5 de mayo de 2008

¿Podrá superar Bolivia la grave confrontación política en que se encuentra?

¿De qué manera podrá afrontar el Gobierno de Bolivia el enorme desafío que se le ha venido encima tras el referéndum autonomista victorioso en Santa Cruz, y que en breve va a movilizar también a varias de las provincias vecinas, integrantes de esa "media luna" en la que basa en buena medida el desarrollo económico del país?; ¿cómo resolver la grave fractura que ha ocasionado en ese país la drástica contraposición de dos modelos, de dos concepciones del Estado y de la sociedad totalmente antagónicos?; ¿es posible zanjar la cuestión recurriendo al Ejército como garante de la unidad que parece quebrarse día a día?; y, si se hiciera eso, ¿cuánto duraría una solución de fuerza en esta época en que tales medidas parecen definitivamente superadas o abocadas al fracaso?.
Se impone la política en el sentido más íntegro e innovador del concepto. Evo Morales y su gobierno tienen que dar respuestas rápidas, inteligentes y efectivas a un problema que corre el riesgo de desestabilizar el país y afectar a los frágiles equilibrios en que se encuentra el mundo latinoamericano. Como nadie discute la legitimidad del Presidente de Bolivia, a él le corresponde tomar la iniciativa, que no puede ser otra que la de abrir cuanto antes un proceso de diálogo con los representantes de todas las provincias, del Oeste y del Este, para abordar una reforma constitucional sensible a la complejidad del país y a sus características socio-económicas y culturales. Una Constitución renovada, concebida con una voluntad integradora en la que se supere la confrontación entre la visión indigenista y la criolla, aparezcan conciliados los modelos de desarrollo impulsados desde una y otra, lo que es inevitable en el momento actual del mundo, y se establezcan las correspondientes contrapartidas sobre la base de un compromiso de todos con el futuro de su país y en el que los mecanismos de solidaridad, sancionando con la energía necesaria las actuaciones racistas detectadas durante el referendum ilegal de Santa Cruz , sean compatibles con el reconocimiento de sus particularidades, debidamente engarzadas en un proyecto común.
Quizá no sea tan fácil, pero lo que está claro es que la via de la confrontación pura y dura puede llevar directamente al desastre. Al desastre de todos.

3 comentarios:

  1. Linconl Quispe6/5/08 09:35

    no es justo que los indigenas sigan dominados por los ricos de santa cruz.
    los ricos quieren seguir dominando al pueblo indigena y boicotean al presidente masista.
    no podemos permitirnos los bolivianos este chantaje.

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  2. Anónimo6/5/08 14:36

    los cruseños son herederos de los españoles. españa deberia profesor apoyar a los pobres, a los indigenas

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  3. Somos muchos en España los que tenemos muy clara la intencionalidad de los autonomistas de Santa Cruz. Sabemos bien qué es eso del federalismo fiscal y lo que se esconde por debajo de posturas que, alardeando de democracia, sólo pretenden impedir que funcionen los mecanismos de solidaridad que deben existir en el Estado. Por mi parte, y si le sirve de algo, le diré que este tema me preocupa mucho y confío en que el Gobierno logre consolidarse

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