12 de junio de 2010

Mensajes en la calle (28): ¿por qué correr innecesariamente?


La frase es lacónica, pero muy expresiva. Y es que, aunque la prisa es mala consejera, lo cierto es que ha acabado por adueñarse de nuestras vidas. Se dice que el tiempo es el bien más escaso que existe, pues, una vez perdido, ya no se puede recuperar. Hasta tal punto se ha afianzado en la conciencia la sensación de que el tiempo nos falta que cualquier propósito de entenderlo de manera relajada resulta, a la postre, baldío. ¿Despilfarramos el tiempo o nos invade la sensación de que lo hacemos simplemente por el hecho de que nos parece insuficiente para hacer lo que pretendemos, sin saber muy bien cómo debemos utilizarlo? Nos hacemos con un sinfín de instrumentos - agendas, móviles, papeles sueltos, confianzas en la memoria ... - para ordenar las tareas que marcan el ritmo cadencial de los compromisos contraidos, que asumimos advertidos y conscientes de que muchas veces quizá no podremos afrontarlos como desearíamos. Se apelotonan en esos formatos informales que ordenan los recuerdos y ocupan una parte sustancial de la mente, ante la incapacidad que tenemos para desprendernos de sus referencias más o menos esporádicas. Correr por algo o por alguien se ha convertido en un hábito asumido sin apenas resistencia.


Si uno de los aspectos esenciales de la felicidad consiste en ser dueños del tiempo que nos pertenece, si admitimos que resulta necesario detenerse de cuando en cuando para ordenar las ideas amalgamadas, si consideramos que la lentitud en hacer las cosas no es sinónimo de indolencia sino muchas veces de creatividad, buen gusto y resultados satisfactorios…. Entonces, ¿por qué correr incesantemente? ¿Porqué sentirnos prisioneros de algo o de alguien que nos impulsa a la aceleración permanente de nuestras vidas a sabiendas de que quizá esa actitud nos puede suponer, sin desearlo ni necesitarlo, el viaje apresurado a ninguna parte?


Nota: La frase estaba escrita en en el centro de una ciudad uruguaya. No sorprende que así sea. El Uruguay es un pais tranquilo, donde se respira ambiente relajado y donde nada consigue alterar una buena conversación perfumada por los vapores que surgen en torno al mate compartido.




4 de junio de 2010

La lucha de Gaby Lasky por la paz

Hace años que Gaby Lasky se esfuerza en Israel por buscar la paz en un ambiente cada vez más radicalizado tras años de horror y sufrimiento. Israelí de origen mexicano, y ex oficial del Ejército, es actualmente Secretaria General de Shalom Ajshav (Peace Now/Paz Ahora), una organización de defensa de los derechos humanos que busca denodadamente la paz mediante iniciativas que cuestionan los métodos y las estrategias del Estado de Israel y su política de humillación y expolio hacia la comunidad palestina.


Al tiempo trabaja como asesora jurídica del Comité Público contra la Tortura en Israel, una organización no política dedicada a la eliminación de la tortura como medio de interrogatorio por las fuerzas de seguridad de ese país. Asimismo, cuenta con el apoyo del movimiento Rompiendo el Silencio, que militares del Ejército de Israel han creado para denunciar la ocupación de la Palestina usurpada. Si se sigue la trayectoria de esta abogada judía en un entorno que le es francamente hostil, nos encontraremos ante un caso realmente admirable de coherencia, tenacidad y dignidad humana. Hace unos años manifestó en la BBC una postura rotundamente contraria al muro de la vergüenza que el Estado hebreo está construyendo para dividir el territorio y a las sociedades hasta hacer de esta iniciativa una de las medidas más ignominiosas de nuestro tiempo.

En cuanto al muro, afirmaba entonces, puedo decir de primera mano, porque he visto las cosas, que el muro está, en los lugares donde se está construyendo, creando infracciones muy grandes de los derechos humanos hacia la población civil palestina, quitándoles su tierra, su modo de vida agrícola, quitándoles la posibilidad de reuniones familiares. Hay gente que tiene que vivir casi diría dentro de jaulas, porque su casa quedó de un lado del muro y sus familiares y la escuela del otro lado, pero al mismo tiempo no pueden entrar al territorio israelí, por lo cual quedan casi enjaulados en lugares muy pequeños. Yo estoy de acuerdo en que Israel tiene que terminar la ocupación, regresar a la "línea verde", a las fronteras de 1967, y permitir a los palestinos crear un país independiente en el que puedan vivir como a ellos les parezca”.
La misma actitud de denuncia ha mantenido en conversación con la prensa española cuando con gran escepticismo ha llegado a afirmar que "cambiar la política de Israel es imposible, pues me he dado cuenta que sólo se difunde la narrativa judía antes y después del Holocausto. El pueblo judío tiene derecho a un Estado, pero no a privar a otros del suyo. No puede haber democracia y ocupación al mismo tiempo". Si se siguen sus declaraciones en el tiempo da la impresión de que su pesimismo se ha acentuado. Varias de sus frases lo revelan:
"La clase política dice que quiere la paz. No les creo. La solución es simple, y si no hemos llegado a ella es porque Israel no quiere”.
"Estamos permitiendo que el Ejército cree los mitos de la sociedad civil, formando una sociedad militarista incapaz de comprender los derechos humanos, porque siempre prevalece la seguridad".
"He comprendido por mi trabajo que si hablaran todas las personas buenas que callan, se podrían cambiar muchas cosas".

