22 de octubre de 2011

¿Porqué llamarlos de izquierda si no lo son?


¿Porqué llamarles "izquierda abertzale" cuando sólo son simples "abertzales"? Si se entiende como "abertzale" el ser nacionalista radical, sobra a todas luces la connotación de "izquierda" con la que ellos mismos suelen presentarse y con la que indebidamente se les menciona aquí y acullá. Algo que es incorrecto, a mi juicio, ya que nada del pensamiento de izquierda anida en ese magma de vulgaridad teórica, sectarismo obsesivo, contemporización con el terror y marrullería estratégica de la que hacen gala permanentemente.
Si nunca levantaron la voz cuando ETA asesinaba a trabajadores, si jamás han hecho demostración de un pensamiento solidario y de defensa de los desfavorecidos, si la noción de solidaridad les es ajena, si todo en ellos es verborrea machacona, arrogancia y chulería de frontón, si su estética es de pésimo gusto y rezuma agresividad, si su presencia violenta degrada y ensucia hasta la náusea el espacio público, si no se les conoce ninguna aportación progresista en los lugares donde gobiernan, dominados por el miedo, la exclusión y la ruptura social.... ¿a qué viene eso de izquierda abertzale, mancillando y denigrando el propio concepto de izquierda, se esté o no de acuerdo con él?
Son simples sectarios, miserables corifeos del nacionalismo más rancio y ramplón, de baja estofa, sórdido y francamente casposo. Practican la exclusión y su fuerza se basa en el miedo y en el hostigamiento hacia el diferente. En resumen, una antigualla estéril y reaccionaria, lo peor para el futuro de Euskadi
Por favor, dejen ya de hablar de "izquierda abertzale": es una expresión contradictoria y equivocada al tiempo que injusta.

20 de octubre de 2011

Al fin, en el Pais Vasco se han abierto los espacios de la paz


Un día histórico. Este 20 de octubre de 2011, el Estado español ha derrotado a ETA. Cincuenta años de muerte, dolor, extorsión y sufrimiento culminan en el objetivo que siempre habíamos perseguido y deseado los defensores del Estado de Derecho. La libertad y el aire tranquilo, respirable por todos, vuelven a las calles y a las plazas del País Vasco mientras desde el resto de España se contemplan,definitivamente pacificadas, las tierras donde se dan "todos los colores del verde", como cantaba Raimon.
La Conferencia de San Sebastián ha sido el envoltorio con el que, al final y con un guión pautado, se ha querido salvar la cara, pero el proceso ya se mostraba inexorable, pese al ruido y las vacilaciones. Los de los múltiples nombres, aunque siempre los mismos, tratarán de camuflarlo con su verborrea habitual, pero, cuando se comprueba que ninguna de las pretensiones de la banda ha sido lograda, justo es reconocer su fracaso y el de sus corifeos. La lucha contraterrorista ha dado los resultados pretendidos, cerrando una etapa terrible y abriendo otra que necesariamente, y esto es lo importante, ha de apoyarse en la desaparición, ya irreversible, de la violencia criminal y mafiosa de Euskadi ta Askatasuna. El proceso no ha culminado, pero no cabe duda de que ha dado su paso más decisivo.
La contienda política se dirimirá a partir de ahora en condiciones de libertad y de respeto al adversario, como corresponde a una sociedad que no se merece más dolor. Y pondrá de relieve que la izquierda abertzale sólo es una máquina potente de gestos y escenografías varias aunque inepta por completo para el día a día de la política normalizada. Es ahí donde habrá que valorar lo que cada cual significa y vale. Ha llegado la hora de la política de verdad. La Historia será inequívoca en este sentido: en la fecha en que ETA anunció el cese definitivo de su carrera de muerte y extorsión el gobierno de España estaba presidido por Don José Luis Rodríguez Zapatero, depositario de un legado de lucha contra el terrorismo en la que ha habido muchos protagonistas. En ese mismo día, conviene recordarlo, la Audiencia Nacional impuso una condena centenaria a un asesino multirreincidente.

La Historia continúa mientras se despejan los horizontes y la gente puede pasear tranquila por el Boulevard y la parte vieja donostiarra, a la que da acceso (fotografía).

19 de octubre de 2011

Mensajes en la calle (32): Imágenes y espacios de la indignación


La calle es un escaparate permanente de motivos y sugerencias que invitan a detenerse en ellos con la mirada. La mayor parte de las veces surgen de pronto y llaman la atención. Conviene estar alerta pues la escena es fugaz, apenas dura unos segundos, y lo más probable es que no vuelva a repetirse. Las movilizaciones que están teniendo lugar en las ciudades españolas desde el 15 de mayo han transformado en cierto sentido el espacio urbano. Han dejado - están dejando - huella en él por su persistencia en el tiempo, por las modalidades empleadas en la ocupación del suelo público y por la escenografía singular con la que se expresan. Es un clamor que se expande y que evidencia la postura ciudadana en pro de reclamaciones que están en los antípodas de quienes han provocado la crisis y de quienes, incapaces de ver más allá de su nariz o refractarios a la crítica que consideran adversa a sus intereses, denuestan, muchas veces con argumentos de baja estofa, lo que no es sino la expresión de una voluntad cívica justificada. Con independencia de cual sea su trayectoria, lo cierto es que han dejado imágenes elocuentes, que el tiempo se encargará de recordar como uno de los episodios esenciales que han marcado el inicio de la segunda década del siglo XXI.

La imagen que presento, tomada por casualidad en el corazón de la ciudad de Valladolid, refleja bien lo que digo. El motivo central representa a un hombre joven, de buen aspecto, con expresión seria y seguramente con formación superior, que aparca su bicicleta (pieza simbólica, donde las haya, de otro modo y estilo de vida) junto a la vieja columna de los soportales del centro histórico. Ésta contribuye también a la escenografía como soporte de alguno de los muchísimos mensajes que han marcado expresivamente, con su laconismo, contundencia y a menudo con ciertas dosis de creatividad, el sentido de la protesta. En este caso, aluden a dos de los argumentos esenciales: la precariedad en el trabajo y en el salario, y el rechazo a la forma de hacer política amparada en la mentira o las medias verdades. Lejos de ser proclamas antisistema, se centran precisamente en dos perspectivas viciadas del propio sistema, que cualquiera en su sano juicio y honestamente vería necesario corregir. ¿Porqué ese empeño misérrimo en llamarles “radicales antisistema” cuando precisamente quieren mejorarlo en lo que atañe a los derechos sociales y políticos?

