22 de octubre de 2011
¿Porqué llamarlos de izquierda si no lo son?
20 de octubre de 2011
Al fin, en el Pais Vasco se han abierto los espacios de la paz
19 de octubre de 2011
Mensajes en la calle (32): Imágenes y espacios de la indignación
La calle es un escaparate permanente de motivos y sugerencias que invitan a detenerse en ellos con la mirada. La mayor parte de las veces surgen de pronto y llaman la atención. Conviene estar alerta pues la escena es fugaz, apenas dura unos segundos, y lo más probable es que no vuelva a repetirse. Las movilizaciones que están teniendo lugar en las ciudades españolas desde el 15 de mayo han transformado en cierto sentido el espacio urbano. Han dejado - están dejando - huella en él por su persistencia en el tiempo, por las modalidades empleadas en la ocupación del suelo público y por la escenografía singular con la que se expresan. Es un clamor que se expande y que evidencia la postura ciudadana en pro de reclamaciones que están en los antípodas de quienes han provocado la crisis y de quienes, incapaces de ver más allá de su nariz o refractarios a la crítica que consideran adversa a sus intereses, denuestan, muchas veces con argumentos de baja estofa, lo que no es sino la expresión de una voluntad cívica justificada. Con independencia de cual sea su trayectoria, lo cierto es que han dejado imágenes elocuentes, que el tiempo se encargará de recordar como uno de los episodios esenciales que han marcado el inicio de la segunda década del siglo XXI.
En el fondo, la escena introduce otros elementos que no son baladíes. Los contenedores de reciclaje de papel y vidrio revisten en este caso una significación casi metafórica, en la medida en que remiten a la necesidad de eliminar muchas de las tendencias, comportamientos y actitudes que han deteriorado sobremanera el ambiente social y que deben ser necesariamente reciclados. Al final de la escena, casi desvaido, figura el logotipo de una Caja de Ahorros local, cuya trayectoria, otro ejemplo más de la dilución de la capacidad de ahorro regional y sujeta a las mismas pautas que el resto - fusión con otras y a ver qué pasa -, es similar a la de cuantas entidades financieras se han visto conmocionadas por la crisis a la que han contribuido y que las ha obligado a un viraje estratégico con ayuda pública que ha acabado situando al sector financiero y a quienes lo gestionan en uno de los lugares más denostados en la consideración acreditada por parte de la sociedad española.
16 de octubre de 2011
El uso indebido de la palabra "conflicto"
Las grandes Conferencias internacionales suelen convocarse para resolver problemas de descolonización (Timor Leste), asegurar ayudas económicas en situaciones especialmente críticas (Conferencia de Donantes), afrontar catástrofes naturales (Conferencia Mundial sobre Prevención de Desastres) o culminar en acuerdos de armisticio o de paz tras períodos de guerra (Contadora, Esquipulas, Oslo, Dayton...). No es el caso de lo que, con el ampuloso nombre de Conferencia Internacional para Promover la Resolución del Conflicto en el País Vasco - se va a llevar a cabo en dicha Comunidad Autónoma el 17 de octubre, con un enfoque y dimensión tan solemnes como inciertos.
Esa reunión nace viciada por el empleo indebido del concepto de "conflicto" asociado a una interpretación deliberadamente sesgada y manipuladora de la realidad política vasca, pues, al emplearlo, desenfoca los rasgos esenciales del problema, que no es otro que el que deriva de una práctica terrorista criminal y mafiosa que durante medio siglo ha asesinado, herido, extorsionado y maltratado a miles de personas, y que ha vulnerado de manera sistemática y permanentemente ofensiva las reglas del juego en el que han de dirimirse las diferencias políticas en el seno de una sociedad democráticamente organizada.
La convocatoria en Donosti-San Sebastián de un encuentro internacional de estas características y naturaleza, cuando el terrorismo está ya vencido y la ley ha acabado prevaleciendo, no es sino un intento de decantar la cuestión hacia derroteros de negociación, de proporcionar al hecho una resonancia mediática inmerecida y de salvar la cara que a estas alturas ya no cabe plantear desde esa perspectiva internacionalizada - por más que sus integrantes sean prestigiosos y operen sin duda de buena fe - sino en función de un compromiso con el Estado sobre la base de la desaparición irreversible de la banda criminal que tanto daño ha hecho a tanta gente y durante tanto tiempo.
