta el punto de alcanzar la exhaustividad. Su libro sobre la Segunda Guerra Mundial, 1.211 páginas, no tiene parangón ni desperdicio.
Y es que la guerra marca con su huella atroz y de tragedia la historia de la Humanidad. Adentrarse en la cuestión, como ayer se hizo en la bella ciudad del Eresma y el Clamores, ayuda a interpretar la trayectoria de las ambiciones de toda índole y sus impactos en todos los sentidos. No es posible entender, afirmó, los cambios ocurridos en el tiempo sin ligarlos a las guerras como hitos traumáticos.
A partir de esta reflexión, las alusiones a Rusia, motivo de la conversación mantenida, pues a ese país ha dedicado su último libro, fueron especialmente clarificadoras. Aunque centra la atención en la guerra civil que sucedió a la Revolución de Octubre, no pasó por alto la ocupación de Crimea y la invasión de Ucrania. Sería imposible entrar en detalles, pero no deja de ser expresivo el hecho de que Antony Beevor no puede entrar en Rusia so riesgo de ser detenido. Está sentenciado a cinco años de prisión, por haber publicado documentos confidenciales sobre las acciones de Putin durante su mandato.
Una sesión interesante

29 de marzo de 2022

Acogida y asilo a los refugiados ucranianos



 ¿Se imaginan lo que suponen y significan diez millones de personas desplazadas por la agresión rusa de Crimea? Puede ser una cifra exagerada, pero, en cualquier caso, va a alcanzar niveles espectaculares. Ese dato, estimado por la Comisión y avalado por ACNUR, equivale a tres veces la población de Madrid, cuatro la de Castilla y León, la de Portugal toda, casi el doble del censo registrado en las tres pequeñas repúblicas del Báltico... No ha habido en la historia de la humanidad tal volumen de exiliados en tan corto período de tiempo. El desafío es enorme; el problema, de una magnitud extraordinaria.

De pronto se impone la adopción de una política de asilo, acogida e integración que no tiene precedentes. Cabe pensar que ese movimiento masivo se encamina preferentemente a la Unión Europea, obligada a asumir una función para la que no está preparada. Si el país que riega el Dniéper va a quedar asolado y sus expectativas de desarrollo muy condicionadas por una recuperación difícilmente previsible en sus plazos e intensidad, ¿por dónde se encaminarán los afanes e ilusiones de una comunidad tan castigada y empobrecida?
La Unión Europa es para muchos un horizonte prometedor, estimulante, atractivo y repleto de esperanzas. No hay en el mundo un escenario igual. Ni lo habrá. Los que vivieron bajo el yugo de la Gran Mentira que fue el modelo soviético lo saben bien.

24 de marzo de 2022

Contra la agresión criminal de Rusia. Canto a Ucrania

 



Tierras negras y feraces
tierras todas, de la Ucrania malherida
qué cruel ha sido la Historia con ellas
Tierras inmensas de cereal y girasol
expandidas en el horizonte inabarcable
bajo la luz del cielo protector
y fecundadas por el Dniéper indómito que no cesa
Son tierras henchidas de amarillo y azul
Tierras hoy condenadas al hambre, a la miseria,
al ultraje por quien abusa de ellas
Miserable sea por siempre
Tierras de heroísmo y resistencia
Tierras empeñadas en vivir en paz
Abiertas al Mar Negro y al Mediterráneo allende
Solo quieren respirar
solo quieren libertad
libertad para pensar, libertad para contemplar
sus horizontes destruidos
sus ciudades asediadas y arrasadas por la bestia
sus ciudadanos asesinados por doquier
el éxodo masivo de sus hijos exhaustos
Tierras indómitas de Ucrania, tan cerca y tan lejos
Son Europa, europeos libres
Símbolo de independencia y dignidad
en estos tiempos convulsos
que conmueven este siglo
de zozobras, exilios y esperanzas


