Nunca escribiré mis memorias pues no valen la pena, pero, si lo hiciera, un apartado específico merecería la alusión al impacto, estético y emocional, que hace muchos años - sucedió el 8 de noviembre de 1968 en el Colegio Mayor Santa Cruz de Valladolid - me produjo el descubrimiento inesperado de Paco Ibáñez. Es probable que los jóvenes le desconozcan, aunque imagino que, de tomar contacto con su obra y su estilo, sin duda les provocaría sensaciones similares. Quién sabe. De todo podemos esperar.
18 de enero de 2025
La huella inmensa de Paco Ibáñez
Nunca escribiré mis memorias pues no valen la pena, pero, si lo hiciera, un apartado específico merecería la alusión al impacto, estético y emocional, que hace muchos años - sucedió el 8 de noviembre de 1968 en el Colegio Mayor Santa Cruz de Valladolid - me produjo el descubrimiento inesperado de Paco Ibáñez. Es probable que los jóvenes le desconozcan, aunque imagino que, de tomar contacto con su obra y su estilo, sin duda les provocaría sensaciones similares. Quién sabe. De todo podemos esperar.
16 de enero de 2025
Mensajes en la calle. Lo imprevisto puede ocurrir
Qué gran verdad
"La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde."
Inmenso y eterno Cervantes. Aleccionador El Quijote
14 de enero de 2025
Una excelente recopilación
12 de enero de 2025
Evolución de la potencia energética instalada en el mundo: entre la inercia y la sostenibilidad
He ahí un gráfico interesante sobre la evolución de la potencia eléctrica instalada en el mundo a lo largo del primer cuarto del siglo XXI. El gráfico habla por sí solo cuando pone en evidencia dos aspectos que merece la pena subrayar dentro de la tendencia global hacia el incremento significativo de potencia (en megawatios) instalada, congruente con la expansión del consumo y los espectaculares avances tecnológicos aplicados al sector.
11 de enero de 2025
Venezuela o el fracaso del proyecto bolivariano: fraude electoral, corrupción, miseria, éxodo masivo
La tragedia que vive Venezuela trasciende la contraposición entre izquierda y derecha para convertirse en un problema que afecta a la sensibilidad de los defensores de la democracia más allá de las opciones políticas que representen. Cuando Gabriel Boric o Gustavo Preto, presidentes de Chile y Colombia, afirman que desde la izquierda, a la que ambos se adscriben, el régimen que oprime a Venezuela es inequívocamente una ominosa dictadura, es evidente que la situación del país caribeño debe ser denunciada sin matices por cuantos defienden la democracia.
Venezuela se encuentra sumida en una catástrofe como país que se agudiza aún más tras la toma de posesión ilegal y fraudulenta de Nicolás Maduro. Durante su mandato, esta rica nación se ha visto sumido en la corrupción y la atroz dictadura represiva que conduce al desastre y a la destrucción de su sociedad, de su economía y de su medio ambiente (la explotación salvaje de la Franja del Orinoco) hasta uno de los niveles más dramáticos de Latinoamérica. Entre los muchos indicadores que revelan la magnitud de la ruina a que ese dictador conduce al país no hay ninguno tan elocuente como el abandono masivo de una parte significativa de su ciudadanía. Bastaría recordar que ya en 2021 la oficina del Alto Comisionado para los Refugiados, ACNUR presentó el contundente y riguroso informe en el que, tras Siria afectada por una situación de guerra, Venezuela figuraba como el segundo país del mundo que había rechazado más allá de sus fronteras a un sector relevante de su población. A comienzos de la década actual el éxodo superaba los cinco millones de venezolanos que huían del pais destrozado por la corrupción y los efectos de una política inepta y miserable, bien identificada como "la peste militar" y los atroces efectos que trae consigo. Es la manifestación inequívoca del fracaso del proceso bolivariano. y la situación de caos en la que se encuentra elpais.
La magnitud del exilio no ha hecho sino aumentar hasta alcanzar en 2023 cerca de los ocho millones de personas. Es el reflejo de la desesperación y la miseria en que aparece sumido el pueblo venezolano. Representa el reflejo más ostensible del fracaso de la llamada "revolución bolivariana", un desastre sin paliativos que sobrevive mediante la represión, el control obsceno de las instituciones y el fraude electoral.
