3 de enero de 2026

Una reflexión sobre la situación política de Venezuela y la estrategia de Donald Trump

 

Era sin duda Nicolás Maduro Moros el eslabón más débil, el dirigente más desacreditado y marginal de la política latinoamericana. Al tiempo, ese hombre gobernaba el país con las reservas de petróleo y gas más abundantes de la Tierra. Era una presa fácil: la concesión del Premio Nobel de la Paz a su principal opositora, y artífice de una victoria electoral no reconocida por el poder chavista (y a la que ahora Estados Unidos desprecia, aunque encandile a la derecha española), era un factor que contribuía a la demolición del sucesor de Hugo Chávez en un contexto en el que la violación del Derecho Internacional, cuya expresión más atroz está asociada al genocidio palestino y a la impunidad de sus criminales responsables, daba vía libre a toda suerte de maquinaciones, pretextos y artimañas para poner fin a la presidencia de Maduro a sabiendas de que poco más que unas declaraciones de condena genéricas a la intervención - pero nunca, como se ha visto, de apoyo al gobernante caído - favorecían que la estrategia llevada a cabo no tuviera coste alguno para quien la cometía, aunque sí iba a deparar pingües beneficios en todos los sentidos que imaginarse pueda.
Se veía venir, era un hecho cantado hace tiempo, asesinando sin pruebas a quienes navegaban en pequeñas lanchas en el océano, y siguiendo el guión ya conocido de la intervención en Irak, obscenamente justificada por la "existencia" de armas de destrucción masiva, que nunca existieron, y ahora recuperada la argucia con el pretexto del narcotráfico como argumento que se ha revelado ya como un mero pretexto sin fundamento. Tampoco es la recuperación de la libertad la causa perseguida, pues interesa bien poco al Estado que ha llevado a cabo más de un centenar de intervenciones en la América Latina precisamente destinadas a destruir los atisbos de democracia emergentes. Nunca ha interesado en la Casa Blanca la pobreza o la situación de los derechos humanos en Latinoamérica. Nunca.
Que nadie se engañe. El motivo no es otro que el de dar cumplimiento, rápido y taxativo, al documento estratégico oficial (Estrategia de Seguridad Nacional (NSS-2025), presentado por Donald Trump en 2025, cuyo objetivo no es otro que el de "restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger [nuestro] territorio nacional y el acceso a áreas geográficas clave en toda la región".
Y es que para la Casa Blanca, la amenaza china ha reemplazado a la europea, y los estados "comunistas" o "narcoterroristas" latinoamericanos son considerados responsables de "casos flagrantes de irregularidades o impotencia". "Impediremos -subraya de manera inequívoca- que competidores no hemisféricos posicionen fuerzas amenazantes u otras capacidades, o que posean o controlen activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio". Aunque nunca se menciona por su nombre, China es el objetivo en todo momento. Su control comercial, financiero y tecnológico sobre América Latina se describe en detalle y se denuncia implícitamente.
Para contrarrestar a Pekín, el presidente estadounidense aboga por una nueva "diplomacia comercial" hacia los países del subcontinente. Los insta a actuar conforme a las directrices de Washington, tanto a nivel nacional como en su política exterior. Dado que América Latina "posee numerosos recursos estratégicos" esenciales para Estados Unidos (hidrocarburos, materias primas, productos agrícolas, infraestructura y localizaciones geográficas de uso militar), sus Estados pueden contribuir a "fortalecer las cadenas de suministro críticas en este hemisferio, lo que reducirá las dependencias y aumentará la resiliencia económica estadounidense". El documento invita a los gobiernos a convertir a Estados Unidos en "su socio predilecto". Quienes cumplan serán recompensados. Quienes se resistan serán disuadidos (por diversos medios) de colaborar con otros.
Más claro, imposible. La eliminación de Maduro, por quien nadie daba un duro, y de ahí la facilidad de su eliminación, tiene un efecto ejemplarizante y aleccionador. Significa, en un panorama de violación del Derecho Internacional y de utilización sin reservas del uso de la fuerza, el resurgimiento de la Doctrina Monroe en América Latina, acompañada de un corolario de Trump. Los objetivos de Estados Unidos son restaurar su dominio continental, contrarrestar la influencia china y poner la región al servicio de las prioridades estrictamente estadounidenses.

¿Qué papel corresponde desempeñar a la Unión Europea en este contexto?