18 de marzo de 2022

La invasión criminal sobre Ucrania

 La invasión criminal que el ejército ruso está llevando a cabo en Ucrania se caracteriza por una lógica geográfica aplastante, de manual de terror territorial, bárbaramente planificado. Todas las guerras persiguen el mismo objetivo: la ocupación, la dominación, el control del territorio enemigo. Sin embargo, la desencadenada el 24 de febrero de 2022 no es una guerra convencional, pues no hay enfrentamientos de combate entre profesionales de la guerra ni siquiera la respuesta de la población agredida responde a los esquemas propios de la reacción guerrillera efectiva que algunos suponiamos se iba a producir y en función de la cual quedaba justificado el envío de armamento para la defensa contra la bestia agresora.

No. Es una guerra de aniquilación progresiva, no errática sino sistemática, ajustada a tres objetivos de inequívoca dimensión espacial: la desmembración del país rompiendo sus estructuras de organización interna, el aislamiento de Ucrania mediante la interrupción de sus posibilidades de proyección marina y la destrucción de sus elementos urbanos más representativos. Este aspecto requiere nota a pie de página.
Los tres objetivos pretenden lo más inhumano que uno imaginarse pueda: minar la moral de la ciudadanía, provocar el terror global para impedir la capacidad de respuesta, obligar al éxodo masivo e interminable y trasmitir la idea de que la rendición es inevitable.
De seguir así las cosas Putin, albacea del nazismo ruso, puede actuar como le venga en gana, sin límites ni restricciones. Puede hacer lo que quiera con Ucrania y lograr su fin principal: humillar a la Unión Europea y a las democracias liberales. El panorama es desolador y a corto plazo - pues su dominio en el comercio de gas a Europa le sitúa en posición muy ventajosa- solo puede ser neutralizado mediante la intervención decidida de China, que para ello pondrá sus condiciones a Estados Unidos y la Unión Europea. Hay quien opina que la oligarquía rusa, afectada por las sanciones, pueda hacer caer al autócrata asesino, antiguo colaborador de la Stasi.
En cualquier caso, una nueva configuración del mundo se perfila quizá tras la agresión rusa a la libertad.

10 de marzo de 2022

Malditos sean

 


Así que pasen mil años permanecerá siempre indeleble en la memoria del mundo el recuerdo del día 9 de marzo de 2022, en el que el nazismo expansionista ruso, encarnado en un abyecto criminal de guerra apellidado Putin, bombardeó deliberadamente el hospital materno-infantil de la ciudad ucraniana de Mariúpol. Asesinos de seres indefensos quienes tal salvajada hicieron. Criminales sin entrañas. Así que pasen mil años, no se olvidará. Malditos sean para siempre.

8 de marzo de 2022

Mensajes en la calle: Paseo entre la devastación

 



Una abuela pasea con su nieta en medio de la devastación de su su ciudad. El nazismo ruso se ha cebado en ella. Todo a su paso es ruina y muerte. En eso se ha convertido la Rusia actual: en muerte, destrucción, corrupción, miseria. Aún es invierno en las llanuras de tierra negra de Ucrania. Hace frío. Van abrigadas y con buenas prendas. Solían pasear y de vez en cuando sonreír con la mirada. La ciudad es bella, de grandes avenidas y con referencias visuales que llaman la atención. Les gusta descubrir la ciudad con las manos unidas y comentar lo que ven. No parecen asustadas: el horror anida en sus corazones.

La relación con los nietos tiene un encanto difícil de describir. Sólo es descifrable a partir de la intimidad que procura. No han querido quedarse en casa, tal vez porque ya no la tienen o no se pueden quedar en ella mucho tiempo. Saben lo que es el miedo, sienten pavor con los estruendos que les impiden hablar y dormir. Pero que nadie les quite su paseo cotidiano, el recorrido por las calles de siempre, el comentario con la sonrisa en la mirada y a media voz. Fíjate bien - le dice la abuela - nunca olvides lo que estás viendo. La niña calla o, a lo sumo e incrédula, musita un por qué.
¿Qué pensarán ahora? ¿Cómo influye la diferencia de edad en la percepción del espacio de vida destrozado? Cuando la abuela ya no esté, ¿Qué recuerdos tendrá la nieta de aquel paseo por las calles de Kyiv cuando todavía no había aflorado la primavera en las tierras negras de Ucrania?