1 de junio de 2010

Merecido homenaje a un hombre bueno, digno y memorable: Antonio García Quintana, el último alcalde republicano de Valladolid

Antonio García Quintana, alcalde de Valladolid (1932-1934 y 1936)


La biografía de Antonio García Quintana revela las características de un hombre bueno, sensible, de un político honesto, sencillo y obsesionado con un objetivo que marcó esencialmente su vida pública: el desarrollo de la educación. La tarea realizada en este sentido fue ingente y hoy se reconoce en el mundo de la enseñanza como una de las más activas de las llevadas a cabo en España. Baste señalar que en 1931 había en Valladolid 13.500 niños entre 6 y 11 años, de los que solo asistían a clase 3.000. Para afrontar este grave problema de falta de escolarización, impulsó la creación de nuevas escuelas, cuyo número se elevó, durante su mandato, de 59 a 127 centros, al tiempo que impulsó los comedores escolares en los que se atendía diariamente a 886 niños sin recursos. Conocido como el programa de “la gota de leche”, fue la primera vez en España que se puso en marcha una iniciativa de estas características.

Fue alcalde de Valladolid por el Partido Socialista entre 1932 y 1934, para presidir de nuevo el Ayuntamiento tras las elecciones de febrero de 1936. Al estallar la rebelión militar, que en la ciudad de Valladolid, sumidero del falangismo más brutal, se tradujo en una represión atroz, el alcalde García Quintana fue depuesto y durante algún tiempo permaneció escondido hasta que se produjo su detención, por delación, el 27 de febrero de 1937. Mediante un juicio farsa, realizado con pretensiones humillantes y de escarnio en el salón de plenos del Ayuntamiento y presidido por un tal Fajardo, fue condenado, por los sicarios de la rebelión golpista, por “delito de rebelión militar”, con pena de muerte. Su asesinato por fusilamiento el 8 de octubre de 1937, a las 6,30 horas, fue concebido de modo ejemplarizante por el matonismo falangista que atemorizaba la vida de la ciudad bañada por el Pisuerga. Ajusticiar al alcalde se convirtió en un ejercicio de insania calculada con el único fin de sembrar el terror y demostrar lo que los rebeldes, profesionales de las amanecidas sangrientas, eran capaces de hacer. He conocido testimonios personales del pavor provocado por aquella salvajada. La ciudad quedó durante mucho tiempo traumatizada por el hecho.

Setenta y tres años después, su nieta, Carmen Cazurro García Quintana, catedrática de Literatura y residente en Puerto Rico, ha viajado a Valladolid para presentar la obra en la que narra la vida de su abuelo, centrándola en la experiencia de su madre, Teresa, hija del alcalde, y que aún vive. Asi se titula la obra – La Hija del Alcalde – editada en Puerto Rico.



El acto de presentación de la obra, celebrado en el Paraninfo del Instituto de Enseñanza Secundaria Zorrilla de Valladolid ha sido un acontecimiento cultural particularmente emotivo en el que se trató de recuperar, en un salón abarrotado, la memoria del último alcalde republicano de Valladolid y de una de las figuras emblemáticas del municipalismo democrático en España.

De izquierda a derecha: Maria Antonia Salvador (profesora de Geografía e Historia del IES Zorrilla de Valladolid), Carmen Cazurro García de Quintana (nieta del alcalde republicano fusilado), Carlos Duque (Director del Instituto anfitrión) y Pedro Martín (poeta y actor)

Coordinado por el director del Centro, Carlos Duque, contó con la intervención, como presentadora de la obra, de Maria Antonia Salvador, Profesora de Geografía e Historia del IES Zorrilla y autora de varias investigaciones de gran resonancia sobre procesos de depuración del profesorado de Enseñanza Secundaria durante la guerra civil, de Pedro Martín, excelente actor y poeta, que leyó las cartas que García Quintana dirigió a cada uno de sus tres hijos dias antes de ser ejecutado, y de la autora del libro, Carmen Cazurro García de Quintana, que en la actualidad es profesora de Literatura en la Universidad de Puerto Rico.


Fue un acto de gran emotividad y de extraordinario valor como homenaje al último alcalde democrático de Valladolid antes de la guerra civil. Fue también la oportunidad, inédita hasta ahora en la historia de la ciudad, de rendir el reconocimiento que merece a la figura de su hija pequeña, Teresa, presente en la sala y en la que basan los recuerdos recogidos en un libro necesario para que una figura clave del municipalismo democrático español no quede relegada al olvido.