1 de enero de 2026

Aires de esperanza en el Ayuntamiento de New York

 

No cabe duda que se trata de un hecho histórico que conviene resaltar pues, por la dimensión de la ciudad donde ha tenido lugar, el acontecimiento desborda los límites estrictos de la gran metrópoli del mundo bañada por el rio Hudson.
El primer día del año de 2026, y ante miles de simpatizantes desplegados frente a pantallas gigantes en Broadway, Zohran Mamdani, de 34 años, prestó juramento como nuevo alcalde de la ciudad de New York. Quien diseñó y encabezó una de las campañas políticas más singulares y destacadas de la era moderna, se enfrenta ahora a su mayor reto, un desafío descomunal: cumplir las numerosas promesas que lo llevaron al poder. “Hoy – dijo- es el primer día de una nueva era”, declaró, iniciando un discurso repleto de referencias populares a la cosmopolita Nueva York. Lo hizo ante las banderas de los cinco distritos (Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island), símbolo de la diversidad de esta ciudad global, quintaesencia de la complejidad del mundo.
“Les prometo- insistió - si son neoyorquinos, soy su alcalde. Estemos de acuerdo o no, los protegeré, compartiré sus alegrías, los apoyaré en sus momentos de dolor y jamás, ni por un instante, eludiré mis responsabilidades”. Zohran Mamdani ha basado u éxito en el compromiso de miles de voluntarios y en el lema de la "affordability", es decir, la "asequibilidad", cuyo propósito no es otro que hacer que la ciudad más rica del mundo volviera a ser asequible para todos los residentes, incluidos los menos afortunados. Es un concepto socio-económica, cultural y geográficamente muy interesante, del que trataré en este foro.
Quien haya seguido la ceremonia habrá podido comprobar que cada detalle había sido meticulosamente planeado, desde los discursos de los líderes religiosos hasta la recitación de un texto compuesto para la ocasión por el poeta Cornelius Eady, pasando por el himno nacional estadounidense y el "Bread and Roses" (Pan y Rosas), el histórico himno del movimiento obrero

Asimismo, la elección de los oradores principales —Alexandria Ocasio-Cortez, representante progresista de Nueva York en el Congreso, pronunció la introducción, y el senador Bernie Sanders ofició la ceremonia de toma de posesión— encerró un poderoso e inequívoco mensaje político. En el panorama político neoyorquino, compuesto de compromisos entre el progresismo social, el liberalismo económico, el comunitarismo local y redes poderosas de todo tipo, Zohran Mamdani pretende encarnar una línea decididamente izquierdista, solidaria, respetuosa de los derechos humanos, anti-élite y pro-migrante. Es decir, en los antípodas del salvaje Donald Trump. De ahí la trascendencia de esa toma de posesión.

30 de diciembre de 2025

Una reflexión sobre la lectura de la prensa en papel

 

Casualidades de la vida. Precisamente al lado mismo del viejo comercio de "confección de caballero" en el que trabajó mi padre, y al que a menudo acompañaba, en la calle Sombrerería en Burgos, hay una esbelta escultura en bronce que en cierto sentido representa un homenaje al lector de periódicos en papel. Esa escena, con la que me identifico como asiduo que soy a la lectura cotidiana en ese formato, y durante décadas, de las noticias impresas, me ha inspirado una reflexión que deseo compartir y someter a su consideración.
Opino que la lectura del papel impreso abre un campo de imaginación más profundo que su simple función como superficie de escritura. El periódico impreso simboliza el redescubrimiento de la curiosidad, el dominio de nuestra concentración, la disposición a avanzar lentamente y la resistencia a las violaciones de la privacidad que implica el uso de dispositivos conectados en un sistema impulsado y controlado por el mercado que trasciende a nuestra libertad e incluso la regula.

En cambio, en la era de la información algorítmica, el papel no controla a su lector, no captura su tiempo, no secuestra sus emociones, le confiere autonomía y libertad. No forja un camino estadístico contra la corriente de nuestra voluntad; al contrario, exige esfuerzo; manipular su diseño a veces incluso requiere un poco de contorsión. Cuando leerlo inspira una idea, lo dejamos, hacemos una pausa, reflexionamos, levantamos la mirada para pensar y, si acaso, interpretar con calma lo que acabamos de leer o afianzar las ideas volviendo sobre lo ya leido. Es el medio para recuperar la soberanía sobre los objetos de nuestra atención y, en consecuencia, sobre nuestras propias acciones. Por lo tanto, elogiar el papel no refleja una reacción conservadora, sino un movimiento racional y una necesidad intelectual.

21 de diciembre de 2025

Que nadie olvide a Palestina en Navidad

 

Si las conmemoraciones que iluminan las calles y estimulan, a la par que el consumo, los más nobles sentimientos de amistad y solidaridad ocurrieron en la llamada Tierra Santa, no parece justo olvidar la tragedia que asuela ese territorio, que de pronto ha quedado sumida en la desatención o la indiferencia.
Palestina ya no figura con el interés hasta ahora merecido en el escenario mediático. Un deliberado manto de silencio se cierne sobre una realidad que ha conmocionado al mundo en los últimos tiempos hasta convertirse, pese a su gravedad y trascendencia, en una cuestión marginal. El que en su momento fue presentado como un acuerdo de alto el fuego, suscrito por Trump y Netanyahu, mancornados para siempre en el genocidio cometido y que no cesa, se ofreció al mundo con la idea de que los crímenes y la devastación habían terminado.
Pero lo cierto es que nada más lejos de la realidad, ya que la masacre continúa, las condiciones de vida de la población ofenden los principios más elementales de la dignidad humana, la política de expolio de Cisjordania se ha incrementado sensiblemente, la ayuda humanitaria se mantiene en niveles de restricción permanentes, mientras el silencio se impone como soporte de la impunidad. Y es que, como ha señalado Teresa Aranguren, "el acuerdo de paz ha servido para suavizar la crítica e intentar acallar la protesta, que cada vez se ha hecho más notable en las ciudades europeas y en el mundo occidental, ante la actitud cómplice de muchos de sus gobiernos”.