Recojo aquí la interesante reflexión de José Andrés Rojo:
" En el libro que el historiador Elias Pino Irrurieta escribió sobre Simón Bolívar para criticar a “los pontífices que se anuncian como sucesores y continuadores del grande hombre mientras martirizan a sus pueblos y los conducen al precipicio”, rescata un fragmento de Venezuela heroica, la epopeya romántica que publicó en 1881 el político y escritor Eduardo Blanco. “De súbito, un grito más poderoso aún que los rugidos de la tempestad”, decía ahí, “recorre el Continente”. El libertador había logrado inflamar a “un pueblo de héroes” con una idea: “la emancipación del cautiverio”. Aunque esa retórica gloriosa tan manoseada por el chavismo pueda encender todavía los corazones, de manera más prosaica los venezolanos votaron el año pasado (28 de julio de 2024) para emanciparse del cautiverio. Y por eso hoy deberñia ser sobre todo la izquierda —que se quiere defensora de los más frágiles— la que tiene que señalarle a Maduro el camino de salida".
Todas las opciones políticas defensoras de la democracia - ya sean de derecha o izquierda - deben unir su voz contra los responsables de la tragedia que destroza Venezuela.
10 de enero de 2025
Malos tiempos corren para la Ordenación del Territorio
La planificación territorial resulta incómoda para el poder. Su condición de metodología evaluadora, limitativa de actuaciones indebidas, controladora de impactos y defensora de visión a largo plazo casa mal con objetivos refractarios a cualquier tipo de supervisión y control. Es algo que conozco bien y que he visto, a lo largo de la vida profesional, acentuarse sin pudor ni asomo de autocrítica. Frente al Plan, el proyecto; frente a la evaluación previa, la decisión sin reservas y a menudo acelerada y sin control.
El modelo autonómico ha sido en este sentido letal para España. La mediocridad impera, quizá con alguna salvedad, en los gobiernos y los Parlamentos regionales. Basta con echar un vistazo al panorama territorial de España sin ir demasiado lejos. Aunque también me temo que en países como Francia, donde este concepto ha tenido un gran arraigo institucional, este tipo de actuación atraviesa una crisis profunda.
El insaciable control del Artico
Ese blanco y tan ansiado y codiciado objeto de deseo. El futuro está en el deshielo que el calentamiento global provoca.
9 de enero de 2025
Un homenaje a la mujer
Aunque solo excepcionalmente suelo comentar en este foro aspectos relacionados con el cine, no puedo pasar por alto el impacto emocional que me ha producido "La trenza", la película dirigida por Laetitia Colombani en 2023. Es una manifestación global de las posibilidades que brinda el cine para dejar constancia y testimonio de algunos de los grandes problemas de nuestra época y sobre realidades y situaciones críticas. Se basa en la novela homónima, de la misma Colombani. Esta es la narrativa, unida al ensayo riguroso, a la poesía de calidad y al buen cine, que me atrae y trato de cultivar.
7 de enero de 2025
La pobreza del silencio
¿Estamos dominados por el silencio pese a las ventajas que propicia la constante presencia comunicativa del otro con todas las posibilidades que ello ofrece? ¿Hasta qué punto el obsesivo recurso a lo virtual nos aleja de la enriquecedora comunicación directa, aunque por inercia y costumbre no nos percatemos de ello e incluso, y lo que es peor, acabemos por no echarla de menos? Si esta tendencia es más frecuente y generalizada de lo que parece, sorprende, como se lamenta este profesor gallego, que eso suceda en el ámbito de la relación verbal por antonomasia como es en el espacio basado en el intercambio de las ideas a través de la palabra, es decir, la educación y los procedimientos formativos y de relación que en torno a ella se construyen.
30 de diciembre de 2024
Que nadie olvide el genocidio cometido en Gaza
REMEMBER GAZA cuando finaliza el año de la Catástrofe (Nakba) Palestina. Que nadie lo olvide aunque la fugacidad de las señales efectuadas en la arena y la inercia del tiempo - tan propenso a la desmemoria - desvanezcan la magnitud del genocidio y en el día en que cinco periodistas fueron asesinados - 201 lo han sido ya cuando termina 2024- por las fuerzas de la ocupación ilegal, el expolio y el exterminio cometidos por Israel. Muy pocos hablan ya de la destrucción y la aniquilación de Gaza y sus habitantes.
