22 de abril de 2008

Celebremos el Dia de la Tierra (como si fuera todos los días)



Huelgan las palabras, las frases hechas carecen de sentido, las llamadas de atención son más que conocidas, basta de reiteraciones en el vacio. Nos es suficiente con contemplar la imagen del planeta azul para darnos cuenta de lo que tenemos y de lo que arriesgamos. ¿O no?

Como dice el mensaje procedente de Québec: EL 22 DE ABRIL Y TODOS LOS DIAS, HAZ UNA APUESTA POR EL PLANETA"

21 de abril de 2008

Gana Lugo, Gana Paraguay

Y todo parece indicar que así va a ser, que la dignidad puede ser recuperada, como vaticinaba y deseaba en mi entrada anterior. ENHORABUENA AL PARAGUAY. La prensa (http://www.lanacion.com.py) lo destaca de manera inequívoca: "Lugo ha conseguido, con su Alianza Democrática para el Cambio, una victoria incuestionable en las elecciones presidenciales celebradas este domingo, al hacerse con el 40,83% de los votos, lo que le ha dado una diferencia de diez puntos sobre la candidata colorada, Blanca Ovelar, que ha conseguido el 30,71%. En tercer lugar ha quedado el aspirante por la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), Lino Oviedo, con el 21,98% de los apoyos".

ENHORABUENA AL PARAGUAY. ENHORABUENA A AMERICA LATINA. ENHORABUENA A LA DEMOCRACIA. Mas el esfuerzo va a ser enorme, descomunal. ¿Se imaginan ustedes en qué situación se encontrará ese país tras seis décadas de corrupción sin límites?, ¿hasta qué extremo las estructuras del Estado estarán impregnadas de una forma de gobernar basada en el cohecho y en la falta más absoluta de transparencia?, ¿cómo afrontar, sin que las esperanzas de la población se vean decepcionadas, tan terrible legado?. Tarea titánica sin duda la que le espera al nuevo Presidente, cuyo nombre pasa a formar parte de esa nueva generación de líderes que están consiguiendo cambiar, singularidades aparte, la faz siniestra de la política acumulada durante tantos años en el castigado mundo suramericano.

20 de abril de 2008

En Paraguay comienza a despejarse una espesa niebla de sesenta años

Durante décadas hemos tenido en Europa la sensación de que Paraguay era un país sórdido y remoto, sumido en el abandono y en la miseria, asolado por una dictadura miserable en la que un tal Stroessner se perpetuaría sin que el final del túnel pudiera ser divisado. Luego supimos que ese siniestro personaje se exilió en 1989 y acabó, al fin y para siempre, entre los jacarandás que adornan las inmensas avenidas de Brasilia. Seguimos viendo, sin embargo, a esa tierra mesopotámica gobernada por gentes corruptas, de las que nunca quisimos enterarnos ni de sus nombres ni de lo que decían porque, con las manos sucias y escondidas en sus coimas, nunca tenían nada que decir. Todos eran iguales, todos se repetían, todos abrazaban las mismas prácticas de cohecho y fraude toleradas por su banda a la que llamaban Partido Colorado o algo por el estilo, qué mas da...... Pasó el tiempo en Paraguay pero el tiempo no se detuvo, porque no podía detenerse y porque los paraguayos, hartos y avergonzados, estaban a punto de decir: ¡Basta ya, hasta aquí hemos llegado!. Una tal Blanca Ovelar o algo así acaba de hacer en la prensa española unas declaraciones indecentes y que insultan la inteligencia de cualquiera. Presume de ser mujer y aguerrida luchadora contra no se sabe qué porque tampoco lo dice. Pesebrea en el Partido Colorado y concurre a las elecciones para salvar la cara de tanta inmundicia política como la que han labrado durante más de sesenta años sus predecesores, a los que jamás critica porque mancuerna con ellos, pero...... ¿quien la pudiera creer, cuando ningún rubor asalta sus mejillas ante tanto fingimiento?
En lontananza y cada vez más cerca se dibuja la silueta y emerge el mensaje, fuerte y convincente, de Fernando Lugo. No hay color frente al Partido Colorado. Hay honestidad y ganas de librarse de un legado de miseria y corrupción que se cuenta entre los más ignominiosos de la América Latina. Es la esperanza y muchos creemos en ella. Suerte al Paraguay en este día, en el que puede, al fin, recuperar su dignidad.

Una llamada a la reflexión y a la sensibilidad por los problemas de nuestra época


Hace aproximadamente tres años se celebró en Granada (España) un Congreso Mundial sobre Filosofia Jurídica y Moral, del que emanó la siguiente declaración, encabezada con la firma de Jürgen Habermas, a la que acompañaban las de dos centenares de prestigiosos intelectuales de todo el mundo. Lejos de perder vigencia, el texto mantiene su plena razón de ser en un momento en que la crisis económica, el encarecimiento de los bienes básicos y el deterioro del medio ambiente justifican esta llamada de atención, que no puede quedar desoida:

"El desarrollo de las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales ha adquirido en las últimas décadas una dimensión que se eleva por encima de las fronteras entre los Estados e ignora las divisiones administrativas y políticas que se han establecido entre los pueblos. Transportadas por los medios de comunicación, por las nuevas tecnologías de la información, por las redes económicas y los flujos de personas, las acciones y decisiones de cada uno, por remotas que sean, pueden llegar a afectar la vida y el destino de poblaciones lejanas en cualquier lugar de la geografía del planeta.
Sabemos que esa compleja multiplicación de los intercambios ha dado como resultado el incremento del bienestar económico y la riqueza cultural en grandes segmentos de la población mundial, pero somos también testigos de que, a su lado, una pavorosa realidad de sufrimiento, incultura y marginación atenaza a millones de seres humanos. La carencia de alimentos, la falta de acceso al agua potable, las enfermedades endémicas, el analfabetismo y las supersticiones conforman el horizonte vital de pueblos enteros.
Las relaciones económicas globales entre países, grandes corporaciones y agentes económicos de todo tipo van con frecuencia escoltadas por la especulación financiera sin control, la explotación inicua de los trabajadores, la persistencia y el incremento de la ocupación de niños en labores extenuantes, la discriminación de la mujer y el despojo a pueblos enteros de parte de su riqueza natural mediante corrupciones y sobornos a autoridades políticas ilegítimas. También observamos crecientes amenazas al medio ambiente, explotación irracional de los recursos naturales y un consumo incontrolado del patrimonio irremplazable del entorno natural.
El nuevo sistema de relaciones económicas, sociales y culturales demanda un orden internacional nuevo. La globalización es también un proceso social con falta de control y regulación, conducido frecuentemente por poderes de escasa o nula legitimidad democrática. Hasta ahora los poderes de los Estados nacionales, al menos los Estados desarrollados, habían logrado ciertos niveles de justicia social. El desbordamiento de las fronteras nacionales y la existencia de problemas humanos graves que ya no pueden encontrar solución en el marco estatal exigen una gobernanza y unos poderes más efectivos y, sobre todo, más legítimos. La globalización es un fenómeno nuevo que ha colocado otra vez a la sociedad internacional en una especie de estado de naturaleza que necesita ser sometido a regulación.
Hay que fortalecer y dotar de mayor legitimidad a las instituciones internacionales vigentes, tanto las estrictamente políticas como las económicas, y crear otras nuevas que sean capaces de aminorar las debilidades de los Estados democráticos ante estas nuevas situaciones sociales. Nos sentimos en el deber de hacer una llamada a nuestros gobiernos y nuestros conciudadanos, a las organizaciones internacionales y a las grandes instituciones globales, en favor de una actitud nueva y decidida para incorporar la libertad y la igualdad como valores básicos de los seres humanos, y para que todas las dimensiones de la globalización estén sometidas a las exigencias del imperio de la ley, de una ley que sea cada vez más voluntad general y no sólo voluntad de unos pocos. El gran reto de este siglo XXI es configurar un orden mundial nuevo en el que los derechos humanos constituyan realmente la base del derecho y la política".