Partiendo del hecho de que seguramente de esa reunión, que durará tres horas, saldrá un comunicado que inste a ETA a abandonar definitivamente la violencia, surgen de inmediato dos preguntas y una incógnita. Las preguntas: ¿Qué grado de contundencia para la desaparición de la acción terrorista tendrá el contenido del texto tanto en el planteamiento como en la concreción del plazo a cumplir? ¿Se requerirán contrapartidas - obviamente mediante insinuaciones y nunca coercitivas - y, en su caso, de qué tipo, al gobierno español? Y la incógnita: ¿Qué ocurrirá si ETA desestima el acuerdo de la Conferencia y deja abierto el proceso de su disolución sine die? Pruebas ha dado sin cuento de insensibilidad y desprecio hacia reclamaciones de este tipo. On verra, pero, en cualquier caso, no deja de ser un riesgo muy serio para los propios convocantes del evento, máxime si no va acompañado de un reparación sincera y efectiva hacia las víctimas que durante décadas han sufrido esa lacra criminal y corrosiva.
ADDENDA (17 de octubre de 2011 a las 18 horas)
La reunión ha concluido y, por lo que se ve, no hay realmente nada nuevo bajo el sol. A decir verdad, no cabía esperar otra cosa que lo que ha ocurrido. Llamamientos a la paz, invocaciones a la desaparición de la violencia ejercida por la banda en todas las manifestaciones de las que es capaz. Se insta a los gobiernos de España y Francia a dialogar, aunque se supedita esta petición al cese definitivo de la violencia. ¿De qué otra forma podrían entenderse?
En general, estas conclusiones forman parte desde hace mucho tiempo de las ideas suscitadas en torno al proceso que se ha de seguir para que el terrorismo etarra desaparezca de España. Eran, pues, previsibles y hasta lógicas en la línea ya archiconocida. Como dije ayer, y a sabiendas de que el resultado, más allá de la escenografía utilizada, no podía ser otro, parece pertinente plantearse si, después de esta Conferencia de pompa y circunstancia, volvemos a la situación de antes de ayer, significa un paso en positivo o el proceso continúa en la nebulosa en que se ha mantenido en los dos últimos años, en los que, sin haber asesinatos ni extorsiones, el smog etarra no acaba de disiparse por completo.
14 de octubre de 2011
Espacios transformados (2): cuando avanza la otoñada
12 de octubre de 2011
Islandia: un país de volcanes en todos los sentidos

Islandia está de moda. Y de qué manera. Poco más de 300.000 personas habitan ese país que nos acerca al Ártico y que sorprende por su espectacular paisaje, configurado por todas las manifestaciones volcánicas posibles. Pero, ¿y sus gentes? Los primeros aldabonazos de la crisis nos vinieron de Reikiavik, y de esa ciudad proceden las imágenes y los tipos con que comienza ese gran documental de disección de la economía mundial, titulado "Inside Job"; el país entró en barrena, se nacionalizó la banca, la tensión política se agudizó hasta extremos desconocidos y a punto está de ser juzgado por ello quien a la sazón gobernaba el Estado.
He seguido de cerca esa historia reciente, que nos lleva al descubrimiento de la literatura islandesa en la Feria de Frankfurt. Sigan las informaciones al respecto porque llaman mucho la atención. Nada de tranquilidad ni sosiego marcan las pautas en ese territorio de las largas noches del silencio y, cuando llega el verano, de los largos días apacibles, en los que parece que no pasa nada. Sin embargo, da la impresión de que la sociedad participa también de ese hervor volcánico, que hace estallar el "geyser" del carácter pasional, de la tensión larvada, cuando menos se lo espera, mientras sus pensadores y escritores pugnan por darse a conocer con testimonios y expresiones que a veces sobrecogen por lo descarnadas que parecen.
8 de octubre de 2011
Manual de supervivencia para una profesión dignísima

IES Claudio Moyano, en Zamora
No es tarea fácil la del enseñante, la del profesor, la de la profesora que día a día han de enfrentarse a un mundo repleto de desafíos, de sorpresas, de incertidumbres y, porqué no decirlo también, de posibilidades. Sólo desde la ignorancia, el sectarismo y la mezquindad moral se puede poner en entredicho el esfuerzo del profesorado, y sobre todo de aquél que debe asumir lo que significa una sociedad plural, contrastada, con voluntad integradora, en la que la educación constituye un servicio público esencial.
Es ahí donde se someten a prueba los reflejos del docente, sus dotes para afrontar las particularidades de un entorno nada fácil, sus destrezas para transmitir conocimientos, para educar en valores y actitudes, en las etapas más complicadas de la vida, cuando, como en la adolescencia y en la primera juventud, todo está aún por descubrir. Una profesora francesa lo recoge en un interesante blog de Le Monde, concebido nada menos que como un "manual de supervivencia para uso de los enseñantes". Utilísimo, à mon égard.