En segundo lugar por la izquierda, Teresa García Quintana, La Hija del Alcalde

Sin embargo, la inquina que deriva de la envidia continúa, promovida por quienes no admiten que la memoria de García Quintana siga vigente y permanezca asociada en la ciudad a una imagen ejemplar, que dista mucho de corresponderse con la que ofrecen sus debeladores. Obsesionado está con el tema el actual alcalde Valladolid, que en 1995 comenzó su mandato en el Ayuntamiento y al que le cuesta aceptar que otra forma de gobierno de la ciudad es posible. No entraré en detalles, pues la paranoia que le persigue aparece bien descrita en el texto que Orosia Castán ha publicado a propósito de unas declaraciones de dicho personaje tratando de desacreditar al último alcalde republicano, utilizando para ello la peor de las artes: la insidia, la descalificación velada, la sospecha sin explicación. Simplemente para hacer mella sobre el prestigio del padre de Teresa García Quintana, hoy residente en Puerto Rico, aunque es muy dudoso que lo consiga porque las sociedades  - o la mayor parte de sus miembros -  son refractarias a miserias morales o a resentimientos sectarios como el que nos ocupa. 



Enterada la familia de Don Antonio García Quintana de la insidia realizada por el sr. León de la Riva,  me hace llegar el siguiente comunicado: 


REACCIONES DE LA FAMILIA DEL ALCALDE GARCíA QUINTANA A JAVIER LEÓN DE LA RIVA

Hasta Puerto Rico, lugar donde vive actualmente la única hija viva de Antonio García Quintana, Teresa García Quintana,  junto a la nieta de éste, Carmen Cazurro García Quintana, han llegado estas declaraciones del alcalde Javier León de la Riva: "Sería bueno que no hablaran y no profundizaran en el fusilamiento de García Quintana a ver si tienen que escuchar lo que no quisieran".
Este desafío al PSOE sobre el alcalde que perteneció a este partido y que fue asesinado en la Guerra Civil se produjo en una rueda de prensa el 3 de junio del 2013 como réplica del político popular al portavoz del Grupo Municipal Socialista, Javier Izquierdo, molesto por las continuas referencias de los populares no sólo al anterior presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, sino a Felipe González. Por eso Izquierdo dijo que esperaba que no hubiera ninguna alusión al alcalde socialista que fue asesinado en 1936.
Las declaraciones de la familia, por boca de la nieta, en seria discrepancia con las de Javier de la Riva, se producen como era de esperar.

Hay estilos de gobernar una ciudad en plena democracia que abochornan a sus ciudadanos. Son estilos de prepotencia e intimidación que si bien, a veces, acompañan a acertadas decisiones admistrativas en el aspecto físico de Valladolid, van creando una costra de insensateces e infundios propios de toda personalidad que, cuando no tiene contestaciones claras sobre sus adversarios políticos, responde con innuendos que tratan de ensombrecer  el camino de luces que otros que le precedieron en el cargo, como Antonio García Quintana, demostraron y pusieron a prueba ante circunstancias tan fuertes como la Guerra Civil. 

Javier León de la Riva ha tenido múltiples oportunidades de profundizar en la gestión edilicia de Antonio García Quintana, más conocido por “el alcalde de todos”: reconocimientos, destaques y muestras de recuerdo y afecto popular que se han ido produciendo en Valladolid, haciendo justicia a la temida Memoria Histórica. Momentos todos ellos propicios para que una persona como él mostrara a la ciudadanía eso “que deben escuchar sobre el fusilamiento de Antonio García Quintana”, pues si de lo que se trata es de predominar hubiera sido la gran estocada para el PSOE develar lo que le ronda en mente a Javier de la Riva. Pero el valor no acompaña forzosamente la mentira que, siempre frente a la verdad, sale maltrecha tarde o temprano.

¿Qué es lo que le sucede ahora , tan tardíamente, al alcalde? Piensa quizá que disminuir la dimensión de la eficaz y enérgica política  de la vivienda y la educación realizada en Valladolid por Antonio García Quintana - como se vio en la Exposición del Centenario del Ayuntamiento- y no  contestar la carta airada que Teresa García Quintana le envió engrandecen su respetable figura; piensa quizá que con el tiempo las cosas se olvidan y se le puede echar impunemente a un muerto no ya tierra, sino lodo; piensa quizá que, ausente la familia más cercana del alcalde socialista, será más fácil ensombrecer su figura…  

Cualesquiera que sean las razones de Javier León de la Riva para escoger como blanco de sus dardos políticos a un gran servidor de los vallisoletanos ya muerto, sacrificado y sepultado, pero consagrado en la memoria de toda la gente de bien y exaltado en su gestión edilicia por rigurosas investigaciones históricas, es a todas luces un acto ruin de Javier León de la Riva que perjudica la imagen de su gestión y le resta la debida inspiración moral para arrastrar las convicciones de los demás.