En el fondo, la escena introduce otros elementos que no son baladíes. Los contenedores de reciclaje de papel y vidrio revisten en este caso una significación casi metafórica, en la medida en que remiten a la necesidad de eliminar muchas de las tendencias, comportamientos y actitudes que han deteriorado sobremanera el ambiente social y que deben ser necesariamente reciclados. Al final de la escena, casi desvaido, figura el logotipo de una Caja de Ahorros local, cuya trayectoria, otro ejemplo más de la dilución de la capacidad de ahorro regional y sujeta a las mismas pautas que el resto - fusión con otras y a ver qué pasa -, es similar a la de cuantas entidades financieras se han visto conmocionadas por la crisis a la que han contribuido y que las ha obligado a un viraje estratégico con ayuda pública que ha acabado situando al sector financiero y a quienes lo gestionan en uno de los lugares más denostados en la consideración acreditada por parte de la sociedad española.

16 de octubre de 2011

El uso indebido de la palabra "conflicto"



Las grandes Conferencias internacionales suelen convocarse para resolver problemas de descolonización (Timor Leste), asegurar ayudas económicas en situaciones especialmente críticas (Conferencia de Donantes), afrontar catástrofes naturales (Conferencia Mundial sobre Prevención de Desastres) o culminar en acuerdos de armisticio o de paz tras períodos de guerra (Contadora, Esquipulas, Oslo, Dayton...). No es el caso de lo que, con el ampuloso nombre de Conferencia Internacional para Promover la Resolución del Conflicto en el País Vasco - se va a llevar a cabo en dicha Comunidad Autónoma el 17 de octubre, con un enfoque y dimensión tan solemnes como inciertos.

Esa reunión nace viciada por el empleo indebido del concepto de "conflicto" asociado a una interpretación deliberadamente sesgada y manipuladora de la realidad política vasca, pues, al emplearlo, desenfoca los rasgos esenciales del problema, que no es otro que el que deriva de una práctica terrorista criminal y mafiosa que durante medio siglo ha asesinado, herido, extorsionado y maltratado a miles de personas, y que ha vulnerado de manera sistemática y permanentemente ofensiva las reglas del juego en el que han de dirimirse las diferencias políticas en el seno de una sociedad democráticamente organizada.

La convocatoria en Donosti-San Sebastián de un encuentro internacional de estas características y naturaleza, cuando el terrorismo está ya vencido y la ley ha acabado prevaleciendo, no es sino un intento de decantar la cuestión hacia derroteros de negociación, de proporcionar al hecho una resonancia mediática inmerecida y de salvar la cara que a estas alturas ya no cabe plantear desde esa perspectiva internacionalizada - por más que sus integrantes sean prestigiosos y operen sin duda de buena fe - sino en función de un compromiso con el Estado sobre la base de la desaparición irreversible de la banda criminal que tanto daño ha hecho a tanta gente y durante tanto tiempo.

Partiendo del hecho de que seguramente de esa reunión, que durará tres horas, saldrá un comunicado que inste a ETA a abandonar definitivamente la violencia, surgen de inmediato dos preguntas y una incógnita. Las preguntas: ¿Qué grado de contundencia para la desaparición de la acción terrorista tendrá el contenido del texto tanto en el planteamiento como en la concreción del plazo a cumplir? ¿Se requerirán contrapartidas - obviamente mediante insinuaciones y nunca coercitivas - y, en su caso, de qué tipo, al gobierno español? Y la incógnita: ¿Qué ocurrirá si ETA desestima el acuerdo de la Conferencia y deja abierto el proceso de su disolución sine die? Pruebas ha dado sin cuento de insensibilidad y desprecio hacia reclamaciones de este tipo. On verra, pero, en cualquier caso, no deja de ser un riesgo muy serio para los propios convocantes del evento, máxime si no va acompañado de un reparación sincera y efectiva hacia las víctimas que durante décadas han sufrido esa lacra criminal y corrosiva.

ADDENDA (17 de octubre de 2011 a las 18 horas)

La reunión ha concluido y, por lo que se ve, no hay realmente nada nuevo bajo el sol. A decir verdad, no cabía esperar otra cosa que lo que ha ocurrido. Llamamientos a la paz, invocaciones a la desaparición de la violencia ejercida por la banda en todas las manifestaciones de las que es capaz. Se insta a los gobiernos de España y Francia a dialogar, aunque se supedita esta petición al cese definitivo de la violencia. ¿De qué otra forma podrían entenderse?

En general, estas conclusiones forman parte desde hace mucho tiempo de las ideas suscitadas en torno al proceso que se ha de seguir para que el terrorismo etarra desaparezca de España. Eran, pues, previsibles y hasta lógicas en la línea ya archiconocida. Como dije ayer, y a sabiendas de que el resultado, más allá de la escenografía utilizada, no podía ser otro, parece pertinente plantearse si, después de esta Conferencia de pompa y circunstancia, volvemos a la situación de antes de ayer, significa un paso en positivo o el proceso continúa en la nebulosa en que se ha mantenido en los dos últimos años, en los que, sin haber asesinatos ni extorsiones, el smog etarra no acaba de disiparse por completo.


14 de octubre de 2011

Espacios transformados (2): cuando avanza la otoñada


Todos los matices del ocre se dan cita cuando avanza la otoñada. El paisaje se transforma de pronto ofreciendo la imagen que asegura que el verano ha terminado. Los árboles de hoja caduca que flanquean el río avisan bien temprano, pero sobre todo son los viñedos los que acusan, en su masa abigarrada, el fin del ciclo que abre paso a la vendimia.
Tierras de pan llevar y vino dar: así se ha fraguado en el tiempo la personalidad de las tierras de la vieja Castilla. Y en la estampa que nos ocupa lo han hecho bajo la mirada, ya extinta, del palomar abandonado, por más que en lontananza los páramos enhiestos sirvan como vigorosas y sempiternas atalayas desde las que es posible divisar lo mucho que el Valle del Duero, en su tramo vallisoletano de la Ribera de Sardón - aquí representada-, pueda ofrecer.