19 de abril de 2008

Mensajes en la calle (1): Caos urbanístico


Se necesita, desde luego, atención psiquiátrica para entender tamaño disparate. Viveiro (Lugo)

18 de abril de 2008

Se nos ha ido "el negro fundamental"

Aimé Césaire (1913-2007)

Con este apelativo le habrá de conocer mucha gente a lo largo de su vida desde que André Breton se lo pusiera a finales de los años treinta al descubrir su brillante vena poética. Vislumbraba bien el escritor francés lo mucho que iba a dar de sí aquel espigado poeta, nacido en la isla caribeña de La Martinica, y que no tardando mucho se convertiría en uno de los principales difusores y defensores de la creación literaria desarrollada por escritores negros, comprometidos con la defensa de su pueblo y de su cultura, asentada en raíces africanas, a las que siempre se mantuvo fiel. Pero eso lo he sabido después.
Mis recuerdos del nombre de Aimé Césaire como luchador anticolonial se remontan a la época en que me dio por seguir con atención la bibliografía sobre la independencia de los países africanos, en la que eran muy frecuentes las alusiones a la figura de Léopold Sédar Senghor, líder de la independencia de Senegal y padre fundador de la teoría de la “negritud”, una responsabilidad que siempre le ha ligado a Césaire, desde que ambos se conocieran, como nos ha recordado Franz Fanon, en 1931. Sin duda el caribeño, siempre con la mirada puesta en Africa - a la que dedicaría su famoso "Cahier d'un retour au pays natal"-, aprendió mucho del astuto político senegalés, pero de lo que no cabe duda es de que los mismos valores que le atribuía, fueron plasmados durante su larga y fecunda vida como excelente portavoz de la “poesía negra” - la poesía de las imágenes, la melodía y el ritmo - y como político progresista a través del dilatado mandato que durante más de medio siglo desempeñó como alcalde de Fort-de- France, la capital martiniquesa.
Poco se ha sabido en España y en Europa de la figura de Aimé Cesaire, fallecido a los 94 años, tras una vida que ha merecido ser vivida. Pero cuando se echa un vistazo a la historia de la política francesa de los últimos años, las referencias a Césaire están omnipresentes en la palabra y en los debates planteados en el país vecino, donde el respeto suscitado ha sido prácticamente unánime. En varias ocasiones, Segoléne Royal identificó lo que debiera ser la dignidad de la política con su nombre. Nicolas Sarkozy pretendió ignorarlo en vida, pero no ha podido, al enterarse de su muerte, dejar de aludir a la grandeza de su trayectoria y de su obra, abriendo incluso la posibilidad de que sea enterrado en el Panteón, ese imponente mausoleo donde reposan los grandes de Francia y que sobrecoge cuando se asciende por la rue Soufflot de Paris.

17 de abril de 2008

En recuerdo de Edward Lorenz y su revolución científica


Edward Lorenz, científico estadounidense conocido por construir la teoría del caos que explica la dificultad de establecer pronósticos meteorológicos, ha fallecido a los 90 años en Estados Unidos. Meteorólogo, descubrió en 1960 que pequeñas diferencias en un sistema dinámico como la atmósfera puede provocar grandes cambios. Teoría que fue expuesta en 1972 en su conocido trabajo ¿Puede el aleteo de las alas de una mariposa en Brasil provocar un tornado en Texas?. Sus conclusiones abrieron un nuevo campo de estudios que incluyeron virtualmente todas las ramas de las ciencias, y en el caso específico de la meteorología, llevaron al convencimiento de que era imposible pronosticar el estado del tiempo más allá de dos o tres semanas con cierto grado de precisión. Al demostrar que ciertos sistemas tienen límites de predicción, Lorenz "acabó con el universo cartesiano y dio pie a la tercera revolución científica del siglo XX", después de las teorías de la relatividad y la física cuántica, señaló Kerry Emanuel, profesor de ciencias atmosféricas del MIT

16 de abril de 2008

Viñetas que invitan a pensar: ¿Qué ocurre en Italia?


Romeu nos ilustra en su viñeta del diario español "El Pais" sobre la situación política italiana tras la victoria de quien algunos llaman "Il Cavaliere". ¿Qué pasa en la sociedad italiana para que eso ocurra?, ¿qué factores explican el respaldo a personajes - ellos y sus aliados - cuya única obsesión es el debilitamiento del Estado que gobiernan?, ¿en qué premisas se fundamentan las preferencias y los comportamientos políticos de una ciudadanía que opta por dirigentes que, como Silvio Berlusconi, representan un contraejemplo de lo que comunmente se entiende por calidad democrática y por la defensa de los principios éticos inherentes al poder democráticamente sustentado?. ¿Lo que sucede en Italia es, a modo de ejemplo contundente, una prueba de la profunda crisis en que se encuentra hoy la democracia, y cuyas manifestaciones se extienden como mancha de aceite?. Lamentablemente los ejemplos abundan por doquier, revelando la existencia de personajes, estrategias y estilos de gobierno que, lejos de ser coyunturales, amenazan los propios cimientos del sistema en el que se apoyan hasta minarlos de manera irreversible.