18 de diciembre de 2024
El leer no ocupa lugar
El leer no ocupa lugar. Nada mejor que hacer cuando, en soledad, la espera es más larga de lo previsto y el sentido del tiempo se difumina hasta perder su dimensión real. Son suficientes - y necesarios - el libro y el deseo de sumergirse en él. Una pequeña parrafada con el lector - solos estamos los dos en un espacio de trasiego vacío - atenúa por un momento esa complicidad del joven con el maravilloso arte de la lectura en letra impresa, en la que no tardará en deleitarse de nuevo cuando recupere su soledad.
14 de diciembre de 2024
La marginación de las Humanidades
9 de diciembre de 2024
Prohibido hablar de los niños asesinados en Gaza
He ahí un poema que conmueve y clama al cielo de la indignidad y la vergüenza. Un aldabonazo a las conciencias. Un poema contundente de denuncia sobre la voluntad de ocultar los niños asesinados en Gaza. La tragedia inmensa de la infancia que vive en la tierra palestina. Esos niños no existen ni tienen nombre. Un aldabonazo a las conciencias de un mundo que no puede permanecer indiferente ni mirar para otro lado. El poema de Michel Rosen debe ser conocido en todo el mundo.
Don’t Mention the Children
‘Israel bans radio advert listing names of children killed in Gaza.’
Don’t mention the children.
Don’t name the dead children.
The people must not know the names
of the dead children.
The names of the children must be hidden.
The children must be nameless.
The children must leave this world
having no names.
No one must know the names of
the dead children.
No one must say the names of
the dead children.
No one must even think that the children
have names.
People must understand that it would be dangerous
to know the names of the children.
The people must be protected from
knowing the names of the children.
The names of the children could spread
like wildfire.
The people would not be safe if they knew
the names of the children.
Don’t name the dead children.
Don’t remember the dead children.
Don’t think of the dead children.
Don’t say: ‘dead children’.
Published with kind permission of the author.
7 de diciembre de 2024
Amor a los ochenta años
28 de noviembre de 2024
Otoño en Burgos
Otoño en Burgos, mi ciudad natal, la ciudad identificada con sus dilatadas y vigorosas arboledas, que deseo recuperar en la mirada y el paseo de vez en cuando. Desde San Amaro a Cardeña el caminante se sumerge en el ambiente enriquecido por las referencias visuales de un paisaje vegetal repleto de sorpresas cromáticas y que se transforma sin cesar en el suelo y en el vuelo. Nada como ese tipo de entorno para apreciar los cambios que el paso de las estaciones procura como sensación motivadora de lo que representa y significa el ciclo de la vida natural.
8 de noviembre de 2024
Nuevos refugios
Ni siquiera ya nos quedará Paris, amigo Bogart, ni Roma, e ignoro si podremos sentirnos a gusto en Nueva York o Buenos Aires. ¿Dónde encontrar ese espacio de bienestar, encuentro y creatividad que tanto necesitamos, y que con frecuencia deseamos recuperar? ¿Volver al pueblo de la infancia? Si ya no queda nadie, solo el silencio o el arrullo del viento que no cesa ¿Regresar a aquel lugar, de montaña o junto al mar en el que en alguna ocasión logramos tocar el cielo y que con frecuencia echamos de menos? Si ya no están aquéllos con los que lo compartimos. Nadie nos espera donde quisimos.
7 de noviembre de 2024
A propósito de las elecciones a la Presidencia de Estados Unidos
Algo está pasando y no nos damos cuenta. O quizá estamos sumidos en una inercia interpretativa que orienta los análisis y las previsiones en una dirección equivocada. Todo parece indicar que los esquemas convencionales de la sociología electoral han sido arrumbados por tendencias que hasta hace bien poco parecían inimaginables.