12 de octubre de 2011

Islandia: un país de volcanes en todos los sentidos


Islandia está de moda. Y de qué manera. Poco más de 300.000 personas habitan ese país que nos acerca al Ártico y que sorprende por su espectacular paisaje, configurado por todas las manifestaciones volcánicas posibles. Pero, ¿y sus gentes? Los primeros aldabonazos de la crisis nos vinieron de Reikiavik, y de esa ciudad proceden las imágenes y los tipos con que comienza ese gran documental de disección de la economía mundial, titulado "Inside Job"; el país entró en barrena, se nacionalizó la banca, la tensión política se agudizó hasta extremos desconocidos y a punto está de ser juzgado por ello quien a la sazón gobernaba el Estado.

He seguido de cerca esa historia reciente, que nos lleva al descubrimiento de la literatura islandesa en la Feria de Frankfurt. Sigan las informaciones al respecto porque llaman mucho la atención. Nada de tranquilidad ni sosiego marcan las pautas en ese territorio de las largas noches del silencio y, cuando llega el verano, de los largos días apacibles, en los que parece que no pasa nada. Sin embargo, da la impresión de que la sociedad participa también de ese hervor volcánico, que hace estallar el "geyser" del carácter pasional, de la tensión larvada, cuando menos se lo espera, mientras sus pensadores y escritores pugnan por darse a conocer con testimonios y expresiones que a veces sobrecogen por lo descarnadas que parecen.

8 de octubre de 2011

Manual de supervivencia para una profesión dignísima

IES Claudio Moyano, en Zamora

No es tarea fácil la del enseñante, la del profesor, la de la profesora que día a día han de enfrentarse a un mundo repleto de desafíos, de sorpresas, de incertidumbres y, porqué no decirlo también, de posibilidades. Sólo desde la ignorancia, el sectarismo y la mezquindad moral se puede poner en entredicho el esfuerzo del profesorado, y sobre todo de aquél que debe asumir lo que significa una sociedad plural, contrastada, con voluntad integradora, en la que la educación constituye un servicio público esencial.

Es ahí donde se someten a prueba los reflejos del docente, sus dotes para afrontar las particularidades de un entorno nada fácil, sus destrezas para transmitir conocimientos, para educar en valores y actitudes, en las etapas más complicadas de la vida, cuando, como en la adolescencia y en la primera juventud, todo está aún por descubrir. Una profesora francesa lo recoge en un interesante blog de Le Monde, concebido nada menos que como un "manual de supervivencia para uso de los enseñantes". Utilísimo, à mon égard.

4 de octubre de 2011

Ha nacido nuestra primera nieta


La toma de conciencia sobre el paso del tiempo depende de la experiencia que la alimente. No es sólo el aumento de la edad lo que contribuye a ello, sino la percepción de que los sucesos, sobre todo los más próximos y entrañables, transcurren en momentos en los que los recuerdos alcanzan ya una amplia perspectiva, que hace a muchos de ellos demasiado remotos. Pocas experiencias tan gratas he tenido como la que en esta apacible tarde de comienzos del otoño, del día 4 de octubre de 2011, me ha permitido ver el nacimiento de mi primera nieta. No me explayaré en detalles emocionales porque no merecen la pena ni tampoco tienen nada de original. Mi hija Ana ha sido madre, todo ha ido bien, sus abuelos maternos hemos observado el panorama en una posición próxima, aunque discreta, mientras atisbamos las tareas que, también discretamente, habremos de asumir hacia el futuro. Para nosotros se ha abierto también, en las murallas de nuestras vidas, una ventana a la esperanza.


¿Qué ocurría en el mundo el día en que nacimos? El inicio de nuestra vida está asociado a un determinado momento histórico y a los acontecimientos que lo identifican. Hasta que nos damos cuenta de ello pasan muchas lunas, los ciclos solares se repiten sin cesar, las estaciones se suceden mientras transforman sensiblemente el entorno que nos rodea. "Panta rei", como el gran Heráclito nos explicó. Pero, al cabo del tiempo, surge quizá esa pregunta que suscita nuestra curiosidad y que apetece responder. Es la razón que me ha llevado a preparar para mi nieta Lara un primer obsequio que le entregaré cuando tenga edad para entenderlo: dos ejemplares de la prensa diaria, publicados en el día en que nació. Uno nacional, otro local. Para entonces el papel estará amarillento, pero podrá leerse y ser comparadas sus noticias con las que entonces ocurran. Llegado ese momento, y con la perspectiva necesaria, ¿volverá a hacer la señal de la victoria que inconscientemente dibujó su mano al día siguiente de nacer? ¿Llegará así a tener la sensación de que el mundo ha mejorado? Ojalá



1 de octubre de 2011

Un lúcido alegato contra "los intelectuales falsificadores"


