20 de julio de 2026

Victoria de la selección española en la FIFA WORLD CUP 2026

 En enero de 2026, Le Monde Diplomatique publicó en su colección "Manière de voir" un excelente número monográfico dedicado a España que, con el expresivo título de "Les paradoxes de l'Espagne", forma parte de mi biblioteca. Uno de los capítulos está dedicado a reflexionar sobre el significado y la evolución del fútbol en nuestro país. Lleva la firma de Akram Belkaïd, periodista francés de origen argelino.

Cuando España ha conseguido la Copa del Mundo en el Campeonato celebrado en 2026 considero oportuno dar a conocer, traducido del francés, este interesante artículo, que, con un carácter premonitorio y cuya lectura recomiendo, lleva el interesante título de...
UN ORGULLO LLAMADO FUTBOL
El «juego bonito» es poco frecuente. El mejor ejemplo fue el Brasil de Pelé en 1970. Pero la selección española de fútbol demostró entre 2008 y 2012 que la belleza del juego podía traducirse en títulos prestigiosos, ofreciendo una evolución que ha sorprendido al mundo hasta situar la imagen del país en este sentido en una de las posiciones más destacadas.


1982

En 1982, la España posfranquista organiza con gran pompa la Copa del Mundo, pero su selección resulta incapaz de conquistar el trofeo, sufriendo incluso una eliminación sin gloria en la segunda fase. Gigante europeo cuando se trata de sus clubes, entre ellos el Real Madrid y el FC Barcelona, el fútbol ibérico es entonces un enano en el plano mundial y solo cuenta con una línea en su palmarés: una victoria en el Campeonato de Europa de Naciones en 1964.
En un país donde el fútbol es una segunda religión, los malos resultados de la Roja, apodo con el que se conocía a la selección española, alimentan las burlas, pero también debates más serios durante los años noventa. Uno de ellos es especialmente intenso: ¿hay que alinearse con la evolución europea del deporte rey, privilegiando las grandes complexiones y las tácticas de juego herméticas basadas en el rendimiento atlético (carreras incesantes, movimientos colectivos, etc.)?
A esta pregunta, los formadores de los principales clubes, especialmente el FC Barcelona, responden negativamente. Al contrario de lo que todavía ocurre hoy en Francia, los jugadores de baja estatura no son descartados al entrar en los centros de formación. Solo cuentan las cualidades técnicas, la capacidad para regatear, la precisión en el pase y el movimiento hacia adelante: en definitiva, un juego de estilo mediterráneo, como el que todavía puede admirarse en las callejuelas y los descampados de Nápoles, Roma, Argel o Estambul. A principios de los años 2000, la imagen de la selección nacional cambia poco a poco.
Durante mucho tiempo sinónimo de un juego áspero y desordenado, el juego de la Roja pasa a ser elogiado por su virtuosismo. Tras una derrota frente a Francia en 2006 durante la Copa del Mundo en Alemania, España impone su ley en 2008 en la final del Campeonato de Europa. Dos años más tarde, en una gélida noche del invierno austral, se proclama por fin campeona del mundo en Sudáfrica. Y 2012 será el año de una nueva consagración europea. En cuatro años, el fútbol español y su "jogo bonito" (según la expresión portuguesa) se convierten así en una referencia, y los técnicos convergen hacia Madrid, Barcelona o Bilbao para inspirarse en sus métodos de formación.


2010

Con los títulos acumulados por el Real Madrid y el FC Barcelona, sin olvidar el largo dominio de Rafael Nadal en el tenis, los españoles extraen de sus victorias deportivas un indudable orgullo en un momento en que la prensa del norte de Europa arremete con dureza contra la irresponsabilidad presupuestaria de los miembros del «Club Med», es decir, los países del sur del continente, entre ellos Grecia y España. Pero esta revancha tiene un coste. Como muchos de sus homólogos, el fútbol ibérico está atrapado en una carrera hacia el gigantismo que podría conducir a su colapso. Los clubes están fuertemente endeudados, y persistentes rumores de partidos amañados por redes criminales hacen temer una catástrofe financiera y deportiva comparable a la que sufrió Italia a finales de la década de 1970. Aun así, tras un periodo de dificultades desde 2012, la Roja volvió a saborear el éxito en 2024 al conquistar un cuarto título europeo.
¿Antes de ganar la Copa del Mundo que se celebrará el próximo verano?
Llegado el momento, doy esta respuesta:
Sí, en New York, el 19 de julio de 2026, frente a un rival deshonesto, un miserable arbitraje, con las fuerzas más reaccionarias del mundo en contra y durante el Gobierno de Don Pedro Sánchez, la Selección española HA GANADO LA COPA DEL MUNDO DE FÚTBOL.



2026





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