No parece honesto en estas fechas tan rutilantes festivas y adobadas de buenos sentimientos olvidar lo que ha sucedido y sucede en Palestina. Por esa razón me permito recordarlo.

17 de diciembre de 2025

España: Identidades y territorio

 El mapa ofrece una buena perspectiva de la complejidad de España, reflejada en su diversidad lingüística y en los contrastes regionales de sus posiciones reivindicativas. 

Ha sido elaborado por Fanny Privat y publicado en la excelente monografia que sobre España ha dado a la luz Le Monde Diplomatique.    El motivo de la publicación está claramente definido en el encabezamiento de la edición:

" Desde la noche franquista hasta las vibrantes calles de las manifestaciones feministas, España ha cambiado su rostro. Cincuenta años después de la muerte del dictador, esta monografía relata las metamorfosis de un país forjado por la memoria, la ira y la esperanza".

14 de diciembre de 2025

La Universidad bajo asedio

Con este título, la politóloga española Mariám Martinez Bascuñán publica en el día de hoy uno de los artículos más brillantes y rigurosos sobre la crítica situación en que se encuentran las Universidades públicas españolas, tomando como referencia lo que está sucediendo en la Comunidad Autónoma de Madrid. Como la lectura completa del texto sólo es accesible a los suscriptores del diario El País, donde ha sido editado, me permito incluirlo en su integridad a fin de que su contenido sea conocido y valorado en el escenario más amplio posible 


Universidad Complutense de Madrid 


 " En Estados Unidos lo dicen en voz alta. Christopher Rufo, uno de los arquitectos de la ofensiva de Trump contra las universidades, ha explicado la estrategia sin pudor: utilizar la presión financiera para sumergirlas en un “terror existencial” hasta que la única opción viable sea rendirse. En la Comunidad de Madrid nadie confiesa nada, pero los números son elocuentes: la región más rica de España tiene la universidad pública peor financiada. Lo que allí se proclama, aquí se ejecuta en silencio. Ningún consejero ha explicado qué modelo educativo quiere la Comunidad, qué papel reserva a la investigación, cómo pretende que la universidad contribuya a la prosperidad de la región. No se habla de diagnósticos ni de estrategias porque obligaría a reconocer que el objetivo no es mejorar la universidad pública, sino reducirla hasta hacerla irreconocible.

Meghan O’Rourke, profesora de Yale, lo ha descrito con precisión: “No estamos presenciando simplemente un ataque a la academia ni una serie de reformas fiscales. Es un asalto frontal a las condiciones que hacen posible el pensamiento libre”. Quien crea que lo de Madrid es solo mala gestión o cicatería presupuestaria no ha entendido nada. Porque Madrid no es una anomalía local: es la versión silenciosa de una ofensiva que recorre las democracias occidentales, donde el ataque a las universidades acompaña un proyecto más amplio de debilitamiento institucional. El blanco no es solo la educación superior, sino todas las estructuras que permiten que una democracia funcione sin depender del capricho de un líder: instituciones que generan confianza pública, que establecen límites, que aportan credibilidad colectiva. La sanidad pública, los medios de comunicación, la ciencia, la educación. Todas están en el punto de mira. No porque fallen -que a veces fallan-, sino porque funcionan: ofrecen una verdad alternativa a la del poder político y, por tanto, lo incomodan.  

La técnica tiene un nombre: inversión. Cuando Isabel Díaz Ayuso acusa a la universidad pública de estar “colonizada por la izquierda”, cuando la retrata como un “nido de escraches y vandalismo”, no describe nada: desordena el lenguaje hasta que diga lo contrario de lo que nombra. Quien produce conocimiento pasa a ser sospechoso de “adoctrinar”. Quien defiende la autonomía universitaria se vuelve “elitista”. Quien investiga con rigor es acusado de tener una “agenda” oculta. Es la gramática de la posverdad: invertir las categorías de víctima y agresor hasta que quien asfixia parezca liberar, y quien resiste aparezca como amenaza. Y hay algo más: el silencio. El silencio sobre qué universidad se quiere, qué investigación se imagina, qué ciudadanos se aspira a formar. Es un silencio deliberado porque proponer algo obligaría a un debate, a exponer las cartas. Aquí solo hay el desgaste paciente de lo que existe, como quien deja una casa sin mantenimiento hasta que un día se declara inhabitable. No es un proyecto educativo: es una demolición presentada como higiene democrática.