Conocí personalmente a Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París, en la Fundación Ramón Areces en un Seminario sobre Prospectiva hará aproximadamente un año en su sede de Madrid. Hablé con él un momento porque estaba interesado en saludarle y comentar con él un par de cuestiones, relacionadas con las ideas vertidas en algunas de sus obras. Se trata de un intelectual riguroso, serio y coherente. No se prodiga demasiado pero cuando expresa una opinión lo hace con la solvencia de la persona comprometida con su época, sensible con los problema de la sociedad y, sobre todo, con una encomiable independencia de criterio, que hace aún más sólidos y justificados la atención y el reconocimiento que merece.
Los hay sin duda, pero no abundan intelectuales de este tipo en el contexto que nos ha tocado vivir, aunque seguramente eso ha ocurrido siempre. Por esa razón, conviene seguirles de cerca, escuchar sus opiniones y atender sus advertencias. Abundan, por el contrario, los que se sitúan interesadamente en los aledaños del poder, a la búsqueda de la recompensa a la que creen tener derecho merced a la pleitesía y a la sumisión que le ofrecen. Los rehúyo por principio, pero no es fácil dejar de toparse de cuando en cuando con sus pequeños – por significado y calidad – textos y columnas mediáticos, concebidos de antemano con la pretensión de que sean objeto del beneficio recíproco deliberadamente perseguido. Abusando de la pedantería, de la frase rebuscada, del elogio excesivo y con frecuencia de la manipulación de los hechos, responden en cierto modo a la figura que José de Cadalso identificó como “eruditos a la violeta”, aunque más bien cabría calificarles simplemente de escribidores a sueldo, dispuestos impúdicamente a venderse al mejor postor.
De todo ello, y de mucho más, se hace eco Pascal Boniface en una obra que acaba de llegar a mis manos, tras haber sabido de ella por un amable colega francés. Lleva el expresivo título de “Los intelectuales falsificadores: el triunfo mediático de los expertos en mentiras”. El documento no tiene desperdicio: analiza, disecciona y pone al descubierto, con la contundencia que dan los argumentos basados en las propias opiniones de sus protagonistas, el método utilizado por un grupo nada desdeñable de intelectuales franceses que utilizan la tergiversación, el engaño y las medias verdades como instrumentos para fundamentar sus juicios de valor sobre lo que ocurre a su alrededor y sobre los temas que les interesa pragmáticamente abordar. Es una práctica más habitual de lo que parece y, por lo lucrativa que se muestra, harto frecuentada por cuantos hacen de la información, de la comunicación o de los fenómenos históricos - pues la Historia es otra de sus aficiones más queridas, que cultivan con tan poco rubor como llenos de prejuicios - el motivo de sus desvelos “intelectuales” con la doble pretensión de forrarse económicamente y de mostrar una versión de los hechos afín a sus intereses y a los de quienes de una u otra manera les arropan.
Sirva un ejemplo para demostrar la veracidad de la opinión de Boniface. Se ha publicado en la prensa española un artículo de Bernard-Henry Levy, uno de los "enfants terribles" del pensamiento mediático francés, sobre la solicitud presentada en Naciones Unidas para la creación del Estado Palestino. Levy lo titula "Contra una demanda palestina". Es un prodigio de ambigüedad y de sesgo calculados, un ejercicio de cinismo vergonzoso amparado en la ocultación y en la argumentación selectivas de ideas intencionadamente proyectadas en la dirección que al articulista más interesa, es decir, el rechazo a la propuesta defendida por Abas utilizando los mismos argumentos que la contraparte que rechaza para siempre esa iniciativa. Ocurra lo que ocurra, jamás se darán las circunstancias que den cumplimiento a ese objetivo que el propio Levy dice hipócritamente defender. La técnica utilizada, por transparente y mezquina, le situa plenamente en la órbita de la grey - "los expertos en mentiras"- denunciada por Pascal Boniface.

¿Para cuándo en España una obra así?

18 de septiembre de 2011

Espacios transformados (1): de la escuela al refugio


Del ayer al hoy. De la tradición a la "modernidad". Antaño la escuela era el punto de encuentro, casi el único lugar de relación social del que se disponía en aquellos pueblos, que trataban de superar los destrozos de la guerra civil. El año de 1948 corría a la sazón. Eran edificios de piedra, sólidos, desangelados en invierno. Espacios vivos y animados, con dificultad llegaba a ellos la luz.
Hoy la escuela, ya abandonada, permanece silenciosa y convertida en el lugar de cita pública a que obliga, frente al riesgo latente, la proximidad de una fábrica poderosa de electricidad mediante energía de fisión, que hay que mirar con cautela, cumpliendo el requisito impuesto por la Central de Santa María de Garoña.

Sucede en Pangusión (Burgos), a tres kilómetros de la planta nuclear.

15 de septiembre de 2011

¿Están las tertulias mediáticas en crisis? De la fidelidad al hartazgo

Confieso que siento auténtico tedio ya por las tertulias mediáticas. Durante algún tiempo las he seguido con interés, tratando de descubrir, en medio de la pretendida refriega dialéctica, alguna idea que pudiera esclarecer los temas abordados y, que en principio, son de interés general. Pero poco a poco he ido percibiendo que la controversia cede a menudo paso a la algarabía para culminar con demasiada frecuencia en una patulea de frases que acaban por sugerir y alumbrar lo contrario de lo que pretenden. Ignoro si los niveles de audiencia apuntan en la dirección que presumo, es decir, hacia la fatiga y el cansancio, convencido el sacrificado oyente o telespectador de que ya no le aportan nada, o tan poco que ya no merece la pena el tiempo que se las presta.

Creo que es una sensación por muchos compartida. Las mismas voces, los amigos de siempre, los mismos argumentos, idénticas posturas y actitudes de discrepancia de unos frente a otros, que parecen previamente pactadas y que acaban sumiendo a quien escucha en una especie de torbellino tan falto de interés como agotador. Aborrezco la polivalencia retórica y con frecuencia fatua de quienes creen saber de todo y de todo hablan con desparpajo y sin rubor. De “eruditos a la violeta” los calificó José Cadalso, y sobre ellos José de Larra lanzó venablos que permanecen hoy tan justificados como entonces.

Desde luego, hay excepciones, pues el panorama cuenta con opinadores que se salvan del aquelarre, aunque compruebo que son muy pocos, quizá los menos. Lo común, negocio aparte, es la frase hecha, el latiguillo reiterado, cuando no el plagio vertido sin ningún rubor mientras todo se adoba de una petulancia que sonroja por injustificada. Por esa razón, y preocupado por la pérdida de tiempo, he decidido ausentarme de ese tipo de foros que causan jaqueca, confusión y bostezo para orientar mis horas hacia lo que creo más provechoso y fecundo, es decir, a la lectura del intelectual u observador preparado, del crítico solvente, serio, de quien sabe lo que dice y lo sabe transmitir.