Fotografía: Washington Post. 7.3.22



7 de marzo de 2022

Contra el genocidio y la destrucción de Ucrania: la libertad de información perseguida

 


Sabe bien el criminal del Kremlin lo que la libertad de información significa. Coherente con la brutalidad aplicada en la invasión y destrucción de Ucrania, las imágenes surgidas de la tragedia operan como aldabonazos contundentes en la opinión pública, para la que es inasumible tanta indignidad. Una agresión de esas características acaba trayendo consigo no sólo el hundimiento de la imagen de quien las provoca, aunque le importe bien poco, sino también su derrota definitiva en la guerra de la información, necesariamente decantada, por principio, a favor de la libertad como su indispensable y permanente asidero.

Y esa es la guerra que ha perdido Putin para siempre pues siempre permanecerán patentes en las páginas de la Historia la magnitud del genocidio cometido, los millares de desarraigos ocasionados, la muerte y la devastación por doquier. Así que pasen los años, las imágenes de su crimen le sobrevivirán y le marcarán con sus trágicos perfiles en las páginas del tiempo. Es ahora cuando volvemos a recuperar las estampas de Grozni y Alepo destruidos, la miseria producida en Crimea, los salvajes impactos en Chechenia. Son las imágenes del espanto eterno que acompañan a las agresiones que en el mundo son y han sido, pues nada hace olvidar, gracias a ellas, lo ocurrido en Palestina, en Irak, en Afganistán, en Vietnam, en el Sáhara, en Yemen, en Santiago de Chile... Las ciudades ucranianas nos remiten a la experiencia de Leningrado cercada por los nazis, ahora representados por la barbarie rusa. Putin trata de convertir a Ucrania, ochenta y un años después, en un inmenso Leningrado.
Es la Geografía del Horror en cuya descripción descuella, incólume, prestigiosa y necesaria, la labor de los periodistas, de los reporteros de la libertad que se juegan la vida y que, a la postre, se convierten en los mayores adversarios de los sátrapas y criminales precisamente porque la defensa de la libertad de información - y cuya prohibición ha motivado el abandono masivo de Rusia por parte de los medios de comunicación - edifica los pilares sobre los que se asienta su derrota al tiempo que evita que sus crímenes y salvajadas queden sumergidos en las fosas del olvido.

5 de marzo de 2022

El pacifismo como rendición

 


La fotografía - que hoy publica la edición de Le Monde - corresponde a la visita que el dictador sirio realizó a Vladimir Putin el 21 de octubre de 2015. La imagen, de hace siete años, es impresionante. Habla por sí sola. El criminal y genocida ruso ya había invadido Chechenia, arrasado Grozni y anexionado Crimea. La OTAN y Europa callaron ante tanta destrucción y barbarie, vulnerando la legalidad internacional. Nadie dijo nada. Por ninguna parte se apreció una toma de conciencia sobre la tragedia que se cernía sobre Europa y sobre el mundo.  Hasta hoy, cuando miserable y brutalmente se pretende destruir a Ucrania como realidad y proyecto, de pulverizar sus sueños de emancipación de la bestia. Y, si le sale como pretende, los límites pueden ser imprevisibles. Ucrania quiere ser europea, libre, no sometida al atroz modelo ruso o bielorruso. Defiende la dignidad frente a la dictadura. 

