13 de abril de 2013

Povera politica italiana, povera Europa



Soy de la opinión de que la política sólo podrá regenerarse a través de la política y de la reconversión de  quienes la ejercen a partir del efecto catalizador de comportamientos, posiciones éticas y voluntades que emanan de la fuerza de la sociedad. Si el ejercicio de la política no se ve transformado en función de su capacidad para asumir el significado de la protesta social, que siempre ha ido por delante de la política en su sentido más convencional, la política se va al garete y con ella todos a la vez. No nos engañemos: nada es posible fuera de la política. 

¿De qué ha servido el Movimiento Cinco Estrellas, liderado por Beppe Grillo, para reconstruir la maltrecha política italiana, sumida en el pozo sin fondo de la indecencia en la que durante tanto tiempo la situó Silvio Berlusconi?.  Cuando ha llegado la hora de la verdad, y ante un escenario que hacia presagiar que algo había cambiado, el cómico devenido en político coyuntural hace mutis por el foro (nunca mejor dicho en el caso de Roma) y se coloca sonriente au dessus de la mêlée, es decir por encima del bien y del mal, cual espíritu puro refractario a la contaminación que, a su juicio, supone entrar de lleno en la escena y acreditar con su respaldo electoral a la opción - resultante del acuerdo - que permita poner punto final a la putrefacción de Il Cavaliere y  a la docilidad de Mario Monti, repudiada por las urnas. 

Lo que está ocurriendo en Italia obliga a pensar en el rumbo de las opciones que tratan de romper con el bipartidismo y que, cuando llega el momento de hacer verdadera política a pie de obra, se refugian en la barrera de la pulcritud a toda costa y sin reparar en los enormes costes que, para quienes les respaldaron, ello significa. Hecho grave además si se tiene en cuenta lo mucho que Europa necesita de las opciones de progreso que se enfrenten a la daga implacable de los lobbys financieros que la gobiernan, bien representados por el tamdem Merkel-Cameron, que acaban de mostrar lo mucho que se entienden. En mi opinión el modelo está claro: anulados el Consejo y la Comisión, y debilitado el Parlamento, el equilibrio histórico (apoyado en el eje Paris-Berlin) ha desaparecido para ser reemplazado por el binomio Frankfurt-London, es decir, el núcleo duro del poder financiero y de la economía especulativa, tolerante como nunca con los paraísos fiscales. 

Pobre François Hollande, más solo que la una, con su popularidad en caída libre, incapaz de hacer frente al modelo austericida y socialmente atroz dominante,  mientras Bersani trata en Italia de ser fiel a lo que se le ha confiado y Berlusconi no cesa de acecharle para hacerlo caer, o bloquearlo en sus expectativas de cambio, ante la mirada circunspecta de Grillo, enormemente satisfecho de haberse conocido a sí mismo. A la postre, lo único que le  interesa, al parecer, al simpático y dicharachero italiano. Mientras eso ocurre, el ex primer ministro depravado y corrupto se vanagloria de su papel de salvador de Italia. 

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