No creo que ésta sea una decisión singular, pues tengo el convencimiento de que, tras una etapa de sobrecarga de decibelios opináticos, quien desee saber lo que pasa y porqué se sentirá cada vez más tentado a sustituir el ruido por las nueces. Y éstas ya no se prodigan en las ondas españolas.


10 de septiembre de 2011

El “Guernica” llegó a España hace treinta años


La primera grabación que conservo en mi colección de videos reproduce la llegada del “Guernica” a España el 10 de septiembre de 1981. Lo recuerdo bien. Ocurrió a primeras horas de la tarde de un caluroso jueves, más o menos a la hora en que, treinta años después, escribo esta nota. Compré aquel viejo y voluminoso Mitshubishi con ese fin, pues no quería perder las imágenes de uno de los acontecimientos más relevantes de la historia de la democracia y de la cultura españolas. Suponía mucho aquel hecho, que durante tiempo habíamos esperado. Suponía nada menos que la confirmación de que el compromiso contraído por Picasso - el Museo donde estuvo provisionalmente instalado (el MOMA de New York) solo devolvería el cuadro al pueblo español cuando se restablecieran  las libertades públicas en España - estaba satisfecho. No está de más aludir a las gestiones realizadas en ese sentido por Javier Tusell, a la sazón Director General de Patrimonio Artístico, Archivos y Museos del Ministerio de Cultura. Los franquistas lo habían intentado antes, pero lógicamente vieron frustrados sus propósitos, como el de formar parte del Mercado Común Europeo.

Atrás, difuminado en el recuerdo, quedaba lo ocurrido el 23 de febrero de aquel mismo año, cuando un grupo de golpistas trató de interrumpir el difícil proceso de transición hacia la libertad en el que el país estaba empeñado, con sus luces y no pocas sombras e incertidumbres, que Javier Cercas ha tratado de despejar - en su Anatomía de un instante (Mondadori, 2009)  - con bastante acierto. Sin embargo, la memoria no permanecía alejada de lo que había significado la destrucción de la simbólica villa vizcaína de Guernica, salvajemente bombardeada, con la connivencia de los  criminales sublevados, por la aviación alemana el 27 de abril de 1937, la primera vez en la historia que se cometía tal barbarie sobre una ciudad indefensa. Precedente y ensayo de lo que poco después ocurriría durante la segunda guerra mundial.

La historia del cuadro es bien conocida, tanto por el sentido y la dimensión que le dio Picasso, como por lo que representa desde el punto de vista histórico, . Es, ante todo, un clamor contra la barbarie de la guerra, contra el fascismo y contra la banda de criminales y delincuentes que se sublevaron contra la República el 18 de julio de 1936. No en vano en una declaración efectuada en mayo de 1937 había señalado: “Expreso con claridad mi aborrecimiento hacia la casta militar que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte”.

Es, por tanto, un testimonio vivo, potente e inmortal, de lo que representó la Guerra de España, como fue conocida internacionalmente. Por esa razón, su ubicación es la correcta. Debe seguir expuesto para siempre en la ciudad de Madrid, pues, como escribió Antonio Machado, “qué bien tu nombre suena / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena,/ tú sonríes con plomo en las entrañas"

Precisamente lo que de manera magistral e imperecedera representó Pablo Picasso.


5 de septiembre de 2011

¿Utopía o posibilidad? ¿Otra economía es posible?


Es evidente que la crisis, con la complejidad, diversidad y magnitud de sus causas e implicaciones, está sometiendo a la Economía a una profunda revisión. Posiblemente sea ésta, dentro de las Ciencias Sociales, la disciplina que en mayor medida se encuentra en el punto de mira de la crítica, tan fuerte como justificada. Los modelos utilizados se han mostrado incapaces de anticipar la catástrofe y, menos aún, de afrontar sus consecuencias. Después de tres años pavorosos, en los que los cimientos del Estado de Bienestar han quedado irreversiblemente condicionados, tras infinitas reuniones de los G-7, los G-8, los G-20, y los encuentros de Davos, los procesos observados tienden a la desestabilización de los mecanismos esenciales del sistema mientras su efecto más pernicioso – el paro – aumenta sin cesar y afloran en el mundo de las relaciones humanas los comportamientos que, ligados a la discriminación, a la xenofobia y a la involución excluyente, demuestran que las grandes conquistas sociales que creiamos consolidadas se resquebrajan en medio de una sensación, cada vez más generalizada, de “sálvese quien pueda”.
Urgen voces nuevas, la sociedad exige nuevos discursos mientras repele los viejos paradigmas que han contribuido al desbarajuste en el que nos encontramos. En este contexto, si la indignación política es necesaria, por más que sus debeladores demuestren al criticarla su ineptitud para entender lo que está pasando, parecen pertinentes los argumentos que preconizan otro modo de entender la economía, que sigue siendo la verdadera pieza vertebradora de las dinámicas sociales y la razón esencial de que la política fluctúe entre la solidaridad y la ruptura de los mecanismos de cohesión, garantes de la paz social. Merece la pena, por tanto, atender a los escritos de pensadores que apuntan en una dirección que muestra otra perspectiva más alentadora e ilusionante, más sensible con la sociedad, más respetuosa con el entorno.
Frente al esquematismo reduccionista de los modelos perfectos pero ineficaces a la hora de afrontar los problemas, se impone la dimensión reflexiva que invita a plantear las cosas de otra manera. ¿Utopía o posibilidad? En cualquier caso, textos como el de Jeffrey Sachs sobre "La economía de la felicidad" llegan a tiempo para orientar las ideas en un sentido ilusionante y recuperar la confianza perdida en quienes cultivan la ciencia económica. ¿Porqué invalidar el pensamiento de Sachs, que en 2009 lo obtuvo, frente a otros Premios Nobel de Economía, pontífices del neoliberalismo que nos ha llevado a ese túnel de larguísimo recorrido en el que nos encontramos y al que no se ve salida mientras se siga recurriendo a los axiomas que se han convertido en viejos en cuanto la realidad ha puesto al descubierto su incapacidad para lograr un mundo mejor?

3 de septiembre de 2011

¿Quién manda en España?