Apelar a las vías diplomáticas como única solución es peor que una ingenuidad: es, objetivamente, un acto cínico e inmoral de colaboracionismo indecente con el invasor. Quienes así plantean las cosas, con la pretensión de engañar a los que les escuchan, bien saben que se ha tratado de negociar hasta la saciedad y que la disposición a la negociación diplomática del nazi del Kremlin es absolutamente nula. Equivale a exigir al Estado y al pueblo de Ucrania que capitulen, abandonen la resistencia armada y, llegado el caso, imploren, sumisos y derrotados algún de clemencia o conmiseración. Supone además renegar de la reacción, por una vez rápida y vigorosa, de la Unión Europea. No contiene un llamamiento a la paz, sino a la rendición. Es el pacifismo al servicio del invasor.
El objetivo inmediato no debe ser la paz, sino la derrota de Putin, lograr que el coste de la invasión le resulte insoportable y disuasorio para aventuras ulteriores de ese mismo signo. El camino de la paz pasa obligatoriamente por redoblar la resistencia —sí, la resistencia armada—, aislar y asfixiar internacionalmente al Estado agresor y convencer a su ambiguo colega chino de que no le conviene seguir respaldando este disparate y al asesino que lo capitanea. Ucrania tiene que convertirse en un calvario político, económico y militar para Putin. Y, a ser posible, en su sarcófago. Renunciar a ello no es apostar por la paz, sino avalar esta masacre e invertir en futuras guerras de ocupación y devastación.


27 de febrero de 2022

La Historia dará cuenta del heroismo de Ucrania

 






"El futuro de la Humanidad depende de lo que pase en Ucrania". "El futuro de la Humanidad está en juego en Ucrania".

 Con estas expresivas manifestaciones Yuval Noah Harari subraya la dimensión global que presentan la invasión ocupación, destrucción y humillación desencadenadas por el nazismo ruso en Ucrania. Ucrania como símbolo de la libertad frente a los nazis rusos. Ucrania frente a la tiranía y la violencia. 

El mundo libre apoya al heroico pueblo ucraniano frente al nacionalismo étnico destructor y expoliador. Todos somos ucranianos en estos trágicos momentos. 

Suceda lo que suceda, la Historia dará cuenta del valor y el heroísmo del pueblo ucraniano, de su Gobierno y de su Presidente, Volodomir Zelenski, frente a la barbarie de los criminales del Kremlin y de su corrupto y terrorista  presidente.  Aislada internacionalmente, urge que la República Popular China condene la agresión y ayude a poner fin a la destrucción de Ucrania y de su sociedad. 

El pueblo ruso y su Ejército deben reaccionar frente a quienes les aíslan del mundo deponiendo al salvaje que los gobierna, el cual habrá de ser sometido a la Corte Penal Internacional de la Haya a fin de ser declarado criminal de guerra.



24 de febrero de 2022

La guerra y la destrucción asuelan de nuevo Europa

 


Es terrible. Nunca pensamos volver al siglo XX, con sus guerras atroces. Nunca supusimos que la guerra podría volver a ensangrentar los campos, hartos de guerra, europeos. No hace mucho esa fue mi opinión en este foro. Pero está ocurriendo, la agresión expansionista ha estallado y, por lo que parece, no es fácil contener a un agresor que niega el Estado de Derecho y empeñado en un fin que considerable irrenunciable, intrínseco al nacionalismo herido tras la desintegración de la URSS y que trata de recuperar a toda costa, y vulnerando la legalidad internacional, bajo la bandera presidida por la siniestra águila bifronte de los zares. Putin los admira. Se siente émulo de Catalina, aquella zarina para la que "la mejor forma de proteger las fronteras es expandirlas". Hay quienes imputan a la "arrogancia y a la ignominia de Bruselas" esa responsabilidad, como provocación de la ira del Kremlin. Da la impresión de que no se han enterado de nada.