Dicho esto con el ardor de todo corazón atacado en lo más profundo, el mensaje sincero de la familia de Antonio Garcia Quintana a Javier León de la Riva es escueto y sencillo:

Moderación, señor alcalde, gane prestigio laborando por la ciudad por encima de partidismos políticos; busque el valor de la sinceridad y haga justicia con Antonio García Quintana. Tiene usted la oportunidad de cerrar heridas, máxime cuando aún se cierne la mancha  persistente sobre la sala de plenos, insultantemente convertida el 11 de mayo de 1937 en sala de justicia militar para condenarlo a muerte. García Quintana siguiera siendo ese imposible olvido; esa deuda pendiente que los hortelanos del recuerdo jamás se cansarán de abonar. Acepte la petición del PSOE e instaure una placa dedicada a él con la debida inscripción de  reconocimiento, no más, no menos, en la sala de plenos.  Usted no perderá, ganará ¡y mucho! se lo aseguro.


Dra. Carmen Cazurro García Quintana
Catedrática Universidad de Puerto Rico

27 de junio de 2013


27 de mayo de 2010

Los recuerdos de la infancia permanecen para siempre

El Teatro Colón de Buenos Aires en obras, veinte días antes de su  reapertura (25.5.2010)

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Coincidiendo con el bicentenario de la independencia de la República Argentina, el Teatro Colón de Buenos Aires ha vuelto a abrir sus puertas tras muchos años de obras, que interrumpieron temporalmente el brillo que ese templo del arte y el buen gusto había proporcionado siempre a la ciudad que baña el Río de la Plata como referencia cultural de gran prestigio en el mundo. Es un edificio espectacular, reflejo de lo que ha sido la historia de ese país y punto de atención obligada para quienes visitan Buenos Aires y contemplan la sorprendente perspectiva de la avenida más ancha del mundo, la 9 de Julio.

Pero no es ese el motivo principal que justifica esta entrada. Sí lo es la noticia que, leída en la prensa de Montevideo, me ha impresionado y, porqué no decirlo también, conmovido. La pronunció José (Pepe) Mujica, el presidente del Uruguay, que figuraba entre los invitados a la reinauguración del edificio remozado. Con la sencillez que le caracteriza sólo se le ocurrió decir “Mi padre era un proleta, pero en cuanto pudo me trajo al Colón”. No era necesario decir más. En esa escueta frase se revela no sólo la sensibilidad de quien la pronuncia, sino un hecho de gran significación: el valor que tienen los recuerdos de la infancia en la personalidad del individuo, en la evocación de lo que ha sido su vida y en la valoración de quienes se los proporcionaron.

Cuántas veces recordaría el viejo guerrillero tupamaro, curtido en mil batallas, huésped forzado de prisiones múltiples, y hoy presidente de su país, aquel dia en que su padre, trabajador con escasísimos recursos, cruzó el Rio de la Plata para llevar a su hijo a que conociera por dentro lo que se cocía en aquel santuario de los poderosos que era el gran teatro bonaerense. Cabe imaginarle deslumbrado por esa entrada majestuosa, por ese recinto de ostentación, por el entorno de lujo en el que se desenvolvían sus visitantes. Otro mundo se abría a su mirada , acostumbrada a escenarios tan distintos de aquél. Qué comentarios haría de nuevo en el barco que le devolvió a Montevideo para reanudar una vida de privaciones, de las que no se desprendería hasta la sesentena de su vida. ¿Con quién lo comentó? ¿Y de qué modo? ¿Cuántas veces abrigó la esperanza de regresar al Colón? Para saber lo que eso reoresenta, baste recordar el significado del gran Teatro de Buenos Aires en toda América y, particularmente, para quienes residían a ambos lados del Rio de la Plata.



José Pepe Mujica, presidente de la República Oriental del Uruguay

Mujica ha regresado a Buenos Aires por la puerta grande. Recibido como se merece, ha entrado en el Colón, con la memoria presente y vívida de la persona que le trajo por primera vez, su padre "proleta". Es posible que se emocionara, porque es de lágrima fácil. Por unos momentos ha vuelto a la infancia, a ese momento feliz que muchos recordamos cuando nos vienen a la memoria experiencias que creíamos olvidadas y que afloran con una nitidez pasmosa, siempre asociadas a quienes nos permitieron tenerlas. Experiencias sempiternas y que nos hacen más entrañables con quienes ya no podemos compartirlas si no es en el recuerdo. Y experiencias además de gran valor sentimental, que la literatura recoge admirablemente en esa frase emblemática con la que Gabriel García Márquez comienza Cien años de soledad, recordando cómo “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. No me digan que no quedaron enganchados a esa novela cuando comenzaron a leer la frase inicial.



