Un año más, el trabajo se convierte en protagonista de la escena. Clamores en la calle, miradas en alerta, actitudes de preocupación frente a una crisis cuyas razones no controlan, percepciones de un mundo que se transforma sin saber muy bien hacia dónde. Trabajadores advertidos de que en un escenario de cambio su situación corre riesgos que tratan de evitar, aun a sabiendas de que la decisión principal no está en sus manos.

Con todo, algo debe quedar muy claro. La historia del trabajo es la historia de la Humanidad. Es lo que dignifica al ser humano, lo que transforma un país, lo que organiza y cohesiona a una sociedad. El trabajo es el fundamento sobre el que reposan los derechos de la persona. El trabajo es esfuerzo, sacrificio, dedicación y lucha por un mundo mejor.
La defensa de los trabajadores y de sus derechos forma parte de esa reivindicación permanente a la que nunca se podrá renunciar.


Una defensa que atañe a quienes trabajan, a quienes están en el desempleo, a los que son discriminados, a quienes realizan su trabajo en malas condiciones y a cuantos sufren cualquiera de las múltiples formas de explotación.
La defensa de los trabajadores y de sus derechos forma parte de esa reivindicación permanente a la que nunca se podrá renunciar.
Una defensa que atañe a quienes trabajan, a quienes están en el desempleo, a los que son discriminados, a quienes realizan su trabajo en malas condiciones y a cuantos sufren cualquiera de las múltiples formas de explotación.
Imágenes: De arriba a abajo: Plaza Mayor de Valladolid el 1 de Mayo de 2009; Mineros del Salitre en el Gran Norte Chileno, a comienzos del siglo XX; Manifestación en Valladolid de trabajadores de Renault España ante las incertidumbres de la planta automovilística; concentración de docentes en Mendoza (Argentina) en protesta por la congelación salarial y las malas condiciones de trabajo; niño limpiabotas en Guatemala.