Hace tiempo que Rusia está preparando los medios que permitan su gran objetivo geoestratégico: ocupar e integrar Ucrania, amparándose en el argumento de que en ese territorio radica el orígen de la nacionalidad rusa - ¿qué es eso de la "nacionalidad rusa" cuando en Rusia coexisten 180 nacionalidades? - y controlar con mano de hierro. chantajes y artimañas de toda índole a las republiquetas sumisas y megacorruptas que Erika Fatland califica como Sovietistán. Ya se hizo con Crimea en 2014 y hace unos días se apoderó de hecho de los dos óblast del Donbass, de gran riqueza minera.
Sabe que Europa y la OTAN no van a responder con una agresión militar, pese a tener mayor poderío en este sentido que Rusia. No puede, ni debe y es inconcebible una escalada de repercusiones inimaginables. Sabe también que sólo recurrirá a las sanciones económicas, pero para eso el Kremlin ya se ha venido preparando desde hace tiempo, como demuestra un excelente reportaje de Le Monde Diplomatique en su número de febrero de 2022. Aunque la fortaleza económica de Rusia es limitada, son elevados los recursos, financieros y de estrategia comercial, acumulados para hacer frente a corto plazo ese bloqueo, que le va a hacer poca mella, teniendo en cuenta además su papel privilegiado como proveedor de gas, no fácilmente reemplazable a corto plazo, y coincidiendo además con el período de presidencia rusa del Consejo Ártico. Todo se encadena bajo una lógica aplastante y muy controlada.
Y, a mayor abundamiento, Rusia sabe que la China, que se frota las manos mientras cultiva su Nueva Ruta de la Seda, no va a obstaculizar sus pretensiones y además cuenta a su favor con una patulea de políticos de la calaña de Trump que en Europa y USA le jalean obscenamente, admiradores de la aversión putiniana a los modelos democrático y transparentes de los que abomina. En esa timba he ahí a Maduro, Anastasio Daniel Ortega y Somoza, Bolsonaro, el iraní y el sirio haciendo la ola. Lo mejorcito de la escena internacional. La crème de la democracia. La banda de la indecencia. La hez de la Tierra.
Me temo que no parará o, en todo caso, modulará los ataques hasta el control total de Ucrania, procurando al mismo tiempo la humillación de la UE, USA y la OTAN. Es lo que pretende el nuevo Zar - el Zar nazi - de todas las Rusias.

7 de mayo de 2018

Rusia y el control del Artico





Es un tema del que algo se sabe, pero poco. Ignorarlo es un error, porque también es sabido que la ignorancia nos hace más débiles e inmunes a la manipulación informativa. Es importante conocer la estrategia expansiva que Rusia despliega en torno al Ártico. El impacto es impresionante, sobrecogedor, de una magnitud extrema. Poco podemos hacer los ciudadanos de a pie por neutralizar esa tendencia, pero no por ello debemos dejar de lamentarnos por el silencio en el que esta utilización brutal de un espacio tan sensible aparece sumida en un mundo donde los grandes paises olvidan los problemas reales mientras se deshacen en declaraciones insustanciales, que los olvidan antes de que lleguen a ser planteados.

Abran la imagen y deléitense en su contemplación angustiosa

2 de septiembre de 2016

Visitando a los grandes maestros de la Rusia eterna


No es hoy mi compositor preferido, pero en mi juventud muchas de sus obras me entusiasmaron. De cuando en cuando me deleito con algunas de ellas y me siento reconfortado. Por esa razón no he desaprovechado la oportunidad de rendirle un pequeño homenaje acercándome al lugar donde reposa en el pequeño cementerio situado al comienzo de la Avenida Nevsky en San Petersburgo.





Alli recordé, entonándolos discretamente en medio de un silencio total, algunos compases de su Obertura 1812 y del segundo movimiento de La Sinfonia núm. 6 Patética. Se trata de Pyotr Tchaykovski. A su lado descansan, entre otros genios, Borodin, Glinka, Cui, Stravinsky, Mussorsky, Risky Korsakov, el gran Dostoyevsky y mi admirado Lomonosov, el naturalista que descubrió las discontinuidades de la corteza terrestre. Respeto, evocaciones y admiración por todos ellos. Eso es lo que inspira aquel lugar.

