Excelente noticia, acertada actuación diplomática. La preservación de la memoria asociada a los hechos históricos es plenamente compatible con la normalización de las relaciones institucionales de dos grandes Estados unidos por el pasado y por sus proyectos de futuro.
Y es que México simboliza las contradicciones que derivan de los procesos de conquista y colonización que, protegidos y salvaguardados por la memoria, quedan finalmente resueltos por el reconocimiento sin reservas de las responsabilidades que otorga la interpretación histórica y por la voluntad de que no constituyan un obstáculo para el desarrollo de relaciones apoyadas en la voluntad de cooperación. Hace tiempo que Don Claudio Sánchez- Albornoz, exiliado en ese gran país centroamericano, dejó constancia de esa idea, que el Jefe del Estado español ha vuelto a ratificar junto a la Presidenta mexicana.
De ahí la irrelevancia, pues de nada han valido, de los funestos, zafios y torpes intentos de dificultar esos vínculos y la importancia que en su reafirmación posee el reconocimiento objetivo y riguroso de la Historia. Desde luego, hay que tener capacidad, honestidad y solvencia intelectual para hacerlo

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