25 de mayo de 2010

Argentina cumple doscientos años


MUCHA SUERTE, AMIGOS ARGENTINOS


Cuando Argentina conmemora su bicentenario, la mirada se dirige al gran país que tanta relevancia ha tenido en la Historia del mundo. Conocemos su pasado porque nos preocupa su presente y nos interesa su futuro. Desde el alto Paraná a la Tierra del Fuego, desde el Atlántico indómito, donde emergen las Malvinas irredentas, a las cumbres de los Andes, un clamor se alza en pro de una vida mejor para una sociedad que sinceramente lo merece. No es un país fácil de comprender, permanece sumido en un sinfín de contradicciones, el orgullo de ser argentinos se mezcla con la desconfianza hacia quienes los gobiernan, pero encierra valores y testimonia esfuerzos que lo dignifican y enaltecen. Lo que ocurre en Argentina no deja indiferente a nadie sensible por lo que sucede en su época.



Siempre es posible encontrar en las conversaciones con sus gentes, en los recorridos por sus ciudades y sus campos, en el disfrute de sus múltiples formas de expresión musical, el placer que procuran el encuentro sincero y la hospitalidad sin reservas. Las tertulias con los argentinos pueden no tener fin. Digno de mejor suerte, brindemos para que su rumbo se encamine hacia la solución de sus múltiples problemas, mientras nos deleitamos con sus paisajes, admiramos su cultura, nos sumergimos en los recovecos de su pensamiento más admirable y hacemos del recuerdo de su historia una demostración de respeto porque también una parte de ella nos pertenece.














22 de mayo de 2010

En Serrada el arte y la sensibilidad han vuelto a tomar la iniciativa

Acceso al Centro Cívico de Serrada. La escultura pintada es obra de Karla Frechilla. Racimo de Pintura 2009 (entregado en 2010)

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De nuevo, un año más, la villa vallisoletana de Serrada, de la que ya he hablado en 2008 y 2009, ha sido fiel a su compromiso con la cultura en sus diversas manifestaciones. Llama la atención que, edición tras edición, ese pequeño núcleo aparezca en la cartografia de la vida cultural española con una fuerza y una imagen que no dejan de sorprender tanto a los que vienen de fuera como a los que - es mi caso- asisten a esa convocatoria que en el penúltimo viernes de mayo de cada año se ha convertido en una cita obligada, a fuer de su atractivo, de su calidad y de su interés.

Allí, en el salón del Centro Cívico que en su día impulsara Luis Alonso Laguna, el alcalde tesonero que dio proyección a ese pueblo y le situó entre las referencias culturales más encomiables del medio rural, todo un mundo relacionado con la cultura, el buen gusto y el deseo de respaldar la iniciativa, se da cita en primavera para asistir a la entrega de los Premios Cosecheros y Racimo, que evocan la personalidad vitivinícola de la villa y en torno a los cuales se ha fraguado ya una prestigiosa nómina de galardonados. Jamás ha habido en ese acto petulancia alguna ni alardes de suficiencia ni vanidad. En sus intervenciones de agradecimiento afloran la sencillez, la satisfacción de sentirse reconocidos, la admiración por el pueblo que les acoge y el deseo de sentirse integrados en una realidad que - descubierta con este motivo para unos o ya conocida para otros - les es, al fin, tan propia como entrañable.


Luis Alonso Laguna (segundo por la derecha) departe con algunos de los actores del grupo teatral "El Racimo" mientras esperan a Pablo Viña

Son los premios anuales de Serrada. Los premios concedidos en un pequeño pueblo que se hace grande. No los pierdan de vista si se quieren sorprender por lo que de auténtico conserva el mensaje cultural de valor incuestionable que con ellos se trata de transmitir. No hay que esforzarse mucho para llegar a esa conclusión si se analiza la relevancia de quienes en esta ocasión han recibido el Racimo 2009. Karla Frechilla en Pintura, Feliciano Álvarez en Escultura, Carmelo Gómez en Cine, Pablo Viña y Ana Gallego en Teatro, Diego Fernández Magdaleno en Música, Eduardo Fraile en Literatura, Luis de Garrido en Arquitectura y Leandro Martínez en Fotografía. A ellos se suma el Racimo de Honor, concedido ahora a la Obra Social de la Fundación la Caixa.

Pablo Viña, de Nava del Rey (Valladolid): un actor polifacético, archiconocido y de enorme simpatía


Antonio Baciero ( !cuánto he disfrutado con sus interpretaciones de Antonio de Cabezón en Covarrubias¡)
entregó el Premio a Diego Fernández Magdaleno


Luis de Garrido, el arquitecto valenciano que concibe la edificación con criterios de sostenibilidad

Entrar en detalles carece de sentido cuando muchos de estos nombres suenan con profusión. Indaguen sobre ellos y sabrán lo que es bueno. ¿Y qué decir del acto? Pues que lo bordan. La escenificación de la entrega, salpimentada por un grupo teatral (“El Racimo” de Serrada) realmente sorprendente y en momentos genial, tuvo un colofón espectacular en el concierto que brindó Diego Fernández Magdaleno. Me considero amigo suyo y no quisiera pecar de imparcial, pero no puedo por menos de admitir, con la sinceridad que trato de poner en los temas importantes, que Diego estuvo impresionante. Como siempre. Es uno de los mejores pianistas del momento y su recorrido en esa carrera de excelencia no ha hecho más que empezar.