No ha podido expresarlo mejor José Vidal Beneyto al afirmar que
"cuando este extraordinario empresario reiteradamente procesado y en alguna ocasión condenado, cuya compatibilidad con la Mafia puso de relieve la sentencia a nueve años de su íntimo colaborador Cesare Previti y la de Dell'Utri, cofundador de Forza Italia, alcance su meta de conquistar la presidencia de la República se habrá quedado con el Estado italiano como antes se quedó con la televisión y habrá cerrado gloriosamente el ciclo de la absoluta privatización de la política, mediante la absoluta politización de lo privado". Povera Italia

14 de abril de 2008


Hoy se cumplen setenta y siete años del aniversario de la Segunda República Española. Al pie de la modesta, y muy deteriorada, tumba que acoge los restos del Presidente Manuel Azaña en Montauban, un ciudadano de Xátiva ha escrito en una pequeña lápida una reflexión muy pertinente para el momento en que vivimos.

13 de abril de 2008

¿Y qué va a pasar con la Educación?

El diseño del nuevo gobierno socialista por parte de José Luis Rodriguez Zapatero plantea no pocas incógnitas que sólo el paso del tiempo se encargará de despejar. Si ya he dejado constancia en la entrada anterior de la sorpresa que ha supuesto la eliminación de un Ministerio del Medio Ambiente, concebido con la perspectiva transversal e intersectorial que hasta ahora habia tenido, no es menor el desconcierto y preocupación que provoca la nueva estructural ministerial con que se plantea el funcionamiento del sistema educativo, que por vez primera aparece fragmentado, rompiendo así la lógica, justificada y necesaria articulación que debiera existir entre las enseñanzas universitarias y las que las preceden. ¿O es que ya no es pertinente?. ¿ Y por qué?.

El complejo universitario, cimentado en las etapas previas del proceso formativo, pasa ya a formar parte de una responsabilidad ministerial llamada de
Ciencia e Innovación (¿no son las Universidades mucho más que Ciencia e Innovación?), asignada a una Doctora en Biología, Cristina Garmendia, que, tras una fugaz experiencia académica, se ha orientado, al parecer con éxito, hacia el mundo empresarial en el sector de las biotecnologías. Curriculum irreprochable en ese campo, por lo que dice la prensa, pero desconocedora, hasta que se demuestre lo contrario, del complicado panorama actual de la Enseñanza e Investigación Superior en España, en un momento además especialmente crítico como es el que les aguarda a las Universidades de cara a su adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior.

Personalmente, no creo que la atribución de la responsabilidad universitaria a una experta investigadora, estrechamente vinculada con el sector empresarial, vaya a mejorar sustancialmente el modelo organizativo en el que se ha basado el desarrollo de la investigación científica en España a través de los mecanismos hasta ahora dependientes del Ministerio de Educación y Ciencia (Agencia Nacional de Evaluación, Plan Nacional I+D, etc.), y que no han funcionado mal, aunque nada hubiera impedido potenciarlos en el marco de una responsabilidad ministerial integrada. En el rumbo emprendido, somos muchos los que advertimos de los riesgos que supone aplicar parámetros rígidos y selectivamente sesgados a favor de determinados campos del saber en detrimento de los que pudieran estar peor acomodados a la lógica de un Ministerio eminentemente sustentado en criterios de rentabilidad y pragmatismo comercial de la investigación universitaria. Con palabras precisas ya lo ha señalado el rector de la Complutense, Carlos Berzosa, al afirmar que "no queremos que la Universidad sea entendida como si viviese en un mundo aparte, como si no tuviésemos nada que ver con Educación y sólo estuviésemos vinculados a la investigación y al mundo empresarial". Se ha impuesto una visión reduccionista de la Universidad, cuyos resultados son más que inciertos.Veremos.


Y lo que se ha hecho con el Ministerio de Educación, que continua bajo la batuta de la siempre sonriente Mercedes Cabrera (¡cómo sentirá no presidir ya las reuniones de los rectores!), no invita tampoco al optimismo, precisamente por que, al final, se trata de un Ministerio en el que, como decia hoy un medio de comunicación, se cuece un confuso "cóctel entre educación y dependencia". En este escenario no son pocos los indicios que apuntan a favor de un debilitamiento sensible de la Educación, al tratarse de un tema que casi se entiende ya como una causa perdida, indiferente o ajeno a los graves diagnósticos que se hacen sobre la calidad de la educación en España. Como ocurrió con el Medio Ambiente, en el debate de investidura los principales líderes pasaron de puntillas sobre el tema educativo o simplemente lo menospreciaron. Se ha decidido mirar para otro lado, sin más. Da la impresión de que se trata de una cuestión incómoda, que hay que seguir gestionando, aunque alejado ya de las preocupaciones prioritarias, con la inercia que deriva de la inercia. Al fin, la dicotomía está más clara que el agua: la Universidad y sus investigaciones utilitarias, por un lado; la Educación y sus carencias, por otro. No nos compliquemos la vida con ambiciones y proyectos formativos que tantos quebraderos de cabeza nos causan. Y, para rematar con esta ceremonia de la confusión y compensar la pérdida de las competencias universitarias, cojamos el problema de la dependencia y unámoslo al de los educadores, lo que introduce una situación de incoherencia que va a poner muchas veces a prueba el equilibrio mental de la señora ministra.

Una mala copia del modelo británico. Una forma, en suma, de rellenar como sea un Ministerio capitidisminuido con una tarea - la de la acción social - que no se ve muy bien de qué manera puede gestionarse con la eficacia necesaria en un entramado de decisiones donde se mezcla con las funciones educativas, cuando lo lógico hubiera sido entender las politicas sociales imbricadas con las de igualdad, a las que, sin embargo, se segrega para justificar la creación de un Ministerio específico, independiente de aquéllas. ¿Garantizará todo ello los objetivos que se preven?. ¿Alguien es capaz de entederlo o explicarlo desde el más elemental sentido común?. Habrá que estar atentos al proceso de rodaje, que se me antoja confuso y posiblemente errático.

12 de abril de 2008

Desaparece el Ministerio de Medio Ambiente


De mala noticia hay que calificar la eliminación del Ministerio de Medio Ambiente, como departamento con entidad propia, en la remodelación del Gobierno que acaba de hacer José Luis Rodriguez Zapatero. Tan mala como la de disolver el excelente equipo que, en torno a ella, había configurado Cristina Narbona, en mi opinión una de los mejores ministros de la legislatura anterior. Mujer seria, preparada y decidida, en la que confluyen la solidez profesional con la coherencia política. Pero se acabó. Y no hay que darle más vueltas. Al integrar Medio Ambiente en una amalgama bastante confusa (Medio Ambiente, Medio Rural y Marino), se minimiza la dimensión integradora que han de tener las políticas medioambientales, de mucho más alcance y envergadura que la perspectiva ligada a la gestión del agua. Lo cual resulta preocupante en un país como España caracterizado por su baja cultura ecológica, por sus frecuentes y reiterados ataques a los espacios naturales y por la insensibilidad frente al maltrato generalizado a que se ve sometido nuestro territorio.

