Fueron un soplo de aire fresco en la tarde calurosa que envolvía la Feria del Libro Vallisoletana. El Ateneo de Valladolid, del que soy socio, entregaba el Premio de Excelencia Cultural al grupo musical Celtas Cortos en uno de los actos más entrañables y emotivos que he vivido en mucho tiempo. Nunca lo olvidaré.
Si las cinco composiciones con las que deleitaron a los asistentes permitieron disfrutar del estilo inconfundible que les caracteriza, inmerso con gran sensibilidad y talento en la tradición de la música irlandesa asociada a los ritmos célticos, personalmente me invadió la emoción con sus discursos de agradecimiento.
Reconociendo su identificación con la ciudad en la que nacieron y en la que dieron a conocer sus canciones iniciales, demostraron una lealtad conmovedora con sus orígenes - el humilde y emblemático barrio de Delicias en los años 80 - y con los valores obtenidos de su formación en la enseñanza pública, en el Instituto de ese barrio, con el que colaboré a menudo y del que conservo recuerdos imperecederos.
Demostraron, con la fuerza que dan la autenticidad y la sinceridad, la importancia que emana del arraigo con un entorno vital difícil, con privaciones y con desvelos capaces de cimentar el despliegue del talento innato en ese sentimiento de pertenencia sobre el que se sustenta la cultura abierta, solidaria y participativa que ese grupo ha sabido transmitir tanto en las situaciones de penuria como de triunfo y prestigio justamente merecidos y logrados con un esfuerzo espectacular. Protagonistas como son de una peripecia admirable en todos los aspectos.
Lo sucedido en la tarde de ayer en el Salón Principal del Círculo de Recreo convenció a muchos de cuantos asistimos a él de lo que significa la cultura de calidad, creativa, innovadora, de progreso y esperanza. De ahí la necesidad de aferrarnos a este tipo de experiencias para neutralizar la incómoda sensación que provoca el hecho de saber que la responsabilidad de la "cultura" en Castilla y León va a ser entregada en el gobierno regional a gentes del partido Vox hacia las que, en principio, y oyéndoles hablar, sólo cabe recibir con desconfianza y mucha, pero que mucha, preocupación.

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