Cuando Diego Fernández Magdaleno toca el piano el ambiente se transforma

Se lo dije al alcalde actual, José Antonio Alonso Gago, al finalizar el acto: “Enhorabuena. Lo habéis bordado y habéis logrado que se hable de Serrada con respeto y admiración”.


20 de mayo de 2010

Si hemos llegado a esta situación, ¿dónde están los responsables?, ¿dónde las previsiones?


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Se supone que la Unión Europea es un organismo serio, con dilatada experiencia y dotado de instrumentos capaces de advertir tanto de perspectivas como de riesgos. Con más de medio siglo de historia, cabría pensar que, con lo que ha llovido a lo largo de este tiempo y con lo mucho que ha pasado, las lecciones estarían aprendidas hasta el punto de que cualquier contingencia, por arriesgada fuera, podría ser afrontada con las herramientas que aporta la experiencia y esa voluntad de coordinación entre los Estados que se encuentra en la base de su misma razón de ser.

Acta Única, Tratado de Maastricht, Tratado de Amsterdam, Agenda de Lisboa, Agenda de Goteborg, Pacto de Estabilidad Económica, Moneda Única Tratado de Lisboa.... toda una retahíla de referencias claves emergen en la memoria para traer a colación lo que han significado unas reglas de juego que nos hacían presagiar que pronto íbamos a estar en el mejor de los mundos. Durante años he explicado en mis clases aspectos esenciales de la construcción europea, transmitiendo un mensaje de confianza que, no exento de crítica y cautela, trataba de subrayar lo mucho que se ha hecho para que un continente lacerado por las guerras acabase siendo un espacio de paz, un ámbito de desarrollo y bienestar, y, por supuesto también, una gran potencia en el mundo. Sabíamos que como estructura política dejaba mucho que desear, pero compensábamos esta frustración con el convencimiento de que, al menos, como entidad económica y como soporte de un modelo social solidario, su fortaleza estaba garantizada.

Sin embargo, de pronto todas esas sensaciones, esas certezas y confianzas , esa imagen de seguridad, se han visto desbaratadas. La crisis - esa crisis de cuya magnitud no nos hacemos idea todavía, esa crisis que responde a motivaciones mucho más complejas y brutales de las que nos habíamos imaginado, esa crisis que nos lleva a cuestionar los falsos mitos de la globalización, que se revela con su rostro más despiadado – ha puesto en evidencia las debilidades e inconsistencias del edificio europeo y revelado hasta qué punto los países que, como España, Portugal, Grecia e Irlanda, apenas habían comenzado a consolidar los cimientos como Estados de bienestar, se encuentran en el punto de mira de todas las descalificaciones mientras se ven sometidos a políticas de ajuste implacables, con una mella tremenda en los sectores que menor responsabilidad han tenido en el origen del desbarajuste.

Y así, mientras los postulados socialdemócratas se desvanecen en medio de la mala conciencia que provoca la dejación de sus principios básicos, los ciudadanos asistimos atónitos a un horizonte de incertidumbres mientras formulamos algunas cuestiones elementales, sin tener la esperanza de que puedan ser respondidas, al menos con la sinceridad y la honestidad que desearíamos:


Inevitablemente flotan en el ambiente varias preguntas, que vagarán en el aire sin respuesta:

¿por qué no nos han advertido de las tendencias críticas?

¿por qué no se han vigilado los comportamientos especulativos?

¿por qué no se han adoptado a tiempo las medidas destinadas a evitar el alto coste social que finalmente han acabado teniendo?

¿por qué no se ha informado a la sociedad?

¿por qué?, ¿por qué?.......


16 de mayo de 2010

Mensajes en la calle (28): todo el tiempo del mundo le pertenece



No importa la venta ni el flujo masivo de clientes. El tiempo tampoco apremia, pues es lento y plenamente controlable. La calma de la calle invita al silencio y facilita sumergirse en la lectura. Eso es lo que tiene interés: disponer de un libro entre las manos, unas pocas pertenencias al lado y sentirse respetado. En ese microcosmos, el lector es el dueño de la situación, el verdadero arquetipo de la libertad sin restricciones. ¿Quién va a poner coto a la satisfacción de sentirse libre en compañía de lo más apetecido?


La edad es también un valor adicional para quien, ensimismado en lo que lee, brinda también al transeúnte lo que modestamente puede ofrecer, indiferente a los murmullos de los transeúntes. Incluso a sabiendas de que el valor de lo que muestra es algo que sabe ya que sólo a él pertenece.