Varios países europeos han mostrado claramente una postura favorable al aumento de la presión tributaria sobre las rentas altas como parte esencial de sus estrategias para corregir el elevado desequilibrio fiscal de sus rentas públicas. El gobierno francés, haciéndose eco de la postura manifestada por las principales fortunas del país en ese sentido, plantea la iniciativa de elevar un 3% el gravamen de las que superen el medio millón de euros anuales. Por su parte, el italiano se decanta a favor de un incremento del 5% en las rentas que superen los 90.000 euros y del 10% en el caso de las que excedan de los 150.000. Medidas similares se dan a conocer por los gobernantes alemanes y hace unos días el primer ministro portugués se hacía eco en la prensa española de la voluntad de su gobierno en elevar la presión sobre los que perciban más de 150.000 euros anuales y sobre las empresas que ganen más de 1,5 millones de euros al año.

En todos estos países gobierna la derecha. ¿Qué pasa en España donde hablar de este tema suscita la ambigüedad irresoluta e incluso el rechazo del partido del gobierno mientras es drásticamente desestimada por el PP? ¿Hasta qué punto no domina en el ambiente una sensación de acobardamiento político que resulta tan sorprendente como insultante para la mayoría, que asiste inerme al recorte imparable de los gastos sociales? Ante este panorama solo cabe una pregunta: ¿Quién manda realmente en España?

Addenda (16.9.2011): A falta de concretar la respuesta a tal pregunta, hay que reconocer que algo se ha movido en ese sentido. El Gobierno socialista ha planteado la recuperación del Impuesto de Patrimonio, que fue aplicado en España entre 1977 y 2008. Volver a las hemerotecas para valorar los argumentos que entonces se utilizaron para suprimirlo causa sonrojo, sobre todo tras contemplar cómo ha evolucionado la situación económica poco después.

El debate político que ha aflorado tras esta decisión es paupérrimo y conviene, a mi juicio, pasar de él. Lo importante es constatar lo que significa un impuesto directo sobre las rentas más altas en el contexto de una crisis que se ha cebado con demasiada dureza y sesgo discriminatorio en los trabajadores, en los funcionarios y en el pequeño empresariado.


29 de agosto de 2011

¿Dónde están los profesores de enseñanza primaria y secundaria? ¿Qué confianza inspiran?

IES Zorrilla, en Valladolid

Se está dando mucha y reiterada resonancia a la clasificación llevada a cabo por Metroscopia en su Barómetro Continuo de Confianza Ciudadana, que ordena, mediante un índice derivado de sondeos, el grado de respeto, reconocimiento y, en definitiva, de confianza que a los ciudadanos españoles inspiran las instituciones y los grupos profesionales que configuran la trama en la que se basa el funcionamiento del país. La lista es prolija e incluye nada menos que 41 referencias que, ordenadas gradualmente, ponen al descubierto las luces, las sombras y, en cualquier caso, las percepciones que la sociedad tiene de un mundo complejo donde no todos los que lo componen merecen la misma consideración. Un simple vistazo a la serie lo revela claramente, para llegar a conclusiones más que llamativas.

Sin embargo, clama la atención el hecho de que en esa secuencia jerarquizada, cuyos lugares cimeros los ocupan las profesiones relacionadas con la ciencia, la sanidad y la educación, no figure una categoría profesional que, desde la perspectiva de la realidad social y en mi opinión, posee una enorme relevancia. Se trata del conjunto formado por los profesores que dedican sus desvelos a la formación de la infancia y la juventud en los niveles que convencionalmente identificamos con la Enseñanza Primaria y la Enseñanza Secundaria, es decir, con los estadios previos a la Universidad, que, en cambio, sí figura en la relación. Sorprende esa omisión y no tanto por el número significativo de cuantos las representan en la estructura socio-profesional como por la labor que realizan. No creo que nadie cuestione la importancia decisiva que este profesorado tiene en la educación de una sociedad, referida en este caso a las edades más críticas, complicadas y azarosas en el desarrollo del proceso formativo.

Se corresponden con una etapa crucial en la vida de las personas, cuando el carácter y la personalidad se fraguan en un entorno en el que la presencia del profesor, del buen profesor, resulta esencial, hasta el punto de que con frecuencia del buen o mal hacer de su tarea dependen el éxito o el fracaso de una experiencia vital y del tránsito a la vida laboral y a la madurez. ¿Quién no tiene, entre los recuerdos más lustrosos de la vida, el que le proporciona la imagen del maestro o del docente que tanto contribuyó al descubrimiento de conceptos o de hechos que le marcaron de por vida y de los que no se desprenderá jamás? Más aún, no es infrecuente que muchos alumnos, pasados los años, evoquen con más afecto y reconocimiento el legado transmitido por quien veló los primeros pasos de su trayectoria educativa en la escuela o en el Instituto que el que más tarde les dejaría el docente universitario, cuya imagen queda a menudo desvaída frente a la de aquél.

Podría extenderme más sobre el papel de este profesorado, por lo que me resulta incomprensible que, cuando se trata de valorar el lugar que le corresponde entre las instancias de relieve en la vida del país, quede ignorado como un grupo específico, digno de ser valorado como tal, ya que me sorprendería que sus miembros estuviesen incluidos en el magma informe del funcionariado.


6 de julio de 2011

Europa debe cambiar... ¿será posible?


Ostende (Bélgica-Belgium)

Lo que está ocurriendo en la Unión Europea ha galvanizado la conciencia crítica de los europeos. No podía ser de otro modo a la vista de las tensiones que conmocionan el panorama político y descubren las contradicciones de una realidad que hasta hace bien poco se consideraba confortable. La calle ha tomado la palabra y pugna por hacer oir un mensaje de protesta y rechazo que, más allá de su repercusión política y mediática, revela que la disconformidad se ha apoderado de un sector importante de la sociedad europea, inicialmente protagonizado por la juventud y al que se han sumado gentes de diversas generaciones, dispuestos también a demostrar que su voz existe, y potente, en el espacio público. La política es necesaria, vienen a decir, pero debe ser otro tipo de política, amparado en otra forma de entender la gestión de los recursos, tan escasos como desigualmente repartidos.