Pero sería ingenuo pensar que no hay nada detrás del silencio. Lo hay. Se trata de un ecosistema paralelo de legitimación que crece mientras la universidad pública agoniza. Pseudouniversidades autorizadas con informes negativos del Ministerio, políticos sin carrera académica colocados como vicerrectores, títulos sin validez oficial que sirven para inflar currículos y crear apariencia de solvencia. El caso de la Universidad Francisco Marroquín no es una anomalía: es el modelo. Lo vimos hace poco con Noelia Núñez, la diputada del PP que cayó cuando se descubrió que sus títulos eran falsos. Núñez aparecía como “profesora” en la web de la Universidad Francisco Marroquín, una institución guatemalteca considerada el “templo del neoliberalismo en Latinoamérica” que abrió campus en Madrid en 2017. Fue autorizada por la Comunidad aunque el Consejo de Universidades había advertido de que no cumplía los requisitos mínimos. No importó: se aprobó cuando Javier Fernández-Lasquetty, un político sin carrera académica, ocupaba el cargo de vicerrector. Por sus aulas han pasado Esperanza Aguirre y Lucía Figar. Sus títulos no tienen validez oficial en España ni en la UE, pero sirven para lo que sirven: decorar currículos, vestir de solvencia a quien paga.

Quienes denuncian la supuesta ideologización de la universidad pública han construido, mientras tanto, su propio circuito de legitimación ideológica. No es que falte un proyecto alternativo: es que no se formula porque, al formularlo, quedaría claro en qué consiste. Su lógica es sencilla: sustituir instituciones que producen conocimiento validado por otras que producen credenciales útiles al poder. La universidad pública resulta incómoda porque su verdad no tiene dueño: no responde al Gobierno, ni al mercado, ni al líder del momento; responde a métodos propios de evaluación y contraste. Esa autonomía la hace difícil de domesticar. Las pseudouniversidades, en cambio, son maleables: certifican a quien las financia, proporcionan solvencia a quien la necesita, fabrican una apariencia de mérito sin pasar por los filtros de la ciencia o las humanidades. Producen, en suma, la verdad que conviene.

La sanidad pública, la justicia, el periodismo, los organismos estadísticos, los servicios públicos de radiodifusión tienen algo en común: su autoridad no viene del poder, por eso la verdad que producen no pertenece a nadie, porque en el momento en que perteneciese al Gobierno, al mercado o al partido, dejaría de ser verdad y se convertiría en propaganda, en publicidad, en doctrina. Un médico no cura porque lleve bata, cura porque aplica un método. Un científico no descubre nada porque lo diga él, sino porque otros pueden verificarlo. Esa es la diferencia con el líder carismático que pide fe ciega: estas instituciones no dicen “créeme”, dicen “compruébalo”. Y por eso son incómodas para el poder. No puedes comprarlas sin destruirlas: un juez que dicta sentencias a medida deja de ser juez, un periódico que publica lo que conviene deja de hacer periodismo, una universidad que certifica a quien paga deja de ser universidad. Todas estas instituciones están bajo asedio, en distintos grados y en distintos lugares. Pero cuando se desmoronan, lo que se deshace es el lugar donde las palabras aún significan lo mismo para todos. Se trata de la gramática de la convivencia, esa que nos permite discrepar sin rompernos.

El sociólogo Harry Collins lo formuló con una imagen que merece recordarse: el proceso para creer algo no fluye de las estrellas hacia nosotros, sino de nosotros hacia las estrellas. El conocimiento no brota de observaciones neutrales; se forja en el acuerdo previo sobre qué fuentes merecen confianza. Por eso mostrar una foto del espacio a un terraplanista no sirve de nada: lo que él cuestiona no es la imagen, es la autoridad que la respalda. Y esa es exactamente la autoridad que hoy se está demoliendo.

¿Por qué debería importarle esto a alguien que desconfía de la academia o que cree que las universidades están ideologizadas? Meghan O’Rourke lo resume con claridad: el trabajo serio y reflexivo de la universidad protege bienes que ningún gobierno ni empresa pueden garantizar por sí solos. La libertad académica no es un privilegio corporativo: es un espacio donde las ideas pueden desarrollarse sin rendir cuentas al mercado ni al poder político. Y las humanidades -nacidas tras el horror de dos guerras mundiales- existen para recordar algo incómodo: que una sociedad puede ser tecnológicamente avanzada y moralmente bárbara al mismo tiempo. O’Rourke lo resume en una frase que conviene no pasar por alto: “En una era marcada por tecnologías transformadoras, crisis climáticas y una inestabilidad global sin precedentes, necesitamos exigir más de las universidades, no menos”. Más rigor, más apertura, más capacidad de incomodar. Lo contrario es abrir las esclusas y mirar hacia otro lado mientras sube el agua, dejar que el espacio de la crítica se vaya estrechando hasta que solo quede la voz de quien manda".

4 de diciembre de 2025

El riesgo de supeditar lo público a lo privado

 Bien sabido es que la empresa privada tiene la lógica aspiración a mejorar la cuenta de resultados. Por su parte, la empresa pública la tiene a mejorar la vida de los administrados, de la ciudadanía. Mezclar ambos conceptos, aun a sabiendas de las distorsiones que provoca, conduce a la inevitable supeditación de lo público a las premisas de rentabilidad que rigen las estrategias cortoplacistas impuestas por los gestores de lo privado, con los que a su vez determinados elementos de la dirigencia pública, es decir, del poder, establecen vínculos lucrativos y de reconocimiento que a la postre acaban aflorando como manifestación inequívoca de formas de corrupción, que se muestran incontroladas y propensas al escándalo y la vergüenza en detrimento de los servicios públicos.