Quienes leimos a Fanon, a Touraine o a González Seara, entre otros, estábamos convencidos de que la conciencia de clase y la posición de cada cual en la pirámide social decantaba la orientación del voto. Tanto la derecha como la izquierda tenían claro cuáles eran sus principales caladeros de apoyo. La exclusión social, el movimiento feminista, la raza u orígen como causas de discriminación eran, se creía, el soporte de las opciones de izquierda mientras la derecha sentía que nada le podría arrebatar la papeleta de quienes ocupan los mejores estándares en la posesión de la riqueza. Algo está pasando para que esta linealidad de la visión política se altere, y de manera significativa. Ha ocurrido en Estados Unidos y es posible que en Europa los sesgos sean similares. ¿Cuántas lecciones nos aporta lo ocurrido en USA el 5 de noviembre?
El apoyo a Trump ha sido clave entre los trabajadores en riesgo, un sector importante de las mujeres, los jóvenes, los de rentas por debajo de la media, los no universitarios y los latinos de segunda generación que, sintiéndose integrados en el American way of life, no quieren más latinos. Ojo con este dato en sociedades de inmigración.
Vivimos un momento crucial en la Historia. Me temo que nos va a costar asimilarlo.
2 de noviembre de 2024
La furia de la Tierra: conciencia del riesgo y territorio
Aunque la impronta espacial de los sucesos desencadenantes de catástrofes naturales pueda quedar con el tiempo más o menos difuminada en la memoria colectiva, su significado material se mantiene como una referencia patente en la configuración y modelado de los paisajes, físicos y humanos, en los que inciden. Esta especie de antinomia entre una percepción más o menos efímera y la constatación inequívoca del impacto espacial como algo enraizado en el espacio a medio y largo plazo implica una perspectiva limitada, no exenta de distorsiones, sobre la gravedad de los hechos acaecidos. Investigaciones realizadas en espacios afectados por desastres han puesto de manifiesto la actitud refractaria que algunos sectores de la sociedad adoptan frente a la importancia del riesgo potencial en que se encuentra el escenario en el que su vida y sus formas de relación se desenvuelven. A la postre, el desastre vivido puede llegar a convertirse en un fenómeno contemplado como algo episódico, fortuito, circunstancial, no insólito, pero sí percibido con discontinuidades en el tiempo que llevan a la minimización de su alcance real.
Dentro de la tipología de situaciones críticas que desestabilizan los frágiles equilibrios de la Naturaleza (inundación, sequia, incendio, huracán, vulcanismo, terremoto, contaminación…), basta traer a colación la dimensión de las primeras como ejemplo representativo de los impactos a gran escala y de las deficiencias de que a menudo adolecen las estrategias de gestión correctora de sus traumáticos efectos , por mor del engarce producido entre la ignorancia y la banalización de las tendencias climáticas científicamente constatadas. Cuando se analizan con perspectiva histórica es fácil comprobar que, lejos de ser situaciones excepcionales, constituyen realidades dramáticas, reproducidas con cierta regularidad en virtud de la concurrencia de los factores físicos que las determinan. La causa que las provoca es archiconocida: se identifica con las situaciones de perturbación atmosférica de carácter ciclónico derivadas de los comúnmente definidos como fenómenos de “gota fría” ( y hoy significados como Depresiones Aisladas en Niveles Altos o DANA) cuyos impactos son bien conocidos en el espacio mediterráneo europeo, donde ofrecen una incidencia concentrada en el tránsito del verano al otoño debido a la intensidad de los movimientos convectivos acentuados por la diferencia térmica entre la superficie y las masas de aire en altura. Las causas que las explican han sido analizadas exhaustivamente y no han dejado de perfeccionarse científicamente merced a los avances tecnológicos propiciados por el uso de instrumentos de análisis y comprobación en altura, lo que posibilita el hecho de haber alcanzado un alto grado de previsibilidad.