El debate está abierto y nadie discute que ha de tener un largo recorrido. ¿Hacia dónde nos encaminamos? ¿De qué manera? ¿Siguen válidos los paradigmas y modelos de los que nos habíamos dotado? ¿Qué papel corresponde en este proceso a los que toman las decisiones y a quienes se ven afectados por ellas? ¿Cuál a los que se sienten excluidos? Estamos ante un debate necesario, que ha dado ya sus primeros pasos. Entre ellos, especial atención cabe prestar a la reflexión Cambiemos Europa (Let's change Europe), que suscribe un nutrido grupo de intelectuales, algunos de reconocida solvencia y credibilidad. Ciertamente, Europa no va a desaparecer, pero también es verdad que desde la Segunda Guerra Mundial nunca había presentado tan alto nivel de contestación interna, congruente con el deseo de que su rumbo sea sometido a revisión.


29 de junio de 2011

San Sebastián 2016: una apuesta por la convivencia y la tolerancia


Es evidente que en torno al concepto de cultura pueden tener cabida manifestaciones, proyectos y anhelos de la más diversa índole. Es una noción integradora, que induce a la tolerancia, al respeto, al reconocimiento de la pluralidad. Tanto es así que incluso su despliegue puede rebasar los aspectos estrictamente culturales. Entiendo que la defensa de esta perspectiva ha influido mucho en la elección de San Sebastián-Donostia como Capital Cultural Europea 2016.

Dudo que sus proyectos concretos superasen a los de las demás, pues el empeño de todas ha sido tan generalizado como ambicioso. Pero no cabe duda que en la elección ha primado el deseo de impulsar y fortalecer ese espíritu de convivencia e inclusión colectiva que tanto precisa la sociedad vasca y que bien puede identificarse con la imagen acreditada de una ciudad durante mucho tiempo víctima de la barbarie de los pistoleros y extorsionadores de eso que se llama - ¿se llamaba?- ETA. Es, al menos, lo que cabe deducir de lasmanifestaciones realizadas y del significado que encierra la voluntad de entenderlo como posible expresión de una "rebeldía cívica", asociada a las posibilidades de este marchamo, donde todo cabe - diversión, creatividad, negocio... - menos la violencia.

No estoy de acuerdo con la campaña iniciada por el Ayuntamiento de Zaragoza contra esta nominación, también cuestionada por Rosa Aguilar, que dejó la alcaldía de Córdoba para irse de Consejera a la Junta de Andalucía. ¿Conocen el señor Belloch, alcalde zaragozano, y la exalcaldesa de Córdoba el programa cultural diseñado por el equipo de su colega de partido, Odón Elorza, verdadero artífice de ese reconocimiento? ¿Consideran que los motivos expuestos por el jurado invalidan la decisión finalmente adoptada? ¿Piensan que la ciudad que vio nacer a Pio Baroja queda descalificada por el hecho de que su alcalde, democráticamente elegido, pertenezca a una coalición ligada a la izquierda abertzale?

No seré yo quien defienda a Bildu ni quien se sienta cómodo ante la arrogancia insultante que han mostrado en sus primeros meses de gobierno. Voces y gestos, más que acciones políticas efectivas, que forman parte de un estilo que, por archiconocido y tedioso, no debe sorprender a nadie, y que el tiempo acabará diluyendo, a no ser que incurran en posiciones penadas drásticamente por la ley. Pero lo cierto es que la condición de Capital Cultural obedece a unas reglas de juego que, de antemano, todas las candidatas asumen, por más que los criterios empleados para la designación sean muy genéricos y admitan un amplio campo de opciones posible, de acuerdo con lo previsto en la Decisión 1622/2006 del Parlamento Europeo. Se dice que jamás una decisión de este tipo ha sido cuestionada por ninguna de las ciudades que ha visto postergada su elección.

En esta ocasión el clima cultural europeo se ha visto sacudido por las tensiones sempiternas que afloran y dan triste proyección a la vida española. Sin embargo, no creo que este malestar permanezca mucho tiempo en el ambiente. Las aguas volverán pronto a su cauce y en breve se impondrá el silencio expectante de cara a lo que suceda en San Sebastián en la etapa de preparativos que den acceso al año de la Capitalidad Cultural Europea, y que seguramente, mientras la ciudad afianza su condición de espacio de convivencia en paz, ha de culminar en la manifestación de creatividad concebida durante el mandato del gobierno anterior al de Bildu, es decir, el presidido por Odón Elorza, a quien siempre se recordará como el verdadero impulsor de la idea y del proyecto seleccionado.

23 de junio de 2011

Otro discurso es posible (y necesario): la voz del islandés que motivó a sus conciudadanos y la de Jürgen Habermas y otros 18 intelectuales europeos


La Unión Europea se amilana ante la presión abrumadora de ese conglomerado implacable eufemísticamente conocido como “los mercados”, mientras sus dirigentes más poderosos asumen posturas que humillan a los países débiles, mientras pierden soberanía a raudales y se hunden en un pozo del que tardarán muchísimo en salir. Se dice que han gestionado mal su economía, incluso que han tergiversado sus datos... pero ¿alguien conoce la lista de los países de la Unión Europea según su nivel de credibilidad y rigor en las cuentas que presentan? Las opiniones vertidas en la prensa portuguesa o griega reflejan una mezcla de rabia e impotencia ante la que no cabe otra actitud que la de la solidaridad y el desencanto compartido con quienes sufren una situación de la que no son responsables. Los ciudadanos europeos vivimos en una permanente zozobra, que nos impide ver las cosas con la perspectiva necesaria y, sobre todo, dificulta la percepción de un horizonte de salida, capaz de despejar esa incertidumbre que se hace cada día más agobiante e insoportable. Acabo de asistir a una reunión académica en Madrid, que me ha dejado la moral por los suelos. De tanta limitación, de tanto recorte, de tanta propensión a construir proyectos y tomar decisiones a base de retales he acabado con la sensación de haber asistido a una sesión de sastrería remendona, de autolimitación obligada de lo indispensable, consciente de que la próxima vez que acuda prácticamente no quedará ya nada, o casi nada, sobre lo que discutir, porque cualquier opinión expresada con voluntad constructiva carecerá de sentido porque el margen de maniobra será mínimo o simplemente no existirá ya.