Y es que, como se ha podido comprobar hasta la saciedad en experiencias hospitalarias y educativas, todo ello deriva en un modelo con tantos resquicios como la suma de la creatividad privada para incrementar sus objetivos más la inoperancia en el control por parte de lo público. El resultado, escandaloso, como se ha comprobado en el caso del Hospital Universitario (público) de Torrejón de Ardoz (Madrid), no debe sorprender a nadie.




El servicio así prestado se deteriora y encarece, llegando incluso a convivir con el modelo como si fuese el más adecuado. Lástima que estas disfunciones, social y económicamente lesivas, no se tengan en cuenta a la hora de votar...

1 de diciembre de 2025

La vergüenza de mirar para otro lado

 


Cuánta hipocresía, cuánto mirar para otro lado, cuánta indiferencia cuanto silencio, cuanta cobardía, cuanta complicidad. Incluso desde las grandes atalayas, silentes, de la misericordia, que también se sitúa por encima de la realidad.




29 de noviembre de 2025

Los riesgos de la mentira y los "hechos alternativos"

 

Lo sucedido a raíz del fallo cuestionable, y escandaloso a la vez, del Tribunal Supremo sobre la condena sin pruebas del Fiscal General del Estado de España y de la inmunidad en que se desenvuelven personajes impúdicos de la política y la comunicación, hasta el extremo de convertirlos en paradigmas que algunos de manera incompresible admiran (por su vergonzosamente llamada "astucia táctica'), enlaza de lleno con los deterioros a los que conducen la "postverdad" y el valor asignado a los llamados 'hechos alternativos'. Se trata lisa y llanamente del enaltecimiento de "la mentira" como código de acción y de comportamiento. Es el trumpismo, mendaz y tramposo, en su versión más indecente.
Y es que quienes hacen uso del bulo y del engaño como instrumento orientado a la defensa de sus intereses y quienes, como el Tribunal de marras, los amparan para sustentar su decisión están contribuyendo con el cinismo que utilizan a "destruir nuestra capacidad de orientación en el mundo" y a la "construcción de realidades paralelas" que pervierten el conocimiento de los hechos.

En ello se centran las atinadas reflexiones de Máriam Mtnez Bascuñán en el excelente reportaje cuya referencia encabeza esta entrada y las ideas vertidas en su libro "El fin del mundo común" (Taurus, 2025), centrado en el pensamiento de Hannah Arendt, cuya lectura, que tengo ya muy avanzada, recomiendo dada su pertinencia para entender los sucesos que sorprendentemente están modelando en la actualidad nuestra época.

5 de noviembre de 2025

El modelo de Soria en la lucha contra los incendios forestales

 

Hace unos días hemos planteado en Tertulia en Barbecho una cuestión de actualidad que ha suscitado gran interés y propiciado un debate que resulta necesario cuando todavía perviven en la memoria las imágenes de los incendios que durante este verano han asolado miles de Hectáreas en todo el país, con especial incidencia en Castilla y León, Galicia y Extremadura.
En este escenario llama la atención, siempre la ha llamado, el caso singular, de la provincia de Soria frente al riesgo de incendio. Más que justificada está la atención que se la debe prestar. Un enfoque desde la Geografía y el conocimiento de ese espacio a cargo de uno de sus más que cualificados especialistas.

El desarrollo y las aportaciones del encuentro están recogidos en el siguiente enlace, cuyo visionado recomiendo. Están también abiertos a los comentarios que pudieran hacerse.


3 de noviembre de 2025

En New York se ha abierto una ventana a la esperanza, de la que participan las nuevas alcaldias progresistas


 A pesar de su falta de experiencia, Zohran Mamdani ha logrado la alcaldía de la ciudad de Nueva York, con la dimensión simbólica que ello encierra, al movilizar al electorado progresista con una densa red de activistas, un enfoque solidario en la vida cotidiana y las medidas de carácter social y un estilo de comunicación moderno y cercano, transmitido a través de una campaña electoral ejemplar. Más de dos millones de personas votaron en Nueva York, un aumento del 80 % con respecto a 2021.

Según el New York Times, este triunfo se ha debido tanto a sus propias cualidades y a la debilidad de sus rivales como a la naturaleza extraordinaria de esta megalópolis cosmopolita, que se enorgullece de su carácter excepcional. El vencedor ha trastocado el ecosistema político local y la esencia misma de las coaliciones tradicionales que llevaron a los demócratas al poder al tiempo que alumbra quizá perspectivas rupturistas respecto a las directrices de las políticas sociales de la actual administración republicana.
¿Cómo interpretar lo sucedido en el escenario de la política norteamericana? ¿De qué manera puede afectar a la imagen y a las estrategias de Donald Trump precisamente cuando se cumple el primer aniversario de su elección a la presidencia de Estados Unidos?