Presentes aún los efectos de las DANAs que de manera brutal han afectado a España y a otros países de la cuenca mediterránea en la primera quincena de septiembre de 2023, los recuerdos afloran, sin poderlos evitar, cuando se evoca la serie de manifestaciones trágicas vividas en el tiempo en nuestro país como resultado del que sin duda representa el principal factor de destrucción de vidas, viviendas, infraestructuras y paisajes: la inundación consecuente a un incremento desmesurado de las precipitaciones. Los ejemplos son frecuentes y todos ellos ratifican sin excepción ni paliativos el enorme efecto destructor del agua cuando torrencialmente se desboca y rebasa, mediante desbordamientos espectaculares, sus cauces naturales. En mi memoria permanecen vívidas las imágenes de la gran riada que afectó a la ciudad de Valencia en octubre 1957 así como las avenidas que ocasionaron cinco años después numerosas víctimas y grandes daños materiales en la comarca catalana del Vallés Occidental, sin relegar al olvido los sucesos dramáticos que, por la misma dinámica natural, trajeron dolor y pérdidas cuantiosas en 1973 en las provincias de Granada y Almería, que también dejaron su marca atroz en la rotura del pantano de Tous (1982), en el barranco de Biescas (1996) o en la provincia de Toledo (2023) o en las terribles inundaciones de la Huerta Sur de Valencia (2024). Aunque la lista es más amplia, los episodios mencionados simbolizan con expresividad el alcance del fenómeno, la intermitencia en el tiempo, el grado de vulnerabilidad en las áreas más propensas y los altos costos de toda índole que conllevan. Son suficientes y aleccionadoras experiencias sobre las que sustentar consideraciones de gran utilidad tanto desde el punto de vista autocrítico como prospectivo.
De ambas posiciones deriva la noción que esencialmente ha de prevalecer como instrumento corrector de un problema estructural con implicaciones socio-económicas y medioambientales decisivas. Me refiero al valor otorgado a la “conciencia del riesgo natural”, pues no en vano en torno a él gravitan a su vez las tres directrices básicas, que sorprendentemente, pese a las tragedias sufridas, siguen aún pendientes de aplicación con la relevancia que merecen.
La primera responde a la necesidad de puesta en práctica de los procesos intelectuales que conduzcan al fortalecimiento de una sólida “memoria del riesgo”, nutrida del cúmulo de advertencias y enseñanzas que la experiencia vivida proporciona y que sirven como fundamento empírico susceptible de ser transmitido a la sociedad a fin de dotarla de los argumentos que faciliten su sensibilización y orientan en la dirección adecuada los comportamientos a adoptar frente a las amenazas, reales o latentes. Se trata, pues, de construir una sólida plataforma formativa que ayude a comprender la realidad del escenario de vida y de relación, entendiéndolo como algo vulnerable y merecedor del nivel de atención que atenúe la intensidad del impacto cuando se pase del riesgo a la catástrofe: hechos que obviamente obedecen a temporalidades diferentes, en función de la distinción que se establece entre lo probable (el riesgo) y lo real (la catástrofe).
Como segunda directriz o premisa a tener en cuenta, cabe subrayar que la conciencia y la memoria del riesgo adquiridas deben convertirse en los pilares para la adecuada gestión de los sistemas de prevención entre los que cobran particular relevancia la responsabilidad de los actores y los instrumentos de acción de que disponen. Las funciones de unos y otros permiten articular las pautas orientadas a la vigilancia, a la anticipación y al despliegue de la labor informativa que permita alertar a la sociedad sobre las situaciones de riesgo que pudieran existir y proceder a su preparación de cara a la gestión de la crisis. Y, a modo de corolario de todo lo anterior, nada tan pertinente, por último, como la invocación la importancia estratégica que merece una práctica tan olvidada y preterida en España como es la Ordenación del Territorio. No es posible afrontar con visos de efectividad y coherencia una política correctora de los efectos previsibles en espacios sometidos a exposición crónica al desastre natural sin la conveniente vertebración de las sucesivas etapas – observación, espacialización, interpretación y gestión - que conforman la secuencia lógica sobre la que se apoya una buena política de ordenación territorial y que, de haberse aplicado frente a la furia de la Tierra, hubiera supuesto un alivio sensible a las devastaciones sufridas.
31 de octubre de 2024
La vulnerabilidad de España ante el calentamiento global
No creo que sea exagerado afirmar que la catástrofe climática que ha afectado al sector oriental y sudoriental de España - la más grave y trágica inundación de las sufridas en el siglo XXI -ha convertido a nuestro país en escenario representativo de uno de los principales riesgos que derivan del calentamiento global de la Tierra. España puede convertirse, sino lo es ya, en un espacio paradigmático a escala planetaria de los riesgos climáticos que se avecinan.






