14 de mayo de 2010

Imágenes para el desconsuelo, la rabia y la decepción: el caso de Baltasar Garzón Real



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Cuatro imágenes han invadido hoy la pantalla en cuestión de minutos. Encadenadas en el tiempo, poseen entidad propia, la que las aporta el hecho de gravitar en torno al mismo suceso.
Veo a Don Baltasar Garzón Real descender (¿para siempre?) las escaleras de la Audiencia Nacional. Hace tiempo que no se le ve subir como antes: de un tiempo a esta parte solo baja, rápidamente, mirando al suelo. Hoy iba deprisa, a punto estaba de entrar en el automóvil, pero se ha detenido y ha vuelto sobre sus pasos para saludar a quienes le vitoreaban, muchos de ellos compungidos, dolidos, indignados. Eran compañeros, amigos, ciudadanos de a pie, llenos de rabia contra la indecencia que nos ha llevado a esto. Se sentían a su lado tras conocer la decisión del Consejo de Poder Judicial de suspenderle de sus funciones al haber sido instado al juicio oral por Luciano Varela, ese juez que pasará, como otro más de la turba, a engrosar la historia de la infamia y de las miserias que se amparan en el resentimiento y en prácticas que asombran por su ostensible tendenciosidad.

Veo a Doña Gabriela Bravo, portavoz del Consejo General del Poder Judicial, hablar con la mirada sumergida en el papel para destacar la pulcritud, la honorabilidad sin mácula, de la justicia española. Insistentemente, de corrido, reitera los mismos argumentos, una y otra vez. Con un tono monocorde da la impresión de que el guión está muy marcado y teme salirse de él. No hay preguntas, ni réplicas, ni aclaraciones. Es la voz de la institución encargada de salvar la cara de la institución, pero nadie puede intervenir para despejar dudas, matizar aspectos, plantear incógnitas y sospechas que los ciudadanos advierten sin poder explicarse porqué se actúa de ese modo.

Veo a Don Miguel Bernard, jefe de una banda autollamada Manos Limpias (nombre obscenamente plagiado del proceso llevado a cabo por el juez Antonio di Pietro en Italia a comienzos de los noventa), ideológicamente afín a las abyecciones del franquismo y sin más credenciales que las de su afán por evitar a toda costa que la imagen de la dictadura y de los delincuentes que la sustentaron quede relegada al lugar que corresponde a los regímenes criminales que en el mundo han sido. Eufórico se muestra el siniestro personaje, que alaba las cualidades de Varela y enaltece la forma de hacer justicia que Bravo acredita sin levantar la vista. No hay recato en sus palabras, sólo la arrogancia de la impunidad frente al delito. “Lo hemos conseguido”, proclamó el otro día sin otro eco que el que le procuraban sus conmilitones y quienes les jalean porque les interesa en su afán obsesivo de venganza contra Garzón.

Veo, en fin, a Doña Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno de España, hablar de la necesidad de “respetar” las resoluciones judiciales. Está en su papel y seguramente no puede hacer otra cosa que recurrir a la frase hecha. Y es que la idea de “respeto” a lo que sentencian los jueces se ha convertido en un tópico manido, al que se recurre como un latiguillo, quizá pronunciado sin sentido, mecánicamente pero con una carga de respaldo que convendría empezar a cuestionar. Cuando algo se respeta es porque merece ser respetado. pues sin duda hay jueces respetables, que dignifican la justicia. Si, en cambio, en ocasiones ésta adolece de las anomalías y deficiencias que cualquiera percibe, y que los expertos han puesto escandalosamente en evidencia (gracias, Don Carlos Jimenez Villarejo; gracias, Don José Antonio Martín Pallín) no hay respeto ni consideración que valga. Nadie está exento de la crítica y menos un poder - el judicial - que no pocos casos ha demostrado perversiones y resoluciones espurias que no pueden dejar de ser denunciadas. ¿Desde cuándo el ciudadano, indignado y ofendido por la forma de hacer justicia, debe permanecer en el silencio, en el consentimiento acrítico?

Vivir para ver. Sucesión de imágenes en un dia aciago que ponen al descubierto las miserias que aún anidan en la realidad española. Imágenes que aumentan y agravan la dimensión de las palabras que recogen. Veo lo que sucede en torno a Garzón casi de forma simultánea y el ánimo se encoge, mientras la voz y la pluma exclaman el lamento por un país, por una sociedad, por una justicia y por una memoria dignos de mejor suerte.

Manifestación a favor de Don Baltasar Garzón Real en Valladolid. 24 de abril de 2010

Una pregunta: ¿Qué pasará a partir de ahora?
Me permito sugerir una hipótesis. Llegará el juicio oral, muy mediatizado por una instrucción viciada, con graves síntomas de parcialidad por parte del juez instructor. Nunca ha habido unanimidad en el Supremo - varios votos particulares así lo avalan - en relación con la causa abierta a Garzón, por lo que los jueces responsables del enjuiciamiento no pueden remitirse sólo al principio de prevaricación esgrimido por Varela sino al de opinabilidad de la competencia de Don Baltasar para enjuiciar los crímenes de la dictadura. En ese caso, el sesgo que ha dado Varela, que a su vez asesoró a los querellantes para que corrigieran sus alegaciones, puede verse afectado.
Pero, hay más. En el juicio oral, el fiscal, que se opone a la causa, actuará más bien como defensor, ya que, aunque la Fiscalía cuestionó la competencia de Garzón para investigar los crímenes franquistas, nunca el ministerio público ha secundado las acusaciones de prevaricación. Todo quedará limitado a la acusación particular de la banda de Bernard y sus secuaces, y es muy dificil o improbable que, sin acusación fiscal, pueda haber condena por prevaricación. El mal está hecho pero las huestes que han bramado contra Garzón, amparándose en una instrucción repleta de irregularidades y defectos de forma e interpretación (como la que esgrimió Varela hablando de "imaginación creativa" de Garzón o el sentido erróneo que dio a la Ley de Amnistia del 77) y quienes en el Consejo del Poder Judicial han actuado como hienas contra él pueden quedar una vez más en evidencia.