La elección de Mandami coincide con la de Eileen Higgins como la primera alcaldesa de la ciudad de Miami y la primera demócrata en ocupar ese puesto en casi 30 años. Su ceremonia de juramento, que tendrá lugar en el campus del prestigiso  Miami Dade College, marcará el inicio de la llegada al poder de una nueva clase de alcaldes y gobernadores demócratas que fueron electos a un año de la victoria de Donald Trump y quienes prometen plantar cara a las políticas del republicano. Son Zohran Mamdani en Nueva York, Abigail Spanberger en Virginia y Mikie Sherrill en Nueva Jersey.

Los tres políticos emplearon estrategias distintas durante sus respectivas campañas: las gobernadoras electas Spanberger y Sherrill corrieron como opciones moderadas dentro del Partido Demócrata, mientras que Mamdani conquistó la alcaldía de Nueva York con una plataforma progresista y antiestablishment, e Higgins desafió al Partido Republicano en una ciudad cada vez más conservadora. Sin embargo, independientemente de los distintos enfoques que adoptaron, los unió un mismo hilo: todos se presentaron como una respuesta y alternativa a los desastres de Donald Trump. Y todos ganaron a pesar de que el presidente respaldó las candidaturas de sus oponentes.


Se abre sin duda un debate muy interesante.

27 de octubre de 2025

Un fracaso histórico: la incapacidad para lograr en España un pacto sanitario

 Nunca pensamos quienes vivimos con esperanza la transición a la democracia que esto podría llegar a suceder en España. Confiamos en que, al tiempo que la llegada, al fin, de la libertad y de un sentido justo y eficiente de la justicia, la descentralización del Estado iba a abrir posibilidades enriquecedoras y positivas para la aproximación del poder a la ciudadanía con el fin de favorecer una mejor solución de los problemas merced al conocimiento facilitado por la cercanía a las necesidades de la sociedad. La experiencia acumulada y la autocrítica requerida a lo largo del tiempo iban a propiciar el cumplimiento de los avances cualitativos que la Constitución de 1978 propugnó.

Nadie podía pensar que casi medio siglo después de iniciado ese proceso la frustración se apoderase de forma tan ominosa de las imágenes que ofrece un ejercicio de la política totalmente refractario y decepcionante de aquellas expectativas que se preveían tan ilusionantes como prometedoras. Y que hoy aparecen desvaídas en medio de una ostensible mediocridad y de un ruido tan ensordecedor como estéril. Si ya hemos observado ese fracaso de la voluntad de encuentro a favor de una cooperación multinivel positiva a la hora de afrontar una cuestión tan crítica como el cumplimiento del derecho a una vivienda digna, el panorama ha alcanzado umbrales de tragedia máxima en la gestión coordinada y debidamente consensuada de la Sanidad.


Lo vivido el 24 de octubre de 2025, cuando quedó en evidencia la incapacidad de los responsables de la gestión sanitaria pública para llegar a acuerdos de cooperación técnica y estratégica que la sociedad necesita con urgencia a medida que afloran defectos organizativos y logísticos clamorosos, es, en mi opinión, lo más preocupante y grave de lo sucedido en el funcionamiento de la llamada España de las Autonomías.
A la vista de los argumentos utilizados por algunos responsables regionales – entre ellos el de Castilla y León (¡cuánto y cómo echamos muchos de menos a la exconsejera de Sanidad Verónica Casado!) – da la impresión de estar asistiendo a una ceremonia perversa y calculada de la confrontación partidista, mezquina en sus planteamientos y falta de sensibilidad, que amenaza con el derribo de uno de los cimientos esenciales de un sistema de convivencia en el que prevalezcan los derechos de la ciudadanía sobre la visión cortoplacista, prueba de su incompetencia, de los responsables públicos, indiferentes a las necesidades de la sociedad que generosamente les retribuye pese al contraejemplo que representan.

13 de octubre de 2025

Las incertidumbres de una negociación ya definida en sus objetivos esenciales

 



No parece aventurado afirmar que las negociaciones de Egipto son más una maniobra de dilación que una oportunidad real de paz. Si partimos de la premisa de que el criminal y genocida Netanyahu está decidido a “terminar el trabajo que empezó”, lo que se ha desarrollado en Sharm el Sheij no es un proceso diplomático, sino una prolongación prevista y calculada del genocidio y el expolio bajo la cobertura retórica y falsaria de lo que debe ser una negociación.