Asociar simplemente las políticas agrarias o pesqueras con las ambientales es un lamentable reduccionismo que demuestra tanta ignorancia como propósito decidido de eludir la resolución de los problemas que inciden sobre el medio ambiente y la gestión del patrimonio territorial. Pero no sorprende: en el debate de investidura, este tema brilló por su ausencia. Ni el candidato ni los demás (salvo, justo es decirlo, el representante de Izquierda Unida) hicieron mención alguna al tema ambiental, sin duda porque lo consideran de menor importancia, irrelevante, banal y porque, lo que es más grave, han asumido que las malas prácticas en este sentido, efectuadas por unos y por otros, son politicamente inocuas. Ahi los tenemos: pueden hacer lo que quieran con el suelo, urbanizar de manera salvaje, especular sin rubor, destruir lo que se les pone por delante, que no pasa nada. Al final, hagan lo que hagan, y eso lo saben bien en el Mediterráneo, las mayorías siguen estando garantizadas.

11 de abril de 2008

¿Es posible que España sea, al fin, un Estado integrado e integrador?


Cualquier aproximación al conocimiento e interpretación de lo que sucede en la vida política española nos sitúa ante un panorama que revela hasta qué punto el propio engranaje del entramado de fuerzas sobre las que asienta presenta rasgos específicos, que complican sobremanera el funcionamiento de nuestra democracia. Es la excepcionalidad española, tantas veces recogida y enjuiciada en el pensamiento de José Ortega y Gasset y Manuel Azaña, y que treinta años después de aprobada la Carta Magna, que establece y organiza el sistema democrático vigente, se revela tan inequívoca como las propias evidencias reveladoras de un modelo de organización territorial del Estado que no tiene parangón con ningún otro país del mundo. Sólo en medio de este panorama pudiera tener su explicación ese esfuerzo permanente por encontrar, a través del lenguaje, nada trivial por cierto, las expresiones – “nación de naciones”, “federalismo asimétrico”, “comunidad nacional”, por mencionar las más reiteradas - que mejor cuadren con las características y, sobre todo, con las tendencias de un modelo que, si constitucionalmente está bien definido en sus líneas maestras, ofrece, sin embargo, matizaciones que sistemáticamente tratan de adecuarse a las perspectivas interesadas de quienes las plantean como algo permanentemente sujeto a reconsideración. No hay ciertamente en todo el espacio comunitario europeo una realidad institucional tan profundamente mediatizada por un debate fatigosamente centrado en cuestiones y conceptos que la propia evolución histórica ha dejado obsoletos y caducos hace ya mucho tiempo. Y es que además se trata de consideraciones cuya importancia no parece muy congruente con los problemas y los afanes que hoy priman en las preocupaciones de la ciudadanía, mucho más atenta a las perspectivas que permite un mundo abierto que a la esterilidad de disquisiciones que sólo encubren muchas veces intereses enmascarados.
Pues, francamente, ¿tiene sentido seguir hablando de “nacionalidad histórica” o de “pueblo”, cuando la propia dinámica de las sociedades contemporáneas ha convertido a ambas nociones en antiguallas, difícilmente conciliables con una visión objetiva, funcional e innovadora de la realidad?. No son los “pueblos” – entendidos como expresión de esa acepción identitaria que tantos quebrantos ha ocasionado a la historia europea –los que sustentan las formas de convivencia construidas en nuestros días, sino las sociedades, que resultan de estructuras complejas, basadas en el contraste, la multiculturalidad y la integración a partir de procedencias diversas; sociedades en función de las cuales se vertebra un modelo de relaciones en permanente cambio, proclive a la articulación de iniciativas y cohesionada por la voluntad de contribuir, en un espacio de encuentro y cimentado en sus valores distintivos, al desarrollo, lo más fecundo posible, de un proyecto compartido y, por ende, integrador.
Aceptar esta perspectiva equivale a entender que el engarce de la pluralidad estructural española sólo puede llevarse a cabo si se cumple la única premisa que permite asegurar un funcionamiento estable del modelo de convivencia establecido a partir de 1978. Y ésta no es otra que la que imprime al principio de lealtad constitucional un valor y una importancia prevalente respecto a la intencionalidad de cualquier planteamiento que cuestione los fundamentos básicos del sistema en el que ha descansado la etapa de libertad y prosperidad más dilatada de la historia contemporánea de España. Ahora bien, garantizar la pervivencia de este modelo, y la superación de las amenazas que lo cuestionan, implica simultáneamente la adopción de altas dosis de inteligencia y flexibilidad, capaces de garantizar, al amparo de las indudables posibilidades permitidas por la Constitución, el necesario equilibrio que impone la defensa del sistema constitucional con el inevitable buen entendimiento que debe perseguir las relaciones entre el Gobierno central y los Gobiernos autonómicos de Cataluña y el País Vasco.
¿Cómo lograr, por tanto, que este objetivo deje de ser una quimera o aparezca enrarecido por un clima de tensión insoportable para la mayor parte de la ciudadanía española y seguramente también para una fracción significativa de quienes viven en esas Comunidades?. La evolución de la política española nos revela que, en ausencia de mayorías absolutas, la cultura de la negociación se ha acabado imponiendo por la propia exigencia de los hechos o, mejor aún, por la lógica de la deseable estabilidad. Gobernar en España se ha convertido así para las opciones políticas mayoritarias en una labor complicada, permanentemente abierta a las modificaciones de escenario y a la búsqueda de fórmulas de compromiso que, bajo la presión permanente, se avienen mal con un horizonte a largo plazo, pues ni siquiera cubren el marcado por la legislatura. El pacto inmediato, puntual, revisable cada poco, tiende a establecer la trayectoria de las reglas de juego, creando un ambiente proclive al desencadenamiento de tensiones que sólo pueden ser conjuradas mediante el acuerdo reactivado y permeable a las nuevas exigencias requeridas por las causas que motivaron su puesta en entredicho. Visto desde fuera puede parecer un mecanismo agotador, pero quizá en la mente de quienes lo protagonizan constituya un hábito asumido, por más que el ejercicio del acuerdo no deba entrar en contradicción con los principios generales en los que ha de basarse su desarrollo, precisamente por el riesgo de desestabilización del sistema que ello pudiera suponer.
A la vista de los resultados electorales del 9 de Marzo de 2008 – una de cuyas principales manifestaciones ha consistido en el debilitamiento, en ocasiones muy sensible, de los nacionalismos periféricos - todo parece indicar que nos encontramos ante una nueva etapa, un momento histórico crucial de cara al fortalecimiento de los mecanismos de cohesión del Estado, algo que muchos consideramos tan necesario como indispensable, para muchos años. Una opción cimentada en la voluntad de llevar a cabo una política que, apoyándose en la necesidad de dar coherencia a las decisiones adoptadas en el marco de la pluralidad reconocida – y tan necesaria de consideración como la que distingue a las propias sociedades que habitan las Comunidades Autónomas gobernadas por los partidos nacionalistas - sea al propio tiempo capaz de transmitir la imagen de España como un Estado integrador, eficiente, moderno, solidario y tolerante, en el que todos los ciudadanos tengan cabida y se sientan confortablemente instalados y atendidos, al margen de clientelismos espurios o de presiones reivindicativas, que pueden poner en entredicho la salvaguarda de sus propios intereses, haciéndoles ver que éstos sólo pueden ser viables en un marco constitucionalmente vertebrador. Es un desafío que concierne ineludiblemente al nuevo Gobierno del Partido Socialista, que emprende la nueva legislatura con la acertada decisión por parte del Presidente del Gobierno, Jose Luis Rodriguez Zapatero, de recibir la investidura con el solo respaldo de su grupo parlamentario, sin condicionamientos previos que pudieran cercenar de entrada su margen de maniobra y con la perspectiva al tiempo de materializar el mensaje integrador expuesto en el discurso de investidura, compatible asimismo con un horizonte abierto a los acuerdos que pudieran implicar a los demás grupos en la gobernabilidad de un Estado en el que todos se sientan corresponsables.

