2 de mayo de 2013

¿Qué entendemos por reforma de la Administración pública?




Cuando se habla de aplicar la política de recortes a la Administración Pública es evidente que no todos la entienden de la misma manera. Cuando de la proclama general se desciende a los detalles, las cosas cambian en función de la perspectiva y de la orientación con la que se plantee. Es razonable pensar, a la vista de los hechos, que numerosos aspectos de la organización y funcionamiento de la realidad administrativa deben ser corregidos, pues no cabe duda que se han cometido despilfarros  incurrido en duplicidades innecesarias y gravosas, adoptado medidas y líneas de acción que se han mostrado ineficaces en función de la alta dosis de clientelismo, nepotismo y mal uso de los recursos con que se han llevado a cabo. Cientos de ejemplos lo avalan. 

Reformar la Administración, sí, pero para mejorarla, liberarla de sus adherencias espurias y lograr que su actividad se adecue no a los privilegios de muchos de los que la mangonean y se han servido de ella sino a los intereses y necesidades de los ciudadanos de acuerdo con los principios que han de regir el buen gobierno de la "res pública". Pero me temo que no va por ahí la perorata que anima el espíritu lenguaraz y demagógico de la madrileña Aguirre, ex presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, cuando, al enarbolar la bandera del recorte implacable de la estructura del Estado, se limita a consideraciones vagas, sin precisar qué, dónde, cuándo y cuánto hay que mutilar. 


Si no se desciende al detalle, si no se precisa el alcance y las repercusiones de la iniciativa, si no se plantea desde la posición autocrítica por parte de quien no ha hecho otra cosa que desarrollar su carrera a expensas de la Administración, el sentido común lleva a pensar que lo que late en el ánimo de esa mujer y  de otros tantos como ella es lisa y llanamente el adelgazamiento del Estado para que al tiempo su relevancia en la gestión de lo público se debilite y abra camino al escenario esplendoroso y lucrativo de la llamada "externalización".  ¿Realmente, y sin clarificar los límites en los que han de encuadrarse las medidas de ajuste en la estructura del Estado, se han hecho los esfuerzos suficientes para profundizar en otras soluciones encaminadas a minorar el déficit mediante una política fiscalmente más equitativa?


Decir esas cosas desde la ciudad de Madrid, que acumula más de la mitad de la deuda viva de los Ayuntamientos españoles, y desde la Comunidad donde la corrupción forma parte de su misma esencia, es un planteamiento criticable que debe ser denunciado. Ya sabemos que sus palabras y escritos están espoleados por manos que mecen la cuna en las trincheras mediáticas y que, en el fondo, y como bien dijo ayer el Consejero de Presidencia de la Junta de Castilla y León, también de su mismo partido, "de ser un verso suelto, Aguirre se ha convertido en un auténtico poema". 

La fotografia hace referencia a la conmemoración de los doscientos años cumplidos por las Diputaciones Provinciales. En este caso la de la provincia que vio nacer a Rosa Chacel, su mejor escritora, como bien afirmó Andrés Trapiello.

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