Siempre que puedo procuro no perder la oportunidad de descubrir, a través de las exposiciones, el inmenso caudal de posibilidades que encierra la fotografía. Desde hace muchos años cultivo esta afición, que progresivamente ha ido madurando a medida que la observación directa me ha permitido establecer contacto con verdaderos artistas de la imagen inmovilizada aunque viva, personas sensibles capaces de transmitir con fuerza los motivos que las llevaron a inmortalizar un motivo determinado sin dejar por ello cerrada la puerta a la libre interpretación del observador.
Infinitos son, en efecto, los matices que se pueden extraer de la obra fotográfica de calidad, lo que la convierte en una forma de expresión artística tan relevante como aquellas con las que comparte el fascinante mundo de la creatividad humana. Es algo que siempre logro apreciar en los cultivadores de la fotografía con los que mantengo una buena relación personal, y entre los que destacaría los nombres de Justino Díez, Borja Santos, Luis Laforga, Martín Henkel o Fernando Manero Salvador.


Los ejemplos ofrecidos son harto reveladores y muy bien seleccionados: “Costa del oxígeno”, ese ámbito de ocio y recreo, ambicionado y apetecido en otro tiempo, y hoy sumido en la crisis, en un sector de la Tierra Pinariega burgalesa; y “Tribunal de Justicia”, con el que se quiere significar la extinción de un espacio de servicio público que deja de prestar tal función para convertirse en el depósito de los despojos ante los que el tiempo parece ya detenido. En ambos casos, la mirada del fotógrafo se convierte en testigo fidedigno de lo que ocurre para que nadie ignore que lo representado ha sucedido. Más allá de la calidad incuestionable del producto, está el nivel de compromiso que lo inspira, pues no en vano, y evocando lo dicho por el propio autor, “la potencialidad del medio fotográfico para hablar de la gente por su ausencia, de la vida de la gente a través de rastros y huellas nos conduce indefectiblemente al objeto último de todo este discurso: el ser humano"
Nota: Las fotografías recogidas en la exposición figuran, junto a otras que responden al mismo objetivo temático, en el libro editado en 2011 con el título "La Grieta" por la Fundación Díaz Caneja, de Palencia (ISBN 978-84-614-7005-1)