7 de abril de 2008

Castilla en la obra de Joaquín Sorolla

Durante dos meses la exposición “Sorolla y Castilla” ha sido una de las citas culturales más destacadas de Valladolid en mucho tiempo. Aunque ya ha sido clausurada, conviene dejar constancia de la calidad de la muestra, donde se han recogido obras inolvidables del gran pintor valenciano, capaz de interpretar y plasmar como pocos la variedad de los paisajes de España, tal y como se presentaban a la mirada, siempre curiosa y ávida de matices e impresiones, del artista en la primera década del siglo XX.
Traigo aquí esta reflexión, a modo de recuerdo, no como experto en arte, que no lo soy ni lo pretendo, sino como seguidor ferviente de la inmensa obra pictórica de Joaquín Sorolla, que en su recorrido por tierras castellanas nos legó no sólo algunas de las manifestaciones más brillantes de su talento, sino la sensibilidad para entender esos paisajes, envueltos y matizados por luces distintas a las de su mundo mediterráneo.
Nos revela una de sus cualidades más asombrosas: esa capacidad para transmitir la importancia de la luz en la identificación de lo que percibe e interpreta. Contemplar las imágenes de Ávila, de Burgos, de Segovia o de Toledo evoca perspectivas que nos siguen siendo familiares pues, vistas desde la época en que Sorolla las dejó plasmadas en el lienzo, reflejan esa estrecha trabazón entre el cielo, la tierra y quienes la habitan, y que en nuestros días podemos todavía percibir cuando recorremos los lugares que quedaron inmortalizados para siempre por quien en todo momento y lugar supo apasionarse con lo que veía y con lo que acababa identificándose.
Imagen: la Catedral de Burgos un dia de nieve (1910)

4 de abril de 2008

Un debate abierto entre la protección ambiental y el impacto a toda costa


Hay planteado en la Comunidad Autónoma española de Castilla y León un debate cuya importancia trasciende el estricto marco regional. La tensión ha vuelto de nuevo a aflorar, y de qué manera, con motivo de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia ( de 2 de Abril de 2008) que ha anulado el decreto del Gobierno autónomo por el que se permitía la construcción de una estación de esquí de tipo alpino en el paraje de San Glorio, inserto en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre- Montaña Palentina. La decisión de la Junta forma parte de una serie, ya bastante dilatada, de permisos, tolerancias y medidas encaminadas a anteponer a toda costa la alteración de los equilibrios ambientales en áreas de especial calidad paisajística, amparadas por la Ley y por los protocolos internacionales sobre la conservación de los ecosistemas con valores ecológicos reconocidos, a la salvaguarda de los equilibrios que dan precisamente a esos espacios su prestigio ambientalmente merecido.
Frente a la despoblación, frente al abandono y a la falta de horizontes la estrategia consiste en algo tan elemental como poner a disposición de grandes proyectos de inversión inmobiliaria no los lugares en que los impactos provocados pudieran ser menos lesivos, sino lo mejor del territorio, lo más valioso naturalmente y, por ende, lo más apetecido. Así se ha hecho al aprobar operaciones de gran impacto y rentabilidad edificatoria como la llamada Ciudad del Medio Ambiente en Garray (Soria), en la zona pinariega de Las Navas del Marqués (Avila), en el municipio de Villanueva de Gómez, también en la provincia abulense, o frenando en seco la declaración de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, uno de los pocos espacios que mantienen sus rasgos naturales más valiosos en la vertiente Norte de la Cordillera Central. El dilema se plantea, pues, en términos de drástica disyuntiva: o se aprovecha sin miramientos lo mejor que se tiene desde el punto de vista ambiental o la crisis hará mella en las sociedades afectadas, dando lugar al empobrecimiento y a la despoblación.
No hay posturas intermedias o transaccionales: o todo o nada. Y a esa cantinela se apunta el coro mediático que, en tono ofensivo – “¡Quién fuera oso!”, ha llegado a decir un periodista sin ningún rubor – atizan con tanta virulencia como superficialidad a quien osa cuestionar los términos, no exentos de demagogia, con que esta estrategia se plantea. Bastaría con esgrimir los argumentos que intencionadamente se soslayan: que la sentencia de San Glorio ha sido emitida por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad en aplicación de la Ley sobre Protección del paisaje vigente en España, que respeta y se atiene a lo contemplado en el Art. 16.15 del Estatuto de Autonomía("el derecho a vivir en un medio ambiente ecológicamente equilibrado y saludable, impulsando la compatibilidad entre la actividad económica y la calidad ambiental con el fin de contribuir a un desarrollo sostenible"), que las perspectivas de los deportes de invierno se ven hace tiempo condicionadas por reducciones significativas de la innivación (lo que obliga a recurrir a la costosísima nieve artificial) y que las experiencias de aprovechamiento y puesta en valor de los paisajes naturales de especial valor arrojan lecciones muy ilustrativas en Europa y en Estados Unidos sobre las posibilidades de uso de dichos espacios sin poner en peligro – y además irreversible-los valores que encierran y que son la base precisamente de su personalidad.
Y no está tampoco de más recordar la puesta en entredicho por parte de la sentencia del modo como está concebida y diseñada la estación de esquí prevista, precisamente por contravenir el Plan de Ordenación aprobado por la Junta en 1998, que expresamente prohibía la instalación de una estación de esquí de tipo alpino. Sin embargo, ocho después, en 2006 se efectuó una reforma del PORN que sí la permitía, y que la Sentencia declara nula de pleno derecho, sobre la base de argumentos técnicos y científicos aportados por los recurrentes. El debate, amigos, y de cara al futuro, no ha hecho más que comenzar. Todo un modelo de desarrollo estratégico está cuestionado.