En un principio, y tras consultar a colegas expertos, pensé que, al fin, el caso será sobreseido y Garzón volvería a la Audiencia Nacional. 

Pero lamentablemente no ha sido así. El 8 de febrero de 2012 el juez Garzón Real fue condenado a 11 años de inhabilitación por las escuchas que trataban de descubrir la trama de ponzoña y corrupción construida en torno al caso Gürtel, y que afecta de lleno al Partido Popular, gobernante en el país por mayoría absoluta tras las elecciones de noviembre del año anterior. De momento sólo Garzón, el juez que puso al descubierto toda esa inmundicia política ha pagado con su carrera en esa urdimbre de miseria incalculable. Los cabecillas, sus muñidores y la tropa que los secunda sigue campando por sus respetos en la vida española. 




11 de mayo de 2010

Mensajes en la calle (27): ¿Cómo interpretar estos mensajes?

¿Qué es un país? ¿cuándo existe un país? ¿llegaremos a saber algún día donde realmente nos encontramos?


¿Dónde está el ojo? ¿dónde el motivo? ¿dónde la escena que se desea captar en medio de la soledad o la indiferencia?


¿Cómo se puede llegar a una denominación tan alambicada? ¿en qué se puede singularizar? ¿hasta qué punto la fe pretende apropiarse de los perfiles de la ciencia ?


Palabras de Galeano en los muros de la Universidad.....¿cuánto significan los deseos de libertad para quienes, al fin, deciden afrontar la realidad sabiendo que la memoria es su arma más valiosa?

Y ya para terminar.... ¿son los aromas del vino, los matices del más apetecido sabor que aporta la tierra, los que nos llevan a entender que el mundo es algo más que una esfera?


9 de mayo de 2010

Julio Valdeón Baruque: su vida y su personalidad recogidas en una obra singular


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Era un proyecto editorial que comenzó a fraguarse a los dos meses de su fallecimiento, ocurrido el 21 de junio de 2009. Ya he hecho referencia a la figura de Julio Valdeón Baruque en este blog, por lo que huelga insistir en aspectos ya señalados, a sabiendas incluso de que muchos de quienes leen estas páginas conocerán ese nombre y la obra que en él se sustenta. Finalmente, ha visto la luz y dado a conocer en un acto multitudinario celebrado el 7 de mayo en la Feria del Libro de Valladolid, acompañado de un extraordinario documento audiovisual realizado por Pedro Sanjuán Blanco. Me ha cabido el honor y la satisfacción de haberla coordinado en compañía de mi viejo amigo Domingo Sánchez Zurro. Su publicación ha corrido a cargo de Ámbito Ediciones, empresa de la que Valdeón fue presidente durante más de veinte años.

La razón de esta obra no es otra que la de dejar constancia de la personalidad de Julio Valdeón contemplada desde la perspectiva de algunas de las personas que mejor le conocieron. Desde la infancia hasta el viaje sin retorno su presencia y su labor han dejado una huella indeleble, que en justicia debe ser reconocida y valorada por quienes en algún momento de su vida se encontraron a su lado y compartieron inquietudes e ilusiones que inevitablemente irían fraguando en vínculos de amistad que en la mayor parte de los casos, y con independencia de la distancia física, han permanecido incólumes al paso de los años.
Cada una de las colaboraciones en ella recogidas – un total de 48 firmas de todos los sectores de la vida española y de Castilla y León - figuran por deseo expreso de sus autores, que accedieron a la invitación que en su día les planteó la Editorial Ámbito, con el fin de aportar aquellas experiencias que perpetuasen en la memoria los vínculos que en un determinado momento les unieron con Julio, y que ahora desean sacar a la luz para que no queden relegados al olvido. Vínculos de amistad, profesionales, de compañeros y de discípulos; vínculos asociados a vivencias del día a día o más circunstanciales; vínculos, en cualquier caso, cimentados en el afecto y en el respeto, y, desde luego, no ajenos a la crítica que emana del digno reconocimiento de lo que significa una auténtica amistad. La misma pluralidad de enfoques y perspectivas de quienes participan en esta obra revela la capacidad de Julio para conciliar en torno a él, por paradójico que parezca, la riqueza y variedad de posiciones que supo vertebrar en su persona a lo largo de la vida.

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