
Se echaba de menos, pero al fin ha tenido lugar. Y muy seriamente, en mi opinión. De nuevo en Santiago de Chile, ciudad que visitaré a final de este mes, las grandes alamedas se han abierto para encauzar de la manera más razonable, justa y firme posible el camino que conduzca a la resolución de la grave crisis que está viviendo Bolivia, con propósitos desestabilizadores que no se pueden admitir internacionalmente. No son frecuentes en la historia latinoamericana posturas como las que emanan de
la Declaración de la Moneda de 15 de Septiembre de 2008, suscrita por los paises que integran
la Union de Naciones Suramericanas (UNASUR), cuyo
Tratado Constitutivo fue aprobado en Brasilia el 23 de Mayo de 2008.
De ella forman parte Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela.
Nunca ha habido una experiencia igual en América Latina, sumida más en enfrentamientos y colisiones que en proyectos de encuentro y de estrategia compartida. Algún dia comentaré las razones que, a mi juicio, justifican esta tendencia y las expectativas que merece, pero de momento bastará con destacar los acuerdos adoptados sobre la crisis boliviana y que se materializan en una serie de compromisos, nueve en total, que hay que aplaudir y celebrar sin ningún género de dudas. Ya era hora.
Su lectura evita todo comentario, habida cuenta de la importancia que revisten las siguientes conclusiones adoptadas por los Presidentes de los paises que integran UNASUR, los cuales:
1.-Expresan su más pleno y decidido respaldo al Gobierno Constitucional del Presidente de la República de Bolivia Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una amplia mayoría en el reciente Referéndum.
2.-Advierten que sus respectivos Gobiernos rechazan enérgicamente y no reconocerán cualquier situación que implique un intento de golpe civil, la ruptura del orden institucional o que comprometan la integridad territorial de la República
de Bolivia.
3.-Consecuente con lo anterior, y en consideración ala grave situación que afecta a la hermana República de Bolivia, condenan el ataque a instalaciones gubernamentales y a la fuerza pública por parte de grupos que buscan la desestabilización de la democracia boliviana, exigiendo la pronta devolución de esas instalaciones como condición para el inicio de un proceso de diálogo.
4.-A la vez, hacen un llamado a todos los actores políticos y sociales involucrados a que tomen las medidas necesarias para que cesen inmediatamente las acciones de violencia, intimidación y desacato a la institucionalidad democrática y al orden jurídico establecido.
5.-En este contexto, expresan su más firme condena a la masacre que se vivió en el Departamento de Pando y respaldan el llamado realizado por el Gobierno boliviano para que una Comisión de Unasur pueda constituirse en ese hermano país para realizar una investigación imparcial que permita esclarecer, a la brevedad, este lamentable suceso y formular recomendaciones de tal manera de garantizar que el mismo no quede en la impunidad.
6.-Instan a todos los miembros de la sociedad boliviana a preservar la unidad nacional y la integridad territorial de ese país, fundamentos básicos de todo Estado y a rechazar cualquier intento de socavar estos principios.
7.-Hacen un llamado al diálogo para establecer las condiciones que permitan superar la actual situación y concertar la búsqueda de una solución sustentable en el marco del pleno respeto al estado de derecho y al orden legal vigente.
8.-En ese sentido, los presidentes de Unasur acuerdan crear una Comisión abierta a todos sus miembros, coordinada por la Presidencia Pro-Tempore, para acompañar los trabajos de una mesa de diálogo conducida por el legítimo Gobierno de Bolivia.
9.-Crean una Comisión de apoyo y asistencia al Gobierno de Bolivia en función de sus requerimientos, incluyendo recursos humanos especializados.
Por fin, algo se mueve a favor del sentido común en la atormentada Región latinoamericana.
Imagen: Palacio Quemado, sede del Gobierno boliviano, en la Plaza de Armas de La Paz