31 de marzo de 2008

Los paisajes invariables del "río de la vida"


Las visiones que nos aportan el curso del Nilo y la perspectiva inconfundible de la aridez, que enseguida sobreviene tras una estrechísima franja de verdor, transmiten la sensación de que el tiempo parece haberse detenido en Egipto. Sumidos en esa neblina provocada por la arena del desierto, los paisajes de hoy no deben diferir mucho de los que a lo largo de la Historia han marcado los rasgos dominantes de una realidad en la que coexisten las imágenes de siempre con las transformaciones a que obliga una corriente turística masiva, que poco se percata de los problemas del entorno, cuando no los menosprecia.


Inmenso y deslumbrante país éste que lo debe todo al "río de los mil ríos", y en el que el agua y la arena son elementos entreverados y recurrentes en un tapiz de colores bien definidos que se exigen mutuamente y sin los cuales no es posible entender la gigantesca dimensión de la civilización y de la cultura que en este espacio brillaron milenios antes de nuestra era.

22 de marzo de 2008

De cómo la mente puede mejorar con la edad




Mi amigo Mariano Fuertes, que ejerce la medicina en la ciudad portuguesa de Mirandela con tanta entrega como eficacia y reconocimiento social, me ha regalado hace unos días un libro que deseo recomendar. Nunca he sido aficionado a los textos de autoayuda, que tratan de embaucar al incauto lector a base de mensajes llenos de obviedades y de tópicos al uso, con pingües rendimientos además para sus autores. No es éste el caso. "La paradoja de la sabiduría" es un trabajo muy serio, de divulgación rigurosa, que parte de la impresionante experiencia acumulada por su autor, Elkhonon Goldberg, catedrático de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, empeñado en difundir el enorme caudal de ideas, magnificamente construidas y elaboradas, sobre la capacidad del ser humano para mantenerse lúcido, intelectualmente activo, y desarrollar sus posibilidades creativas sin verse necesariamente condicionado por el inexorable paso del tiempo.


El subtítulo del libro es harto elocuente -"cómo la mente puede mejorar con la edad" - y, sobre todo, refleja el encomiable propósito del autor que, apoyándose en su dilatada y fecunda práctica clínica, "nos ofrece un programa de mantenimiento cognitivo de nuestra maquinaria cerebral que nos ayudará a detener o retrasar el declive mental" y a mantener por ello la calidad de vida de cuantos, tras sobrepasar con creces el medio siglo de existencia, nos hemos hecho acreedores. Ah, y otro aval a favor de esta obra reseñable: ha sido editada por Crítica (2006) en la excelente colección (Drakontos). Nada que ver, pues, con los "ensayos" oportunistas que tanto pululan y distraen en nuestras librerías.

Dia Internacional del Agua

Que no se os pase por alto esta fecha, silenciada en nuestros medios. El 20 de Marzo se celebra internacionalmente «El Día Mundial del Agua», que cumple ya su décimo quinta edición. De nuevo la efeméride se conmemora ante un panorama que se muestra desolador: según la ONU, 1.100 millones de personas no tienen aún acceso al agua potable y este número se eleva hasta los 2.600 millones en el caso de quienes carecen de los servicios sanitarios elementales. Son cifras elocuentes que nos fuerzan a recordar los compromisos adquiridos en 2000 por la Asamblea General de la ONU, donde se fijaron los llamados Objetivos del Milenio, entre los cuales, y en décimo lugar, figura el que apuntaba a la reducción, con el límite fijado en 2015, a la mitad de la cifra de población carente de este recurso y de estos servicios básicos.

Evidentemente, tras este empeño subyace una finalidad inherente a la disponibilidad de agua potable, como es la mejora de las condiciones sanitarias que el uso estable de este bien permite. Las estimaciones económicas para que la consecución de este objetivo sea posible son un fuerte aldabonazo en la conciencia de nuestras sociedades y obliga a considerar el grado de responsabilidad que compete a la comunidad internacional y a quienes la gobiernan en la resolución de un problema tan acuciante como ineludible.

Y es que no se debe, ni se puede, minusvalorar ni mirar para otro lado. Según un estudio auspiciado por Naciones Unidas, se calcula que el monto de las inversiones necesarias asciende- en los seis años que restan hasta la fecha fijada (2015) – a un total de 42.000 millones de dólares para el suministro de agua y 142.000 para las infraestructuras de saneamiento. Si a ello se suman las cantidades precisas para el mantenimiento de los servicios existentes, el volumen de inversión requerido se eleva hasta los 350 mil millones de dólares. Como bien ha señalado Marc Laimé, « estas evaluaciones podrán ser criticadas, pero tienen el mérito de abrirnos a un enfoque necesario del problema del agua en el mundo, en un momento en que los mensajes emitidos por la comunidad internacional tienden a limitar la cuestión a una dimensión humanitaria y no política". No en vano se trata de un problema político y económico de primera magnitud. Un problema crucial de nuestro tiempo