4 de octubre de 2011
Ha nacido nuestra primera nieta
1 de octubre de 2011
Un lúcido alegato contra "los intelectuales falsificadores"
18 de septiembre de 2011
Espacios transformados (1): de la escuela al refugio
15 de septiembre de 2011
¿Están las tertulias mediáticas en crisis? De la fidelidad al hartazgo
Confieso que siento auténtico tedio ya por las tertulias mediáticas. Durante algún tiempo las he seguido con interés, tratando de descubrir, en medio de la pretendida refriega dialéctica, alguna idea que pudiera esclarecer los temas abordados y, que en principio, son de interés general. Pero poco a poco he ido percibiendo que la controversia cede a menudo paso a la algarabía para culminar con demasiada frecuencia en una patulea de frases que acaban por sugerir y alumbrar lo contrario de lo que pretenden. Ignoro si los niveles de audiencia apuntan en la dirección que presumo, es decir, hacia la fatiga y el cansancio, convencido el sacrificado oyente o telespectador de que ya no le aportan nada, o tan poco que ya no merece la pena el tiempo que se las presta.
Creo que es una sensación por muchos compartida. Las mismas voces, los amigos de siempre, los mismos argumentos, idénticas posturas y actitudes de discrepancia de unos frente a otros, que parecen previamente pactadas y que acaban sumiendo a quien escucha en una especie de torbellino tan falto de interés como agotador. Aborrezco la polivalencia retórica y con frecuencia fatua de quienes creen saber de todo y de todo hablan con desparpajo y sin rubor. De “eruditos a la violeta” los calificó José Cadalso, y sobre ellos José de Larra lanzó venablos que permanecen hoy tan justificados como entonces.
Desde luego, hay excepciones, pues el panorama cuenta con opinadores que se salvan del aquelarre, aunque compruebo que son muy pocos, quizá los menos. Lo común, negocio aparte, es la frase hecha, el latiguillo reiterado, cuando no el plagio vertido sin ningún rubor mientras todo se adoba de una petulancia que sonroja por injustificada. Por esa razón, y preocupado por la pérdida de tiempo, he decidido ausentarme de ese tipo de foros que causan jaqueca, confusión y bostezo para orientar mis horas hacia lo que creo más provechoso y fecundo, es decir, a la lectura del intelectual u observador preparado, del crítico solvente, serio, de quien sabe lo que dice y lo sabe transmitir.
No creo que ésta sea una decisión singular, pues tengo el convencimiento de que, tras una etapa de sobrecarga de decibelios opináticos, quien desee saber lo que pasa y porqué se sentirá cada vez más tentado a sustituir el ruido por las nueces. Y éstas ya no se prodigan en las ondas españolas.10 de septiembre de 2011
El “Guernica” llegó a España hace treinta años

5 de septiembre de 2011
¿Utopía o posibilidad? ¿Otra economía es posible?

3 de septiembre de 2011
¿Quién manda en España?
Varios países europeos han mostrado claramente una postura favorable al aumento de la presión tributaria sobre las rentas altas como parte esencial de sus estrategias para corregir el elevado desequilibrio fiscal de sus rentas públicas. El gobierno francés, haciéndose eco de la postura manifestada por las principales fortunas del país en ese sentido, plantea la iniciativa de elevar un 3% el gravamen de las que superen el medio millón de euros anuales. Por su parte, el italiano se decanta a favor de un incremento del 5% en las rentas que superen los 90.000 euros y del 10% en el caso de las que excedan de los 150.000. Medidas similares se dan a conocer por los gobernantes alemanes y hace unos días el primer ministro portugués se hacía eco en la prensa española de la voluntad de su gobierno en elevar la presión sobre los que perciban más de 150.000 euros anuales y sobre las empresas que ganen más de 1,5 millones de euros al año.
En todos estos países gobierna la derecha. ¿Qué pasa en España donde hablar de este tema suscita la ambigüedad irresoluta e incluso el rechazo del partido del gobierno mientras es drásticamente desestimada por el PP? ¿Hasta qué punto no domina en el ambiente una sensación de acobardamiento político que resulta tan sorprendente como insultante para la mayoría, que asiste inerme al recorte imparable de los gastos sociales? Ante este panorama solo cabe una pregunta: ¿Quién manda realmente en España?
Addenda (16.9.2011): A falta de concretar la respuesta a tal pregunta, hay que reconocer que algo se ha movido en ese sentido. El Gobierno socialista ha planteado la recuperación del Impuesto de Patrimonio, que fue aplicado en España entre 1977 y 2008. Volver a las hemerotecas para valorar los argumentos que entonces se utilizaron para suprimirlo causa sonrojo, sobre todo tras contemplar cómo ha evolucionado la situación económica poco después.