La estrategia israelí, amparada por Donald Trump, que obsesivamente la utiliza en su obsesión por recibir el Premio Nobel (que no ha recibido) y para favorecer los intereses inmobiliarios de su yerno y la banda que lo secunda, y, lo que es más grave, tolerada por la “complicidad” europea, consiste en mantener el control absoluto sobre Gaza, seguir colonizando a lo bestia Cisjordania y culminar el desmantelamiento político y demográfico del pueblo palestino. Culminar el genocidio y la aniquilación de ese pueblo: ese es su único propósito
El texto pone al descubierto una trampa inequívoca: la “paz” que se discute no es más que la institucionalización definitiva de la derrota palestina. La referencia al “Estado palestino condicionado” repite sin pudor el mismo guion de Oslo, donde la autodeterminación quedó siempre supeditada a los intereses de seguridad israelíes. En esta lógica, el proceso negociador no es un medio hacia la soberanía y el reconocimiento conforme a los principios del Derecho Internacional, sino una herramienta obscena para aplazar indefinidamente cualquier restitución de derechos. Netanyahu ya demostró en marzo de 2025, al romper unilateralmente el alto el fuego pese a la liberación de rehenes, que no hay compromiso posible: su política se sostiene en la violencia como método de control. No entiende otro lenguaje.
La impunidad israelí se apoya en un equilibrio de intereses en el que Europa y los gobiernos árabes actúan como socios silenciosos e inanes. La “complicidad directa” mencionada por los analistas no es solo moral, sino estructural: contratos de armamento, dependencia energética, alineamiento geopolítico con Washington. En el mundo árabe, la progresiva normalización con Israel desde los Acuerdos de Abraham ha convertido la causa palestina en una cuestión incómoda, sacrificada a cambio de estabilidad económica y apoyo militar.
Dicho de otro modo, el genocidio no se interrumpe, sino que se gestiona políticamente. Las conversaciones de Egipto funcionan como pausa estratégica, necesaria para recomponer legitimidad internacional sin alterar la correlación de fuerzas sobre el terreno. Netanyahu, enfrentado a causas judiciales y a tensiones internas, necesita mostrar poder y continuidad; la aniquilación progresiva de Gaza y la ocupación irrestricta de Cisjordania le sirve tanto para consolidar su liderazgo como para satisfacer a una sociedad israelí mayoritariamente contraria a la solución de los dos Estados.
La dilación negociadora no anuncia un cese del horror, el exterminio y la muerte, sino su prolongación bajo nuevas formas. Lo que se gesta en Egipto no es la paz, sino la administración del silencio, un interesado y publicitario compás de espera, antes de la ofensiva final. El plan no tiene en cuenta la ley internacional, priva de derechos a la población de Gaza, protege a la parte que comete genocidio, permite la ocupación israelí y no garantiza que Israel respete la tregua tras la puesta en libertad de los rehenes
Solo cabe esperar que la reacción popular se mantenga, que no decaiga el rechazo al Gobierno genocida, que el mundo no pierda la conciencia que que, más allá de lo que significa el genocidio palestino, están en peligro derechos esenciales para la Humanidad toda.

6 de octubre de 2025

Cuando la paloma de la paz es ocura y siniestra

 


Es incómodo vivir entre la esperanza, la desazón y el escepticismo. Sensaciones encontradas concurren y colisionan ante las perspectivas de un escenario en el que el genocidio y la destrucción de Israel sobre Palestina, sin parangón en el siglo XXI, marcan al tiempo el punto de llegada y el punto de partida. Todo esta destruido y todo está por construir. pero ¿de qué manera y con qué horizonte temporal?

Una especie de hiato aparente se establece entre lo sucedido y lo que pueda suceder en virtud de un plan de paz unilateral que suscita tantas sospechas como dudas e incertidumbres. Todo queda supeditado a la espera de que los bombardeos y los asesinatos de Netanyahu cesen ( que no han cesado), de que los rehenes y los prisioneros sean liberados, de que queden esclarecidos los criterios para restablecer la vida y las infraestructuras destrozadas, de que la transparencia de lo sucedido (repleto de incógnitas aún sin descifrar) venga acompañada del rechazo a los intentos de impunidad de sus responsables, de que los derechos de los palestinos sean amparados tanto en Gaza como en Cisjordania y en Jerusalén Este, de que la tierra merecida esté sujeta a los derechos y obligaciones de la propiedad legalmente reconocida... Y a la espera de que, al fin, prevalezcan los principios del Derecho Internacional, tantas veces mancillado. Objetivos necesarios para que los derechos humanos se impongan como regla de conducta y de seguridad jurídica.

El deseo de que la paz llegue al fin no debe quedar disociado del hecho de que se trate de una paz justa y no de la paz de la humillación y los cementerios, construida impúdicamente sobre el inmenso cementerio gazati, un mausoleo que permanecerá vivo en la memoria del mundo para siempre. Cuesta abrigar esperanzas después de lo visto y sufrido. Numerosos son los recelos que suscita el "plan" fraguado por individuos insensibles, sin alma, que no generan confianza alguna.

Es la razón que obliga a presionar sin descanso a favor de los equilibrios que hagan posible la convivencia en las tierras de Israel y Palestina sin abandonar por un momento los instrumentos de vigilancia y presión por parte de la comunidad internacional y de la ciudadanía que tanto protagonismo ha adquirido como expresión universal contra el genocidio acometido con tanta impunidad.

Pues no cabe duda de que no es baladí la influencia que esas movilizaciones han tenido, y están teniendo, en la necesidad de acabar con tanta muerte, expolio y destrucción y de que la verdad sea esclarecida.