20 de marzo de 2008

Los llamados biocombustibles agravan el cambio climático



Alejandro Schweitzer, geógrafo y apreciado compañero de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, en Argentina, me envia el siguiente texto, redactado por Steve Connor, el editor de la prestigiosa evista Science, en el que se hace una interesante reflexión sobre el impacto ambiental de los biocombustibles, que someto a vuestra consideración:
" Los científicos han dado datos irrefutables que indican que los biocombustibles podrían ser uno de los mayores timos ambientales, ya que realmente agravan el calentamiento global añadiendo a las emisiones de origen humano el dióxido de carbono a que supuestamente ponen freno. Dos estudios distintos publicados en la revista Science muestran que el cultivo de biocombustibles actualmente realizado para producir alternativas "verdes" a los combustibles fósiles basados en petróleo despiden más dióxido de carbono en el aire del que pueden absorber las plantas cultivadas.
Los científicos han descubierto que, en el caso de algunos cultivos, para saldar la "deuda carbonífera" causada por su cultivo inicial sería necesario cultivarlos durante varios siglos. Esos costes ambientales no tienen en cuenta ninguna otra destrucción adicional en el entorno, como la pérdida de biodiversidad causada por tratamientos de compensación de la prístina selva tropical.
"Todos los biocombustibles que utilizamos actualmente causan destrucción del hábitat natural, ya directa, ya indirectamente. La agricultura global está produciendo ya alimentos para seis millones de personas. La producción de biocombustibles basados en alimentos también requerirá que se destine aún más tierra a la agricultura", dice Joe Fargioine, de la organización de EEUU para la conservación de los recursos naturales y director de uno de los estudios. Los científicos realizaron el tipo de análisis que se está perdiendo en el fragor del incentivo irreflexivo de los biocombustibles fomentado por las políticas de los Estados Unidos y Europa, en que cuyos proponentes han sido entusiastas de las virtudes de los biocombustibles como alternativa verde a los combustibles fósiles utilizados para el transporte.
Ambos estudios examinaban cuánto dióxido de carbono se emite cuando se convierte un trozo de tierra en campo de cultivo de biocombustible. Han descubierto que, por ejemplo, cuando se convierten las turberas indonesias en plantaciones de aceite de palma se necesitan 423 años para saldar la deuda carbonífera. El siguiente peor caso es cuando se tala la selva forestal del Amazonas para convertirla en campos de soja. Los científicos han descubierto que se necesitan 319 años de fabricación de biodiésel de la soja para cancelar la deuda carbonífera causada por la tala de árboles en el lugar original. Los científicos calculan que tales conversiones de la tierra para cultivar maíz y caña de azúcar para el biodiésel, o aceite de palma y soja para el bioetanol, emiten entre 17 y 420 veces más carbón que lo que se ahorra anualmente con la sustitución de combustibles fósiles.

"Esta investigación examina la conversión de tierra para biocombustibles y pregunta si vale la pena. ¿Es mayor el carbón que se pierde por convertir bosques, praderas y turberas que el que se «ahorra» utilizando biocombustibles en lugar de combustibles fósiles?", se pregunta el Dr. Fargione. "Y, sorprendentemente, la respuesta es no. Esas áreas naturales acumulan mucho carbón, de manera que su conversión en tierras de cultivo redunda en toneladas de carbón emitidas a la atmósfera", dice.
La demanda de biocombustibles está destruyendo el entorno de otras maneras. Para los granjeros americanos, por ejemplo, acostumbrados a alternar soja y cultivos de maíz, la demanda de biocombustible ha significado que ya no cultiven maíz. Como resultado, los granjeros brasileños están talando bosques para cultivar soja que poner en la producción a corto plazo.
"En la búsqueda de soluciones al cambio climático debemos asegurarnos de que el remedio no sea peor que la enfermedad", dice Jimmie Powell, miembro del consejo científico de la organización para la conservación de los recursos naturales. "No podemos permitirnos ignorar las consecuencias de la conversión de tierras en campos de cultivo de biocombustibles. Eso significa que no podemos promover sin querer alternativas de combustible peores que los combustibles fósiles para cuya sustitución están diseñadas. Estos descubrimientos deberían incorporarse al avance de la política de emisiones carboníferas", ha dicho el Dr. Powell.
La Unión Europea ya tiene segundas intenciones sobre su política dirigida al estímulo de la producción de biocombustibles. Stavros Dimas, comisario de la UE de medio ambiente, admitió el mes pasado que la UE no previó el conjunto de problemas ambientales generados por el objetivo europeo de obtener el 10% de su combustible de transporte de sustancias vegetales.
El profesor John Pickett, director del reciente estudio sobre biocombustibles encargado por la Royal Society, ha dicho que, aunque puedan jugar un papel importante en la reducción de gases de efecto invernadero del transporte, es importante recordar que un tipo de biocombustible no es igual que otro. "El ahorro de gas de efecto invernadero que puede proporcionar un biocombustible depende de cómo conviertan las tierras y se realicen los cultivos y de cómo se utilice el biocombustible." "Dado que los biocombustibles están entrando ya en el mercado mundial, será vital aplicar criterios de certificación de carbón y sostenibilidad para la valoración de los biocombustibles, a fin de promover aquellos que sean buenos para la gente y el medio ambiente. Esto debe hacerse a escala internacional, para que no nos limitemos a transferir los potenciales efectos negativos de esos combustibles de un lugar a otro."
El profesor Stephen Polasky, de la Universidad de Minnesota y autor de uno de los estudios publicados en Science, dice que los incentivos actualmente empleados para fomentar que los granjeros cultiven terrenos para biocombustibles no consideran el balance carbonífero del cultivo. "No tenemos incentivos correctos porque los propietarios de tierra son recompensados por producir aceite de palma y otros productos, pero no por gestionar carbón. Esto crea incentivos para una explotación excesiva de la tierra y puede tener como resultado a largo plazo el incremento de emisiones de carbón."

(la imagen superior - de la Agencia France-Press- recoge la concentración realizada en Auckland el 8 de Diciembre de 2007)

22 de febrero de 2008

Siempre recordaremos a Luis

Hace tres años ya que falleció Luis Pastor Antolín (Palencia,1958 - Valladolid, 2005), una de las personas más admirables que he conocido en la vida. Su muerte me afectó muchísimo y su ausencia se me antoja inasumible. Conservo los recuerdos de una relación de amistad y profesional que me depararon momentos inolvidables. Quiero dejar en este blog constancia de quien fue un buen amigo y un excelente compañero. A él dediqué en su momento estas líneas que siguen, recogidas más tarde en un libro de homenaje elaborado por los amigos.