El debate político que ha aflorado tras esta decisión es paupérrimo y conviene, a mi juicio, pasar de él. Lo importante es constatar lo que significa un impuesto directo sobre las rentas más altas en el contexto de una crisis que se ha cebado con demasiada dureza y sesgo discriminatorio en los trabajadores, en los funcionarios y en el pequeño empresariado.
29 de agosto de 2011
¿Dónde están los profesores de enseñanza primaria y secundaria? ¿Qué confianza inspiran?
Se está dando mucha y reiterada resonancia a la clasificación llevada a cabo por Metroscopia en su Barómetro Continuo de Confianza Ciudadana, que ordena, mediante un índice derivado de sondeos, el grado de respeto, reconocimiento y, en definitiva, de confianza que a los ciudadanos españoles inspiran las instituciones y los grupos profesionales que configuran la trama en la que se basa el funcionamiento del país. La lista es prolija e incluye nada menos que 41 referencias que, ordenadas gradualmente, ponen al descubierto las luces, las sombras y, en cualquier caso, las percepciones que la sociedad tiene de un mundo complejo donde no todos los que lo componen merecen la misma consideración. Un simple vistazo a la serie lo revela claramente, para llegar a conclusiones más que llamativas.
Sin embargo, clama la atención el hecho de que en esa secuencia jerarquizada, cuyos lugares cimeros los ocupan las profesiones relacionadas con la ciencia, la sanidad y la educación, no figure una categoría profesional que, desde la perspectiva de la realidad social y en mi opinión, posee una enorme relevancia. Se trata del conjunto formado por los profesores que dedican sus desvelos a la formación de la infancia y la juventud en los niveles que convencionalmente identificamos con la Enseñanza Primaria y la Enseñanza Secundaria, es decir, con los estadios previos a la Universidad, que, en cambio, sí figura en la relación. Sorprende esa omisión y no tanto por el número significativo de cuantos las representan en la estructura socio-profesional como por la labor que realizan. No creo que nadie cuestione la importancia decisiva que este profesorado tiene en la educación de una sociedad, referida en este caso a las edades más críticas, complicadas y azarosas en el desarrollo del proceso formativo.
Se corresponden con una etapa crucial en la vida de las personas, cuando el carácter y la personalidad se fraguan en un entorno en el que la presencia del profesor, del buen profesor, resulta esencial, hasta el punto de que con frecuencia del buen o mal hacer de su tarea dependen el éxito o el fracaso de una experiencia vital y del tránsito a la vida laboral y a la madurez. ¿Quién no tiene, entre los recuerdos más lustrosos de la vida, el que le proporciona la imagen del maestro o del docente que tanto contribuyó al descubrimiento de conceptos o de hechos que le marcaron de por vida y de los que no se desprenderá jamás? Más aún, no es infrecuente que muchos alumnos, pasados los años, evoquen con más afecto y reconocimiento el legado transmitido por quien veló los primeros pasos de su trayectoria educativa en la escuela o en el Instituto que el que más tarde les dejaría el docente universitario, cuya imagen queda a menudo desvaída frente a la de aquél.
6 de julio de 2011
Europa debe cambiar... ¿será posible?
Ostende (Bélgica-Belgium)
Lo que está ocurriendo en la Unión Europea ha galvanizado la conciencia crítica de los europeos. No podía ser de otro modo a la vista de las tensiones que conmocionan el panorama político y descubren las contradicciones de una realidad que hasta hace bien poco se consideraba confortable. La calle ha tomado la palabra y pugna por hacer oir un mensaje de protesta y rechazo que, más allá de su repercusión política y mediática, revela que la disconformidad se ha apoderado de un sector importante de la sociedad europea, inicialmente protagonizado por la juventud y al que se han sumado gentes de diversas generaciones, dispuestos también a demostrar que su voz existe, y potente, en el espacio público. La política es necesaria, vienen a decir, pero debe ser otro tipo de política, amparado en otra forma de entender la gestión de los recursos, tan escasos como desigualmente repartidos.
