9 de julio de 2008

Mensajes en la calle: la elocuencia de los silencios

La reflexión que hizo ayer Cecilia Alameda - desde un balcón repleto de interesantísimas sugerencias - a propósito del valor del silencio me lleva a incluir ésta, aprovechando además la inscripción que encontré hace unos años en una apacible ciudad europea y de la que dejo ahora constancia, seguidor como soy, entre otras aficiones, de lo que el ciudadano anónimo transmite de manera espontánea y libre a través de su impronta en la pared. El mensaje es de lo más romántico: “El amor sólido consiste en poder callarse sin romper la conversación”. No se puede decir tanto y tan bien en tan pocas palabras.

Y es que el placer de la conversación no supone desconsiderar la importancia de los silencios, que forman parte de ella. Es cierto que las relaciones humanas se construyen ante todo a partir de la comunicación que posibilitan las palabras como soporte de esa capacidad para transmitir lo que se desea y recibir al tiempo las ideas, los comentarios y las observaciones del otro. Es la oportunidad que permite crear espacios de afinidad personal gratificantes y necesarios, sin los cuales nuestras posibilidades de enriquecimiento vital e intelectual aparecen sensiblemente cercenadas.

Mas la creatividad que el encuentro hablado procura incluye también, en determinados momentos, el hecho de estar callado. Muchas veces la simple mirada, el pensamiento que se elabora sin tener que exponerlo en ese momento, o la reflexión reposada previa al discurso ayudan a crear la complicidad que después cobra forma y calidad cuando la conservación se restablece. De ahí el sentido de las intermitencias en el desarrollo y plasmación verbal de las ideas, la satisfacción por saber que no siempre la locuacidad es la mejor garantía de que la comunicación funciona bien.

14 comentarios:

  1. Una reflexión muy bella y cierta. A veces las palabras no comunican sólo llenan el vacío interior.
    Besos

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  2. Existe el lenguaje de las miradas, que a veces si hablaran no dejarían de sorprendernos. Cuantas cosas se pueden decir mirando a los ojos a otra persona y si además añadimos aquéllas que sonreirerativas, ni te cuento.

    Saludos

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  3. Oportuna y brillante reflexión. Si importante es saber decir lo que se quiere, también lo es callarse a tiempo y controlar los silencios. Ni charlatanes ni mudos. Cada cosa a su tiempo. Muy bien, Fernando, muy bien dicho. Ojalá actuáramos así

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  4. El silencio puede ser también comunicación, complicidad, apoyo, connivencia. Administrar los silencios es un arte y conjugar las palabras de los labios con los mensajes silenciosos de los ojos o las manos puede aportar a la relación un énfasis mayor.
    Me gusta la leyenda escrita en la pared. Las paredes hablan sin ruido y sus mensajes sin rúbrica pueden ser tan contundentes como éste que nos transmites.

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  5. Como ya puse en "casa" de Cecilia, los silencios son, quizás, más importantes que las palabras. Pocas personas saben cuando callar.
    Saludos y salud
    saguiré pasandome

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  6. Tienes razón: los silencios hablan casi más que las palabras, son parte de la conversación. Hace falta el silencio para no hablar a tontas y a locas y decir alguna cosa que, realmente, no queríamos decir. Para no herir al interlocutor, por respeto mientras el otro habla, o, simplemente, para compartir un momento de silencio elocuente que implica una complicidad entre dos mayor que una larga conversación.

    Yo no puedo con la gente que no para de hablar, que no te dejan meter baza en la conversación y que parece que sólo se escuchan a sí mismos.

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  7. Que bonito el escrito en la pared.
    Silencios ? Todos, me gusta el silencio, no me gustan las cotorras,el transmitir con la mirada me parece fascinante, a veces un silencio dice más que mil palabras.

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  8. Excelente el escrito de la pared pero en los blogs qué dificil es mantener el silencio... No hay miradas, no hay sonrisas simplemente el tecleado del ordenador... Besotes, M.

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  9. ANTONIA. Una simple frase puede cambiar una vida. Besos

    JAVIER. Tienes razón, con tu ermita de San Saturio al fondo. La literatura está llena de ejemoplos y testimonios de lo que dices. Un cordial saludo

    EVA. No es que el término medio esté la virtud, pero el equilibrio entre las cosas suele aportar satisfacciones. Un saludo

    CECILIA. Tu has introducido este tema y yo me he limitado a seguirlo. Tus palabras son más precisas que las mías en este y otros temas. Pero, sí, creo que cuando la gente se expresa en la pared es porque necesita hacerlo.

    ALVARO. He leido tu texto en el "balcón" por antonomasia. Cuántas veces se consigue más con el silencio que con la cháchara vacía. Gracias. Yo también te sigo.

    AMELCHE. A mi también me aturde la charlatanería, con la que corto de inmediato. No hay mayor pérdida de tiempo que escuchar verborreas, con las que acabas desconectando inevitablemente.

    MARIA EUGENIA. Te reitero lo que le decía a Amelche, que va en tu línea. Cuando después de hablar, te paras a pensar, sientes que eres realmente libre.

    MERCHE. Es cierto lo que dices. Los blogs son reacios al silencio porque en sí mismos obligan a la palabra escrita. Pero también, tras haber leido textos gratos y atractivos, como los tuyos, te apartas para reflexionar sobre ellos y valorar más detenidamente su significado. ¿Y quién dice que no hay miradas y sonrisas?. Las hay, lo que pasa que no las vemos, aunque las intuimos. Un fuerte abrazo

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  10. Pienso que a veces el silencio es aprobatorio y amigable en otras es despreciativo, darle su justo valor es ser un poco sabio.
    Saludos

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  11. Tengo problemillas para seguir el ritmo en esto del blog. Lo he explicado en mi desván.
    Así que quería avisarte para que no vayas a pensar que me olvidé de ti. Ni mucho menos.
    Espero volver pronto y que tanto ajetreo termine cuanto antes.
    Un abrazo enorme, cuídate mucho y espero que sepas perdonarme.

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  12. ABUELA CIBER. Siempre tan clara, precisa y contundente en tus afirmaciones. ¿Cómo discutir esa observación tan clarividente que haces?. Muy cordialmente

    ALATRISTE. Gracias por tus palabras. Y tranquilo, que en esto del ciberespacio hay que tomarse las cosas con calma, y puesto que la comunicación va tan deprisa, podemos permitirnos el tiempo necesario para que no nos agobie el ritmo impuesto por un entorno frenético. Sigo tu brillante singladura, admirable en tantos aspectos. No te preocupes. Siempre será posible mantener la relación. Un fuerte abrazo

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  13. No te calles, por favor.

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  14. "La economía de las palabras:
    Una virtud que no es exclusiva de las monjas de clausura.
    Un juego que practican los que saben hacerse los locos.
    Los que entienden que no todo los interrogantes necesitan una respuesta".
    Hace un tiempo leí esto en uno des eso forwards que llegan por internet, es más extenso pero quería compatir al menos un párrafo con vos debido a tu muy linda reflexión.
    Gracias por haber visitado mi blog, espero que lo hayas disfrutado. Yo desde ya seguiré visitando tu blog.
    Me despido hasta la proxima con una frase:
    "Manejar el silencio es más dificl que manejar la palabra" (Clemencau)
    Saludos, Bagu.

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