30 de abril de 2008

Por una Nueva Cultura del Territorio


En los últimos diez años el territorio español ha sufrido una de las transformaciones más vertiginosas e intensas de cuantas han tenido lugar en Europa. Se ha desencadenado una fiebre edificatoria sin precedentes, que ha hecho mella fundamentalmente en la costa y en las áreas periféricas de las ciudades, expandiendo y densificando el perímetro construido de forma espectacular y sin apenas restricciones, que acomodaran la dinámica del proceso a las características del espacio o a sus peculiaridades ambientales. No ha habido límites que pusieran orden en medio de tanto frenesí.

La ocupación indiscriminada a base de edificios de todas las fisonomías, alturas y modalidades estéticas - algunas de ellas de pésimo gusto- se ha apoderado del pais en un clima de tolerancia y permisividad que ha puesto de manifiesto el desinterés de la mayoría de las Administraciones, de todas las escalas y colores políticos, por introducir una mínima racionalidad en una dinámica imparable. Una dinámica que, asumida por todos, jamás debatida en los foros de la política y considerada como uno de los pilares del crecimiento y del empleo, no admitia reservas ni cautelas, so pena de contradecir un modelo de actuación que deparaba pingües beneficios, merced a espectaculares plusvalías, coincidentes con el encarecimiento brutal de la vivienda y con la aparición de comportamientos especulativos que con frecuencia eran admitidos como inevitables. Conocidos desde hace tiempo, los escándalos inmobiliarios, siempre asociados a la corrupción del poder público, sólo han empezado a seguir perseguidos por la ley cuando alcanzaban niveles inadmisibles y daban lugar a una alarma social que podía poner en peligro la normalidad de la convivencia.

En este contexto surgió precisamente la necesidad de acometer y difundir un planteamiento crítico que, al tiempo fuese de denuncia de una estrategia de crecimiento absolutamente insostenible- e inevitablemente, como ha sucedido, abocada a una crisis inminente - y de propuesta alternativa en aras de una defensa de principios que tuvieran en cuenta el territorio como un valor digno de ser preservado o gestionado con criterios que evitasen el esquilmo, el deterioro y las tendencias especulativas, causantes del descrédito de las instituciones y de una perversión cualitativa del trabajo humano, más asociado al enriquecimiento fácil que a las posibilidades que derivan del esfuerzo, de la creatividad y de la innovación.

En Mayo de 2006 un grupo de geógrafos, arquitectos, sociólogos, ingenieros y profesionales relacionados con las diferentes perspectivas de que es susceptible una cuestión de tanta trascendencia suscribimos este Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio, que incluyo en el blog para que se conozca, se difunda, se debata y sirva como soporte de ese cambio necesario que nuestras sociedades necesitan para captar los riesgos que se corren si no ponen límites justificados al deterioro y al empobrecimiento de los recursos patrimoniales que encierra el concepto de territorio.

Personalmente me he encargado de distribuirlo con profusión en Europa y en América Latina, he intervenido en bastantes encuentros dentro y fuera de España, participé en la presentación que de él se hizo en Valladolid en un acto organizado por Celestino Candela y pienso seguir manteniendo esta misma actitud a sabiendas de que es lo mejor para nuestro país en un momento en el que la crisis del modelo está poniendo en evidencia la falta de alternativas consistentes y cuando el Ministerio de Medio Ambiente pierde la dimensión integradora que tuvo mientras estuvo dirigido por Cristina Narbona, lamentablemente ausente en el nuevo Gobierno formado en España tras las últimas elecciones generales. Y, por cierto, ¿cómo entender esa pretendida voluntad, expresada con especial vehemencia por Rodriguez Zapatero, de luchar contra el cambio climático cuando la estrategia medioambiental del Gobierno se diluye en un Ministerio en el que esta dimensión parece quedar circunscrita a la gestión del agua?. ¿Es realmente sincera esa voluntad que tanto se propala?

2 comentarios:

  1. Alonso Cano29/4/08 21:52

    España=corrupción
    Y los políticos sin hacer nada
    Ministerio de la vivienda=financiar a promotores
    Ciudadanos a la basura

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  2. Rubén Ferrari30/4/08 13:26

    Gracias por la oportunidad de conocer este interesante documento. También en Argentina nos interesa conocerlo y aplicarlo

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