3 de septiembre de 2008

La reparación humanitaria no reabre las heridas de la historia: las cicatriza

Son muchos años de silencio, miedo y dolor. Muchos años de no atreverse a salir a la calle, para evitar ser señalados con la mirada o el dedo acusador de los que siempre habían creído tener la razón. Muchos años de ver en las entradas y los pórticos de las iglesias los nombres de los muertos en un bando, mientras para los del otro sólo se cernía el silencio, la memoria olvidada o reprimida. Cayeron dictaduras en Grecia, en Portugal, en Chile, en Argentina, en Rusia, en Polonia y en muchísimos sitios más. En todos hubo tiempo y consenso para rescatar del olvido a quienes habían sufrido la represión y la muerte. Nadie se opuso. Todos los partidos con peso y entidad decidieron adoptar, de inmediato, nada más llegada la democracia, medidas de desagravio y reparación en aras de la justicia y de una memoria recuperada en la que nadie se sintiera excluido.


En todos, no. Solamente España marcaba una excepción en ese proceso de restablecimiento de la dignidad que debe amparar a todos los españoles que se vieron envueltos en aquella catástrofe que fue la guerra civil, y que el dictador responsable prolongó, despiadado e inmisericorde, hasta su propia muerte. La iniciativa de un juez de la Audiencia Nacional, Don Baltasar Garzón Real, con el fin de dar trámite a la petición de 13 Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórical, ha dado un impulso necesario a la hasta ahora mortecina implantación de la Ley de la Memoria Histórica, al solicitar una información decisiva (censo de desaparecidos, fusilados y enterrados en fosas comunes desde el 17 de Julio de 1936) a los Ministerios de Justicia y Cultura, a varios Ayuntamientos (Córdoba, Granada, Madrid y Sevilla) y a la Conferencia Episcopal, que permitirá ir avanzando en el conocimiento del número de afectados y de su localización, a fin de otorgarles el reconocimiento y el lugar de reposo que merecen.
La petición no hace sino dar cumplimiento al acuerdo adoptado por el Congreso en 2002, es decir, durante el Gobierno del Partido Popular, por el que se subrayaba “ el deber de proceder al reconocimiento moral de las víctimas de la guerra civil y de cuantos padecieron la represión franquista”, al tiempo que reclamaba el “apoyo de las instituciones” a las iniciativas promovidas por las familias con tal fin. Léase bien: se habló de "reconocimiento moral", no de mera compensación económica como efectivamente se hizo.
No hay resentimiento, no hay afán de venganza o revanchismo, ni pretensión de reescribir la historia con resultados que no fueron. Los hechos ocurrieron como bien se sabe y a los historiadores compete profundizar en ellos. De lo que se trata simple y llanamente es de cicatrizar una herida abierta en el corazón y en la mente de los españoles que durante décadas no han logrado que se reconociera, con su nombre e identidad, la dignidad de sus seres queridos. ¿Alguien con sensibilidad puede negárselo?

8 comentarios:

  1. Lo más curioso es que son aquellos que no han sufrido de primera mano, ni siquiera de segunda, la represión franquista, los que ahora siembran los temores en la sociedad, propagando a los cuatro vientos que medidas así solo resucitan las dos españas.
    Las dos españas ya no existen, pero hay algunos que quieren resucitarlas, y no son los que buscan a sus familiares muertos, sino los que no quieren que se les encuentre.

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  2. Fernando, suscribo todas y cada una de tus palabras. Es tiempo que la herida ccatrice y esto sólo será posible si se drena el pus.
    Sí se hizo algo después de la muerte del dictador: se compensó económicamente a los heridos republicanos y a los presos del franquismo. Una especie de tupido velo pagado con treinta miserables monedas a gente que habían sufrido lo indecible. Aceptaron porque los tiempos eran inciertos y el miedo persistía agazapado en los rincones.
    Ahora quedan los muertos enterrados y olvidados como basura al lado de cualquier cuneta o en cualquier campo de esta nuestra España.
    Hoy es tres de septiembre. Ayer día 2 se cumplieron 73 años de la batalla de Belchite (magníficas fotos del pueblo fantasma de Jgriobó)
    Allí estaban tres camaradas buscándose después de un bombardeo.
    Uno vive todavía, otro murió allí, el otro fue gravemente herido murió hace 25 años.
    El que murió en la batalla aún sigue allí en alguna parte de aquellos campos aragoneses. No recuerdo su nombre, sólo el apodo, no está en el vergonzoso monumento a los caídos que aún tenemos en medio del pueblo en el que vivo.
    Ya es hora de cerrar este capítulo.
    Como sería hora de que se revisaran todos los juicios inicuos del franquismo, aunque todos los afectados hayan muerto. Se trata de devolverles la dignidad que no puede comprarse con dinero.
    Un abrazo.

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  3. ¡Lastima que mi padre, represaliado toda su vida por ser hijo de republicano, no pueda ver la iniciativa de Garzón, esa es la pena, que cada año quedan menos testigos de lo que ocurrió antes y después de la guerra.En mi familia hay para escribir una novela.
    Mas vale tarde que nunca, gracias Baltasar Garzón.

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  4. No es posible en tan pocas líneas resumir con tanta sensibilidad, claridad y brillantez lo que está pasando en este país con ese tema. Tu texto debiera ser lectura recomendada para que nadie diga las memeces que dice sobre lo de reabrir heridas, venganzas y demás. Gracias por haberlo expuesto de ese modo, Fernando.

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  5. Hablas de lo que se hizo en el resto de Europa y aquí no se ha hecho,decían hace tiempo Fernando que España no era el sur de Europa sino el Norte de Africa, o tambien otra frase que la describió durante mucho tiempo y por lo visto sigue vigente " Spain is different ".

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  6. No, no se les puede negar. Es simplemente JUSTICIA. Esas personas tienen todo el derecho del mundo de recuperar lo que queda de sus seres queridos. Espléndido tu post. Besotes, M.

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  7. Estoy totalmente de acuerdo contigo, defines claramente un problema que lo tiene el que ha perdido alguien y todavía no ha descansado porque siente que está en un lugar que no se merece. Siempre habrá gente que opine y proteste por cosas que al fin y al cabo no han de tene que entenderlo, por suerte no son protagonistas, es importante para las familias encontrar a sus seres queridos, que menos después de todo, es lo mínimo. Un poco de sensibilidad. Importantísimo escrito, de verdad, tiene mucho valor. Abrazos, didi.

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  8. Hola. El nazismo, el fascismo y el estalinismo han sido puestos en su sitio por la historia y por los propios pueblos que los padecieron. El franquismo no. No se acaba de entender cómo todavía se oponen pueda haber oposición a llamar a las cosas por su nombre. Llegará, porque todo llega, pero es lamentable que en estos tiempos pueda ocrurrir esto. Un saludo, Manzacosas

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