Por eso reconforta leer otro discurso emanado de la voz de intelectuales responsables, que han decidido clamar con fuerza frente al pensamiento único, que, a base de recortes aplicados a los que cada vez menos tienen, va a suponer el bloqueo de las posibilidades de recuperación económica ante la retracción brutal del consumo, la acentuación de las desigualdades y, lo que es más grave, la disminución de los derechos conseguidos cuyo empobrecimiento para amplias capas de la sociedad acentuará todavía más el deterioro de las condiciones - me refiero, sobre todo, al panorama educativo - en las que pudiera basarse la salida de la crisis. Si los planteamientos defendidos por el islandés Hördur Torfason suponen un enfoque diferente, el mensaje transmitido por Jürgen Habermas y otros 18 intelectuales en un periódico tan prestigioso como The Guardian ("Europa necesita un liderazgo para salir de la crisis frente a las recetas de austeridad") invita a la reflexión y a asumir la posibilidad de otras opciones no supeditadas a la lógica que, de seguir así las cosas, va a relegar a una parte significativa de la sociedad a los raíles abandonados de la exclusión.

14 de junio de 2011

Austeridad: el término de moda


Confieso que cuando oigo hablar de austeridad siento escalofrío. En principio, la palabra suena bien, pero no siempre se pronuncia con la misma connotación. Prefiero oír hablar de ética, de transparencia, de equidad. De lucha contra la corrupción, de justicia fiscal. Son términos que no admiten ambigüedades cuando de la decisión política se trata.

Pero, austeridad.. ¿A quién y cómo se aplica? ¿En qué capítulos del gasto público? ¿Con qué incidencia? ¿A quién afecta, cuando al tiempo ese término, tan reiterativo ahora, va asociado a otros tan altisonantes como los de eficiencia, productividad y competitividad?

El hecho de que desde la perspectiva de la acción pública todos estos conceptos afloren en el discurso con la misma prosopopeya - ya empiezan a hacerlo en las investiduras autonómicas - resulta más que preocupante.

11 de junio de 2011

Espacios de libertad y tolerancia: el Ateneo de Madrid


Qué confortador resulta de cuando en cuando visitar espacios donde el ruido que invade el ambiente cotidiano desaparece para ser reemplazado por el sonido de la palabra creativa y gratificante. No es un ámbito demasiado conocido ni frecuentado e incluso puede decirse que permanece sumido en la indiferencia cuando uno se propone hacer uso de la oferta cultural – copiosa, abigarrada y para todos los gustos – que ofrece la ciudad de Madrid. Muchas veces oi hablar a mi maestro, Jesús García Fernández, - que a la vez participaba del entusiasmo que el suyo, Don Manuel de Terán, le había transmitido - del Ateneo madrileño, una institución creada en 1820 y que ha sobrevivido hasta nuestros días, salvo la etapa en la que estuvo prohibida por Fernando VII a partir de 1823. Abrió sus puertas de nuevo doce años más tarde.
Con frecuencia me comentaba aquél la importancia y riqueza de sus fondos bibliográficos, el interés de sus miembros por estar al día de lo que se avanzaba en el conocimiento en aquellos años de silencio y mediocridad que propició la dictadura. Recordaba la figura de Manuel Azaña, que lo presidió durante años, para desde ahí saltar al mundo de la política que le habría de llevar a la Presidencia de la Segunda República. Lamentaba el intento por parte de los falangistas de hacerse con el Ateneo tras la guerra civil, aunque pronto desistieron de ello, convencidos de que aquél no era su mundo y que lo mejor que podían hacer era abandonar sus salones si no querían hacer el ridículo. En cierta ocasión, comentó este tema Fernando Chueca Gotilla, que, aunque designado como director por el franquismo, mantuvo siempre un espíritu abierto y tolerante, ajeno a las presiones de aquel régimen.
Sin embargo, las cosas ya nunca fueron como antaño, pues el tiempo no pasa en balde, y de una u otra manera los cambios en la cultura, y en sus formas de manifestarse, redujeron la proyección de un lugar de encuentro para limitarlo a la atención recibido por quienes se acercaban al viejo edificio modernista de la calle Prado de Madrid para participar, en un ambiente recoleto y sosegado, de sus actividades, la verdad que insuficientemente divulgadas.
Tal vez por la huella de quien tanto me enseñó, siempre he permanecido atento a las señales emitidas desde el Ateneo madrileño, ese lugar donde, según reza su reglamento, “se reconoce y ampara el derecho de todo socio para profesar o emitir cualquier suerte de ideas políticas, religiosas y sociales, por radicales que sean u opuestas a las profesadas por los demás”. Posiblemente a algunos les parecerá cuestión de otro tiempo, ya desvanecido en la memoria. Pero les advierto que no es ninguna antigualla. Preserva la memoria y anima el estudio y la indagación sobre temas de nuestro tiempo, sin los sectarismos de otras instituciones culturales que sesgan el sentido de la Historia en función de la camarilla que las gestionan.
Y el hecho de que en este caso no sea así lo demuestra el acto celebrado el dia 9 de junio, al que tuve la oportunidad de asistir y donde se presentó el documental Ateneo:Ideas en Libertad, con el que se trata de poner en evidencia la Historia de España “a través del espejo del Ateneo hasta la actualidad”. Dirigido por Tito Alvarez de Eulate y Pedro Carvajal, es un canto a la libertad, un fiel reflejo de la pluralidad intelectual de nuestra época, de la variedad de sensibilidades que confluyen en un país donde son más los que respetan al adversario que quienes los insultan y ofenden. Seguramente no tendrá la resonancia de otras iniciativas que hoy dominan en el panorama cultural español, pero creo que merece la pena saber de su existencia, entre otras razones porque no todo es ruido, no todo es corrupción, no todo es vulgaridad ni cainismo.
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