Aunque se podía haber avanzado mucho más, el aislamiento internacional de Estados Unidos e Israel, sumido en el mayor descrédito de su historia, y el repudio del mundo a su responsabilidad de Estado genocida y ladrón- aspecto en el que el Gobierno de España y los españoles han dado muestras de una conciencia relevante, pionera en el mundo, que alguna vez convendría valorar por el enorme significado que ha tenido- han demostrado que, por más que la violencia atroz forme parte de la politica criminal del régimen israelí, la respuesta colectiva, creciente y universal, resulta tarde o temprano determinante para el fortalecimiento de una toma de conciencia destinada a ponerla fin.

5 de octubre de 2025

Viñetas que invitan a pensar. Un merecido homenaje a Gallego&Rey en su despedida

 

Más que una despedida puede suponer un reencuentro...para el redescubrimiento de trayectorias creativas en el ámbito del humor gráfico que, como testigos que son de su tiempo, conviene recuperar. El hecho de que Javier Rey y José María Gallego hayan puesto fin a las viñetas que durante décadas publicaron (Gallego & Rey) en la prensa española no supone la drástica ruptura que Rey presagió con pesimismo evidente en la excelente entrevista que le hizo hace unos días Televisión Española. "Los ayusistas han ganado", dijo, en referencia a la presión ejercida por la presidenta de la Comunidad de Madrid para que el periódico prescindiera de ellos. Tal vez sea así, pero la distancia en calidad y dignidad a favor de Gallego&Rey con esa gente ayusista será siempre sideral.
El motivo gráfico que han diseñado para decir adiós, un largo adiós, recoge la doble sensación que una retirada puede provocar: si se acabó la tinta con el vuelco del tintero, las huellas dejadas se mantienen incólumes en la memoria haciendo del horizonte iluminado un punto de partida y de llegada al mismo tiempo. Y es que, en mi opinión, en la magnitud del trayecto recorrido estriba la función de iluminaria permanente que el buen viñetista desempeña como referente al que acudir cuando se quieren despejar las brumas que entorpecen la visión correcta e inteligente de los hechos.
Confieso que como lector de diarios de papel durante toda la vida (pocos días hay en los que no me acompañen esas hojas que me son indispensables bajo el brazo), cuando echo la vista atrás los nombres que me vienen antes a la memoria son los dibujantes gráficos de prensa. Me los sé de carrerilla , entre otras razones porque con frecuencia lo primero que hago es echar un vistazo a los dibujos que reflejan los matices de lo que sucede y que no siempre aparecen bien reflejados en los artículos que los enmarcan.
Sinceramente, les admiro por dos razones: porque son provocativos e inducen a la reflexión (en este blog que mantengo dedico una sección a las "viñetas que invitan a pensar") y porque resulta de todo punto admirable el esfuerzo que implica una extraordinaria capacidad de síntesis para plasmar en unos trazados la complejidad de lo que sucede sin que ello implique simpleza o banalización.

Nombres como Mingote, Chumy Chúmez, Máximo, Quino, Forjes, El Perich, El Roto, Cesc, Gallego&Rey, Romeu, Sansón, Peridis, Carla Berrocal, Diego Mir, Daniella Martí, Vergara, Flavita Banana, Riki Blanco, y tantos otros genios de la imbricación producida entre realidad, sensibilidad y expresión gráfica, forman parte de ese magnífico caleidoscopio de talentos creativos que, supervivientes al paso del tiempo, jamás perderán el horizonte iluminado de la inspiración aunque el tintero quede vacío.. hasta la próxima.

Y es que nunca acabarán por despedirse.

3 de octubre de 2025

No es un plan de paz. Es un obsceno negocio sobre un inmenso cementerio, que no cesa

 Sería terrible, injusto e inmoral apoyar un plan pretendidamente de "paz" que no contemple también la necesidad de poner fin a la ocupación salvaje de Cisjordania como una manifestación más del genocidio de Palestina por parte de Israel. Atónito, observo que nadie hable de ello. Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este son los componentes indisociables de Palestina. El "plan" no puede hacer caso omiso de esa visión global e integradora.

Excluir a la Autoridad Nacional Palestina (reconocida por más de un centenar de Estados) del futuro de esa tierra, eludir la supervisión o intermediación externa y situarse al margen del Derecho Internacional, pone en evidencia las espurias e impúdicas intenciones de la propuesta de Trump, exclusivamente orientada por el afán de asegurar la impunidad del gobierno genocida de Israel y de acelerar cuanto antes la apropiación definitiva y total de la franja de Gaza - relegando a la población palestina residual, una vez destruida por completo la ciudad de Gaza, a concentrarse en reservas en el sur, a semejanza de los "bantustanes" sudafricanos, como mano de obra esclavizada y sin derechos - para llevar a cabo, sobre un inmenso y eterno cementerio (de cuyo recuerdo jamás podrá desprenderse), el gran negocio de su familia con el respaldo de una administración inicua gestionada por un individuo tan desacreditado y sin escrúpulos como Tony Blair, cuyo nombre estará unido para siempre a la ocupación ilegal de Irak. Se rescata así un siniestro personaje. Lamentable..
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