30 de agosto de 2016

El gran balcón de la historia de Rusia a través de su arquitectura





Cuando el viajero se asoma al puente sobre el río Moscova, que se abre tras haber cruzado la Plaza Roja en la capital de Rusia, tiene ante sí la historia del país. Allí detiene su paseo durante un largo rato, de ninguna manera entorpecido por la lluvia, para contemplar una panorámica soberbia, expresiva e impresionante de la evolución de Moscú y del Estado que simboliza como ningún otro la trayectoria histórica y política de la Europa Oriental. Ante él se extiende la muralla que delimita la inmensa fortaleza medieval del Kremlin en cuyo interior se yerguen algunos de los más relevantes testimonios de la arquitectura de la religión ortodoxa hoy revitalizada de forma sorprendente y a la que acompañan los grandes palacios de la época zarista.  


Al fondo hace su aparición en medio de la bruma otro de los grandes Al fondo, hace su aparición en medio de la bruma otro de los grandes edificios que integran el conjunto arquitectónico - las siete hermanas las llaman- impulsado por Stalin en los años culminantes de la experiencia soviética. Y, como contrapunto, la mirada no puede permanecer indiferente ante las construcciónes en altura que simbolizan la imagen de los grandes centros financieros que en el mundo afloran al compás de los desafíos de la economía capitalista globalizada, también perceptible en la tierra que vio nacer a Leon Tolstoi y Pyotr Tchaikovsky. La reciente visita a Rusia me ha proporcionado elementos de juicio muy interesantes sobre la evolucíón de ese país, de sus tendencias, de sus contradicciones, de sus expectativas. No estamos ante una realidad baladí: se trata del país más grande de la tierra y de una de las piezas esenciales del equilibrio geopolítico mundialedificios que integran el conjunto arquitectónico- las siete hermanas las llaman- impulsado por Stalin en los años culminantes de la experiencia soviética. Y, como contrapunto, la mirada no puede permanecer indiferente ante las construcciones en altura que simbolizan la imagen de los grandes centros financieros que en el mundo afloran al amparo de la economía capitalista globalizada. La reciente visita a Rusia me ha proporcionado elementos de juicio muy interesantes sobre la evolución de ese país, de sus tendencias, de sus contradicciones, de sus expectativas.  No estamos ante una realidad baladí: se trata del país más grande de la tierra y de una de las piezas esenciales en el equilibrio geopolítico mundial.



3 de enero de 2013

Recordemos al otro Depardieu




Admirable fue su interpretación de Olmo Dalcó en la espléndida Novecento, de Bernardo Bertolucci. Siempre he conservado de él aquel recuerdo de la película que, desde Italia, escenificaba buena parte de la historia del siglo XX en Europa. También he disfrutado de su magnífica interpretación de Cyrano de Bergerac. He preferido aquellas imágenes a la de sus actuaciones posteriores, por la sencilla razón de que no han alcanzado ni de lejos aquella calidad y frescura. Tiempo ha que dejaron de interesarme la volumetría y el histrionismo de Gérard Depardieu, más  bocazas y chulesco que otra cosa. Costaba asociarle desde hace tiempo al cine francés de calidad. 

Pero la verdad es que era difícil llegar a pensar que acabaría exiliándose, a quince kilómetros de la frontera francesa, en territorio belga, con la intención de no pagar los impuestos que le corresponderían como ciudadanos francés, y desde luego inimaginable el verle acogido bajo el manto protector de uno de los políticos más abyectos y desprestigiados del mundo, es decir, de ese individuo que atiende por Putin y que ha hecho de Rusia el país por antonomasia de la corrupción, del cohecho y de la impunidad mafiosa. Visto lo visto, ¿cabría establecer algún tipo de paralelismo entre la insolidaridad fiscal y la inmersión consciente en los sumideros del crimen organizado? Depende de la persona, pero el caso de Depardieu, tan lejos ya de la imagen que le hizo grande en las pantallas de la historia, no deja de ser un ejemplo representativo, y complaciente con ellas,  de las tramas sórdidas en las que se mueven los mayores golfos del mundo.
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