El debate está abierto y nadie discute que ha de tener un largo recorrido. ¿Hacia dónde nos encaminamos? ¿De qué manera? ¿Siguen válidos los paradigmas y modelos de los que nos habíamos dotado? ¿Qué papel corresponde en este proceso a los que toman las decisiones y a quienes se ven afectados por ellas? ¿Cuál a los que se sienten excluidos? Estamos ante un debate necesario, que ha dado ya sus primeros pasos. Entre ellos, especial atención cabe prestar a la reflexión Cambiemos Europa (Let's change Europe), que suscribe un nutrido grupo de intelectuales, algunos de reconocida solvencia y credibilidad. Ciertamente, Europa no va a desaparecer, pero también es verdad que desde la Segunda Guerra Mundial nunca había presentado tan alto nivel de contestación interna, congruente con el deseo de que su rumbo sea sometido a revisión.
29 de junio de 2011
San Sebastián 2016: una apuesta por la convivencia y la tolerancia
Es evidente que en torno al concepto de cultura pueden tener cabida manifestaciones, proyectos y anhelos de la más diversa índole. Es una noción integradora, que induce a la tolerancia, al respeto, al reconocimiento de la pluralidad. Tanto es así que incluso su despliegue puede rebasar los aspectos estrictamente culturales. Entiendo que la defensa de esta perspectiva ha influido mucho en la elección de San Sebastián-Donostia como Capital Cultural Europea 2016.
Dudo que sus proyectos concretos superasen a los de las demás, pues el empeño de todas ha sido tan generalizado como ambicioso. Pero no cabe duda que en la elección ha primado el deseo de impulsar y fortalecer ese espíritu de convivencia e inclusión colectiva que tanto precisa la sociedad vasca y que bien puede identificarse con la imagen acreditada de una ciudad durante mucho tiempo víctima de la barbarie de los pistoleros y extorsionadores de eso que se llama - ¿se llamaba?- ETA. Es, al menos, lo que cabe deducir de lasmanifestaciones realizadas y del significado que encierra la voluntad de entenderlo como posible expresión de una "rebeldía cívica", asociada a las posibilidades de este marchamo, donde todo cabe - diversión, creatividad, negocio... - menos la violencia.
No estoy de acuerdo con la campaña iniciada por el Ayuntamiento de Zaragoza contra esta nominación, también cuestionada por Rosa Aguilar, que dejó la alcaldía de Córdoba para irse de Consejera a la Junta de Andalucía. ¿Conocen el señor Belloch, alcalde zaragozano, y la exalcaldesa de Córdoba el programa cultural diseñado por el equipo de su colega de partido, Odón Elorza, verdadero artífice de ese reconocimiento? ¿Consideran que los motivos expuestos por el jurado invalidan la decisión finalmente adoptada? ¿Piensan que la ciudad que vio nacer a Pio Baroja queda descalificada por el hecho de que su alcalde, democráticamente elegido, pertenezca a una coalición ligada a la izquierda abertzale?
No seré yo quien defienda a Bildu ni quien se sienta cómodo ante la arrogancia insultante que han mostrado en sus primeros meses de gobierno. Voces y gestos, más que acciones políticas efectivas, que forman parte de un estilo que, por archiconocido y tedioso, no debe sorprender a nadie, y que el tiempo acabará diluyendo, a no ser que incurran en posiciones penadas drásticamente por la ley. Pero lo cierto es que la condición de Capital Cultural obedece a unas reglas de juego que, de antemano, todas las candidatas asumen, por más que los criterios empleados para la designación sean muy genéricos y admitan un amplio campo de opciones posible, de acuerdo con lo previsto en la Decisión 1622/2006 del Parlamento Europeo. Se dice que jamás una decisión de este tipo ha sido cuestionada por ninguna de las ciudades que ha visto postergada su elección.
23 de junio de 2011
Otro discurso es posible (y necesario): la voz del islandés que motivó a sus conciudadanos y la de Jürgen Habermas y otros 18 intelectuales europeos

14 de junio de 2011
Austeridad: el término de moda
Confieso que cuando oigo hablar de austeridad siento escalofrío. En principio, la palabra suena bien, pero no siempre se pronuncia con la misma connotación. Prefiero oír hablar de ética, de transparencia, de equidad. De lucha contra la corrupción, de justicia fiscal. Son términos que no admiten ambigüedades cuando de la decisión política se trata.
Pero, austeridad.. ¿A quién y cómo se aplica? ¿En qué capítulos del gasto público? ¿Con qué incidencia? ¿A quién afecta, cuando al tiempo ese término, tan reiterativo ahora, va asociado a otros tan altisonantes como los de eficiencia, productividad y competitividad?
El hecho de que desde la perspectiva de la acción pública todos estos conceptos afloren en el discurso con la misma prosopopeya - ya empiezan a hacerlo en las investiduras autonómicas - resulta más que preocupante.
11 de junio de 2011
Espacios de libertad y tolerancia: el Ateneo de Madrid