No es la fugacidad de la vida lo que alerta nuestros sentidos,
ni siquiera nos conmociona ya el saber que todo tiene un término inexorable,
sino tomar conciencia de que el paso del tiempo
nos lleva a asumir la defensa del valor de lo perenne
de aquello que fortalece y da sentido a la misma razón de vivir.
Y nada más perenne que aquello que se resiste a desaparecer en el fondo
en la esencia de nuestra memoria vivificada.
La memoria nos hace libres, porque nadie ni nada nos puede impedir
abarcar con ella lo más profundo de nuestros deseos,
de esos deseos empeñados en sobrevivir al desgaste del olvido.
De ahí ese afán justificado por evocar las vivencias que fraguaron
la formación de la madurez, de esa madurez
que nos lleva a contemplar las cosas con la perspectiva más enriquecedora,
más positiva, más diáfana en sus mensajes y evocaciones.
Son los paisajes de nuestra vida,
las experiencias más ilusionantes, los recuerdos más apetecidos,
las ilusiones compartidas, los proyectos apenas insinuados.
Son los cimientos sobre los que se edifica la amistad,
lo que da sentido a nuestras inquietudes, lo que mantiene nuestras esperanzas,
lo que da permanencia y vigor a los recuerdos imborrables.

11 de febrero de 2008

Portugal, tan cerca y a la vez tan lejos



Como ha señalado el ex Presidente Mario Soares en el Diário de Notícias lisboeta, la última Cumbre hispano-portuguesa, celebrada en Braga a finales de Enero, “ha constituido un paso importante en las relaciones peninsulares, abriendo una oportunidad única, que no se debe perder, para los dos Estados, en el dominio de las convergencias políticas y económicas, en el marco europeo en particular, pero también en relación al Mediterráneo, al Atlántico y a América Latina”.Objetivos encomiables que seguramente han sido reiterados en ediciones anteriores con la misma grandilocuencia, aunque su repetición no haga sino destacar que una estrategia que debiera estar ya consolidada aparece en este XXIII Encuentro como la manifestación de un deseo aún por cumplir.
Sin embargo, y a la vista de lo acordado, es evidente que los avances en la cooperación entre ambos Estados han ido adquiriendo entidad a través de realizaciones importantes, cuya incidencia habrá de notarse tanto globalmente para cada uno de ellos como para las regiones y lugares en las que se materialicen. No son desdeñables las comprometidas en esta reunión, donde se ha acordado la instalación en Braga del Laboratorio Internacional Ibérico de Nanotecnología, o proseguir en el camino, ya emprendido, hacia la integración energética. Un proyecto tan ambicioso como necesario, cuyos hitos más relevantes han de venir dados por los avances en la compatibilidad reguladora y convergencia tarifaria en el sector energético que permitan configurar un Mercado Ibérico de la Electricidad (MIBEL), acordado en 2004, por la política de fomento conjunto de las energías renovables, y por la ordenación del Mercado Ibérico del Gas (MIBGAS), todo ello con la mirada puesta al tiempo en la creación de un gran operador del Mercado Ibérico de la Energía (OMI).
Ahora bien, el buen funcionamiento de los vínculos entre los dos países no ha de limitarse sólo a los grandes acuerdos interestatales, que dan cumplimiento al Tratado de Amistad y Cooperación, suscrito el 22 de Noviembre de 1977. Desde que, tras la caída de las dictaduras que los distanciaron durante décadas, vieron la luz los primeros intentos de crear espacios de relación a menor escala basados en estrategias compartidas de desarrollo, la cooperación transfronteriza descentralizada se ha convertido en el punto de referencia esencial a la hora valorar el éxito o la frustración de esa voluntad de encuentro a favor de estrategias beneficiosas para ambas partes. Se trata de una cuestión cuya dimensión como problema, variable en su gravedad según los espacios concernidos, no ha dejado de persistir a o largo del tiempo, por mor de unos resultados que ni siempre pueden calificarse de satisfactorios ni, menos aún, incurrir en la autocomplacencia.
Los estudios sobre el tema son tan explícitos que no ha lugar al equívoco cuando ponen al descubierto las insuficiencias de desarrollo o los crónicos problemas de regresión global de estas áreas, que siguen acusando, salvo excepciones singulares, el estigma de la fragmentación histórica. Algo que resulta particularmente perceptible en el tramo de la “raya” correspondiente a la Comunidad de Castilla y León, que sigue siendo el más refractario a la rentabilización de las posibilidades permitidas por la confluencia de fuerzas a uno y otro lado, como ya puse de manifiesto en estas mismas páginas hace años (El Norte de 21 de Mayo de 2001). De manera puntual algunas iniciativas revelan el alcance del esfuerzo realizado y de las ayudas que lo han hecho posible, pero en la mayor parte de los casos son precarias o carecen de las condiciones capaces de asegurar su continuidad en el tiempo como garantía para la creación de oportunidades de desarrollo realmente consistentes. Recurrir para explicarlo a la debilidad demográfica nos lleva, en mi opinión, a un argumento no cuestionable pero insuficiente. Pues cuando ha existido verdadera voluntad de avanzar en la formación de espacios de encuentro creativos e innovadores, la experiencia ha servido para lo que se pretendía, es decir, para fijar población y crear expectativas, y sobre todo confianza, hacia el futuro.
Y es que, en general, la cultura de la cooperación transfronteriza deja todavía que desear: ni está asentada en el conjunto del territorio ni es asumida como una opción estratégica integradora, por más que las proclamas entusiastas que de vez en cuando se hacen den la impresión de lo contrario. De todos modos, para que los propósitos bienintencionados se conviertan en logros contundentes no es necesario improvisar instrumentos de cooperación sino aprovechar convenientemente, y sobre la base de los recursos disponibles, los ya creados y garantizar su operatividad. En resumen, bastaría con centrar la atención en dos soportes de actuación esenciales. Por un lado, en el fortalecimiento de las posibilidades permitidas por la Fundación Rei Afonso Henriques y por el Instituto Interuniversitario asociado a ella, evitando que languidezcan o que sus actividades sean poco más que acciones esporádicas o de mera intencionalidad; y, por otro, dar consistencia a la voluntad política de aplicar en Castilla y León, con fuerte implicación de los municipios y las organizaciones más dinámicos, las directrices contempladas en los acuerdos adoptados en el Encuentro Luso-Español sobre Cooperación Transfronteriza de 13 de Enero de 2006, que fijaron los principios en los que se apoya la programación de los Fondos Europeos para el periodo 2007-2013. Si se tiene en cuenta que la próxima Cumbre (¿porqué no en Zamora?) va a celebrarse en Castilla y León – una oportunidad para recabar la implantación de iniciativas innovadoras de alcance interestatal, como se ha hecho en Braga - y que las posibilidades de las Comunidades de Trabajo constituidas con las regiones Norte y Centro de Portugal están avaladas por la contundencia de los diagnósticos y por el convencimiento de que existen potencialidades que han de ser aún valorizadas, nos encontramos ante una ocasión histórica que en modo alguno puede quedar desaprovechada, pese a que las inercias heredadas obliguen aún más a la prudencia que al triunfalismo. 
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